Anuncio de la traición
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Traición: Apostasía o Restauración
Traición: Apostasía o Restauración
La traición se dice que es: la falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener; y/o es el delito cometido por un civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria.
A lo largo de la historia del mundo hay traiciones bien conocidas o famosas; aquí les traigo un top ten:
10. Yolanda Saldívar, una ex enfermera, gerente de las boutiques, y presidenta del club de fans de la joven cantante y famosa, mejor conocida como la reina del Tex Mex, Selena Quintanilla; Yolanda era muy allegada y de mucha confianza; sin embargo, decidió asesinar a Selena en un motel, a razón de una discusión por temas del malversación de recursos financieros.
9. Efialtes de Tesalia, a los fanáticos de la película 300, del director Zack Snyder, el personaje histórico de Efialtes de Tesalia debe resultarles especialmente despreciable. Cuando el valor y la hermandad de los espartanos parecían estar a punto de doblegar al ejército infinitamente superior de los persas, este individuo llevó información sobre un paso entre las montañas que permitió a los invasores rodear a los guerreros hoplitas de Leónidas y vencer en la batalla. Durante toda la época clásica, Efialtes fue el nombre con que los escritores ejemplificaron la traición a la patria y los camaradas.
8. Julius y Ethel Rosenberg, este matrimonio fue conducido a la silla eléctrica en 1953 tras haber sido juzgados por traición y espionaje contra los Estados Unidos. Más allá de su aspecto mundano y tranquilo, esta pareja fue la responsable de que la Unión Soviética accediera a los planos de la bomba atómica norteamericana. Su filtración equilibró la balanza de poder en favor de los soviéticos y, por lo tanto, dio comienzo a un conflicto que fue conocido, nada más ni nada menos, como la Guerra Fría.
7. Guy Fawkes, este personaje formó parte de la conocida “Conspiración de la pólvora”, una traición que consistía en volar el parlamento británico y asesinar al Rey Jacobo I cuando todos estuvieran reunidos en sesión. Su objetivo era poner fin a las persecuciones religiosas que se daban en su época pero su plan fue descubierto y terminó ejecutado. Sin embargo, su fama llega hasta hoy a través del cómic Vendetta y del grupo conocido como Anonymous, que suele dar sus mensajes bajo la máscara de Fawkes.
6. La Malinche, desde el momento en que esta bella y astuta mujer unió fuerzas con el conquistador Hernán Cortés, el destino del imperio Azteca quedó sellado. Su amplio conocimiento de los puntos débiles del emperador Moctezuma y su colaboración como traductora fueron fundamentales para lograr las alianzas que llevaron a los españoles a la victoria.
5. Napoleón Bonaparte, a través del tratado de Fontainblue de 1808, España permitió el pasaje del ejército napoleónico a través de su territorio para que Bonaparte pudiera combatir contra Portugal, país aliado de Inglaterra. Sin embargo, una vez conquistado el suelo portugués, Napoleón decidió que España formaba parte de su botín y traicionó a la corona española deponiéndola y nombrando en su lugar a su caricaturesco hermano, José Bonaparte o, como se lo conocía en esa época: Pepe Botella.
4. John F. Kennedy, que traicionó a su esposa Jackie. El ex presidente estadounidense era un mujeriego por excelencia. Entre sus tantos amoríos se encontraba Marilyn Monroe quien cayó ante los encantos del presidente en 1962.
3. Bill Clinton, decide traicionar y ser infiel a su esposa Hillary. El amorío del ex presidente de Estados Unidos con su becaria Mónica Lewinsky, fue un escándalo de dominio público. Esta relación extra marital lo convirtió en el segundo presidente en toda la historia de Estado Unidos en enfrentar un juicio político ante el Senado por un escándalo sexual.
2. Marco Junio Brutus, “¡Tú también, Brutus!” fue la frase con que el emperador romano Julio César se despidió del mundo. En mitad de la emboscada que los senadores romanos les habían preparado, cuando los cuchillos le quitaban la vida, César lamentó la presencia de su hijo Marco Junio Brutus entre los conspiradores.
