¿Qué es la Trinidad?
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· 151 viewsEste es un estudio adaptado del libro "¿Qué es la Trinidad? - R.C. Sproul".
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I. Monoteísmo
I. Monoteísmo
El concepto de trinidad dentro del cristianismo evangélico se constituido como un criterio para la verdad. A pesar de ellos, este tema ha sido una fuerte controversia a los largo de la historia. Hay bastante confusión y la gente malentiende el concepto de formas muy graves.
Confunden la doctrina de la Trinidad con el triteísmo. Otros ven que aquí se despliega una contradicción en el sentido de que no se puede expresar la idea de que uno también puede ser tres, apelando a la no contradicción (A no puede ser A y no-A al mismo tiempo y en la misma relación). No estamos hablando de que A sea no-A al mismo tiempo, sino de que Dios es uno esencia y tres en persona. De este modo, Dios es uno en A y tres en B. Algo muy diferente es decir que Dios es uno en esencia y tres en esencia, eso sí es una contradicción.
Antes de hablar sobre la trinidad tenemos que hablar de la unidad, porque la Trinidad significa “Tri-unidad”. Detrás del concepto de unidad está la afirmación bíblica del monoteísmo (Mono “Uno o único, teísmo tiene que ver con Dios”)
La evolución de las religiones
Animismo
Durante el siglo XIX las preguntas sobre si la Biblia era uniformemente monoteísta fue planteado en la religión y la filosofía. Friedrich Hegel fue uno de los predominantes. Su pensamiento tenía como eje central un concepto de desarrollo o evolución histórica. Los seguidores de Hegel aplicaron estas ideas al concepto religioso. El supuesto era el siguiente: Todas las esferas de la creación, incluida la religión, siguen el patrón que vemos en el ámbito biológico, que es la evolución de lo simple a lo complejo.
En el caso de la religión, todas las religiones evolucionaron desde una forma simple de animismo. El animismo tiene la idea de que existen almas vivientes, espíritus o personalidades en lo que normalmente consideraríamos como objetos inanimados o no vivientes (rocas, árboles, tótems, estatuas, etc).
Algunos estudiosos creían que en las páginas del A.T. se encontraba el animismo por una serpiente teniendo características personales (Gn 3). Esta podía razonar, hablar y actuar a voluntad. También el asna de Balaam (Núm 22:28)
Politeísmo
El siguiente paso en el proceso de evolución de la religión es el politeísmo: muchos dioses. El politeísmo era común en las religiones de la antigüedad. La religión griega, romana, nórdica y otros, tenías un dios o diosa para casi todas las funciones humanas: Un dios de la fertilidad, de la sabiduría, de la belleza, de la guerra, y así. La gente creía que existían muchos dioses para varias funciones de la vida humana.
Henoteísmo
Después del politeísmo, la siguiente etapa en el desarrollo de la religión se denomina henoteísmo, es una etapa transicional entre el politeísmo y el monoteísmo. El henoteísmo es la creencia en un dios (Hen viene de la palabra griega para “uno”, pero distinta de mono), pero la idea es que hay un dios para cada pueblo o nación y que cada uno domina sobre su área geográfica. Para el judío es Jehová, para los filisteos es Dagón, para los cananeos es Baal, etc.
La Biblia: Monoteísta desde un principio
Génesis 1:1
Los argumentos sostienen que el monoteísmo estuvo presente en el comienzo de la historia bíblica. En el primer verso de la Escritura encontramos que la narración afirma la posesión de la creación como su dominio, no sólo las limitadas fronteras del Israel del A.T.
El término en Gn. 1:1 es “ʾělō∙hîm” que significa dioses, pero siempre en forma verbal singular. Dios se revela en los capítulos iniciales como el único soberano sobre todas las cosas.
Éxodo 20:3
El primer mandamiento que Dios dio en el Sinaí era firmemente monoteísta. Dios dijo, “No tendrás dios ajenos delante de mí” Creer que este texto apunta al henoteísmo es creer y ver erróneamente el texto. El hebreo indica que cuando Dios dice “delante de mí” quiere decir “en mi presencia” y dado que su presencia se extiende en todo el mundo (omnipresente) lo que él está diciendo es es que no hay otro Dios como él y adorar a algo más se convierte en idolatría. Este segundo mandamiento refuerza el monoteísmo.
