La Ira

Emociones (IRA)  •  Sermon  •  Submitted
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Buenas tardes, esta tarde estudiaremos un poco sobre un tema que quizá no se de entre los cristianos de Restauración Familiar, quizá en otras. Se trata de las emociones, pero una en particular: LA IRA
Pero antes de entrar en tema, quiero que veamos un poco el contexto en que los cristianos nos vimos inmersos en este tema.
Por mucho tiempo se quiso separar lo espiritual de lo emocional y la respuesta de la iglesia para problemas emocionales fueron espirituales y así llegamos a que si alguien tenía problemas de depresión, se decía que era un problema de demonios y había que echarlo fuera. Espíritu de alcohol (fuera), espíritu de celos (fuera), espíritu de machismo (fuera). Y es verdad que muchas veces satanás usa las emociones como campo de acción, pero muchas otras veces es producto de las heridas.
Separar lo espiritual de lo emocional es más de Platón que de Jesús. Platón en resumen es: “Dios es espíritu, por lo que todo lo espiritual debe fortalecerse es bueno y todo lo de la carne es malo”; esto hizo que muchas personas al llegar a Jesús se enfocaron en lo espiritual, oración, ayuno (que es bueno y necesario), pero no trataron el lado emocional, más bien lo escondieron, ignoraron o disimularon todas sus fallas de carácter o falta de madurez emocional. Y siguieron enfermos emocionales pero buenos líderes espirituales. Lideres que aman a Dios pero con todo tipo de problemas, chisme, celos, egoísmo, soberbia, ira, etc.
Llegaron a la iglesia y aprendieron una subcultura, lenguaje para la iglesia y amigos cristianos, y otra para cuando no están en ese ambiente.
Ahora vamos avanzando, en la antigüedad decir que una persona era un caballero, quería decir que tenía caballos ¡nada más! y se podía decir: ese caballero es un mentiroso. Con el tiempo la palabra llegó a significar una serie de cualidades en una persona.
Ahora dime ¿qué entendemos por cristiano? ¿qué es ser cristiano? PREGUNTAR
En pocas palabras cristiano es quién sigue a Cristo, cree en Cristo. De alguna forma la sociedad ya tiene algo en mente que “espera” del cristiano, casi sinónimo de perfecto, sin luchas ni problemas, y algunos cristianos les gustó eso, les daba cierto aire de superioridad y estimularon la leyenda. Como la sociedad espera eso, ¿qué hicieron con sus batallas emocionales? ¡las escondieron! Cuando es la iglesia el mejor lugar para ser sincero, honesto. Pero cuesta abrirse y decir: soy cristiano y batallo con los celos, el orgullo, la avaricia, lascivia, depresión, el alcohol, ¡lotería!
El cristiano ama a Dios, tiene una verdadera vida espiritual, puede estar madurando espiritualmente y ser un niño emocional, sin capacidad de manejar la ira, tristeza, dolor, depresión, se queja y culpa a la noche, a la lluvia, playa y que no lo aman.
Ahora sí, ¿puedes reconocer en qué área emocional no has trabajado? Todos tenemos un área que aun estamos trabajando. En ocasiones hemos escondido, disimulado, tanto que ya creemos que no es un problema sino que es parte de lo que somos ¡y no es así! Así somos los de la costa enojones, así somos los del istmo ojo alegre, así somos los de clima frío apáticos. Y decimos así he sido, así soy y así seguiré, nunca cambiaré.
El tema particular de hoy es la IRA, levanten la mano…no es cierto.
Todos sabemos qué es enojarse o has convivido con alguien así. Están bien y de pronto se enoja, sabes que no has hecho nada, pero se enoja y te echa la culpa, tu sabes que no es cierto, en tu mente sabes que esa persona trae un enojo guardado.
La buena nueva, si has vivido con enojo, con ira es que ¡no tienes que seguir cargando! no es fácil pero sí posible. El enojo no es un asunto de las circunstancias, es un asunto del corazón. El Señor Jesús manifestó emociones, pero no controladas por las circunstancias, sino por su corazón.
Es cierto que hay circunstancias que nos enojan, pero la ira incrustada en tu vida es asunto del corazón, y esto mismo nos dice que es posible tomar el control de lo que pasa en tu vida con relación a la ira. El apóstol Pablo dijo:
Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle»...” (Efesios 4:26, NTV)
Bien realista nos dice: hay momentos que por la frustración te enojaras ¡no hay problema! No dice ¡no te enojes! estaríamos fritos. Dice: cuando te enojes, -y nos lleva a meditar no a lo que sientes- no te desquites con los demás. Enojate pero no peques, no lastimes a los demás y después explica algo importante, que muchos aplicamos al predicar al matrimonio.