1. Judas Iscariote, para los cristianos, su nombre es sinónimo de traición ya que entregó a Jesús a sus captores a cambio de treinta monedas de plata. Desde entonces, la cultura popular le rinde “homenaje” tanto en carnavales como en fiestas navideñas quemando imágenes suyas o representando su suicidio por ahorcamiento. Para variar, Jorge Luis Borges ofrece una relectura de su figura y, por lo tanto, de toda la cultura occidental: si Jesús debía morir para expiar los pecados de los hombres, aquel que lo condujo a su muerte no fue un traidor sino el mejor discípulo. ¿Ustedes que opinan?
Como bien podemos ver, la traición va a doler demasiado de quien se dice ser tu amigo o amiga, y cala hasta los huesos, porque la traición viene de quien menos esperas.
Ante esto ¿que nos dice el cuarto evangelista?, ¿como nos transmite Juan, el anuncio de la traición?
Si bien, para entender un poco mejor nuestro texto, veamos el contexto completo, y es que previamente Jesús viene involucrado en una serie de eventos recientes, en la que Jesús resucita a Lázaro, pero de inmediato se inicia un complot para matarlo; sin embargo, Jesús disfruta de una de las adoraciones más autenticas, hermosas y sinceras de una de sus discípulos, donde el amor y la gratitud destilaban en el Señor, por lo tanto Jesús estaba preparado para su pasión. Posteriormente, un rey humilde, sublime, todopoderoso y glorioso, entra triunfalmente ante su pueblo, con gozo, alegría y alabanza; y ya estando Jesús en Jerusalén, él anuncia su muerte, pero también reluce la incredulidad de los judíos, y que griegos (otras personas) buscaban a Jesús.
Ahora, entrando en el capítulo 13, encontramos un tiempo de una reunión privada, alejado de la multitud, Jesús comparte un tiempo de intimidad con sus propios discípulos, en el que el amor no se vio limitado o matizado por el advenimiento de la Pascua, de su sufrimiento próximo.
Y es precisamente a lo largo de este capitulo 13 del Evangelio de Juan, vemos la manifestación de la intensidad y ternura del amor divino; donde detectamos esa extraordinaria mezcla de lo divino y de lo humano.
Así que amados hermanos, en los primeros versículos de este capítulo, nos van a enseñar que Jesús amó totalmente a sus discípulos; es decir, manifestó humillándose su amor absoluto, radical e indecible, antes de que el Cordero Pascual fuera inmolado.
La toalla, el agua y el lebrillo; es la concepción más elevada de su divina personalidad, origen y destino, se mezcló con el descenso más profundo de toda la humanidad del Señor, al nivel de la debilidad, la contaminación y el pecado.
Después del lavado de los pies de los discípulos por Jesús; leemos en los versículo 18 y 19 (No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar. 19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy.).
Él pronuncia una profecía (uno de los presentes le iba a entregar), y nos va a señalar que definitivamente él eligió a sus apóstoles; sin embargo aunque uno de ellos (Judas) sabe estas cosas, no las hará, pues está indispuesto a ver cualquier divinidad en el acto y el espíritu de amor que Jesús esta estableciendo como ley fundamental de su reino.
Quiero señalar hermanos, que la elección que indica el versículo 18 se refiere a la elección de apóstoles por Cristo, no a la elección eterna para la salvación (Judas no fue predestinado para hacer lo que hizo, él eligió hacerlo).
Y vemos que el evangelista Juan resalta para que se cumpliera la Escritura, el que come pan conmigo, levantó contra mi su calcañar; el salmo 41, del cual se hace la cita, no es estrictamente mesiánico; es descriptivo del Sufriente ideal, el hombre santo pero ultrajado, cuya melancólica condición seguramente se caracterizará por la traición entre sus amigos familiares. Recordemos que este salmo fue escrito por el rey David, una vez que fue traicionado por Ahitofel uno de sus consejeros, amigo y súbdito, que prefirió apoyar a Absalón hijo de David, para tratar de derrocar su reino.