Deuteronomio 6:4
Otra sorprendente declaración de monoteísmo la encontramos en el SHEMA, la antigua confesión israelita: “Oye, Israel: el Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. (Dt. 6:4)”.
Los dioses encontrados a lo largo del A.T. no son vistos como deidades, sino como ídolos inútiles que son devastados por el Dios verdadero (Sal 115:1-8).
Si Dios es uno, ¿Cómo puede ser tres?
Es debido a lo fundamentado que se encuentra el monoteísmo que la doctrina de la Trinidad resulta tan problemática. En el Nuevo testamento la iglesia sostiene la noción del monoteísmo, pero también declara que Dios el Padre es divino, Dios el Hijo es divino y Dios es Espíritu Santo es divino.
Debemos entender que las distinciones en la Deidad no se refieren a su esencia; no refieren a una fragmentación o segmentación del ser mismo de Dios.
La pregunta a responder es ¿De qué manera, entonces, podemos sostener la doctrina del monoteísmo del Antiguo Testamento a la luz de la clara afirmación del Nuevo Testamento sobre el carácter trino del Dios bíblico?
En las Escrituras vemos lo que en la teología se denomina “revelación progresiva”. Esto se trata de la idea de que, a medida que pasa el tiempo, Dios va desplegando algo más de su plan de redención, no corrigiendo revelación que ya dio. La nueva revelación se asienta sobre aquella que se ha entregado en el pasado, ampliando lo que Dios ya ha dado a conocer.
Es decir, al principio de las Escrituras encontramos indicios del carácter trinitario de Dios en el Antiguo Testamento, pero no se cuenta con información cabal acerca de eso. Esto nos lleva a tomar la tarea de rastrear el desarrollo de esta doctrina a lo largo de toda la historia de la redención para ver lo que la Biblia dice realmente en ese asunto.
II. El testimonio bíblico
II. El testimonio bíblico
Los filósofos griegos intentaron resolver el problema de “lo uno y lo múltiple”. La gran pregunta era ¿Cómo podemos darle sentido a tan grande diversidad de cosas que conforman nuestra experiencia? Debe haber algo que confiere unidad a toda la diversidad que experimentamos en el universo. La palabra universo combina los conceptos de unidad y diversidad: describe un lugar de enorme diversidad que posee una unidad. Los filósofos no consiguieron darle solución al problema.
En la fe cristiana toda diversidad encuentra su unidad última en Dios. En él encontramos a uno que es en tres personas. En esta parte queremos mostrar un breve panorama de la enseñanza bíblica de la Trinidad.
Indicios dispersos en el A.T.
Elohim
Dentro de la gramática existe lo que se llama el plural editorial.
Génesis 1:2 “Espíritu”
El Espíritu cumple con uno de los criterios para la deidad expuestos en el Nuevo Testamento.
Salmos 110
Este salmo tiene un inicio muy extraño, el salmista dice “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.” Dentro del contexto del Antiguo Testamento es característico que el nombre personal de Dios se vea asociado a su título principal, Adonay (Salmo 8, “Señor y Dios nuestro” que es “Jehová, Adonay nuestro”).
Isaías 48:16
Otro de los textos del A.T. en el que encontramos la presencia de la Trinidad. Dios padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo presentes en esta evidente cita.
Monoteísmo asumido en el N.T. (Hch 17)
En el Nuevo Testamento se asume el monoteísmo que es firmemente establecido en el Antiguo Testamento.
En Hechos 17 se observa que la ciudad griega de Atenas estaba entregada a la idolatría. Prosigue Pablo para hablar sobre el caso del altar de los griegos (Hch 17:23-31). Aquí Pablo afirma los dogmas fundamentales del monoteísmo judío clásico: un Dios que ha creado todas las cosas de quien todo procede.