“...No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados,” (Efesios 4:26, NTV)
No dejes que el enojo de hoy, llegue a mañana. Que el de ayer llegue a hoy. O sea, lleva, carga el enojo lo menos posible, sólo el tiempo necesario, pero no al futuro.
Es buen consejo, pero hay enojos que no se pueden arreglar antes de la noche, no lo puedes arreglar en 24 horas; el verso dice: “quita el enojo lo más rápido y de ser posible no lo dejes hasta que acabe el día.” Así podemos entender: “No lleves el enojo de relación en relación, de etapa en etapa, de iglesia en iglesia, de esposo en esposo”. Y ahora Pablo nos da su teología del enojo.
porque el enojo da lugar al diablo.” (Efesios 4:27, NTV)
La palabra diablo ¿cómo se puede traducir? ¡acusador! Pablo dice: cuando llevas, cargas el enojo es como abrir una puerta al diablo, le estas dando autoridad legal de entrar a tu corazón, es como decir: Diablo, ponte cómodo, porque este enojo va a durar un buen rato, nada mas que llegue el desgraciado, mientras te doy permiso que influyas en mi vida como quieras. ¡Eso es lo que hace llevar, cargar el enojo!
Quizá conoces personas que a donde van ¡ya están enojados! y el enojado afecta todas sus relaciones. La Biblia dice que quien lleva el enojo, da lugar al diablo, le da permiso que haga lo que quiera y dañe a los cercanos, aunque no sean ellos los que originaron el enojo, la ira y sin embargo padecen las consecuencias.
Lo explico así: con la culpa tu dices: Te debo, te herí me siento culpable y te debo. Con la avaricia dices: Me debo a mi mismo y si yo me debo, todos me deben a mí.
La ira dice: tú me debes; el iracundo, enojado vive con un filtro que le hace ver a los demás como que le deben algo. Cuando te han herido, ofendido hay una sensación que te quitaron algo. En el trabajo te robaron esa idea y te quitaron la oportunidad de tener el reconocimiento, te deben esa oportunidad. Si no viviste con tus padres, te robaron la oportunidad de crecer con una familia, te robaron la infancia, la seguridad del hogar.
Si tu pareja de te dejó y crees que él o ella tiene el 90% de culpa, tienes la sensación que te debe tu matrimonio, te quitó la oportunidad de cumplir el voto del matrimonio para toda la vida. Cada vez que te lastiman está la sensación que te quitaron algo y por eso te deben la oportunidad, reputación, familia, amigos, educar a los hijos juntos, etc.
Pablo dice, el enojo abre una puerta, deja una cuenta abierta, sin saldar. Y tú llevas la cuenta y no la podrás cancelar hasta que se liquide. Hasta que me pagues lo que me quitaste, si no pagas, la cuenta sigue abierta y sigues cargando con el enojo y lo peor que te puede pasar es que el solo se ponga no sólo un día, sino toda una etapa de tu vida, llevar el enojo que se originó en una etapa a la siguiente.
La herida de la infancia a la adolescencia, al dolor de la adolescencia a la juventud, el rechazo de la juventud al matrimonio, la herida del 1er matrimonio al segundo y seguir cargando. Si no lo detectas y haces algo, estas en riesgo de seguir dañando o lastimar todas tus relaciones o te auto destruyas.
La razón es que vas a perder la noción de ¡cuál es la verdadera fuente de la herida! Es fácil equivocarnos y pensar que la herida es hecha por quién está junto a ti en ese momento y hasta lo aseguras.
Pequeñas cosas te enojan y dices ¡si no hicieras eso…! y ellos piensan ¡no es así, tú ya traes ese enojo y te estás desquitando conmigo! ¡venías enojada de la adolescencia! ¡traías ese enojo desde antes de casarnos!
Al cargar la ira de etapa en etapa, es fácil cometer este error, perder de vista la fuente original de la herida. Por eso la Biblia dice: No dejes que el solo se ponga, no sólo en el día, sino no cargues esa ira de temporada en temporada. Porque quienes te rodean no podrán hacer nada para calmar el enojo ¡No fueron ellos los que la crearon! No pueden saldar una cuenta que no es de ellos.
Joven soltero, si estás saliendo con alguien así, que se enoja de la nada, no importa qué tan guapo o de buena familia sea, lo mejor que puedes hacer es ¡huir! Si él o ella va cargando con la ira, tienes que decidir si lo superas ahora o te arruina la vida, porque te culpará de cosas que no hiciste y ¡no vas a entender! Se enojará contigo y tú dirás: ¡lo único que hice fue preguntar si ya estaba listo! No importa cuanto lo intentes, te disculpes, pidas perdón, te esfuerces ¡no podrás saldar una cuenta que tú no originaste! Son heridas del pasado, las ha cargado de etapa en etapa, el sol salió se metió muchas veces y ha perdido de vista cuál fue la fuente original de su enojo. Si estás casado con alguien así, pues ya ni modo ¡pa qué te casabas Juan! Invítalo a Restauración familiar.
