La manera ordinaria en la que Dios nos da recursos /Trabajo
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El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara.
Ordinariamente Dios nos da recursos por medio del trabajo.
Veremos que es una bendición (huerto), es un acto de adoración (labrar y guardar), es una obligación (para que) y es una vocación (lo puso para que..)
1. El trabajo es una Bendición (Algo que recibimos de nuestro buen Dios)
1. El trabajo es una Bendición (Algo que recibimos de nuestro buen Dios)
Fue establecido por Dios antes de la caída, era el plan parte del plan de Dios para el hombre, fue ordenado por Dios para protegerlo y para bendecirlo con sustento, como todas sus ordenanzas.
El trabajo no es una maldición: “… maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.” (Génesis 3.17–18). Dios maldice la tierra por causa del pecado, pero no impone el trabajo por causa del pecado, De hecho aún tiene recompensas, después de la caída sigue siendo un medio por el cual Dios sustenta al hombre.
El trabajo es una bendición para su Pueblo redimido, Dios esperaba que el Pueblo que él redimió le glorificara mediante un trabajo planificado, diligente y ordenado en el lugar donde Dios les estaba llamando para adorar: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.” (Éxodo 20.8–11)
“la visión del creyente debe ser descansar para trabajar, no trabajar para descansar”..
Murray: “El trabajo es parte integral de nuestra vida Cristiana. Cuando nuestro pensamiento es gobernado por esta ética, la ociosidad es vista como iniquidad, una iniquidad que alcanza proporciones mayores cuando se viste de piedad y considera el trabajo como incompatible con las demandas de comunión con Dios”.
Una vida contemplativa e inactiva no es el ideal para nuestra vida, Dios no es Así: “Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.” (Juan 5.17)
Los escribas que enseñaban que la mejor manera de pasar la vida era estudiando la Tora y que lo demás era algo indigno “El trabajo estaba entre estas cosas indignas”; Los griegos veían el trabajo como castigo de los dioses, como una tarea de esclavos; Otros lo vieron innecesario por el regreso inminente de Cristo ¿para que trabajar? En Tesalónica no querían trabajar.
Ahora bien, hermanos, les mandamos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la doctrina que ustedes recibieron de nosotros. Pues ustedes mismos saben cómo deben seguir nuestro ejemplo, porque no obramos de manera indisciplinada entre ustedes, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que con dificultad y fatiga trabajamos día y noche a fin de no ser carga a ninguno de ustedes. No porque no tengamos derecho a ello, sino para ofrecernos como modelo a ustedes a fin de que sigan nuestro ejemplo. Porque aun cuando estábamos con ustedes les ordenábamos esto: Si alguien no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque oímos que algunos entre ustedes andan desordenadamente, sin trabajar, pero andan metiéndose en todo. A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo, que trabajando tranquilamente, coman su propio pan. Pero ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien. Y si alguien no obedece nuestra enseñanza en esta carta, señalen al tal y no se asocien con él, para que se avergüence. Sin embargo, no lo tengan por enemigo, sino amonéstenlo como a un hermano.
En Cristo fuimos redimidos para hacer nuestro trabajo, no para vivir una vida contemplativa. El trabajo es ordenado por Dios, debemos trabajar mientras tengamos fuerza física y capacidad mental. La biblia no considera tal cosa como la jubilación (a menos que providencialmente estemos impedidos).
El trabajo es pues una bendición de Dios para todo hombre y mas para el creyente redimido.
2. El trabajo es un acto de Adoración
2. El trabajo es un acto de Adoración
Números 3.7 - para que lo labrara, y lo guardase.
»Ellos se encargarán de las obligaciones de él y de toda la congregación delante de la tienda de reunión, para cumplir con el servicio del tabernáculo.
Adán y Eva servían como sacerdotes en el huerto del Edén, el trabajo al que estaban llamados era una vocación (su ministerio), un acto de adoración o de servicio.
Notemos algo en la vida de Jesús: “¿No es éste el carpintero, hijo de María y hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban de él.” (Marcos 6.3, RVA)
¿Era el trabajo que Jesús hacia como carpintero más espiritual que aquel que realizo después “predicar”? Nuestro trabajo fue diseñado por Dios para que le glorifiquemos y uno no es más espiritual que otro. Cuidado de separar lo secular de lo espiritual, somos un reino de sacerdotes sea cual sea la función que desempeñemos.
Los paganos en quienes aún permanece la semilla de la religión lo ven como una labor necesaria: “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.” (1 Timoteo 5.8),
Ellos tienen motivaciones incorrectas, pero lo hacen como acto de adoración:
- un acto de adoración al trabajo mismo (se esclaviza a el “piensa que el hombre fue creado para el trabajo”)
- Un mal necesario, adora al dinero trabaja para conseguirlo. Si hay otro método para conseguir dinero, mejor.