Indicativos de la Trinidad de Dios
Deidad de Cristo (1 Co. 8)
El elemento aquí es la atribución de la deidad a Cristo. Todas las cosas provienen del Padre y por medio de Cristo. Y que nosotros existimos para el Padre y a través del Hijo. Aquí encontramos una igualdad entre el Padre y el Hijo.
Yo soy (Jn. 6:48; 10:7; 14:6)
En el Evangelio de Juan es donde vemos una gran cantidad de declaraciones “Yo soy”, esta frase en el Nuevo testamento usa el griego “ego eimi”, dichas palabras son las que se usa para traducir el nombre esencial de Dios, Jehová, desde el hebreo. Entonces, cuando Jesús usa esta construcción para sí mismo, se está haciendo igual a Dios.
Eternidad (Jn 8)
La expresión de Juan 8:56, 58 es sorprendente. Los líderes judíos se preguntaban cómo era posible que Jesús hubiese visto a Abraham, a lo que él respondió, “Antes que Abraham fuese, yo soy”. Esta es la atribución de deidad y eternidad que Jesús hace hacia sí mismo.
Señor mío y Dios mío (Jn 20:25)
La aparición de Jesús a sus discípulos posterior a su resurrección fue increíble para Tomas, increíble en el sentido de que exigía evidencia de tal resurrección y aparición (Jn 20:25). Cuando Jesús se aparece a Tomas, la exclamación es “¡Señor mío y Dios mío!” (v28). Esto es muy valioso, ya que, cuando Pablo y Bernabé realizaron milagros la gente quería adorarlos, pero ellos se negaron (Hch 14:11-15). La aparición y manifestación de ángeles también era un mover a querer adorarlos pero ellos también lo impiden. En el caso de Jesús no impidió que se le adorase.
La Trinidad claramente afirmada
Deidad de Cristo - Juan 1:1
En el texto escrito por Juan “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Jn 1:1.” se nos dice que el Logos ha estado con Dios desde el principio. Juan hace una distinción entre el Logos y Dios. Dios y el Logos están juntos, pero no son lo mismo.
Juan declara que el Logos no solo estaba con Dios: él era Dios. Por lo tanto, en un sentido, la Palabra debe distinguirse de Dios, y en otro sentido, la Palabra de identificarse con Dios.
Más adelante al Logos, que es Jesús, se le atribuye eternidad, poder creador y existencia por sí mismo.
Deidad del Espíritu Santo - Mateo 28:19; 2 Co. 13:14; 2 Ts. 2:13-14; 1 P. 1:2
El Nuevo Testamento también afirma que el Espíritu Santo es divino. En la fórmula trina del bautismo en Mateo 28:19 encontramos esta afirmación. En la bendición de Pablo a los corintios en su segunda carta (2 Corintios 13:14) También vemos la cooperación de la Trinidad en la operación redentora.
Estos son algunos de los textos bíblicos que podemos observar sobre la trinidad expuesta, tanto explícita como implícitamente. Todo esto debe llevarnos a la conclusión de que hay un sólo Dios en tres personas.
III. Controversias en la iglesia primitiva
III. Controversias en la iglesia primitiva
Los primeros años de la iglesia produjeron numerosas herejías relativas a las personas de la Deidad, y esos errores forzaron a la iglesia a depurar su comprensión de la Trinidad.
Vale la pena familiarizarse con los dos principales concilios ecuménicos de la historia de la iglesia: el Concilio de Nicea en el 325 d.C. y el Concilio de Calcedonia en el 451 d.C.
En los primeros tres siglos la preocupación central de la iglesia era el concepto del Logos. Muchos líderes de la iglesia se enfocaron en el Logos como una segunda persona de la divina Deidad. Muchos estaban direccionados hacia ese lugar, pero otros defendían celosamente la idea de que Dios es uno. Esto los llevó a tener diversas posiciones teológicas que resultaron en herejías que obligaron a la iglesia a definir de manera clara su comprensión de la Trinidad.