De manera que en el versículo 19, Jesús va a enfatizar, que nada le viene por sorpresa, él esta en control de todo, señalando que antes de que suceda, para que creas cuando suceda, que yo soy; es decir, yo soy lo que he dicho, no menos, sino todo lo más, el Hijo de Dios. No se trata de una promesa de previsión continua de los acontecimientos, sino de una prueba sorprendente de que en este caso nuestro Señor había sondeado por completo la mente de Judas, y comunicaba lo que allí veía, al resto de los discípulos, de modo que cuando la tragedia se consumara, esta característica, en vez de hacer tambalear su fe en él, demostrará que no le agarró por sorpresa, y que a lo largo de su gran carrera fue lo que dijo ser.
Así que amados hermanos vemos al Señor con sus discípulos en un tiempo especial, en el que el amor está presente, en el que la gracia está presente, la santidad está presente y el profundo deseo de redimir y perdonar por parte del Cordero Pascual.
Entonces, entrando a nuestro texto en el v. 21 (Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar).
Jesús estaba turbado en el espíritu; está es una de las expresiones más fuertes empleadas para referirse a las penas de Cristo. La angustia penetraba del “cuerpo” al “alma”, y luego al “espíritu” más intimo.
El Señor amados hermanos estaba terriblemente angustiado, no meramente por la agudizada agonía que se veía venir por la traición y huida de sus discípulos, sino por el contraste entre su amor y el asunto, entre su apóstol, su amigo y su perdición. Jesús estaba tocando insistentemente a la mente y al corazón de su amigo Judas.
Pero Judas había cedido tanto a su avaricia, impaciencia, decepción, orgullo y egoísmo innatos, que simplemente buscaba su oportunidad de traicionar a su Maestro en ausencia de la multitud.
Jesús trato que Judas reflexionará y se apartará de su pecado, que su enojo e irá no diera lugar al diablo, el Señor le miraba con amor, el servia con amor, lo confrontaba para que se arrepintiera, se lo dice de manera frontal “Y vosotros limpios estáis, aunque no todos” (13:10); y “El que come mi pan, ha levantado contra mí su calcañar” (13:18); podemos decir que Judas fue testigo de milagros y señales previas a ese tiempo intimo, vio sanidades, alimentaron a más de cinco mil personas con 5 panes y 2 pececillos, vio a Jesús caminar sobre el agua poco más de 5 km, fue testigo de como resucitó a Lázaro; Judas también oyó la voz de Dios cuando decía: ya lo he glorificado y volveré a glorificarlo (Jn. 12:28-29); Judas había escuchado las enseñanzas de su Maestro, vio su autoridad, es más fue enviado a predicar, Judas conocía a Jesús.
Sin embargo; la narración evangélica muestra cuán completamente impermeable era realmente el traidor a la bondad y el amor .
Jesús experimentó el rechazo de una manera dolorosa, aquel que estaba sentado a su lado izquierdo, aquel que era del círculo íntimo, uno de sus amigos, uno de sus seguidores le iba a traicionar. Y lo revelador es que el sitio a la izquierda del anfitrión era el de máximo honor, y se le reservaba al amigo más íntimo. Probablemente antes de colocarse todos para la cena, Jesús tiene que haberle dicho a Judas: «Judas, ven a sentarte a mi lado esta noche; quiero tenerte cerca para poder hablar contigo». Esa invitación era ya una llamada de amor.
Los versículos 22 y 23 nos dicen (22 Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. 23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús).
Estaban perplejos sin saber, sin entender. Judas había ocultado de sus compañeros el plan de su traición, no había más involucrados. Por lo que también es posible que para los discípulos era difícil creer que uno de ellos era traidor.
Pero vemos este cuadro hermoso, donde uno de sus discípulos el que estaba en la mesa a su lado derecho, al discípulo que Jesús amaba, recostado en el pecho del Maestro; y aquí vemos el ideal para todo creyente y discípulo de Jesús, que podemos ser ese discípulo amado, y estar recostados en su pecho, que es accesible para todos nosotros.
De inmediato en el v. 24 (A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba).
Los ocupantes del aposento alto estaban postrados en cojines en torno a una mesa baja. Al entrar en la habitación se podían ver estos cojines distribuidos en forma de U invertida, con los invitados postrados en el extremo opuesto de la mesa y a ambos lados.