- Un acto de adoración a sí mismo (vanidad), un lugar para exhibir su gloria y sus atributos, dones y talentos.
El grado de frustración o satisfacción depende de si consigan exaltar aquello que adoran.
No te fatigues en adquirir riquezas, Deja de pensar en ellas. Cuando pones tus ojos en ella, ya no está. Porque la riqueza ciertamente se hace alas Como águila que vuela hacia los cielos.
Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.
¿Cómo hacer de nuestro trabajo un acto de adoración y no de idolatría?
A. Haciendo las cosas para Dios.
Siervos, obedezcan en todo a sus amos en la tierra, no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al Señor. Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres,
Los que hemos entrado en pacto con Dios, no vemos el trabajo como un mal necesario para lograr enriquecernos, o como un lugar para promover nuestros talentos, o como un ídolo al cual servir, viviré así nos llenara de frustración.
Trabajamos para el Señor (quiere decir que no nos pertenecemos, fuimos redimidos) tenemos un señor que nos ha dado todo y todo lo que nos ha dado debe ser usado para El, para promover su gloria, haciendo el esto el hombre no se frustra.
Y Yo dije: «En vano he trabajado, En vanidad y en nada he gastado Mis fuerzas; Pero Mi derecho está en el Señor, Y Mi recompensa con Mi Dios».
Todo trabajo que se haga para la gloria de Dios tendrá su recompensa, pero el corazón idolatra terminara frustrado y avergonzado.
Al trabajar para Dios estamos buscando en todo lo que hacemos manifestar su gloria, sus atributos “Dios sostiene, preserva, ordena, crea”. Así que cuando estamos siendo ordenados, responsables, íntegros, estamos siendo siervos para su gloria. Al Hacer las cosas para El, mostrando su carácter santo, estamos glorificando a Dios.
B. Haciendo las cosas de tal forma que beneficie a otros
“Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Gálatas 5.14)
Glorificamos a Dios cuando amamos al prójimo. Amar al prójimo involucra estar interesados en su bienestar, es importante entender que somos criaturas interdependientes, a cada uno Dios le dio la capacidad de suplir las necesidades de otros.
En esto consiste el Comercio: intercambio que realiza el hombre con sus semejantes para el sustento o soporte de la vida terrenal. Para explicarlo mejor, usted tienen un necesidad (no funciona su auto) llama a la persona indicada (Mecánico), ahora hay un intercambio, el mecánico arreglase auto y usted le da en compensación dinero (el necesita ese dinero para subsistir), interdependencia.
Esto nos lleva a un principio “todo intercambio debe ser justo y equitativo” a menos que una de las partes quiera regalarte el trabajo. Un intercambio donde solo gana uno o no es equitativo y el resultado es el robo. Es pues absurdo que una persona pretenda ganar ciertas cosas de los demás, sin que los demás no esperen cosas de Él.
Y los que tienen amos que son creyentes, no les falten el respeto, porque son hermanos, sino sírvanles aún mejor, ya que son creyentes y amados los que se benefician de su servicio. Enseña y predica estos principios.
Mi propósito debe ser beneficiar a una persona con mi trabajo. Y además debemos valorar el trabajo ajeno, ningún trabajo es insignificante (mensajero, recolector de basura, alcalde o presidente) todas son vocaciones necesarias para el desarrollo de la sociedad.
¿Cómo amaras a tu prójimo como a ti mismo?
Si eres un reparador de techos, haga el trabajo como si fuera su casa, no lo hagas para que se dañe rápido.
Cuando te ofrezcan un servicio paga con gusto lo que es justo, vive siempre con la mentalidad de pagar si disfrutas del servicio de otra persona (no robes, piratería etc.)
Se agradecido (no somos los reyes, no merecemos nada).
Al trabajar no digas ¿que obtendré? Alguien dijo que vivimos hoy en una cultura utilitaria, donde la gente: Busca progresar a nivel individual en el trabajo, Busca desarrollo personal en el matrimonio, Satisfacción personal en la iglesia. A nadie le importa la gente, la calidad de las cosas que ofrecen, la buena atención a personas que son dignas, la gente piensa en ordeñar a sus empleadores, obtener lo que pueda del sistema y para esto engañan a sus jefes. En este tipo de ética se niega a Dios “no hay nadie a quien rendir cuentas”
Mi trabajo debe tener en cuenta a Dios y debe beneficiar a otros. y mientras trabajamos debemos hacerlo:
C. Creyendo que Dios nos dio el trabajo para suplir nuestras necesidades básicas y tener que compartir con otros.
Génesis 3.19 La orden de Dios para Adán era que trabajando el comiera su pan. Todo otro medio para conseguir sustento es contra el propósito de Dios (Pirámides, Juegos de azar – codicia y pereza) que cada uno se ocupe en su vocación y no sea una carga para nadie.