Modalismo y adopcionismo
Uno de los primeros movimientos heréticos surgió en los siglos III y IV llamado el monarquismo. El monarquismo proviene de su raíz monarca. Cuando se habla de un monarca se piensa en un gobernante, rey o reina de una nación. Esta es una palabra compuesta, mono que significa uno y arche que significa “principio o gobernante, jefe”. El monarquismo era el intento de conservar la unidad de Dios o monoteísmo.
La primera gran herejía que tenía que enfrentar la iglesia con respecto al monarquismo se llamó “monarquismo modalista, modalismo”. La idea detrás de esto era que las tres personas de la trinidad son la misma persona, pero que comportan en “modalidades” únicas en diferentes tiempos. Se afirmaba que Dios al comienzo fue el Creador, luego se convirtió en el Redentor, luego se convirtió en el Espíritu en Pentecostés. Sabelio ilustró el modalismo comparando a Dios con el sol: su forma en el cielo, su luz y su calor.
La segunda forma de monarquismo era “monarquismo dinámico o adopcionismo”. La idea es que al momento de la creación, lo primero que creó Dios fue el Logos, tras lo cual el Logos creó todo lo demás. Es el creador pero no es Dios porque fue creado por él. En algún punto del tiempo el Logos se encarnó en Jesús. Este Logos era uno con el Padre en su misión y objetivo. La obediencia del Logos lo llevó a ser adoptado por el Padre. De este modo pasó a llamarse Hijo de Dios. Se tenía una creencia de que el Logos es como Dios, pero no es Dios (Col 1:15).
El concilio de Nicea produjo un Credo en el cual afirma que Cristo es el único Hijo de Dios engendrado del Padre y que él fue engendrado y no creado. Este credo germinó la idea de que Dios, aunque en tres personas, es uno en esencia.
Monofisismo y Nestorianismo
El concilio de Nicea le puso término al monarquismo, pero se desarrollaron dos nuevos errores respecto a la naturaleza de Cristo.
Monofisita, indica que se cuenta con una sola naturaleza. Luego del concilio de Nicea, se afirmó que Cristo como segunda persona de la trinidad tenía dos naturalezas, pero Eutiques negaba esta verdad. Este indicaba que Jesús tenía una naturaleza teantrópica. Decía que en Cristo sólo hay una naturaleza, divinamente humana o humanamente divina. Esta herejía ve a Cristo ni como Dios ni como hombre, sino como algo más que un hombre pero menos que Dios.
Nestorianismo es la hermana de monofisismo. Esta herejía indicaba que no puede haber dos naturalezas y si las hay tiene que haber dos personas. Esta herejía no sólo diferencia las naturalezas de Cristo, sino que las separa.
Se debe entender muy bien lo que es una distinción y una separación, por ejemplo, se dice que el ser humano es una dualidad: parte física y no física, esto es, cuerpo y alma. Si distingo entre el cuerpo y alma de una persona, no le causo daño, pero si separo su cuerpo de su alma, le causo la muerte. El nestorianismo destruyó a Cristo.
Creemos que Cristo sudaba, sentía hambre y su costado fue traspasado, pero no creemos que eso ocurría con la naturaleza divina. A veces revela su faceta humana y otras veces su faceta divina. Hacemos distinción, pero no separación.
Algunos han dicho que existe una comunicación de atributos divinos a la naturaleza humana. Lo cierto es que la naturaleza divina comunica información pero no atributos, esto haría que la naturaleza humana sea divinizada.
Cuando Cristo murió en la cruz, murió la naturaleza humana no la divina. La unidad de ambas naturalezas seguía presente, la divina en un cadáver humano.
Concilio de Calcedonia 451 d.C.
Este concilio fue reunido para tratar las herejías monofisitas y nestorianas. Este concilio determinó la comprensión de la persona de Cristo (Ver Credo de Calcedonia).
Este credo afirma que Cristo es “verdaderamente Dios y verdaderamente hombre” en la unidad hay dos naturalezas. Jesús no era plenamente hombre y plenamente Dios en su persona. Estamos hablando de una personas con dos naturalezas, plenamente Dios y plenamente hombre.