De manera que un expositor, un exegeta coloca a Pedro directamente al otro lado de la mesa en frente de Juan. Y los que adoptan este último punto de vista a menudo agregan que Simón Pedro, estaba muy avergonzado de sí mismo por la lección que Jesús le había dado en el lavamiento de los pies, por lo que se había apurado a ocupar el lugar más discreto.
Leemos el versículo 25, El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?
Podemos ver la confianza y seguridad del discípulo amado, que esta tan cerca y disponible para que pudiese preguntar y aclarar sus dudas. Con admirable franqueza y sencillez, totalmente convencido de que Jesús no lo iba a defraudar.
De inmediato leemos en el versículo 26 (Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón).
Jesús le da el pan mojado en el charoseth, un aguamiel de vino y fruta que se usaba en la comida pascual. Y esta acción tenía un doble significado y propósito, pues explica a Juan lo que deseaba saber por amor a Pedro, y le da a Judas una oportunidad más de gracia, de arrepentirse y creer en la Divinidad del amor; y no en la de la exhibición, el poder y la humillación.
Judas había estado metiendo la mano en el mismo plato que su Maestro, comiendo su pan.
En vez de resentirse por tal descaro, el bendito Señor le dio por piedad la última oportunidad de escapar, de regresar a la santidad y dejar toda impiedad.
Pero Judas estaba dispuesto a traicionar a aquél de cuya mano había comido.
Siguiendo nuestro texto el v. 27 (Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto).
Observemos, que por ningún rito mágico o demoníaco fue el hombre convertido en esclavo de Satanás.
Sino más bien, hasta después de esta última prueba final de la indescriptible amistad y amor del Divino Señor, entonces, "en ese momento", como si la bondad se hubiera convertido en ira, y el conflicto con el mal se hubiera cerrado, el demonio encarnado resolvió que no esperaría más.
Hasta ese momento de suprema tolerancia y benevolencia, el personaje no estaba irremediablemente condenado, pero ahora había pecado por completa elección contra el conocimiento y el amor.
Esta es su forma habitual del diablo de proceder con aquéllos que no le resisten.
Satanás toma plena posesión del alma del traidor. Judas se ha convertido ahora en una persona totalmente endurecida. Las advertencias de Jesús no habían sido escuchadas, y por eso ahora ya no se volverán a hacer más advertencias. Jesús ya no tiene nada que ver con Judas.
Por lo que, el mismo Jesús lo delata.
De este modo Jesús despidió estricta o escuetamente a Judas, y al mismo tiempo reveló que él, como Señor de todas las cosas, era el dueño completo de la situación. Todos los detalles de su Pasión, incluyendo el calendario de los sucesos, estaba en sus manos, no en las manos del traidor.
En el plan de Dios se había decidido que el Hijo de Dios se ofrendaría a sí mismo por el pecado de todo el mundo con su muerte en la cruz, y que esto sucedería el viernes, 15 de Nisán (calendario judío). Quedando en claro, que no era el momento que había escogido el Sanedrín o Judas, sino Dios es su perfecta soberanía y voluntad.
Continuando, en los versículos 28 y 29 (28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. 29 Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres).
A estas alturas tres o cuatro personas de las que estaban en la mesa conocían la identidad del traidor: Jesús, que siempre lo había sabido, Judas (claro está), Juan y, probablemente, Pedro. Pero ni Juan ni Pedro, ni ninguno de los otros, nunca habían pensado mal de Judas.
En consecuencia, no pudieron en ese instante “atar cabos”. No pudieron de inmediato relacionar las palabras de despedida con la acción simbólica de identificación del traidor; porque así mismo, la noche de la Pascua era, sobre todas las demás, aquella en la que los pobres necesitaban ayuda para alegrarse ante el Señor.
Una cosa está clara: si los otros discípulos hubieran sabido lo que Judas se traía entre manos, no habría salido con vida de aquella habitación.
Judas tiene que haber estado fingiendo un amor y una lealtad que engañaron a todos excepto a Jesús. No era solo un villano descarado; era un astuto hipócrita.
Y aquí amados hermanos hay una advertencia para todos nosotros. Exteriormente podemos engañar a la gente; pero no se pueden esconder cosas a los ojos de Cristo.
Continuamos en el versículo 30 (Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche).
