Ahora no hay condenación.

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Introducción. Gracias al pastor Mauricio por la invitación a venir con ustedes. Reciban un saludo de nuestra iglesia en Coyoacán, la Iglesia Bíblica Hesed, que estamos orando por ustedes y por las demás iglesias que se involucran en la Alianza comprometidos amar y vivir en el Evangelio.
La Semana pasada con el pastor Mauricio, terminaron la primera mitad de esta carta, esa primera mitad nos explican las verdades del Evangelio. Concluyeron que estamos muertos a la ley, vivos en Su Gracia (Ya que en Cristo estamos muertos a la ley para vivir bajo Su Gracia , hoy tienes que sustentarte de ella para vivir Bajo el Espíritu). La siguiente sección tratará sobre el fundamento de nuestra seguridad como Hijos de Dios y a partir del cap. 12 el fundamento de vivir para agradar a nuestro Padre Celestial. Esto me hizo pensar que:
A mi hermano y a mi de repente se nos ocurría sacar a nuestra mamá de sus casillas con alguna travesura que nos inventábamos, ahora de repente lo hacemos con nuestras esposas. Mi mamá me cuenta que una ocasión que vivíamos en Texcoco, mi hermano y yo teníamos entre 2 y 3 años, cuando nos subimos a un lavadero, sacando todo el jabón y haciendo un rico baño de espuma de esos que no se nos veía la cara, se ríe mucho cuando nos cuenta, dice que nos llevó rápidamente a enjuagar porque bañados con jabón ya estábamos; pero me pregunto, ¿qué hubiese pasado si lo hubiéramos hecho a nuestros 12 años? ¿Mi mamá hubiera reaccionado así? ¿cómo rige su justicia?
La justicia del Dios Santo no cambia por lo dulce que podamos poner nuestras caras, o porque llevemos una de 3, a la tercera si nos va mal. El Evangelio nos dice que Dios castiga el pecado, el PAGO DEL pecado es la muerte, así fue con Adán Cap. 5 de esta carta, pero a su vez contrasta a ese Adán con el nuevo Adán que nos da esperanza en el Evangelio, Él sufrió y murió por nosotros, para que seamos justificados, un termino legal, ahora nos lleva a esta frase, “Ahora no hay condenación”, Pablo da razones sobre esta afirmación.
Ahora no hay condenación
Porque están en Cristo Romanos 8:1-2
Porque andan en el Espíritu Romanos 8:3-4
Porque viven conforme al Espíritu. Romanos 8.5-8
Oración: Padre te damos gracias por este tiempo para que ahondando en tu Palabra podamos refrescar nuestras almas y corazones sedientos, para algunos ha sido una semana pesada, pero venimos aquí porque Tu eres nuestro reposo, entre los afanes y ansiedades en este mundo nuestra carne nos quiere arrastrar ha olvidarnos de tu control, tu poder y tu obra, ayúdanos a concentrarnos en tu Verdad. En el nombre de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. Amén.

