Incompatibilidad del cristiano con el pecado

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Introducción

Cita bíblica: 1 Juan 3:4-10 “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.”

I. El pecado es incompatible con la ley de Dios v4

La palabra “incompatible” significa: Que no puede existir, ocurrir o hacerse al mismo tiempo que otra cosa y de forma armónica con ella, o combinarse con ella sin estorbarla.Entonces cuando decimos que el pecado es incompatible con la ley de Dios, estamos diciendo que no hay forma en que dentro del creyente exista esa forma habitual de vivir en el pecado y al mismo tiempo decirse a sí mismo cristiano.
La frase es clara “Todo aquel” o cualquiera de entre todos los que están en el mundo, “que comete pecado” significa, no aquel que accidentalmente comete un pecado, sino aquel que está empeñado en cometerlo o que vive de manera habitual en pecado.
Las consecuencias de tener al pecado como habitual en la vida es que se vive en quebrantamiento de la ley. “El pecado es un rechazo deliberado de las normas de Dios y el Dios y un recurrir a los deseos propios
El pecado es completamente incompatible con la ley de Dios, no hallan armonía entre ambos. Recuerda que Pablo dice que por medio de la ley se llega al conocimiento del pecado (Ro. 7:7)
Por otro lado, los creyentes ya no se caracterizan por infringir la ley, sino que han obedecido el mandato de Jesús: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día , y sígame” (Lc. 9:23)

II. El pecado es incompatible con obra de Cristo v5-8

No sólo el pecado no tiene forma de ser compatible con la Ley de Dios, sino tampoco con la obra de Cristo.
En el verso 5 encontramos 2 bases sobre las cuales continuar. Esto era de conocimiento de los receptores de la carta, lo sabemos porque Juan utiliza el verbo “SABÉIS” en un tiempo perfecto, indicando esto que ellos conocen completamente la esencia del evangelio. Las dos bases que conocían completamente son: 1) Que él se hizo visible, es decir vino al mundo para destruir el pecado nuestro, osea no sólo quitar el pecado, sino destruirlo. 2) Que el pecado no mora en él, es decir que es alguien puro, perfecto, por lo cual es el capacitado para eliminar por completo el pecado (2 Co. 5:21; He 7:26; ).
Por tal motivo es incongruente con la obra redentora de Cristo que alguien diga que es cristiano, es decir, que participa de la misma vida de Cristo, y aún continúe en pecado.
(v6) Juan afirma que todo el que permanece en la misma vida de Cristo, no peca. No habla de nunca cometer pecado, sino de que no lo hace de manera voluntaria o a sabiendas. Nuevamente Juan dice, en comparación, que todo aquel que vive en la práctica del pecado, 1) ni le ha visto y 2) ni le ha conocido. Es otras palabras, no es cristiano, aunque lo declara a viva voz (Ro. 6:4-7).
Entramos al verso 7 con una advertencia de amor a los creyentes. Hay una verdad que es muy clara y de la cual no debemos ser desviados: El que hace o práctica la justicia o lo correcto es justo como Cristo lo es, mientras que el que practica el pecado ES del diablo.
(v8) Las advertencias son fuertes recordando que la venida de Cristo fue con el objetivo de eliminar las obras de satanás.

III. El pecado es incompatible con el ministerio del Espíritu Santo v9-10

La regeneración es la obra del Espíritu Santo en la vida del nuevo creyente.
(v9) Reconocer a alguien regenerado se logra por medio de una observancia de la no práctica del pecado. Esto es debido a dos cosas: 1) Tiene la naturaleza de Cristo y 2) no tiene la capacidad de pecado.
La conclusión de Juan es que sólo existen dos grupos de personas: Los hijos de Dios y los hijos del diablo. Toda clase de obra que podamos realizar es por la nueva naturaleza impartida por el Espíritu Santo a nosotros, por eso es que el pecado es incompatible con el ministerio del Espíritu Santo, bien claro dijo Pablo en Gálatas 5:19 que las obras de la carne son manifiestas, es decir, ampliamente conocidas. El Espíritu no producirá eso en nosotros los hijos de Dios.

Aplicación

Entonces debemos concluír leyendo el Salmo 19:7-11 y así recordar que Pablos nos insta a no perseverar (persistir) en el pecado (Ro. 6:1-10).
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