Sermón sin título
Mateo • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 9 viewsNotes
Transcript
Tema: Introducción al libro N.T de Mateo.
Diccionario de Teología EVANGELIO
EVANGELIO. La palabra española «evangelio» es la traducción que se da en el NT a la palabra griega euangelion (el inglés «gospel» viene del anglosajón god-spell, esto es, historia de Dios). Según Tyndale, el famoso reformador inglés y traductor de la Biblia al inglés, significaba «buenas, alegres, gozosas y felices nuevas que al corazón del hombre hacen alegrar, lo hacen de puro gozo cantar, danzar y saltar» (Prólogo al NT). Aunque esta definición es más experiencial que explicativa, ha tocado aquella cualidad interior que la hace una palabra viva. El evangelio es la grata proclamación de la actividad redentora en Cristo Jesús en favor del hombre esclavizado por el pecado.
El personaje central de la profecía del Antiguo Testamento es el gran Rey que viene y gobernará en el reino prometido de Dios. Una y otra vez se nos habla de un personaje especial que posee la justicia, la sabiduría, el poder, la autoridad y el derecho de reinar no solo sobre Israel sino sobre el mundo entero.
Este gran Rey que viene tendrá el poder para herir la cabeza de Satanás (Gn. 3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar ), recuperar el dominio del hombre que se perdió a través del pecado, y establecer al fin un reino en la tierra que se extenderá hasta la eternidad.
De este Rey “no será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies” (Gn. 49:10). Tal realidad no se pudo decir de ningún rey del Antiguo Testamento, y solamente se podía aplicar al gran Rey venidero. Es obvio que las muchas otras predicciones que se refieren a un reino descrito en tales términos como imperecedero, eterno y para siempre no se podían aplicar a un rey simplemente humano.
Las palabras que el Señor le declaró a David por medio de Natán debían referirse a otro hombre distinto al mismo David: “Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” (2 S. 7:16). El reino de David se hizo añicos y se dividió tan pronto como murió Salomón, su sucesor, y aún no ha sido restablecido.