¿Qué dice Dios? Tu Padre que te ama, te dice qué hacer. Si no lo dijera ÉL, serían sólo palabras insensibles, pero Dios que te ama tanto desea que hagas algo, que te quites el enojo, saldes la cuenta, porque si la sigues cargando, herirás a las personas que más quieres.
Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta.” (Efesios 4:31, NTV)
Líbrate, abandona, así como sacas la basura de la casa, como limpias el cuarto del bebé, así líbrate de toda la ira, sácala ¡abandónala! y le decimos a Pablo: ¡No es fácil! no sabes mi historia, Quizá Pablo diría: Ok, dime tu historia, pero al final te diré lo mismo ¡líbrate, abandona la ira!
Lo que pasa es que nos atoramos en la idea ¡la culpa no fue mía! ¡a mí me lastimaron, a mí me deben! Pero ese argumento es como suponer que vas al doctor, te diagnostican una enfermedad grave y que tu única preocupación fuera ¿cómo me dio? ¡no es así! tu principal preocupación es ¡cómo sano! ¿cómo me libro de esta enfermedad?
Ah, pero en cuanto al corazón pasamos tiempo defendiendo el enojo, justificándolo ¡la culpa no fue mía! ¡a mí me estafaron, engañaron! En vez de decir: ¡no quiero vivir con este enojo otro día más! No lo quiero cargar otra etapa de mi vida y si hay forma de quitarlo ¡lo quiero ahora! ¡no me importa de quién fue la culpa!
No hacerlo sería como salir a tirar la basura y quedarnos con la punta de la bolsa.
Además, librarte de la ira va más allá de lo que es justo o de la venganza; librarte es más importante que igualarte o desquitarte. Pablo dice: te diré qué hacer: líbrate de toda ira y debes hacer esto:
Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros...” (Efesios 4:32, NTV)
¡Qué! ¿perdonar? Primero deja que te diga lo que me hicieron de niño, la traición, la infidelidad, la estafa. Pero Pablo está dando una orden ¡sácalo! Se lo que vas a decir y aún así te digo ¡líbrate de la ira! o dime ¿cuánto tiempo más vas a cargarlo? ya lo has cargado 2 o 3 etapas de tu vida. Sin embargo insistimos: Si te digo mi historia, seguro vas a llorar conmigo y ¿sabes? ¡sí lloraremos! y aun así ¡debes librarte de esa ira! y para eso tienes que perdonar.
Tu ultimo intento ¡ellos no se merecen el perdón! Exacto, de eso se trata, no de que lo merezcan, no se trata de desquitarse o estar a cuentas, sino de abandonar la ira porque te está y estás lastimando.
Si la ira es como decir: ¡me debes! ¿qué significa perdonar? ¡cancelar la deuda! Tomar una decisión, en mis archivos me debes, pero cancelo la deuda, no porque ya has pagado o me he desquitado sino porque lo estoy decidiendo ¡deuda cancelada! ¡no me debes nada!
No estuviste en mi infancia, traicionaste mi confianza, te llevaste el dinero, me engañaste con mi amiga, creí tus mentiras, pero hoy tomo una decisión ¡no me debes nada! te perdono ¡deuda cancelada!
El perdón saca y cierra la puerta al acusador, al diablo; el perdón cancela la deuda, rompe el poder de la ira, el perdón es lo único que puede hacer eso. Es cierto te han lastimado profundamente, pero mantener la deuda abierta ¡no le hace bien a nadie!
Si insistes: mi caso es diferente, lo que me hicieron no tiene perdón, el gran Pablo te leyó la mente y va más allá, te da el contexto de lo que dijo anteriormente.
“...tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.” (Efesios 4:32, NTV)
Perdona así como Cristo te perdonó. Ahora sí, dime tu historia. La verdad es que comparado con lo que Cristo hizo ¡no tengo nada qué contar! si me comparo con lo que Jesús hizo por mí, no salgo bien librado. Quizá esto que estoy viviendo yo fui responsable el 50%, 10%, 2% y estoy enojado por la parte que ellos hicieron; pero lo que hizo Cristo por mí ¡ÉL no tenía nada de culpa! ¡no compartió ningún pecado!
Jesús no tenía nada de culpa, y tú tenías una deuda abierta con Dios. No teníamos esperanza, muertos en nuestros pecados y sin manera de pagar. Dios merecía lo perfecto y tú y yo ¡no lo éramos! Ahora por medio de Jesús sí, pero antes ¿cómo lo imperfecto puede dar un sacrificio perfecto? ¡no se puede! Por eso Dios cancela la deuda, no podíamos pagar y Dios dijo: “Cierro el libro de las deudas ¡estás perdonado! ¡no eres culpable! ¡deuda cancelada!”