La salida inmediata de Judas cuando hubo tomado el bocado es compatible con todo el contexto: un horror de sombra de muerte cae sobre la trágica escena. Que de inmediato sale a las tinieblas exteriores, símbolo apto de su alma y de su acción.
Judas aparece en todo momento como hipócrita. No se puede confiar en él. Judas, al continuar con Jesús, fingió ser verdadero discípulo. Se lleno de oscuridad, el pecado lo cautivó. Es por ello, que el evangelista, enfatiza que era de noche cuando Judas salió de esa habitación, era de noche afuera; era de noche también en el corazón de Judas.
Llegando a la parte final de nuestro texto, leemos los versículos siguientes 31 al 33: 31 Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él. 32 Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará. 33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.
Jesús da comienzo a su discurso final, como dice H. D. M. Spence-Jones “un verdadero evangelio en el evangelio” la glorificación del Hijo del hombre, y del Padre en el Hijo, con cuya ayuda nos acercamos más al corazón de Jesús.
O como dice Olshausen “aquí entramos en el lugar santísimo de la historia de la Pasión".
En efecto, en sentido figurativo hemos atravesado los atrios del templo, hemos dejado atrás los atrios de los gentiles, de las mujeres, de los sacerdotes, y hemos estado esperando en el lugar santo del sacrificio, del incienso y de la purificación; ahora seguimos a nuestro gran Sumo Sacerdote hasta el velo que cubre el lugar más santo de todos, y nos prepara para escuchar la intercesión que hace ante la majestad sin velos del amor del Padre.
Por lo tanto, Jesús ve el sufrimiento como un viaje corto y en cambio mira siempre hacia la meta.
Todos sus sufrimientos terrenales se verán ahora como una efusión del amor divino, pues Cristo es la revelación más plena de la esencia más intima de Dios.
Hermanos, “Cristo está oculto en Dios”. La gloria de Dios, es la gloria de Cristo.
Y ahora que el evangelista nos muestra por primera y única vez, en los Evangelios, la expresión “Hijitos”, demostrando los amoroso y tierno que es el Señor usando esta palabra.
Pues muestra compasivamente el tierno y profundo amor que brota de su corazón, al contemplar la condición de orfandad y desamparo en la que quedarán sus discípulos, una vez que venga su arresto, crucifixión, sepultura y resurrección, y mientras se cumple su gloriosa promesa del Espíritu Santo (el Consolador).
Así que todo esto prepara el camino para el discurso y la oración que siguieron y podemos encontrar en los capítulos 14 al 17 de este Evangelio, en los que se expone la futura unión espiritual entre el Señor victorioso y sus propios discípulos, entre una humanidad santificada y la Divinidad eterna, distinguida por una maravillosa mezcla de sagacidad intuitiva y revelación sobrenatural, y la permanencia completa y plena de todos los hijos de Dios con su Señor.
Así mismo, se nos advierte y asegura que debemos esperar el tiempo en el que todos sus discípulos entremos en Su gloria, todavía no podemos ir, tenemos que continuar Su ministerio terrenal. Tenemos que prolongar el testimonio que nos ha dado Cristo acerca de Dios, y que Dios ha dado acerca de Él.
Así que amados hermanos, con esto concluyo:
Desde que el mundo es mundo los temas del odio y el amor siempre han ido de la mano. En los dramas históricos, en la vida cotidiana, en la literatura y en el cine. Aun dentro del círculo de los doce amigos y seguidores más íntimos que rodeaban al Maestro había un traidor, y si había un traidor entre ese grupo que seguía a Jesús de cerca, ¿no habrá traidores también entre los millones que hoy siguen a Jesucristo? No nos sorprendamos, pues, de que de vez en cuando surja en nuestro medio alguien que resulte farsante, hipócrita y quizás traidor. Entristecernos sí, pero no sorprendernos. Oremos los unos por los otros para que nadie se pierda.
Si Judas hubiera sido sensible se habría arrepentido y habría respondido a esa muestra de amor de Jesús, pero la hipocresía se había convertido en su forma de vida y su corazón se había endurecido.
¿Pero que de nosotros hermanos?
El odio y la traición tienen raíces ocultas, oscuras y satánicas.
