La máxima demostración de amor
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Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.
En esto conocemos el amor: en que Él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Todo el que odia a su hermano es un asesino, y ustedes saben que en ningún asesino permanece la vida eterna.
En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos.
Contexto
Contexto
Completar el contexto de la sección 1 Juan 3:11-18
Estructura
Estructura
El odio que lleva a la muerte
La afirmación
El recordatorio
El amor que lleva a la muerte
El ejemplo
La demanda
Estudio
Estudio
El odio que lleva a la muerte
El odio que lleva a la muerte
¿Puede el odio llevar a la muerte? La respuesta es si, pero no es necesariamente una certeza, no toda intención del corazón se materializa en una acción externa. Aunque no haya seguridad de que el odio de una persona hacia otra lleve a esta segunda a la muerte, hay certeza de que el odio si lleva a la muerte, ese es el punto aquí.
La afirmación
La afirmación
1 Juan 3:15 (RVR60)
Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida
Nuestro texto empieza con la palabra griega πᾶς (pas), aunque ya hemos analizado esta palabra con anterioridad en nuestro estudio de la carta del apóstol Juan, no detendremos un momento en ella para recordar lo estudiado. Esta palabra nos tre las siguientes ideas:
Diccionario de idiomas bíblicos: Griego (Nuevo Testamento) (4246 πᾶς)
1. LN 59.23 todos, todo, cada, entero (Mt 8:32; 24:34; 26:56; Lc 4:5; 1 Co 3:21; Gá 5:14; Jn 8:2 v.l.; Mr 16: Final más breve v.l.)
2. LN 59.24 cualquier, uno de la totalidad (Mt 18:19; 19:3)
3. LN 78.44 total, completo (Hch 4:29; 1 Ti 4:9; Tit 2:15)
4. LN 63.2 todo, con el artículo definido, el enfoque está en la totalidad (Mt 18:32; Ro 9:17; Mr 16:15 v.l.)
5. LN 58.28 todo tipo de (Mt 4:23; 1 Co 6:18)
En toda la carta del apóstol Juan esta palabra aparece 27 veces en 24 versículos y siempre implica la totalidad de un grupo, siempre hace referencia a todos y cada uno de los elementos de un grupo. Mira el siguiente texto:
pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
¿Habrá algún pecado del cual el Señor Jesús no limpia a los suyos? Contestamos con rotundo no a esta pregunta, sabemos que un creyente es posicionalmente santo delante de Dios. No hay pecado alguno, de los suyos, que el Señor Jesús no haya tomado sobre sí mismo; si una persona es de Cristo todos y cada uno de sus pecados han sido limpiados.
Para el apóstol Juan es necesario que su audiencia tenga en mente el significado de esta palabra porque él la relaciona con un grupo con una característica específica, ese grupo está compuesto por aquellos que aborrecen a su hermano, no hay ninguno que aborrezca a su hermano que esté fuera de este grupo, el apóstol Juan incluye a cada persona que cumple con esta característica específica.
La siguiente pregunta en nuestro estudio sería ¿qué es aborrecer? La palabra griega que se traduce como aborrecer es μισέω (miseō), esta palabra puede usarse de dos maneras:
Diccionario de idiomas bíblicos: Griego (Nuevo Testamento) (3631 μισέω)
1. LN 88.198 odiar, aborrecer (Mt 5:43; 6:24; Mr 13:13; Lc 6:22, 27; 14:26; Jn 3:20; 15:18; Ro 7:15; Ef 5:29; Tit 3:3; He 1:9; 1 Jn 2:9; Jud 23; Ap 18:2; Lc 1:74 v.l.)
2. LN cf. 64.1–64.19 amar menos, literalmente, aborrecer; una comparación semítica referida a la elección divina de las tribus (Ro 9:13+)
¿Cómo es que el apóstol Juan la usa en nuestro texto? ¿Qué alternativa tomamos? Creo que contexto claramente nos lleva hacia la primera alternativa, el apóstol Juan utiliza la palabra griega μισέω (miseō) para referirse al odio. En estos últimos años se ha hecho muy popular la palabra odio, una ideología particular ha introducido conceptos mediáticos que se han llevado hasta lo jurídico, ahora se habla con frecuencia de crímenes de odio y discurso de odio, así que parece que debemos definir lo que es el odio. La RAE define odio como “Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea”. Otra definición de odio:
odiar, aborrecer, detestar, ser hostil, tener un sentimiento de hostilidad abierta y aversión intensa (Gén 37:4)
A pesar que tenemos un poco más claro lo que el apóstol Juan quiere expresar a su audiencia con cuando habla de aborrecer, debemos mirar con detenimiento la conjugación de la palabra μισέω (miseō), este es un verbo, presente, activo, participio, singular, nominativo, masculino. Vamos a ver las características que más nos interesan:
Glosario de terminología morfológica-sintáctica
verbo—Una palabra que describe una acción, estado, o la producción de un resultado.
