El Hijo perdido
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Lucas 15:11–24
Lucas 15:11–24
Lc 15:11–32.
La oveja simboliza el extravío, el instinto de perderse; son los fariseos.
La moneda Habla la búsqueda, impotencia de salvarse, los escribas.
El hijo Habla de la restauración, voluntad de perderse, los pecadores.
Es la parábola más hermosa y conmovedora, casi es historia.
Oveja y moneda es el lado divino. El pródigo, el lado humano.
I. El Padre Que Entrega la Herencia
Había sentido aversión por la casa paterna; el padre yugo.
Olvidó que todos llevamos yugo, pero ¿el del padre? (Mateo 11:28, 29).
Este hijo siente la natural inclinación de ser libre de sus actos.
El padre sufría mientras el hijo estuvo ausente de la casa.
El hijo comenzó a sufrir, pero más sufrió el padre.
Hay algo demasiado terrible en la palabra “perdido”; era el hijo.
Dios nos ha confiado una herencia completa. ¿Qué hacemos con ella?
II. El Hijo Despilfarro lo Recibido
Está bien que sintamos tristeza por este hijo, pero ¿y el padre?
El hijo perdió la herencia. La pérdida del padre era mayor: perdía su hijo.
En la oveja está el pecado de la carne; en la moneda el del Diablo.
Aquí vemos la atracción y el poder del mundo. “La concupiscencia de los ojos.”
Los males nunca vienen solos, “lo gastó todo”, entonces vino la miseria.
Buscó libertad, halló esclavitud, pensó en el placer y halló puercos.
III. La Abundancia no es Garantia de Permanencia
No fue coincidencia, sino la revelación de un hecho invariable.
Puedes vivir en abundancia, pero ¿si la despilfarras?
Naciones que tienen recursos, pero hay grandes necesidades: hambres.
Si el hombre malgasta lo que Dios le da, tendrá hambre.
Volvió en sí, se levantó, resolvió, confesó. Era un loco, un caído.
Estaba perdido cual la moneda y la oveja. (v. 24).
IV. El Padre Maravilloso
Lo vio cuando aún estaba lejos, no sólo al acercarse a la casa.
Dios no pierde de vista a los muertos y perdidos en pecado.
“Corrió”, el corazón de Dios se apresura a salir al encuentro del hijo.
Echóse sobre su cuello, y lo cubrió de besos.
¿No sería mejor esperar pruebas de arrepentimiento?
Dios piensa de manera diferente que nosotros.
