De la desesperanza a la esperanza!

Semana Santa 2023  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Una iglesia llena de esperanza, del conocimiento de las escrituras, de la presencia de Jesús en sus vidas , es una iglesia que testifica al mundo de Jesucristo.

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INTRODUCCIÓN:

La historia de la aparición de Jesús resucitado, aparece bien detallada en el evangelio de Lucas.
Es un a historia que destaca, tres aspectos de la humanidad contemporánea:
El camino a Emaús es un modelo de: la tragedia humana (vv. 13–27).
El encuentro con el Cristo resucitado (vv. 28–31).
Y la misión de la iglesia.
Este pasaje, se puede ver y entender como una analogía de lo que sucede en nuestro mundo hoy, porque también somos caminantes, forasteros y peregrinos en este mundo.
Se cree que estos dos hombre en el camino, uno es identificado como Cleofas y el otro se dice que es el mismo Lucas que narra la historia.
Hermanos Jesucristo hace arder la esperanza en nuestros corazones. Saber las cosas no siempre es suficiente; también es necesario creerlas y sobre todo vivirlas para que el fuego de la esperanza no desaparezca.
¿Por qué no es suficiente saber la verdad para mantener la esperanza?
Vamos a ver CUATRO realidades de los hombres que iban camino a Emaus, con las que nosotros podríamos identificarnos hoy.

I. LOS HOMBRES DE EMAUS CONOCÍAN LA VERDAD, PERO NO TENÍAN ESPERANZA. (vv. 13–24).

Hermanos, aprendemos de estos hombres, que tener conocimiento, no es suficiente, para mantener nuestra esperanza en el Señor.

A. El camino a Emaús, camino de desesperanza.(vv. 13-16)

Lucas 24:13–16 RVR60
13 Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. 14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 16 Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.
Hermanos, era el primer día de la semana, ya el Señor, había cumplido tres días de haber muerto, y sus discípulos, habían caído en desesperanza.
Regresaban a su casa con el recuerdo de un Cristo cadáver a cuestas.
Estos hombres son un claro reflejo de aquellos que también transitan por la vida sin el más mínimo sentido de esperanza eterna: religiosos pero vacíos en gran manera.
Emaús, cuyo nombre significa “manantiales calientes”, era una aldea campesina que estaba a sesenta estadios, como a 11 km de Jerusalén.
Su amargada conversación era en relación a los acontecimientos de los últimos días en Jerusalen, según el versículo 14.
En esa condición iban los hombres, cuando Jesús vino a ellos para caminar codo a codo con ellos y compartir nuestras frustraciones y pesares, y para señalarles el camino de salida y de gloria (v. 15).
Sin embargo el versículo 16, enseña que sus ojos estaban velados, ellos no podrían reconocerle con facilidad, probablemente Jesús no se les mostró claramente.
Los versículos siguiente, nos enseña que Jesús confrontó el estado anímico o el estado emocional de los discípulos.

B. Jesús confronta su actitud ante las circunstancias.(vv. 17-18).

Lucas 24:17–18 RVR60
17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? 18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?
Es interesante, que la confrontación que Jesús hace a ellos, no es un reproche, más bien, son de absoluto interés en su dolor y su incapacidad de comprender el misterio de su misión.
La pregunta de Jesús no implica desconocimiento, sino que es una estrategia de interacción con ellos.
Hermanos, esto nos muestra que es Dios quien siempre toma la iniciativa en provocar un acercamiento con el ser humano.
La resurrección no había cambiado para nada el carácter pastoral de Jesús. Estos hombres estaban cargados de tristeza y desconsuelo.
Aunque la respuesta de Cleofas fue de asombro porque él no sabía lo que había ocurrido, según vemos el versículo 18, la estrategia de Jesús era ignorarlo todo para provocar sus testimonio, y en base a esto, animarlos amorosamente.
Los versículos siguientes, enseñan, una realidad muy importante de aquellos hombres del camino a Emaús .