1 Porque están en Cristo Romanos 8:1-2

Romanos 8:1–2 NBLA
Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.
Por tanto - Es debido a lo anterior= Los capítulos anteriores que nos hablaron sobre la condenación que merecíamos y de la obra redentora de Cristo, viviendo, muriendo y resucitando al tercer día como señal de victoria, Romanos 7:24-25 ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del pecado
Pablo ha dicho que hay un problema que está presente en nuestros miembros, pero como Cristianos debemos aborrecer. Rom. 7:15 - Sino lo que aborrezco,eso hago. Antes amaba el pecado y ahora lo aborrece, pero un comente pecado.
Ahora imagina a los judios y gentiles recién convertidos, ellos querían ver ajustes en sus vidas pero como se logran esos ajustes¿ qué hay que hacer para que haya un cambio verdadero en nuestra vida?
No se trata de hacer algo, sino de confiar. No hay impertativos en Rom 8 no se trata de hacer algo, de celebra, creer, descansar, despositar nuestra fe.
Por que Cristo hizo algo, ahora no hay condenación para los que están en Cristo. Porque están en Cristo, ahora no hay condenación.
Esto podría malinterpretarse con hacer lo que uno quiere porque ya no hay condenación. Si acabas de decir ¡¡Aaaahh!! es porque vivimos luchando contra la ley del Espíritu. Debería ser un ¡¡aaaaahhhh!! de terror, de que aborrecemos el pecado que haya en nosotros.
El Espíritu de Dios habita en nosotros y ha transformado lo “íntimo de (nuestro ) ser” y de nuestro yo Rom. 7.22 “Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios,”
Nuestra condición es de “NO ESTAR CONDENADOS”
Es un término legal, quiere decir que en nuestra posición EN CRISTO es estar libre de cualquier deuda o castigo.
¡Esto es increíble! ¡Esto señala que Dios AHORA no tiene nada contra nosotros ! Él no encuentra AHORA ninguna falta en nosotros. Él no encuentra nada por lo cual castigarnos.
La razón es que estamos en Cristo y andando conforme al Espíritu.
veamos como se complementa esta idea en Rom. 8:2 “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.” Si no ponemos atención podríamos desviarnos de lo que Pablo está planteando en toda su tesis. El versículo 2, podríamos decir, no habla directamente ni de la justificación ni de la santificación, sino de esa "transferencia de reino" que es la presuposición de ambas. Como tal, avanza significativamente la discusión de los caps. 5-7 al presentar al Espíritu como un agente clave de liberación del antiguo reino del pecado y la muerte.
Pablo habla de la ley del Espíritu de vida en Cristo no como un nueva norma ética cristiana que tome el lugar de la ley de Moisés, sino como el poder para ser liberados. -Ley-: (a)La ley o los estándares de Dios. (b)Un principio general. (c)Una fuerza o poder.
Podrían algunos pensar que somos libres solo de la ley del pecado y de la muerte de forma temporal. Pero lo que nos dice Pablo claramente es que “LA CONDENACIÓN YA NO EXISTE”
Algunos piensan que si un hombre peca vuelve a estar bajo condenación y podría perder su salvación. Cambian el “Ahora” por un “por ahora”.
La forma que en que se usa la palabra ley tiene que ver con la fuerza o el poder. Ese poder nos hace libres. Como dice Tim Keller “La salvación trata con nuestra culpa legal ante el juicio deDios v. 1 y con nuestra corrupción interna v.2”
¿Qué pasa si se nos olvida que “ya no hay ninguna condenación”?
Por un lado, sentimos mucho más dolor, culpa e indignidad de lo que deberíamos. Esto nos puede llevar a una gran sensibilidad a la crítica y a estar siempre a la defensiva - (ellos son los que me sacan de mis casillas); a una falta de confianza en las relaciones (no soy suficiente para nadie, trátenme mal); a una falta de confianza y de gozo en la oración y en la adoración (hoy no voy a participar de la cena del Señor, ya no voy a servir, Dios no me va escuchar); y hasta a un comportamiento adictivo que puede ser una reacción a una profunda sensación de culpa e indignidad.
Por otro lado, vamos a estar mucho menos motivados a vivir una vida santa. Vamos a tener menos recursos para el dominio propio. Los cristianos que no entienden que “no hay ninguna condenación” solo obedecen porque son motivados por el miedo y la obligación.
Tal vez pensamos lo que necesitamos es no darle mucho énfasis a la culpa, pero tampoco darle un énfasis al miedo y la obligación. No podemos curar una cosa con menor énfasis de lo otro.
Necesitamos que nuestra visión sobre el pecado y la muerte tengan su punto final con la LEY DEL ESPÍRITU - Ahora ya no hay condenación.
No ganamos la ley (poder) del Espíritu mientras más oramos, o leemos, ese poder ya se ha efectuado y se está efectuando porque estamos en Cristo.
Jhon Owen argumenta que: la raíz de nuestra conducta pecaminosa es nuestra incapacidad de odiar el pecado por sí mismo, y esto nace de una tendencia a ver la obediencia como una mera forma de evitar el peligro o tener una buena vida, no como una forma de amar y conocer a Jesús por quien es Él.
Podemos atacar la raíz de nuestro pecado: La desconfianza en la bondad de Dios y el amor desordenado por otras cosas, por otros salvadores.
Quiero darles un ejemplo. Mi esposa y yo entramos en un programa para adopción de un niño, y nos dijeron que nuestro proceso debería quedar en pausa o replantearnos ir a otras instituciones para adoptar. Pero en ese momento nos sentimos avergonzados, enojados, tristes. Nuestro pecado nos decía si vayan y busquen otra institución para adoptar, por otra parte nos sentimos insuficientes, poco aptos, desechados. Pero el Señor nos recordó su obra. Y las palabras que más se nos quedaron, respira, no los he abandonado, no los he desechado. El poder del Espíritu nos detuvo de ir corriendo a buscar más centros de adopción, hasta el momento no hemos hecho nada, pero si estamos calmados es por que Dios está obrando para no buscar salidas fáciles o ideas equivocadas.
"Ninguna condenación" es el estandarte que ondea triunfalmente sobre todos los que están "en Cristo" (v. 1) sólo porque "en Cristo" hemos sido liberados por el Espíritu de ese reino, regido por el pecado, en el que la condenación (= muerte) es el destino. Que se ondee ese estandarte porque gracias a Dios por Cristo andamos en el Espíritu.