presente—Con este tiempo de verbo el autor representa una acción en proceso o en un estado que ocurre en el presente sin especificar el fin de la acción.
activa—Esta voz gramatical señala que el sujeto está ejecutando la acción verbal o está en un estado que el verbo describe
participio—Una palabra que tiene las características de un verbo y un adjetivo - un “adjetivo verbal” (por ejemplo la palabra “brillando”)
nominativo—El caso que normalmente señala el sujeto del verbo
Sumando lo que el apóstol Juan ha mencionado hasta aquí, el agrupa a cada persona que vive odiando a su hermano, que tiene el odio como estilo de vida, tanto así que puede ser caracterizado por odiar, su aborrecimiento hacia su hermano es evidente. El apóstol Juan no está hablando de alguien que en algún momento de su vida manifestó odio hacia su hermano, él no habla de una acción puntual sino de una constante en la vida de la persona.
Ahora, la siguiente pregunta en nuestro estudio debería ser ¿quién es el hermano? ¿se refiere a un hijo de una misma madre o padre? ¿o se refiere a alguna otra cosa? ¿cuáles son las opciones? Recordemos que el apóstol Juan escribe, si no a una iglesia en particular, a un grupo de iglesias, entonces el contexto nos lleva a concluir que el apóstol Juan se refiere a un hermano en la fe, a alguien que tiene la misma fe, mira los siguientes textos:
Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio.
Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece.
El apóstol Juan escribe a sus hermanos en la fe y es la misma idea en nuestro texto, entoces se está refieriendo a toda persona que vive odiando a otra persona que profesa su misma fe.
¿Qué es lo que dice el apóstol Juan de aquella persona que vive de esa manera? Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida. Estoy casi seguro que esta afirmación del apóstol Juan lleva nuestra mente hacia otro lado de la Escritura. El apóstol Juan está haciendo eco de las palabras del Señor Jesús en el sermón del monte:
Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
Un paréntesis aquí, esta semana veía un post en Facebook de una página que comparte contenido de teología que hablaba de que al Señor Jesús lo mataron por pensar diferente. Un comentario muy acertado respondía que el Señor Jesús no pensaba diferente sino que pensaba correctamente, ya que Él no vino a cambiar nada de la Ley divina. El autor del post respondía “Nosotros: Jesús no vino a cambiar nada, Jesús: “oistéis que fue dicho pero yo os digo”. Hay que ser demasiado torpes para pensar que el Señor Jesús vino a cambiar la Ley divina cuando en los versos del 17-19 reinvindica todo el Antiguo Testamento.
Regresando a nuestro texto, la afirmación del apóstol Juan es un eco claro de las palabras del Señor Jesús en el Sermón del monte. El estándar divino no toma en cuenta el acto externo del asesinato sino la intención, es decir, para Dios es culpable delante de Él, tanto el que odia como el que asesina, para Dios, cuenta como lo mismo, el pecado ya se ha consumado en el corazón de aquel que odia, no es necesario que llegue al acto externo, es por ello que el Señor Jesús deja claro esto ante su audiencia en el Sermón del monte y es por eso el apóstol Juan también afirma ello ante su audiencia en su carta.
¿Parece exagerado? Pues para el ojo humano si, nuestras leyes no condenan el odio de igual manera que el homicidio, pero Dios exige perfección, la audiencia del Señor Jesús debió entender que ese estandar es imposible de cumplir y por lo tanto necesitan desesperadamente de un salvador. La audiencia del apóstol Juan también debió evaluar su vida en cuanto esto, y nosotros también debemos hacerlo. ¿Tenemos una vida que se caracteriza por el odio a nuestros aquellos que profesan la misma fe que nosotros?