C. Ellos sabían la verdad, pero no tenían esperanza (vv. 19–24).

1. Sabían que Jesús era profeta.
Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta...(vv. 19a)
2. Sabían que Jesús hacía señales poderosas.
… poderoso en obra… (vv. 19b)
3. Sabían que Jesús tenía palabras poderosas.
… y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo… (vv. 19c)
4. Sabían las circunstancias de su muerte.
Lucas 24:20–23 RVR60
20 y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. 21 Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 22 Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 23 y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive.
Hermanos, ellos sabían todo sobre Jesús, ellos estaban muy bien informados de todos los sucesos, pero desesperanzados.
Tenían las expectativas mesiánica común de los judíos: la redención política de Israel.
Reconocían que Jesús era un profeta poderoso de Dios, en palabra y obras, pero están un poco lejos de entender que él es algo más: es el Señor mismo.
Hermanos, no es suficiente tener un concepto bueno y hasta ortodoxo de Jesús para conocerlo, necesitamos relacionarnos con él, dejar que sea parte activa de nuestras vidas.
Lo segunda realidad que podemos aprender de estos hombres, es:

II. LOS HOMBRES DE EMAUS ERAN INSENSATOS Y TARDOS DE CORAZÓN.(vv. 24, 25).

Los hombres del camino a Emaús eran insensatos y tardos de corazón.
1. Esperaban ver al resucitado para creer.(vv. 24).
… Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron..
2. No habían podido creer lo que los profetas habían dicho. (vv. 25).
...Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho..
Interesante hermanos, la confesión de ellos refleje la convicción real de los demás discípulos de Jesús.
Finalmente reconocen que, a pesar de las varias noticias de la resurrección de Jesús, a él no le vieron.
Y esa es la realidad de hoy 2000 años después, millares de seres humanos, pecadores, no creen porque no le han visto aún.
Le quieren ver físicamente, pero él está presente en las escrituras, en el testimonio de su pueblo.
La tercera realidad de estos hombres es que

III. LOS HOMBRES DE EMAUS FUERON ILUMINADOS.(VV. 27-35).

Los hombres del camino a Emaus fueron iluminados (vv.
A. Por la palabra.(vv. 26-30).
… ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.(VV. 26-27).
Vemos que Jesús lamenta no con ira, pero si con asombro, la lentitud de ellos para comprender las profecías mesiánicas.
Hermanos, Jesús confronta con una realidad, no podemos decir que conocemos a Jesús, sino conocemos realmente la palabra de Dios, y viceversa, no podemos decir que conocemos la palabra de Dios sino conocemos a Jesús.
¡Él es la palabra encarnada!
Pero también fueron iluminados por
B. Por la presencia de Jesús.(vv. 28-29).
“Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos”
Jesús hace como que iba más adelante, pero lo hizo por las mismas razones por la que antes les había interrogado, ¡Jesús quería probar que efecto habían dado las escrituras en sus corazones!
Y realmente habían las escrituras, provocado un efecto en la vida de ellos.
Ellos quisieron más instrucción, y no deseaban que terminara la emocionante enseñanza.
Mire que interesante, la invitación no era motivada por la hospitalidad, aunque esta era una característica de los judíos, ellos le invitaron porque deseaban tener un mayor entendimiento de la revelación de Dios.
Hermanos, la presencia de Jesús en nuestras vidas, debe motivarnos a querer aprender más de él, debe provocar en nosotros una motivación intrinsica, y extrinsica, porque se nos enseñe más de la escritura.
Pero que pasa, a veces no queremos ni que se nos predique, ni siquiera queremos aprender, ¡mucho tiempo se tarda el mensaje!, ¡Es que es aburrido, el mensaje!. ¡Es que el predicador es muy serio cuando predica!, y tantas cosas que decimos, hermanos.
Debemos preguntarnos, si ese tipo de comportamiento muestra que Jesús está presente en nosotros!!
¡Los discípulos de Emaus, se motivaron a aprender más de las escrituras, a atenderlas, solo por la presencia de Jesús con ellos!
Pero también fueron iluminados ....
C. Por el testimonio del pan.(vv. 30-32).
“Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras”
En medio del curso de la conversación, Jesús hizo algo inesperado, sentado a la mesa con ellos tomó el pan, lo partió y les dio, esta acción le correspondía al anfitrión, este debía iniciar la comida, pero ellos estaban más interesados en escuchar a Jesús que en lo que estaban haciendo.
Jesús aprovecha el momento para darse a conocer:
“La manera que Jesús partió el pan y el uso de palabras conocidas por ellos, provocó que sus ojos fueran abiertos”
Ellos no podrían reconocer a Jesús resucitado, sino fuera revelado por el mismo.
Esta comida, fue el medio que Jesús usó para abrir, sus ojos.
Luego de esto, el Señor desapareció de sus vistas.
Ellos comentaban:
“No ardían nuestros corazones , mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría la escritura”
Este testimonio dado por el Señor a ellos, resultó en ardiente gozó, que provocó en ellos una reacción inmediata, los versículos siguientes nos hablan de esto.