Es conocido por las cuatro negaciones: inconfundibles, incambiables, indivisibles, inseparables. No se puede mezclar las dos naturalezas de Cristo (Herejía monofisita), tampoco se puede separar (herejía nestoriana).
Lo tercero que afirma es que Dios no cede ninguno de sus atributos, cuando vino Cristo, no dejó de lado su naturaleza divina. Asumió una naturaleza humana que era plena.
IV. Uno en esencia, tres en persona
IV. Uno en esencia, tres en persona
En Hebreos 1:1-4 encontramos unas de las referencias más elevadas de la divinidad del Hijo. Es presentado como el agente de la creación. La persona del Padre se expresa en la persona del Hijo. Por lo tanto, si bien ambos, el Padre y el Hijo son divinos, el autor a los Hebreos expone la idea de una distinción personal en la deidad.
La palabra persona
El uso de la Palabra “persona” solía ser problemático. Tertuliano introdujo este término latino en un intento de expresar la cristología del Logos. Esta palabra podía referir a la propiedad o patrimonio de una persona o también referir a las representaciones teatrales de la época. Los actores tenían múltiples roles en una obra. Es decir, cada persona de la trinidad cumplía un rol pero eran lo mismo en su esencia.
La palabra esencia
Los filósofos buscaban la realidad última, es decir, buscaban la esencia de las cosas, aquella parte que no presentaba cambios. Ellos la llamaban ousia que significa “ser”. El mejor sinónimo para la idea de esta palabra es “esencia”
Parménides. “todo lo que es, es” él quería decir que para que cualquier cosa en última instancia sea real, debe estar en un estado de “ser”, tiene que tener una esencia real. Caso contrario era una ilusión.
Heráclito. “Todo lo que es, está cambiando” Todas las cosas están en un estado de flujo. Lo único constante es el cambio. “No se puede entrar dos veces al mismo río”. La cualidad más básica de toda la realidad que percibimos en este mundo es que todo está en un proceso de cambio. En otras palabras todo está en un proceso de “llegar a ser”.
Platón hizo una diferencia entre “ser” y “llegar a ser”. Nada puede llegar a ser algo a menos que primero participe de alguna forma de ser.
Al discutir la diferencia entre ser y llegar a ser, Platón habló de la diferencia entre esencia (ser, sustancia) y existencia (llegar a ser).
Las palabras existencia y subsistencia
La palabra “existencia” deriva del prefijo ex, que significa “afuera”, y la raíz sisto, un verbo que significa “estar parado”. Por lo tanto, “existir” significa literalmente “estar afuera de algo”. La idea de la existencia es que una persona tiene un pie en el ser y otro el no ser. Sería de la siguiente manera: Ser, llegar a ser y el no ser (la nada).
El ser humano se encuentra entre el ser y el no ser, esto es el llegar a ser. Eso es existir. Por eso decir que Dios existe es decir que él está llegando a ser (cambiando), pero sabemos muy bien que él no está llegando a ser, sino que él es (Ex 3:14). Cuando hablamos de la trinidad no hablamos de que las tres personas existen.
Entonces, la palabra “persona” es equivalente al término “subsistencia”. En esta palabra, tenemos el prefijo sub con la misma raíz, sisto, de manera que subsistencia significa literalmente “estar debajo”. No hay tres existencias, sino tres subsistencias que están bajo la esencia. Son parte de la esencia.
V. Objeciones a la doctrina de la Trinidad
V. Objeciones a la doctrina de la Trinidad
Decir que la doctrina de la Trinidad es una contradicción es una aplicación errónea de la ley de la no contradicción. La doctrina de la Trinidad enseña que Dios es uno en esencia y tres en personas. Esto significa que él es uno en un sentido y tres en otro sentido.
Hay tres ideas que se deben comprender y diferenciar: la paradoja, la contradicción y el misterio. Estos están estrechamente relacionados aunque son distintos.
La paradoja es algo que parece contradictorio a primera vista, sin embargo, tras un mayor análisis la tensión se resuelve (Mt 23:11).