Por otro lado, la palabra homicida ἀνθρωποκτόνος (anthrōpoktonos) solo se usa en dos versos en el Nuevo Testamento, aquí en nuestro texto y en:
Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
Aquel que odia a su hermano está fuertemente vinculado al Diablo, él es “el homicida”, es su título por excelencia pero lo comparte, no solo con aquellos que llegan a ejecutar el acto como Caín, sino también con aquellos que odian a sus hermanos, es por eso que así como Caín, que era del maligno (3:12), todos aquellos que odian a sus hermanos también lo son.
Hasta aquí podemos decir que no es necesario que te levantes contra tu hermano y lo asesines, no es necesario que lo agredas físicamente, basta con una intención, con albergar odio hacia tu hermano para que delante de Dios seas considerado como asesino, y demuestres no perteneces a la familia de Dios, no has sido engendrado por Dios, como hemos estudiado, sino que pertences al maligno, así como Caín.
El recordatorio
El recordatorio
1 Juan 3:15 (RVR60)
y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.
Luego de la afirmación que hace el apóstol Juan, ahora procede a recordar a su audiencia algo que ellos ya conocen ¿cómo sabemos esto? por la palabra sabéis, que está traducida de la palabra griega οἶδα (oida), la idea de esta palabra es (4):
Diccionario de idiomas bíblicos: Griego (Nuevo Testamento) (3857 οἶδα)
1. LN 28.1 saber, tener información sobre (Mt 6:8, 32; 25:13; Mt 9:4 v.l.; Lc 23:34 v.l.; 1 P 1:8 v.l.)
2. LN 28.7 saber cómo hacer, tener conocimiento de cómo hacer una actividad (Mt 7:11; 1 Ts 4:4)
3. LN 32.4 entender, comprender el significado de algo (Jn 16:18; 1 Co 2:12; 14:16)
4. LN 29.6 recordar, llamar a la memoria (1 Co 1:16)
5. LN 87.12 honrar, reconocer la alta posición de una persona o un evento (1 Ts 5:12)
Además este es un verbo perfecto e indicativo, con esto el apóstol Juan señala una acción real completada en el pasado. La audiencia del apóstol Juan ya ha recibido la información que sigue, así que esto es solo un recordatorio para ellos. ¿Qué es lo que saben? que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.
Hay que aclarar algo aquí, y para hacerlo quiero plantear la siguiente pregunta ¿el reino de Dios está descartado para un asesino? La respuesta es no, mira el siguiente texto:
Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret;lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto.Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras.
Al apóstol Juan no está diciendo que el homicidio sea un pecado imperdonable, si afirmamos lo contrario mejor descartemos a Moisés que asesinó a un egipcio, al rey David que mató a Goliat, al apóstol Pablo que dio su voto para el asesinato de creyentes. Entonces cuando el apóstol Juan hace este recordatorio está hablando de los homicidas en el mismo sentido de la afirmación anterior, gente que vive en la práctica del pecado del odio, y puede que esta práctica lo haya llevado o no al acto del asesinato. El comentarista Bob Utley dice lo siguiente:
Las cartas de Juan: Cartas y memorias del discípulo amado: El Evangelio y Primera, Segunda y Tercera Cartas de Juan ESTUDIO DE FRASES Y PALABRAS
Esto no quiere decir que alguien que cometa asesinato no pueda ser cristiano. El pecado es perdonable, pero el estilo de vida revela los deseos del corazón. Lo que Juan está diciendo es que si el odio es la conducta habitual, no se puede ser cristiano
Ahora ¿por qué un homicida no tiene vida eterna permanente en él? esto es bastante obvio ¿verdad? Del punto anterior (La afirmación) se desprende que la filiación de aquel que aborrece a su hermano no es con Dios, sino con el maligno, ambos son titulados como homicidas, el “odiador” le pertenece al maligno así como Caín le pertenecía. No hay ningún vínculo de aquel que odia a su hermano con Dios. Es lógico pensar que el que no tiene ningún vínculo con Dios reciba todo lo opuesto o se le niegue todo lo que aquellos que si están vinculados a Dios tienen.
Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.
Aquel que está vinculado al Hijo y al Padre tiene una promesa, la vida eterna. El que odia a su hermano no solo no está vinculado a Dios, no permanece neutro, está vinculado a Satanás, por lo tanto la vida eterna no es una promesa para él, sino que le espera la condenación eterna.
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
El odio lleva a la muerte, quizá si o quizá no a la muerte física de algún creyente, en nuestro país no, pero hemos comentado que en muchos otros si, pero con certeza lleva a la muerte eterna del homicida si es que este no se arrepiente de sus pecados.
