Trinidad 2
“Hoy quiero afirmar enfáticamente que Dios no existe. De hecho, si él existiera, yo dejaría de creer en él”
MISTERIO o ENIGMA
Dios, que muchas veces y de distintas maneras habló en otros tiempos a nuestros padres por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y mediante el cual hizo el universo. Él es el resplandor de la gloria de Dios. Es la imagen misma de lo que Dios es. Él es quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la derecha de la Majestad, en las alturas, y ha llegado a ser superior a los ángeles, pues ha recibido un nombre más sublime que el de ellos” (1:1–4).
Aquí vemos a Cristo descrito una vez más como el Hijo de Dios y como el agente de la creación, quien presenta una revelación inmensamente superior a la de los profetas del Antiguo Testamento.
Pero el autor también presenta el concepto de que el Hijo de Dios es “el resplandor de la gloria de Dios. Es la imagen misma de lo que Dios es”. Esta es una clara referencia a la deidad de Jesús, pero el autor también está distinguiendo entre el Hijo de Dios y el Padre en términos de la idea de personalidad. La persona del Padre se expresa en la persona del Hijo. Por lo tanto, si bien ambos, el Padre y el Hijo son divinos, el autor de Hebreos expone aquí la idea de una distinción personal en la Deidad.
De manera que la iglesia primitiva llegó a ver a Dios como un ser en tres personae: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.
Heráclito decía que la cualidad más básica de toda la realidad que percibimos en este mundo es que todo está en un proceso de cambio. En otras palabras, está en un proceso de devenir.
La palabra “persona” es equivalente al término “subsistencia”
subsistencia significa literalmente “estar debajo”. De este modo, esta palabra capta la idea de que si bien Dios es uno en esencia, hay tres subsistencias, tres personas, que están bajo la esencia. Son parte de la esencia. Las tres tienen la esencia de la deidad.
No obstante, podemos hacer una distinción entre las tres personas de la Trinidad, porque cada miembro de la Deidad posee atributos únicos. Decimos que el Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios, pero no decimos que el Padre sea el Hijo, que el Hijo sea el Espíritu Santo, o que el Espíritu Santo sea el Padre. Hay distinciones entre ellos, pero las distinciones no son esenciales, no son de la esencia. Son distinciones reales, pero no alteran la esencia de la deidad.