Un misterio es algo que aún no entendemos. Podemos creer que un misterio es verdadero pero no entendemos por qué es verdadero. Por ejemplo, sabemos que hay gravedad, pero la esencia de la gravedad sigue siendo una especie de misterio.
Los misterios se resuelven
La nueva información que obtenemos nos lleva a a comprender que las cosas que parecían misteriosas en su momento ahora han sido resueltas. El llevar al al punto máximo nuestro conocimiento en la experiencia humana no significa que lo comprenderemos todo, al contrario, nos evidenciará que somos seres finitos que no tenemos la capacidad de comprender toda la realidad.
Tenemos muchas verdades de Dios que superan nuestra capacidad de comprensión. Dada la posición en la que Dios se encuentra y nosotros, dicha dificultad de comprensión de él no debe sorprendernos.
Entonces, algo es un misterio para nosotros si nos falta comprensión acerca de ello. Podemos llegar a comprender un misterio, pero una contradicción es algo inentendible. No podemos decir: “Si no entendemos algo, debe ser irracional, debe ser una contradicción.”
¿Puede Dios entender las contradicciones?
Muchos han llegado a aventurarse a decir que, debido a que nuestras mentes están limitadas por la lógica, la mente de Dios va más allá y él si puede entender una contradicción.
Al intentar exaltar a Dios postulando eso, lo único que se hace es crear un Dios en el que reside lo absurdo. Lo cierto es que para Dios no hay misterios, él lo comprende todo. Para él tampoco hay contradicciones, porque su entendimiento es perfectamente coherente.
El hecho de que Cristo tenga dos naturalezas para nosotros es un misterio, pero para Dios no lo es. Lo mismo ocurre con la doctrina de la Trinidad es un misterio porque, en base a la información que tenemos de las Escrituras hemos llegado a asumir que Dios es uno en un sentido y tres en otro sentido.
Entonces, la doctrina de la Trinidad no es una contradicción, sino un misterio porque no podemos entender a cabalidad cómo es que un Dios puede ser existir en tres personas.
El uso de la palabra Trinidad
Otra de las objeciones que comúnmente se pone contra la doctrina de la Trinidad es en relación a que jamás se usa el término “Trinidad” en la Biblia. Pero la pregunta que debemos hacer es la siguiente: ¿Aparece en la Biblia el concepto representado por la palabra “Trinidad”?
En las Escrituras no encontramos el término “Trinidad” pero sí encontramos el concepto del mismo, así que lo único que este término hace es capturar verbalmente la enseñanza de la unidad de Dios y la tri-personalidad de Dios.
En la teología se requiere precisión para la comprensión de las Escrituras, y estos términos reflejan eso. Objetar con todo aquellos términos que no se encuentras en la Biblia (imputación, justificación, premilenial, rapto, ministerio femenil, juvenil, escatología, etc.) y decir que es herético, sería un grave error de comprensión básica.
Un valioso distintivo
Este término ha servido para acallar a los herejes del tri-teísmo y también a los unitarios que niegan la tri-personalidad de Dios. Podría decirse que la palabra Trinidad es un distintivo como la palabra shibolet. El libro de Jueces se relata el conflicto entre los hombres de Galaad y los hombres de Efraín. Para identificar a sus enemigos, los solados de Galaad exigían a los extranjeros que dijeran shibolet. Los efraimitas no podían pronunciar esa palabra, y su incapacidad les costaba la vida (Jueces 12:5-6).
En holanda ocurrió algo similar en la Segunda Guerra Mundial. En la costa holandesa hay un pueblo turístico llamado Scheveningen. Los alemanes no podían pronunciarlo correctamente. También les costaba la vida no poder pronunciarlo al ser identificados como los enemigos.
Hay términos que debemos mantenerlos como Shibolets en la cristiandad. Trinidad es una palabra perfecta que afirma con exactitud lo que la iglesia ha creído y confesado históricamente. No debiéramos dudar en usar ésta y otras palabras similares para dar el estándar de la verdad con la mayor precisión posible.