El amor que lleva a la muerte
El amor que lleva a la muerte
¿Puede el amor llevar a la muerte? hay una canción que dice “si tú no estás yo me voy a morir”, eso es una estupidez. El amor de una persona hacia otra no lleva a la muerte de la segunda.
El ejemplo
El ejemplo
1 Juan 3:16 (RVR60)
En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros
En esta sección el apóstol inicia diciendo En esto hemos conocido el amor, la palabra conocido es traducida de la palabra griega γινώσκω (ginōskō) cuyo significado tiene las siguientes ideas:
Diccionario de idiomas bíblicos: Griego (Nuevo Testamento) (1182 γινώσκω)
1. LN 28.1 saber, reconocer, tener conocimiento de (Ro 1:21)
2. LN 27.2 aprender, adquirir información, obtener el saber por medios propios (Mr 6:38)
3. LN 27.18 estar familiarizado con, aprender para saber, a través de la experiencia personal (Jn 17:3; 1 Jn 2:3)
4. LN 32.16 entender, llegar a saber, percibir (Ro 7:7)
5. LN 31.27 reconocer, indicar que uno sabe algo (1 Co 8:3)
6. LN 23.61 tener relaciones sexuales (Mt 1:25; Lc 1:34)
7. LN 28.74 hacer algo en secreto (Mt 6:3+), ver también ἀριστερά (aristera), ᾶς (as), ἡ (hē), entre 753–754
Algo que mencionar sobre esta palabra es que es un verbo, perfecto, activo, indicativo, primera persona, plural. Esta palabra es parecida a la usada en el verso anterior sabeis, pero mientras que en el verso anterior la intención es recordar cierta información de caracter teológico, aquí la intención es indicar la familiaridad con algo a través de la experiencia personal. La pregunta es ¿qué es aquello que la audiencia del apóstol Juan sabe por experiencia personal? el amor, pero no solo la audiencia del apóstol Juan conoce esto verdad, el mismo apóstol también, el verbo es primera persona plural, es como si él dijera “nosotros hemos conocido el amor”.
¿Cómo es que sabemos que el apóstol Juan habla de un conocimiento a través de la experiencia personal y no un conocimiento intelectual? La palabra esto es un pronombre demostrativo, un pronombre es una palabra que sustituye un nombre o una frase sustantiva, con esta palabrita el apóstol Juan apunta nuestra atención hacia la oración siguiente, en que él puso su vida por nosotros.
Si el apóstol Juan quisiera hablarnos de un conocimiento intelectual apuntaría hacia un concepto, hacia una ilustración, pero él no hace eso, el apunta a su audiencia hacia una acción, un hecho, algo que él mismo ha vivido y que seguramente varios en su audiencia también.
Una pregunta bastante obvia ¿a quién se refiere el apóstol Juan cuando habla de él? Por favor no digan Caín. Es claro que se refiere al Señor Jesús ¿verdad? Otros textos en los que el apóstol Juan ha usado el pronombre son: 1 Jn 3:1, 2, 3, 5, 6, 7.
¿Cómo es que se ve el verdadero amor? El verdadero amor es acción, el texto dice que el Señor Jesús puso, la palabra griega es τίθημι (tithēmi), que tiene la idea de poner o ubicar en un lugar, algo importante en cuanto a esta palabra es que es un verbo aoristo, activo, indicativo, tercera persona, singular. Nota lo siguiente, esta palabra es un verbo, entonces implica acción, pero es aoristo indicativo, esto apunta hacia una acción concluida en el pasado. Esto es un hecho concreto, el apóstol Juan está haciendo referencia a un hecho en particular en la vida del Señor Jesús, es una clara referencia a su muerte en la cruz. Otra cosa que debemos notar es que es un verbo activo, ¿que implica esto? que el sujeto, en este caso el Señor Jesús, ejecuta la acción, de esta forma el apóstol Juan señala que la acción de ir a la cruz fue voluntaria, el Señor Jesús no fue obligado, alguien podría preguntar ¿oye pero no fueron los romanos los que lo pusieron en la cruz? No, Él fue voluntariamente, eso es lo que el apóstol Juan está describiendo, tal y como el mismo Señor Jesús también mencionó:
Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
Algunos autores ven en la palabra vida, algo más que la obra de la cruz, es decir, ven la obra de redención completa en esta expresión del apóstol Juan, empezando por la encarnación del Señor Jesús, su vida justa en la tierra y su muerte en la cruz del calvario, todo esto es parte del amor del Señor Jesus por los suyos, todo esto sin duda es importante, pero el climax de ese amor es la cruz, creo que ese el sentido en el que el apóstol Juan escribe esto.
