Amor en Acción
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Introducción
Introducción
I. Un ejemplo de odio 11-12
I. Un ejemplo de odio 11-12
Previamente se ha hablado de que aquel que no obra en justicia amando a su hermano evidencia que no es de la pertenencia de Dios, o parte de la familia de Dios.
Lo que Juan y todos los receptores habían escuchado es un mensaje que trascendía desde el momento en que fue mencionado. El contenido del mensaje era claro: Que nos amemos unos a otros. Una clase de amor a la que el creyente fue llamado, un amor mutuo y recíproco, un amor continuo. Es esta clase de amor que los creyentes de antes demostraban los unos a los otros (Jn.13:34-35).
En contra parte de esta clase de amor está la forma de actuar no haciendo justicia. Caín es el gran ejemplo de de envidia, desprecio, rencor, odio, aborrecimiento y muchas otras cosas más.
Cuando dice “que era del maligno” intenta expresar una permanencia en el maligo, se entiende esto por el tiempo imperfecto en el verbo “era” podría decirse “estaba siendo” al estar siendo del maligno, sus impulsos carnales fueron en rienda suelta resultando todo esto en un asesinato. Este no es el comienzo de una caída, sino la consecuencia de una caída, ya había caído Caín antes, en sus obras injustas (Gn 4:5).
Hermanos si creemos que sólo se trató de una clase de asesinato leve estamos muy equivocados, Caín no sólo le quitó la vida, si hablamos de la forma de muerte de Abel debemos mencionar que el término expresa una muerte por degollamiento violento, el término también expresa “descuartizar o mutilar violentamente”
La envidia de querer agradar a Dios lleva a las personas a tener fuertes sentimientos negativos hacia otra persona. El impulso de Caín era perverso, y al notar la obra con carácter justo de su hermano, el celo lo consumió provocando una muerte violenta.
II. Un mundo que aborrece 13-15
II. Un mundo que aborrece 13-15
Teniendo en mente un fuerte episodio de asesinato, Juan pasa a mencionar que el aborrecimiento del mundo hacia nosotros no debe parecernos extraño, como si nos ocurriera algo de lo cual no fuimos advertidos (Jn 15:18; Mt. 5:10-11; 2 Ti. 3:12).
El asunto de aborrecimiento es una clase de actitud y acción, esta forma de aborrecimiento es expresada por repugnancia y rechazo. Este aborrecimiento puede ser visto también como “matar a alguien en el corazón o escupir a alguien en el corazón”. Juan no habla de la posibilidad de ser odiados, sino de la realidad de serlo.
Primero debían saber la realidad del aborrecimiento del mundo hacia los piadosos. Segundo, saber que los que han sido regenerados aman a sus hermanos. Su seguridad (Oidamen, sabemos, tiempo perfecto) estaba en que ellos conocían la verdad desde el principio.
Cuando Juan habla del amor al hermano, está hablando de amor a aquel que está cercano a uno, el vecino, aquel con quien uno se identifica tanto étnica como culturalmente. Hay 4 sentidos: 1) Pariente (v12), 2) Compañero en la fe (v13), 3) Vecino (v14) y 4) Compatriota (Hch 2:29).
Uno podría pensar que el amor sólo debe ser demostrado hacia los que son en la fe, pero Juan lo hace más amplio, presentándolo como un amor hacia todo el mundo, tal como Cristo amó (Jn 3:16). No sólo a los hermanos de carne, en la fe, en patria, sino también a los vecinos.
III. Un ejemplo de amor 16-18
III. Un ejemplo de amor 16-18
No podemos decir que no podemos amar, hemos recibido un poderoso ejemplo de amor: Cristo amándonos a nosotros.
“Cristo aceptó la dolorosa muerte de la Cruz para que pudiéramos ser salvados del castigo eterno (Juan 10:11). Nuestro amor por los demás puede no requerir una decisión tan costosa como ésta, pero debe haber alguna decisión y acción. Juan menciona la ayuda material como un ejemplo (v. 17; Santiago 1:27).” (R.C. Sproul).
El ejemplo de Cristo no es una sugerencia de amor hacia los demás, sino que mirando el amor de Cristo somos obligados a amar en virtud de lo que Cristo hizo. No puedo no amar cuando Cristo me amó y se entregó por mí, lo contrario implica que no he nacido de nuevo.
Por eso Juan mide el amor, en términos de acciones más que palabras, puedes decir que amas pero no demostrarlo.
Aplicación
Aplicación
Amar a nuestros hermanos es un mandato que hemos recibido, amemos de tal forma que nuestras obras hablen más que nuestras bocas. Di que amas pero también demuestra que es cierto. Nuestro amor sea sin fingimiento (Ro. 12:9-16).