»Con el sudor de tu rostro Comerás el pan Hasta que vuelvas a la tierra, Porque de ella fuiste tomado; Pues polvo eres, Y al polvo volverás».
“Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más; y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.” (1 Tesalonicenses 4.10–12, RVR60).
Los de afuera deben ver que somos responsables en nuestros negocios, que somos responsables con nuestra casa, hay iglesia que informan mal la consciencia de los hermanos y promueven solo un aspecto del ministerio como acto de adoración. Pero el trabajo es un ministerio y un acto de adoración cuando es hecho para el Señor y con El estamos procurando el bienestar de los nuestros-
Los paganos que no han perdido el afecto natural se preocupan por proveer a su familia, Cuanto más nosotros…
Pablo no esta diciendo que consigamos trabajo para evangelizar, sino para conseguir honradamente nuestro sustento y para combatir con otros.
El que no trabaja, está condenado innecesariamente a la pobreza y está condenando su familia:
Ve, mira la hormiga, perezoso, Observa sus caminos, y sé sabio. La cual sin tener jefe, Ni oficial ni señor, Prepara en el verano su alimento Y recoge en la cosecha su sustento. ¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? «Un poco de dormir, un poco de dormitar, Un poco de cruzar las manos para descansar», Y vendrá tu pobreza como vagabundo, Y tu necesidad como un hombre armado.
El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad.
Siempre tendréis pobres con vosotros" (Mateo 26:11; Juan 12:8).
El trabajo es una bendición y un acto de adoración, veamos ahora que:
3. El trabajo es una obligación (voy a hacer mi destino)
3. El trabajo es una obligación (voy a hacer mi destino)
Adán lo tenía todo (comunión con Dios, riqueza, una esposa) y fue llamado por Dios a labrar la tierra y cuidar el huerto como un acto de adoración. El trabajo es una obligación para todo hombre y mujer (tener abundancia no te exime).
»Pues esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia de pan y completa ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al necesitado, y se enorgullecieron y cometieron abominaciones delante de Mí. Y cuando lo vi, las hice desaparecer.
Vivir de los demás sin que ellos se beneficien de nosotros es impiedad y conduce a hechos vergonzosos. Sodoma cometió muchas abominaciones, David adultero por su ociosidad. Las mujeres ociosas caen en pecados terribles
Pero rehúsa poner en la lista a viudas más jóvenes, porque cuando sienten deseos sensuales, contrarios a Cristo, se quieren casar, incurriendo así en condenación, por haber abandonado su promesa anterior. Y además, aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa. Y no solo son ociosas, sino también charlatanas y entremetidas, hablando de cosas que no son dignas. Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casen, que tengan hijos, que cuiden su casa y no den al adversario ocasión de reproche.
Ser rico no es una excusa para no trabajar, algunos millonarios piensan que su responsabilidad es el disfrute, algunos pobres quieren ser ricos para no trabajar, son aspiraciones y estilos de vida impíos que conducen a todo desenfreno (no fue para esto que Dios nos creó).
Seas rico o pobre, el trabajo es una obligación que Dios ha impuesto: Todos tenemos que glorificar a Dios y bendecir a otros.
Si eres rico, piensa en que hay personas que necesitan aun de tu trabajo, si Dios está bendiciendo tu trabajo y te está prosperando no desees retener más:
¿Por qué Dios te está dando más? Para que compartas más. Dios no nos da para aumentar nuestras cuentas, sino para bendecir a otros.
Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: «Nunca te dejaré ni te desampararé», de manera que decimos confiadamente: «El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Que podrá hacerme el hombre?».
La riqueza o la comodidad, no es excusa para estar ociosos, Debemos ser diligentes y trabajar responsablemente.
Esta es la enseñanza que debemos dar a nuestros hijos desde pequeños, Deja que tu niño haga y coma lo que quiera, duerma lo que quiera, alimenta sus pasiones y terminara mal. Los padres deben educar a sus hijos para una vida de trabajo y utilidad si los aman de veras, enseñándoles a ser diligentes en sus estudios y quehaceres de la casa, conforme a la edad y capacidad del muchacho.
Ningún hombre vago y perezoso tiene derecho a llamarse cristiano. Aun los que tienen la vocación para ser pastores deben ser esforzados y trabajadores
»Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado.
Así también ordenó el Señor que los que proclaman el evangelio, vivan del evangelio.
Algunos hoy quieren ser predicadores y misioneros no por vocación sino por pereza, han visto el mal ejemplo de hombres que viven cómodamente, ellos darán cuenta a Dios.
