Clase 14. Discipulado IBRG. II Parte
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El Discípulo y su vida de obediencia.-
El Discípulo y su vida de obediencia.-
Obediencia: Es la sumisión de mi voluntad a la voluntad de Dios, en cada uno de los aspectos de mi vida.
La obediencia es la evidencia de mi conversión.
La obediencia es la evidencia de mi conversión.
Juan 8:31 “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;”
1 Juan 2:3-4 “3 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;”
La falta de obediencia implica también que aún no he muerto a mí mismo (“Yo quiero lo que quiero, cuando yo lo quiero, como yo lo quiero”). No lo decimos con ese lenguaje, sino que racionalizamos nuestras decisiones para justificar nuestros deseos.
Santiago 1:22 “22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”
Tenemos que ser hacedores de la Palabra, y no simplemente oidores. Ese mismo versículo nos asegura que cuando somos oidores y no hacedores nos engañamos a nosotros mismos. El hombre es un “maestro” del autoengaño; esta es la “mejor” forma de conseguir lo que quiere sin sentir remordimiento de conciencia.
Ilustración
Ilustración
Alguien fue al psiquiatra porque tenía poca fuerza de voluntad y tenía mucho remordimiento de conciencia. El psiquiatra le preguntó: -¿Quieres que trabajemos para fortalecer tu voluntad? Y el paciente le respondió: -No, quiero que me de algo para adormecer mi conciencia.
Santiago nos llama a mirarnos en el espejo de la Palabra para evitar el autoengaño.
Santiago 1:23-24 “23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.”
La bendición no está en solo oír la Palabra, sino en obedecerla.
Apocalipsis 1:3 “Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía y guardan las cosas que están escritas en ella porque el tiempo está cerca”.
“Muchos cristianos marcan su Biblia, pero no permiten que la Biblia los marque a ellos”
La obediencia requiere:
La obediencia requiere:
Conocer la Palabra. No puedo obedecer lo que no conozco. Muchos caminan en desobediencia por ignorancia; pero mi ignorancia no me libera de ser juzgado por Dios (Lucas 12:47-48)
Humildad de espíritu. El orgullo es uno de los obstáculos más comunes para la obediencia. El orgulloso siempre cree que tiene razón (Proverbios 16:18)
Decisión de morir a mis deseos, gustos, preferencias y planes. Obedecer cuando tengo el deseo de hacer algo no es obediencia, sino conveniencia (Lucas 14:25-27)
Aceptar la voluntad de Dios como soberana y perfecta. El entender que la voluntad de Dios es perfecta, aunque yo no la entienda debe llevarme a someterme a sus propósitos sin reservas ni condiciones. (Romanos 12:1)
Amor por Dios. Juan 14:15 dice “si me amáis, guardad mis mandamientos”. Por tanto la desobediencia, en sus raíces, es un problema de amor a Dios. Nos amamos a nosotros mismos más que a Dios.
1 Juan 5:3 “3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.”
Énfasis sobre el amor por Dios y la obediencia.
Énfasis sobre el amor por Dios y la obediencia.
Juan 15:15: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”. Jesús vuelve a establecer otra relación directa y esta segunda es entre nuestra obediencia y el amor que tenemos por El.
Esa idea es repetida mas de una vez en este capítulo.
V21: “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama”.
V23: Si alguno me ama, guardará mi palabra.
V24: El que no me ama, no guarda mis palabras.
La obediencia y mi amor por Dios: A mayor amor por Cristo, mayor mi obediencia. Ahora tenemos una mejor idea de porqué hay tanta desobediencia en el mundo cristiano; es que no hay suficiente amor por Cristo. Tú no puedes decir que amas a Cristo y vivir en desobediencia. Nuestra desobediencia está directamente relacionada a nuestro amor por nosotros mismos. Mientras mas nos amamos a nosotros mismos mas desobedecemos. A mayor amor por Cristo, menos desobediencia.
PARA RECORDAR
Ningún hombre de Dios ha sido bendecido sin obedecer primero (Abraham, Moisés, Pablo, etc.) Salmos 119:1-2 “1 Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová. 2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan;”
La obediencia no es estar de acuerdo en mi mente con una idea o concepto enseñado en la Palabra de Dios, sino poner en práctica lo que allí se me dice.
Obedecer es ponerme de acuerdo con Dios, y no al revés.
Vivir el Señorío de Cristo es obedecer sin cuestionarle.
El desobedecer le causa heridas a otros y a mí mismo y esas consecuencias pueden durar por años (la vida de David es ejemplo de esto).
Dios se complace en la obediencia por encima de todas las cosas 1 Samuel 15:22 “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.”
La obediencia a Dios también incluye:
La obediencia a Dios también incluye:
Obediencia a los Padres (Gálatas 6:1; Colosenses 3:20)
Obediencia a mis “jefes” (Efesios 6:5-6)
Obediencia a nuestros líderes espirituales (Hebreos 13:17; 1 Tesalonicenses 5:12-13) o Obediencia a las autoridades y leyes del país (Romanos 13:1-5)
El sometimiento a todas estas autoridades es la mejor forma de Dios romper nuestro espíritu de rebelión
Observación Final: La desobediencia cuestiona la sabiduría de Dios, su soberanía, su fidelidad, su gracia y su misericordia.