2 Porque andan en el Espíritu Romanos 8:3-4

Romanos 8:3–4 NBLA
Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Pablo continua con su argumento y ahora toma tiempo para explicar como se logra esa posición.
Primero nos dice que no se logra por la ley mosaica, porque era débil en el sentido de darnos un soporte para ya no estar en el reino del pecado y la muerte.
Hay un contraste, la ley no pudo hacer/ Dios lo hizo.
La obra liberadora del Espíritu se realiza sólo en la situación creada por Cristo. El v.3 explica esto, mostrando que el Espíritu puede liberar al creyente del pecado y de la muerte solo porque en Cristo y su cruz Dios ya ha "condenado" al pecado. Los creyentes ya no son "condenados" (v. 1) porque en Cristo el pecado ha sido "condenado": "Porque lo que era imposible para la ley, siendo debilitada por la carne, Dios lo hizo, enviando a su propio Hijo en en forma de carne de pecado y en cuanto al pecado condenó al pecado en la carne”.
La ley demanda que todos nosotros cumplamos con sus exigencias pero Dios envió a Jesús en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado.
No para haber si podíamos andar en el Espíritu, sino que ahora nos movemos conforme al Espíritu.
En pocas palabras Ahora no hay condenación porque Cristo condenó el pecado. Tiene su fin.
Esto tuvo un costo.
Nosotros merecíamos la muerte por que amábamos la relación con Dios a nuestra manera, solo en bautizos, confirmación o en algún problema.
Nosotros merecíamos permanecer esclavos del pecado y de sus obras- Envídias, infidelidad, burlas, necedades, enfermedades sin esperanza, no hay nada que nos pusiera un alto, ni podríamos ponerle un alto. Destrozando familias, ni familias habría.
Pasar de eso a una posición de aceptación, amor, relación profunda con nuestro Padre Celestial, fue a través de una persona, Jesucristo.
El costo fue ser el sacrificio, no fue un animal, no fueron acciones benévolas, fue un sacrificio perfecto. Alguien tenía que morir en nuestro lugar. Fue nuestro Salvador. Cristo Jesús.
Si tu reconoces que tu destino final es la muerte y entiendes que vivir una vida miserable y hacer la vida miserable a los demás es como te encuentras, hoy te digo algo. Confía en Cristo, cree en el Hijo de Dios y confiesa que Él es el Señor. Olvida a los demás un momento, analiza tu vida y ríndete de ser tu propio salvador, de tratar de llevar a tu manera tu comunión con Dios, ríndete a los pies de Cristo. entrega tu vida, confianza y esperanza en Él.
Tal vez, necesitamos predicar con más claridad el Evangelio a nuestros hijos, niños, padres, hermanos. En vez de pensar que ahorita no lo necesitan tanto. Esto es algo urgente, la oración por sus almas no puede quedarse en un lamento de conformidad, mira ese Sacrificio, no hay nada que pueda cubrir el costo, necesitas darles a Cristo.
Es tiempo de vivir la vida consagrada, crucificada y bautizada
Andar conforme al Espíritu no necesita de tu coraje, tu pasión o identidad, quita esa carga de TI.
Andar conforme al Espíritu es creer lo que “Dios hizo” en Cristo.
Dios quiere que la justicia de la ley se cumpla en nosotros, para ello nos posibilitó el andar en el Espíritu.
Andar en conforme al Espíritu es andar en un vida consistente en amor en relación con Su las demandas justas de su Ley.
Sin el Evangelio seremos indulgentes en la lucha contra nuestra carne, un poquito de más iglesia, un perdón sin arrepentimiento, una oración hueca y llena de petición en vez de una relación profunda de conocer y descansar en el Padre.
Andar conforme al Espíritu no consiste en cumplir meramente con el pedir perdón, sino con un arrepentimiento que viene desde el corazón que entiende que Ahora no hay condenación para él, por tanto puede pedir perdón sin vergüenza, se arrepiente porque su comportamiento no fue consistente con la ley del Señor pero se sabe amado por Dios por lo que Cristo hizo.
El versículo 4 nos dice que todo lo que Cristo hizo por nosotros —Su encarnación , Su muerte y Su resurrección — fue con el propósito de que viviéramos una vida santa.
El propósito de toda la vida de Jesús es hacernos santos, cumpliendo “las justas demandas de la ley”. Esta es la mejor motivación para vivir una vida santa.
Cada vez que pecamos, ¡nos estamos esforzando por opacar, menospreciar la meta y el propósito de toda la vida, muerte y ministerio de Jesucristo! Si esto no te motiva a vivir una vida santa, nada lo hará
Es evidente cuando vamos contra la corriente de la carne, o cuando vamos impulsados por la carne.
Nuestros deseos pecaminosos quedan al descubierto.
Gracias a Dios que los descubrimos y luchamos para desecharlos, No se trata de llevar una buena vida, Dios hizo todo para permanecer confiados y agradecidos por lo que Cristo hizo a nuestro favor.
Esta buena noticia, nos lleva a ondear nuestro estandarte “Ahora no hay condenación porque viven conforme al Espíritu”