También el que compite como atleta, no gana el premio si no compite de acuerdo con las reglas. El labrador que trabaja debe ser el primero en recibir su parte de los frutos. Considera lo que digo, pues el Señor te dará entendimiento en todo.
Debemos mortificar la pereza, el mal uso su tiempo libre. (Atendiendo sus hijos, orando, nutriéndose, estudiando) Cuidado con la ociosidad en el tiempo libre, no hagas un mal uso de tu tiempo libre, ocúpate.
El trabajo no es una opción para aquellos que tenemos las facultades físicas y mentales para realizarlo. Todo aquel que posea la capacidad de hacer algo útil, debe estar ocupado en ello constantemente, hasta que sus fuerzas físicas y mentales lo permitan.
4. El trabajo es una vocación
4. El trabajo es una vocación
Fue el llamado de Dios para Adan y Eva.
La sabiduría del prudente está en entender su camino, Pero la necedad de los necios es engaño.
Debemos estar haciendo aquello que Dios nos llamó (vocación: llamamiento) un hombre prudente entenderá cuales su vocación, sabrá cuál es el camino al que Dios lo llamo, conoce los peligros de este camino, las dificultades que pueden presentarse, los beneficios que puede obtener, lo principios escriturales que regulan esta senda.
El imprudente está contento caminando, gastando energía, está ocupado, pero haciendo lo que no debe. ¿Cómo conocemos nuestra vocación específica?
El llamado de Dios nunca estará en contra vía a sus mandamientos. En toda vocación hay oportunidades para pecar, Juan el bautista no les dijo sus discípulos, ustedes no pueden ser cristianos y cobradores de impuestos (deben cobrar lo justo) – soldados (no hagan extorsión, no calumnien, conténtese con su salario, les pagaban mal) – comerciante (engaño – trampa, mentira). Pero hay profesiones que en si mismas atentan contra el bienestar de la sociedad y van en contra de la ley de Dios y son ocasión de pecado para otros (Demetrio hacía templos de diana, temió perder su negocio) (bingo, lotería, juego de azar, pirámides) – ¿podemos razonablemente pedir la bendición de Dios y esperar de él su favor y aceptación?
Nuestro llamado se ajusta a nuestras capacidades, talentos y circunstancias específicas (no busques un trabajo por el dinero que ganaras) – algunas personas echan todos sus talentos a la basura por ambición (no por necesidad). Considera si tu vocación es adecuada para ti, si tienes los medios y las capacidades que esta vocación requiere, si tienes la paciencia de llevar las cargas propias de esta vocación (Para ser pastor, necesario).
Busca el consejo (no opiniones) de personas juiciosas y piadosas, sobre todo aquellos que laboran en la vocación u oficio en el que estas interesado. Proverbios 11.14 – 15.22 – sobre todo pregúntale a tus padres (ellos te conocen bien)
Toma en cuenta tus propias inclinaciones. Razonables y licitas.
Busca en oración dirección y asistencia a la hora de elegir.
Dios a veces nos llama a cambiar de oficio bajo ciertas circunstancias. David era Pastor y termino rey, Amos cuidaba Bueyes y termino de profeta, pescadores a apóstoles, Jesús carpintero a predicador. Circunstancias me lleven a cambiar de trabajo, las puertas se abren para que camine y Dios nos guía a otro lugar.
Hay que ser sensibles a la providencia de Dios, a veces no podemos hacer lo que nos gusta o ejercer lo que sabemos hacer: Pablo predicador, no llegaban ofrendas, se ponía a hacer tiendas de campaña (providencialmente Dios lo estaba tratando y lo estaba poniendo como ejemplo a la igle). El éxito de tu vocación está en manos de Dios no en tu diligencia, el éxito esta siempre en si estas siendo fiel, usando tus talentos y capacidades para la gloria de Dios.
No permitas que tu vocación particular (profesión y oficio) interfiera con tu vocación general (santificación, salvación) llamados a ser santos, no descuides tu piedad, debes ser diligente en tu oficio y piedad, 1 Timoteo 6.9. le costó su alma.
Cuando tengamos una mala actitud frente al trabajo recordemos que este es una bendición de Dios (con el nos da de gracia su sustento), que infinita gracia.
Cuando sientas que el trabajo que tienes no es digno o no res muy espiritual, recuerda que no te perteneces y que en el estas adorando a Cristo (quien murió y resucito por ti)
Cuando te sientas desalentado y tentado a la pereza, debes saber que no tienes derechos y que alguien te compro a precio de sangre para que agradecido cumplas con tus obligaciones.
Y cuando te sientas confundido, pide a Dios en oración que te muestre el camino para cumplir con tu vocación, no apoyándote en tu propia prudencia y aplicando los principios que vimos en la escritura.
