Devocional de hoy
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20 de marzo
20 de marzo
11 Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;
El mundo esta dividido, lo entre los que saben y los que no saben, los que entienden y los que no entienden.
Jesús establece esa diferencia, hay personas que conocen los principios del Reino de Dios y como aplicarlos a su vida y quienes no. Hay personas que pueden comprender sus enseñanzas, entender sus métodos y vivir lo que el enseña, a otros su orgullo, necedad y pecado les impide ver la verdad que se les explica.
El que explica los secretos del Reino de Dios, el sembrador debe saber que tendrá que enfrentar diferentes escenarios de trabajo, que revelarán las motivaciones e intenciones de cada corazón.
Cada vez que escuchamos La Palabra de Dios, nuestra reacción hacia ella revela lo siguiente de nuestro corazón:
- ¿Quien está gobernando mi vida? básicamente es Dios o es Satanás.
- ¿Sobre que valores estoy fundamentando mi vida? Placer o disciplina, amor o egoísmo.
- ¿Los fines u objetivos que he trazado para mi vida? Una vida de afanes o de fe, una vida de codicia de riquezas o de practica del servicio.
Debo comprender que mi tarea como sembrador de La Palabra requiere que pueda comprender tanto el contexto en que vive una persona, como las condiciones del corazón en que la recibe para lo cual debe dedicar tiempo en conocerles para poder servirles.
Dios me ha dado el privilegio de estar del lado de los que han recibido la revelación de sus propósitos para el ser humano, secretos que debo compartir con cuantos sea posible a pesar de los obstáculos que encuentre.
La Palabra de Dios es el único medio que Dios utiliza para transformar una vida bajo el gobierno de Satanás, que vive sin limites que la controlen y cuyo fin únicamente es su satisfacción personal
Debo preparar cada día mi corazón y mi mente para sembrar la Palabra de Dios en los corazones que la necesitan.
Oremos,
Padre, que tu Palabra revele a mi vida cada día los secretos de tu Reino, que pueda entenderlos para poder compartirlos con otros.
Gracias por escogerme en tu amor, para recibir y comprender los secretos de tu Reino para poder vivir por ellos.
Ayúdame a superar los obstáculos que tengo que enfrentar cada vez que leo tu Palabra, medito en ella y la aplico a mi vida.
Oro por los que realizan la tarea de sembrar tu Palabra, que luchan contra el ladrón de la verdad, con corazones endurecidos por la incredulidad y mentes que están encerradas en su propio afán y ansiedad por lo terrenal.
Padre que haya corazones que respondan hoy en obediencia a la invitación de tu Palabra.
En el nombre de Jesús, amén.
