PARTICIPANDO DE LA CENA DEL SEÑOR INDIGNAMENTE.

Siervos como Jesús  •  Sermon  •  Submitted
0 ratings
· 2,026 views

Al participar de la Cena del Señor, debemos hacerlo, considerandonos en todo delante de Dios.

Notes
Transcript

INTRODUCCIÓN:

Cristo instituyó, mediante la instrucción y el ejemplo, dos ordenanzas: el bautismo y la Cena del Señor, ordenanzas que debemos cumplir fielmente los que creemos en Él.
Jesús mandó a sus discípulos, en (Mt. 28:19),
Mateo 28:19 RVR60
19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
Los creyentes a demás de recibir este mandato, también debían seguir su ejemplo. Él había sido bautizado por Juan el Bautista (Mt. 3:13–17).
Mateo 3:13–17 RVR60
13 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. 14 Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? 15 Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. 16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
Durante la comida de la última Pascua en el aposento alto Jesús inició lo que conocemos como la Comunión (o Cena del Señor, como ha llegado a ser conocida), y les dijo a sus discípulos que continuaran con esa ordenanza como un recuerdo de Él (Lc. 22:19–20).
Lucas 22:19–20 RVR60
19 Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. 20 De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
Dios instituyó la Pascua cuando liberó a su pueblo de los 400 años de esclavitud en Egipto.
La Pascua celebraba la liberación física y temporal del viejo pacto. La Cena del Señor celebra la liberación espiritual y permanente del nuevo pacto. Jesús así lo enseña en (Lc. 22:20).
Lucas 22:20 RVR60
20 De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
Hermanos, la mesa del Señor nos habla y recuerda la cruz de Cristo Jesús
Pablo, enseñó estas ordenanzas a los Corintios, ellos celebraban regularmente la Cena del Señor y Pablo había participado muchas veces con ellos.
Fue una práctica muy importante en la naciente iglesia.
Los primeros Cristianos, desarrollaban comidas especiales de compañerismo que fueron conocidas como ágapes (fiestas de amor fraternal) (Jud. 12)
Judas 12 RVR60
12 Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;
Estos Ágapes, estaban estrechamente relacionados con la observación de la comunión o Cena del Señor.
Buscaban realzar el compañerismo, el afecto y el cuidado mutuo entre los creyentes. La importancia que daban a la unidad llevaba fácilmente a la celebración del logro unificador del Salvador en la cruz.
La iglesia de Corintio, siguió esta costumbre, pero habían convertido las comidas en Parrandas de glotonerías y borracheras, y al estar relacionada con el pan y el vino del recuerdo de Cristo, eran una terrible profanación de la Santa ordenanza.
El hombre siempre ha cambiado lo bueno por lo malo, lo Santo por practicas que ofenden a Dios.
Dios es Santo, y lo que ha dejado a la iglesia es santo, como él, no debemos nosotros convertirlo en algo profano.
Vamos a analizar TRES instrucciones que Pablo da a la iglesia de Corintios, acerca de la participación digna en cena o comunión que debemos nosotros considerar al participar de esta cena conmemorativa.

I. PARTICIPAR CON UN ESPÍRITU DIVISIONISTA.

1 Corintios 11:18–22 RVR60
18 Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.19 Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.20 Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.21 Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.22 Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.
Divisiones, del griego “schismata”, (Cisma). Se refiere literalmente a romper o cortar, y metafóricamente a divisiones o disensiones.
Los corintios al parecer no se podían poner de acuerdo en nada, ni tampoco buscaban servirse unos a otros. En vez de participar juntos en el compañerismo y la adoración pasaban su tiempo en excesos egoístas, discutiendo y peleando.
Los creyentes también estaban divididos socialmente, como indica este pasaje. Los que eran pudientes llevaban sus alimentos y se los comían de forma egoísta antes de que llegaran los miembros más pobres. Lejos de “[estar] todos juntos, y [tener] en común todas las cosas” como hicieron los primeros cristianos en Jerusalén (Hch. 2:44),
Hechos de los Apóstoles 2:44 RVR60
44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;
La razones para sus divisiones eran la carnalidad, el egoísmo y la mundanalidad. Pablo ya les había advertido al respecto, 1 Corintios 3:1
1 Corintios 3:1 RVR60
1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
Ellos, los Corintios andaban en la carne más que en el Espíritu y seguían sus propios caminos más que de los del Señor.
Hermanos, una de las señales más terribles en la iglesia, es la división, el espíritu divisionista, los pensamientos divisionista, las actitudes divisionistas, porque es una señal clara y segura de enfermedad espiritual.
Pero además es uno de los primeros síntomas de mundanalidad y de alejamiento de Dios.
Primero se manifiesta en la disensión, luego en contiendas doctrinales y luego en el estilo de vida de la iglesia.
Pablo, enseña que “es necesario que ocurra para que se manifieste quienes son aprobados”, es una alusión al hecho de que cuando estamos en tal situación Dios no nos ve bien. ¿Por qué?, porque es desobediencia carnal y mundanal, de todo aquellos que causan divisiones.
Es así, porque el pensamiento divisionista, es completamente un espíritu de engaño de Satanás, que entra a la iglesia a través de personas, ideas, murmuración, queja, envidia,, comparaciones, conflictos y orgullo de los mismos “Creyentes”.
Participar de esta manera en la “Cena del Señor” es participar de forma indigna.
La segunda instrucción que Pablo da a la iglesia es:

II. DEBE HABER PREPARACIÓN PARA PARTICIPAR DE LA CENA.

1 Corintios 11:26–27 RVR60
26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
¿Qué significa comer la cena de forma indigna?
Hay varias maneras de participar indignamente, en la cena del Señor.
Participen en forma ritualista, sin participar con su mente y corazón.
Tratar la Cena del Señor con ligereza, en vez de hacerlo con toda Seriedad.
Creer que imparte gracia o mérito; que la ceremonia misma, más que el sacrificio que representa, puede salvarlos o mantenerlos salvos.
Acudir con un espíritu de amargura u odio hacia otros creyentes.
Participar con un pecado del que no hay arrepentimiento.
Hermanos, Pablo enseña que acercarse de manera indigna a la mesa del Señor es hacerse [culpable] del cuerpo y de la sangre del Señor.
(V.27)…, De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
¿Qué debemos hacer cada vez que nos acercamos a la Cena del Señor?.
Debemos probarnos, cada uno de nosotros delante de Dios, pero no con ligereza, sino considerando nuestra vida delante de Dios.
(V.28)…,Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
Debemos participar debemos hacer un examen completo de conciencia, mirando con sinceridad en nuestro corazón si hay algo que no debiera estar y quitar de allí toda maldad.
La mesa del Señor, entonces se convierte en un lugar especial de purificación de la iglesia.

III. LAS CONSECUENCIAS DE NO PARTICIPAR DIGNAMENTE EN LA CENA DEL SEÑOR.

No probarnos delante del Señor, trae consecuencias graves a nuestras vidas. Una persona que participa sin acudir con el espíritu correcto juicio come y bebe para sí.
(V.29)…, Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
Juicio, trae la idea de Corrección, (krima), en Griego, Hablamos de la disciplina de los salvos.
Ese castigo viene si se participa sin discernir el cuerpo del Señor, esto es, la sangre y el cuerpo representados en la Comunión.
Para evitar el juicio de Dios, el creyente tiene que discernir y responder debidamente a la santidad de la ocasión.
Hay dos tipos de castigos, que el Señor puede usar y Pablo lo enseña en el versículo 30. 1 Corintios 11:30
1 Corintios 11:30 RVR60
30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.
Dios no condena como al mundo a los que abusan de la mesa del Señor, pero su castigo puede ser una grave enfermedad.
Y la otra forma, si no hay entendimiento, es la muerte, el texto dice que muchos de los creyentes en Corinto murieron, porque ellos menospreciaron y corrompieron continuamente la Cena de su Hijo.
Es el mismo castigo que Dios utilizó con Ananías y Safira por mentirle al Espíritu Santo (Hch. 5:1–11).
El medio para evitar tomar la Cena indignamente y así evitar el castigo, es examinarnos. 1 CORINTIOS 11:31
1 Corintios 11:31 RVR60
31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;
Eso implica discernir qué somos y qué deberíamos ser. Si confesamos nuestros pecados, nuestras actitudes y motivos erróneos, 1 Juan 1:9
1 Juan 1:9 RVR60
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Si no lo hacemos así, y nos acercamos de manera indigna, Dios nos juzga, envía castigos individuales para hacer que los culpables vuelvan al comportamiento correcto, y envía la muerte a algunos en la iglesia para animar a los que quedan a que elijan la santidad en vez del pecado. pero no nos condena. 1 Corintios 11: 32
1 Corintios 11:32 RVR60
32 mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
Aun en el caso de que el Señor decidiera castigarnos con la muerte por profanar su mesa, será para disciplinarnos, para evitar que seamos condenados.
Ese pensamiento es poderoso. Somos librados de la condenación no solo por decreto, sino también por intervención divina. Dios nos corrige para evitar que caigamos de la salvación y nos quitará incluso la vida, si es necesario, antes de que eso pueda ocurrir.

CONCLUSIÓN:

Los Cristianos al acudir a la Cena del Señor, debemos hacerlo, considerándonos, en todo delante del Señor, no como un ritual, no con ligereza, no considerándonos, como que si no pecamos, aún analizando nuestro comportamiento, nuestros pensamientos.
No hacerlo así, sería pecar más contra Dios.
Al acudir a la fiesta ágape, y especialmente a la mesa del Señor, debieran hacerlo para satisfacer su hambre espiritual. No tiene ningún sentido reunirse para pecar, porque eso sencillamente sirve para juicio
Related Media
See more
Related Sermons
See more