Hechos 10.34-35

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Introducción:

¿Qué tan grande es la misericordia del Señor?
Algo maravilloso que estamos aprendiendo en el libro de los hechos es cómo Dios nos muestra que ha extendido su misericordia a todas las naciones.
Hechos de los Apóstoles 10:34–43 NBLA
34 Entonces Pedro tomó la palabra, y dijo: «Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación el que le teme y hace lo justo, le es acepto. 36 »El mensaje que Él envió al pueblo de Israel, predicando de paz por medio de Jesucristo, que Él es Señor de todos. 37 »Ustedes saben lo que ocurrió en toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que Juan predicó, 38 cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con Él. 39 »Nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. Y también le dieron muerte, colgándolo en una cruz. 40 »Pero Dios lo resucitó al tercer día e hizo que se manifestara, 41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con Él después que resucitó de los muertos. 42 »Y nos mandó predicar al pueblo, y testificar con toda solemnidad que este Jesús es el que Dios ha designado como Juez de los vivos y de los muertos. 43 »De Él dan testimonio todos los profetas, de que por Su nombre, todo el que cree en Él recibe el perdón de los pecados»
Tenemos aquí el mensaje que Pedro comparte con la gente reunida en casa de Cornelio. Es un mensaje claramente Cristo-céntrico:
En su mensaje Pedro habla de:
Que Dios no hace acepción de personas.
Que Jesús es el Señor de todos.
El testimonio de la vida de Jesús que estuvo acompañada de la demostración del poder de Dios.
Que Jesús murió y luego resucitó al tercer día.
El Señor se manifestó a los testigos que Dios escogió
Jesús fue designado por Dios com el juez de vivos y de los muertos.
Por medio de la fe en Jesús se recibe el perdón de pecado.
Hoy nos centraremos en la primera parte que va de los versículos 34-35

Desarrollo:

Hechos 10.34-35 “34 Entonces Pedro tomó la palabra, y dijo: «Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación el que le teme y hace lo justo, le es acepto.”

¿En qué contexto fueron dichas estas palabras?

El apóstol había recibido una visión clara donde Dios le mostraba que ahora él debía llevar la Palabra a los gentiles. También había acabado de escuchar el testimonio de Cornelio, de cómo Dios había enviado un ángel para guiarle a traer a Pedro para que le predicara.
Entonces, en estas primeras palabras Pedro expresa que ahora tiene un nuevo entendimiento acerca de la relación de Dios para con los gentiles.

¿Qué es lo que dice este texto?

Estructura:

El apóstol está diciendo

Verdades:

1. Dios no hace acepción de personas.
Otras traducciones lo expresan de esta manera: “Veo con claridad que Dios no muestra favoritismo” (NTV).
En primer lugar la Escritura nos decía desde el A.T que Dios no hace acepción de personas, como por ejemplo:
Deut 10.15-19 “15 »Sin embargo, el Señor se agradó de tus padres, los amó, y escogió a su descendencia después de ellos, es decir, a ustedes, de entre todos los pueblos, como se ve hoy. 16 »Circunciden, pues, su corazón, y no sean más tercos. 17 »Porque el Señor su Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible que no hace acepción de personas ni acepta soborno. 18 »Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra Su amor al extranjero dándole pan y vestido. 19 »Muestren, pues, amor al extranjero, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto.”
Este es un texto de advertencia de que el puedo de Israel debía cuidarse en su proceder porque Dios no hace acepción de personas ni acepta soborno, es decir, que aunque ellos eran su pueblo Dios les juzgaría con imparcialidad si actuaban mal.
Lo mismo se ve en otros pasajes:
Deut. 16.19 “19 »No torcerás la justicia; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo.”
La advertencia ahora es a obrar con justicia, con aplicar la ley com imparcialidad.
Sin embargo cuando Pedro habla de que entiende ahora que Dios no hace acepción de personas está mostrando su nuevo entendimiento con relación a Dios.
Dios no solo es imparcial en aplicar la justicia si no también la misericordia.
Dios tampoco hace acepción de personas en aplicar la misericordia. Dios no solo tiene misericordia del pueblo de Israel, si no te los gentiles también.
Esto es algo maravilloso, porque os revela a nuestro Dios. Recordemos las Palabras del apóstol en su primera carta:
1 Pedro 2.10 “10 Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia.
2. Dios acepta a personas de cualquier nación que le temen y hacen lo justo.
Las expresiones usadas por el apóstol en este texto podrían dar a entender la justificación por las obras sin embargo es necesario tomar en cuenta dos cosas importantes:
1. El contexto de toda la Biblia. Que nos enseña que la salvación es por gracia y no por obras. Por ejemplo:
Efesios 2.8-9 “8 Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.”
Romanos 3.20 “20 Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado.”
Por lo tanto este texto no podría contradecirse con el resto de las Escrituras.
2. El contexto inmediato. La Idea central de toda esta sección del libro de los hechos es cómo Dios ha decidido tener misericordia de los gentiles. Se nos habla de Cornelio y de cómo Dios ya estaba obrando en él. Cuando Pedro habla de temer a Dios y hacer obras de justicia se refiere a lo que había visto en Cornelio, como lo muestran claramente los siguientes pasajes:
Hechos 10.1-2 “1 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte llamada la Italiana, 2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, que daba muchas limosnas al pueblo judío y oraba a Dios continuamente.”
Hechos 10.22 “22 Y ellos dijeron: «A Cornelio el centurión, un hombre justo y temeroso de Dios, y que es muy estimado por toda la nación de los judíos, le fue ordenado por un santo ángel que hiciera venir a usted a su casa para oír sus palabras»”
Pero a la vez vemos que Cornelio es conducido al conocimiento del evangelio para poder ser salvo.
Este temor y acciones justas de Cornelio eran muestras de que Dios estaba obrando en su corazón para que él conociera la verdad.
Por lo tanto el punto central aquí es que Dios no ha cerrado las puertas del reino, de la salvación, a los gentiles si no que las tiene abiertas para ellos.
Esto es algo maravilloso. Dios está dispuesto a recibir a todo aquel que realmente quiere buscarle, que le teme , es decir que le reconoce como el verdadero Dios y tiene un deseo de conformar su vida a la justicia de Dios.
A estos, no importa de donde sean Dios los recibirá y los conducirá al conocimiento salvador del evangelio.
5. El temer a Dios y hacer lo Justo es algo que debe caracterizar a los que pertenecen a Dios.
Esto es algo que Dios siempre exigió de su pueblo:
Deut. 10.12-13 “12 »Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el Señor tu Dios, sino que temas al Señor tu Dios, que andes en todos Sus caminos, que lo ames y que sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, 13 y que guardes los mandamientos del Señor y Sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?”
También es la conclusión a la que llega el predicador:
Eclesiastés 12.13 “13 La conclusión, cuando todo se ha oído, es esta: Teme a Dios y guarda Sus mandamientos, Porque esto concierne a toda persona.”
Con relación a esto un antiguo pastor puritano llamado Matthew Henry dice lo siguiente:
“El temor de Dios y las obras de justicia son la sustancia de la religión verdadera, los efectos de la gracia especial. Aunque estos no son la causa de la aceptación del hombre, sin embargo, la indican; y, les falte lo que les faltare en conocimiento o fe, les será dado en el momento debido por Aquel que la empezó.1”
1 Matthew Henry, Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo (Miami: Editorial Unilit, 2003), 851.
El Temor a Dios y una vida justa son las marcas de una obra de Dios en la vida de una persona.

Conclusión:

Hemos aprendido hoy que Dios está dispuesto a tener misericordia a todo aquel que le busca verdaderamente.
¿Estas buscando de esta manera al Señor?
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