¿Cómo está tu corazón, cómo está tu comunión con el Señor?
Cuando te veas y te reconozcas como pecador, y en vez de enfocarte en los errores de todas las personas que te rodean, llenándote de amargura, resentimiento, quejas, gritos, discusión y murmuración, entonces la gracia y la misericordia de Dios estarán a tu disposición, y el amor de Dios te dará vida.
Recordemos esto amados hermanos, que el diablo sólo está interesado en matar, hurtar y destruir (Jn. 10:10). Quienes viven con odio, rencor y deseos de venganza, deben tener en cuenta que el odio viene de Satanás no importa cómo se intente justificarlo, el odio y la traición tienen su origen en el pecado.
Tengan en mente amados hermanos, que en Cristo hay esperanza, hay libertad, gozo y salvación; pues es glorioso saber que ni Satanás ni los enemigos de Dios y del creyente pueden frustrar los planes del Señor.
Jesús no es un peón impotente en la lucha entre Israel y Roma. No es una figura trágica, traicionada escandalosamente por su viejo amigo. Era y es el Hijo de Dios que marchó a la cruz en completo control de cada evento y circunstancia. Jesús es soberano sobre todo lo que ha sucedido y sucederá, incluida su propia traición. Y si alguna vez usted duda del poder soberano de Jesucristo, memorice el versículo 3 de este capítulo 13.
¿Qué le había dado Dios a Jesús? “Todo en sus manos”. Todo está en las manos de Jesús. Como dice el viejo himno espiritual: “Él tiene el mundo entero en sus manos”.
Cuando alguien le maltrata y la justicia parece lejana, Jesús tiene todo en sus manos.
Cuando el médico llama con malas noticias, Jesús tiene todo en sus manos.
Cuando su jefe le da inesperadamente una carta de despido, Jesús tiene todo en sus manos.
Cuando usted ha sido fiel en enseñar a sus hijos, y ellos todavía se alejan de la verdad, Jesús tiene todo en sus manos.
Cuando la persona a la que juró su amor lo desprecia y cuestiona su valor, Jesús tiene todo en sus manos.
Cuando cada pensamiento despierto es consumido por la preocupación, el afán y la ansiedad, Jesús tiene todo en sus manos.
Cuando su jubilación se desmorona y no hay señales de recuperación, Jesús tiene todo en sus manos.
Cuando un asunto legal sigue sin resolverse, Jesús tiene todo en sus manos.
Cuando un amigo o un familiar lo traiciona y lo defrauda, Jesús tiene todo en sus manos.
Cuando te presionan para que hagas cosas de las que sabes que te vas a arrepentir, Jesús tiene todo en sus manos.
Amado hermano, amada hermana; tu vida esta en manos de Jesús, Él sigue teniendo el control.
Pero preste atención en esto amado hermano; la verdadera tragedia, es que una y otra vez Jesús llamó a la puerta de aquel negro corazón, y una y otra vez Judas lo mantuvo cerrado.
Si Jesús lo esta haciendo contigo, en este tiempo de exponerte a su Palabra, en esta noche, por favor no te resistas a la gracia y al amor del Señor, elije la redención y la salvación de Cristo.
¡Y a todos lo demás que Dios nos libre de llegar a ser tan impermeables a las llamadas de Su amor!
Jesús nos dice esta noche: “Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luz de la vida” (Jn 8:12). Cuando Judas salió de la habitación iluminada por las velas hacia la calle oscura, se alejo de la luz del mundo. Cuando la puerta se cierra tras él, su destino está sellado. Ha dado la espalda a la única fuente de vida. Eligió la oscuridad sobre la luz. Eligió la muerte sobre la vida.
Y con su ejemplo viene una pregunta:
¿Cuál es tu condición? ¿Estás en la luz, o caminas hacia la noche?
Amado hermano, amada hermana, cuando le confieses a Dios tu pecado el que sea, por más oscuro que sea, pero con sinceridad, arrepentimiento y le pidas que te perdone en el nombre de Jesús, recibirás el perdón y el don del Espíritu de Dios. Pues su Espíritu Santo te dará el poder para caminar en la luz y en la santidad.