3 Porque viven conforme al Espíritu. Romanos 8.5-8

Romanos 8:5–8 NBLA
Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz. La mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Dios.
No es solo que no podemos salvarnos a nosotros mismos, sino que tampoco tenemos la capacidad de obedecer por nosotros mismos. Si queremos experimentar un cambio verdadero, no podemos confiar en nuestros propios esfuerzos, sino únicamente en la obra del Espíritu
¿Cómo vencemos al pecado con el Espíritu? ¿cómo “[vivimos] conforme al Espíritu” (8:5), de la forma en que nuestro yo interno realmente desea (Rom. 7:22)? Los que hacen esto son los “que fijan la mente en los deseos del Espíritu” (8:5).
No fijar la mente en las cosas de la carne.
Nuestra mente juega un papel importante, Dios nos ha dado la capacidad de
Los judíos y gentiles: Unos podían pensar que se trata de cosas por hacer, otros de cosas por reflexionar y repasar.
William Temple, el Arzobispo de Canterbury que vivió en el siglo veinte, dijo: “Tu religión es lo que haces cuando estás a solas”. Dicho de otra manera, aquello que te venga a la mente de forma natural cuando no haya nada más que te distraiga—esa es tu verdadera razón de vivir. Esa es tu religión.
Tu vida será moldeada por lo que sea que preocupe a tu mente. La derrota del pecado en nuestras vidas comienza en nuestras mentes; y la única forma de obtener victoria sobre el pecado es fijando nuestras mentes en el Espíritu.
Vemos a muchos cristianos flojos, tranquilos, mientras son invadidos en la menta con el poder de la carne.
Muchos se queja de todo, de la predica, del hermano, del estudio, pero diría Jhon Piper, hay muy poca guerra contra el pecado.
Andamos muy cómodos con la idea de la condenación.
Mente de Huérfanos: Niña que ya había sido llevada con su familia, pero ella escondía comida porque en el lugar dónde estuvo faltaba a veces comida, su mente aun estaba esclavizada al pasado, no vivía todavía en la confianza que tenía ahora padres que le amaban y le darán comida. Así actuamos nosotros como huérfanos, afanados ansiosos, pensando que a lo mejor a Dios se le olvida su cuidad para nosotros. Si no vamos a esta verdad “Ahora no hay condenación”, y sus razones seremos seducidos fácilmente a desconfiar del amor y poder de Dios.
Si nuestra mente sujeta a la carne es muerte, si nuestra mente sigue sujeta al reino del mundo el resultado es muerte.
Preguntamos qué puedo hacer en este conflicto con mi esposa, cambiala Señor, cambiamelo. Hey fuiste creado para algo mayor que un desacuerdo por la comida que no te gustó.
Sentimos dolor porque nuestros hijos se están alejando de la iglesia, pero nos conformamos con ese dolor, en vez de poner nuestra mente en el Espíritu para vivir en el Espíritu y ser verdaderamente libres. Y meter las manos al fuego por ellos. Te hará una mujer de oración más ferviente, te conducirá a tener una relación más estrecha con TU Padre.
Rom. 8.6 En tu pecado que tal vez sientes que nadie lo va a descubrir, o que cubres con mentiras. Tienes que saber algo, si mantienes tu mente ahí vas a morir, estás bajo condenación. Necesitas al Salvador, y aprende a estar alerta.
En la guerra no te puedes quedar dormido, tu mente está alerta, lista para que actues. Dios ya te dió en quien poner tu mente. No tienes que andar buscando. Pon tu mente en el Espíritu.
Rom. 8.7 La mente en la carne es enemiga de Dios, no se sujeta al Señor porque no puede. NO puede estar un pie aquí el otro allá. No puedes ser de ambos ejércitos.
Rom. 8.8 si no te arrepientes hoy, sino dejas de pensar de esa manera y sujetas a tu mente a la verdad de que Cristo murió en tu lugar. No puedes agradar a Dios.
La justicia del Dios Santo, Santo, Santo no se doblega ante nuestros caprichos, acciones o condición. Solo en Cristo.
j. ¿Hay momentos en los cuales sientes que estás bajo condenación? ¿Qué te lleva a sentirte de esta manera; y cómo vas a asegurarte de que la próxima vez recuerdes que “ya no hay ninguna condenación”? 2. Vimos que el ministerio de Jesús fue con el fin de hacerte santo. ¿Cómo te motiva esta verdad a vivir de una forma diferente hoy? 3. ¿Qué haces cuando estás a solas? ¿Cómo vas a fijar tu mente en el evangelio hoy?
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