El problema es que ¡alguien tenía que pagar tus deudas! Así que envía a Su Hijo a pagar ¡no sus deudas! sino las tuyas y las mías. Ahora sí dime ¿cuál es la historia de tus heridas¡ ¡Me han lastimado! Pero si Dios canceló tu deuda sin tener la culpa de nada, entonces tú también puedes cancelar la deuda de quienes te lastimaron.
Además ¡no hay forma que quienes te lastimaron puedan compensar o pagar! Si fue tu papá ¡no puedes volver a tener 16 años! Si quién te hirió viene y te pide perdón y pregunta ¿cómo puedo pagarte? ¡no se puede! no puedes regresar el tiempo, no puedes devolver mi reputación, no puedes regresar al primer matrimonio, no puedes regresar esos años de amargura ¡ni un minuto! ¡no se puede!
Por eso tu Padre Celestial que te ama, dijo ¡tengo una idea! ¿por qué no cancelamos la deuda? ¡perdona! El perdón rompe el poder de la ira, saca de nuestro corazón la basura que se ha acumulado. Tuvo razón de llegar ahí porque fuiste lastimado, el daño fue real, pero no te sirve de nada seguir cargándolo. Hay 3 pasos para hacerlo:
Identifica quién te hizo la herida: la tendencia es creer que es quien esta cerca ahora. Regresa unas cuantas etapas de tu vida, observa con cuidado. Si cargas ira de etapa en etapa, puede que no recuerdes la fuente original. Quizá fue alguien que amaste en la juventud y te lastimó, un familiar que te abrió a la maldad. Regresa otro poco más. Ahora te enojas con quién está cerca y ellos no pueden hacer nada para cancelar una deuda que no originaron.
¿Qué fue lo que te quitaron? ¿qué es lo que esa persona te debe? esto no es rápido. Quizá necesites más días para identificar. Me quitaron la inocencia, la auto confianza, mi seguridad, la herencia, oportunidades. Ora a Dios ¡quiero cancelar la deuda! pero debo saber ¿qué me quitaron? Quiero perdonar pero debo saber ¿a quién perdonar? ¿por qué saberlo? Si te debo dinero y quieres cancelar la deuda pero no sabes cuánto dinero te debo ¿cómo podrás cancelar la deuda? Lo mejor que puedes hacer es tomar el tiempo necesario, hacer una lista y pensar ¿qué me quitaron? ¿qué me deben?
¡Cancela la deuda! Toma la decisión. Lo puedes escribir y después quemarlo, tirarlo a la basura, cómo quieras, pero líbrate de forma que cuando algun sentimiento regrese y quieras desquitarte, recuerda ¡ya no puedo desquitarme! Ya cancelé esa deuda, ya la tiré, ya me libré ¡no me debes nada!
Has limpieza tantas veces como sea necesario. Perdona, no guardes la ira. Si te trataron injustamente, te quitaron algo, al llegar a casa ora: Dios ¿qué me quitaron? ¿qué me deben? voy a perdonar, no me acostaré con ira y por el resto de mi vida, adquiero el hábito de perdonar. Perdono, quiero tener un corazón limpio.
¿Cómo está tu corazón? ¿enojado con alguien? de repente te enojas y no sabes por qué. La gente te pregunta ¿por qué estás enojado? ¿culpas a los demás? algo dentro de ti pregunta ¿qué me pasa? Estarías dispuesto a contestar las preguntas anteriores.
Si aún no quieres perdonar, la pregunta es ¿cuánto tiempo más? ¿cuánto tiempo seguirás cargando la ira? ¿cuánto tiempo dejaras que satanás deambule en los espacios de tu corazón? ¿un día antes de morir?
Hoy puedes empezar, tienes la oportunidad de cancelar la deuda, perdonar es tu decisión. Cerrar la puerta para no cargar más con la ira otra etapa de tu vida.
¿Sabes qué va a pasar? que después de perdonar, de repente de van a dar ganas de desquitarte, seguir en lo mismo, pero ahí el Espíritu Santo te recordará que ¡no puedes cobrar dos veces una deuda ya pagada! Y llegará el día que veas a esa persona y no tendrás ganas de matarla, oirás su nombre y no te dolerá, te darás cuenta que no tienes ira contra esa persona y te vas a sorprender.
¿Qué pasó?Has sido libre, tu corazón ha sanado, está limpio ¡has perdonado! Dios te ha restaurado, porque el perdón rompe el poder de la ira en tu vida, y esto sucede cuando entendemos ¡qué es cancelar la deuda!
Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque éste determina el rumbo de tu vida.” (Proverbios 4:23, NTV).
Palabra de Dios
Oremos
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