Prestemos atención a la palabra por, ὑπέρ (hyper) en griego, esta preposición es un indicador de beneficio (Jn 11:50), nuestro texto podría leerse así “él puso su vida en favor de nosotros”.
¿Quienes son nosotros? Son el apóstol Juan y su audiencia, pero cuidado, cuando el apóstol Juan dice nosotros, no se refiere a un grupo de personas intachables que nunca han pecado, estoy seguro que se parecían bastante a la audiencia del apóstol Pablo:
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
El ejemplo perfecto del amor es un acción realizada por el Señor Jesús y esa acción es poner su vida por sucios pecadores, fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, ladrones, avaros, borrachos, maldicientes, estafadores, gente muerta en sus delitos y pecados, que seguían la corriente de este mudo, que estaban sometidos al principe de la potestad del aire, hijos de desobediencia, que vivían en los deseos de su carne, hijos de ira, pero que por ese amor han sido limpiados.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
La demanda
La demanda
1 Juan 3:16 (RVR60)
también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
El apóstol Juan nos ha mostrado el ejemplo de amor de Cristo, pero su propósito es establecer una demanda para su audiencia, es por eso que el apóstol Juan dice también nosotros debemos, esta es la palabra griega ὀφείλω (opheilō) que implica:
Diccionario de idiomas bíblicos: Griego (Nuevo Testamento) (4053 ὀφείλω)
1. LN 57.219 estar endeudado (Mt 18:28)
2. LN 71.35 deber, algo que es necesario o indispensable (1 Co 5:10)
3. LN 71.25 se debería, algo obligatorio en virtud de ciertos requerimientos morales (Ro 13:8)
4. LN 88.298 pecar contra alguien (Lc 11:4)
El apóstol Juan deja a su audiencia sin salida, si Cristo siendo santo dio su vida por sucios pecadores como nosotros tiene todo el derecho de exigir a los suyos que pongan su vida por sus hermanos. Esto es un deber del creyente, una exigencia directa del Señor Jesús a través del apóstol Juan.
¿El amor lleva a la muerte? A nuestro Señor Jesús si lo llevo a la muerte, una muerte voluntaria, y necesaria para nuestra redención. A algunos de nuestros hermanos también los lleva a la muerte, una muerte obediente y honrrosa delante de Dios.
Reflexión
Reflexión
Recordemos que el odio lleva a la muerte, no necesariamente de la víctima, pero si del victimario si este no se arrepiente. Examinemos nuestras vidas, porque según el apóstol Juan nadie permanece neutral, o vivimos amando a los hermanos y evidenciamos así que pertenecemos a Dios, o vivimos odiando a los hermanos y evidenciamos que somos del maligno. Si el resultado de tu examen es lo segundo, estás a tiempo, arrepiéntete de tus pecados y ven a Cristo a someterte a Él como el módelo perfecto de amor.
El amor de nuestro Señor Jesús lo llevó a ser nuestro sustito delante de Dios, nuestro pecado nos había separado de Dios, su santidad era totalmente incompatible con nuestra suciedad, pero Cristo nos dio la máxima demostración de amor, no nos salvó por algo bueno que vio en nosotros, nos salvó a pesar de nosotros. Su amor superó nuestros pecados, superó nuestro rechazo, tomó nuestro lugar, nos dio una nueva vida hoy, aquí de este lado de la eternidad y nos ha dado promesas que nos aguardan del otro lado de la eternidad, la pregunta es ¿cómo no obedecerle? ¿cómo no amar a mi hermano?
El autor y pastor David Platt hablando de la iglesia secreta menciona una escena muy común, dice que en una aldea luego de que todos se han ido a dormir la iglesia secreta se reúne en una pequeña casa iluminados por velas, uno de ellos sale y camina un par de milla hasta una cueva donde esconden entre unas rocas la única Biblia que tienen, este hermano toma la Biblia de la cueva la esconde en su chaqueta, la trae a la aldea, a la casa en la que se reúne la iglesia y la leen juntos despacio por horas y luego antes que el sol salga vuelve a esconder la Biblia en la misma cueva para que puedan hacer esto nuevamente en una siguiente ocasión.
Que el Señor nos ayude a amar a nuestros hermanos al grado de poner nuestras vidas por ellos.