IV. LOS HOMBRES DE EMAUS DIERON TESTIMONIO DE JESÚS RESUCITADO.(VV. 23-35).

Lucas 24:33–35 RVR60
33 Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, 34 que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. 35 Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.
El ardiente gozo que resultó fue tan abrumador que de inmediato salieron a la oscuridad de la noche y regresaron a Jerusalén para comunicar a los demás el conocimiento que solo ellos poseían: que el sufrimiento y la resurrección de Jesús estaban firmemente fundamentados en el Antiguo Testamento. ¡El plan de Dios se estaba cumpliendo!
Hermanos es importante para nosotros reflexionar en esto:
“Cuando la verdad de las Escrituras queda clara en nosotros, nuestro corazón arderá con el fuego del gozo y el testimonio”
La verdad actual tristemente es que ese fuego, ese ardiente gozo que sintieron los discípulos, en la mayoría de los cristianos de este tiempo está apagado.
No estamos testificando a Cristo resucitado a la gente, no estamos llevando el mensaje a la gente, nos hemos quedado solo escuchando, o medio escuchando el testimonio de las escrituras acerca de Jesús y la salvación, pero no lo estamos enseñando a otros.
Hermanos, si Jesús verdaderamente está en nosotros, si realmente está con nosotros, deberíamos testificar de manera decidida al mundo de su muerte, pero sobre todo de su resurrección, y también de su venida, porque ¡Cristo viene Pronto!
La pregunta es:
¿Por qué no estamos testificando de Cristo?

CONCLUSIÓN:

Aprendemos de los discípulos de Emaus que:
Conocían la verdad, pero no tenían esperanza.
Eran insensatos y tardos de corazón.
Fueron iluminados.
Dieron testimonio de Jesús resucitado.
Hermanos, a veces o la mayoría del tiempo somos como los discípulos de Emaús en sus dos primeras realidades, Los problemas de la vida provocan en nosotros que, aunque sepamos lo que nos enseña la Biblia, estemos desesperanzados que vivamos y actuemos como insensatos.
Sin embargo, cuando buscamos la compañía de Jesús, él nos ilumina y podremos hacer que esa esperanza resucite como él mismo resucitó.
Y una vida cristiana llena de esperanza, se muestra a través de nuestro compromiso con testificar a otros de Cristo.
Esa es la misión de la iglesia, esa misión no ha cambiado, está vigente ahora.
Recuerde:
“Una iglesia llena de esperanza, del conocimiento de las escrituras, de la presencia de Jesús en su vida, es una iglesia que testifica al mundo de Jesucristo”
Vamos a orar.
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