Oración
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 71 viewsNotes
Transcript
Diferentes tipos de oración
Diferentes tipos de oración
Cinco tipos de oración, como la mano, donde la adoración es el pulgar que puede tocar todos los demás dedos.
1) Adoración - miramos lo que Dios ES
2) Alabanza - Damos gracias por lo que Dios HACE
3.)Intercesión- Oramos por los demás, como Moisés oró por el pueblo de Dios en el desierto, al salir de Egipto
4) Peticiónes - oramos por nosotros mismos
5) Dar gracias a Dios
Textos bíblicos sobre la oración
Textos bíblicos sobre la oración
Palabras: He oido
Génesis 17:20
Y en cuanto a Ismael, también te he oído. Lo bendeciré, lo haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera, engendrará doce príncipes y haré de él una gran nación. Dios no oyó la oracian de Abraham para salvar a Sodoma Génesis 21:17
Oyó Dios la voz del muchacho, y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo: «¿Qué tienes, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del muchacho ahí donde está. Génesis 30:6
Dijo entonces Raquel: «Me juzgó Dios, pues ha oído mi voz y me ha dado un hijo». Por tanto, llamó su nombre Dan. Éxodo 3:7
Dijo luego Jehová: --Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus angustias. Éxodo 6:5
Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. Éxodo 16:7
y por la mañana veréis la gloria de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová; pues ¿qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros? Éxodo 16:8 Y Moisés añadió: --Jehová os dará por la tarde carne para comer, y por la mañana pan hasta saciaros, porque Jehová ha oído lo que habéis murmurado contra él; pues ¿qué somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová. Éxodo 16:12 --Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Háblales y diles: "Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan. Así sabréis que yo soy Jehová, vuestro Dios". Números 14:27
--¿Hasta cuándo soportaré a esta depravada multitud que murmura contra mí? Ya he oído las querellas de los hijos de Israel que de mí se quejan.
Num. 14:19 Perdona ahora la maldad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí. 20 Entonces Jehová dijo: -Yo lo he perdonado, conforme a tu dicho. Dios no oyó la oración de Moisés para entrar en la tierra prometida Deuteronomio 5:24 y dijisteis: "Jehová, nuestro Dios, nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz, que sale de en medio del fuego. Hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y este aún vive. 2 Reyes 19:16 Inclina, Jehová, tu oído y oye; abre, Jehová, tus ojos y mira. Oye las palabras que Senaquerib ha enviado a decirme para blasfemar contra el Dios viviente. 2 Reyes 19:20 Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: «Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: He oído lo que me pediste acerca de Senaquerib, rey de Asiria. 2 Reyes 20:5 «Vuelve, y dile a Ezequías, príncipe de mi pueblo: "Así dice Jehová, el Dios de David, tu padre: He oído tu oración, he visto tus lágrimas y voy a sanarte: dentro de tres días subirás a la casa de Jehová. 2 Reyes 22:19 y tu corazón se enterneció y te has humillado delante de Jehová al escuchar lo que yo he dicho contra este lugar y contra sus habitantes, que serán asolados y malditos, y por haberte rasgado los vestidos y haber llorado en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. 2 Crónicas 34:27
y tu corazón se conmovió, te humillaste delante de Dios al oir sus palabras sobre este lugar y sobre sus habitantes, y te humillaste delante de mí, rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová.
Palabra: ORACION
1 Reyes 8:28 Con todo, Jehová, Dios mío, tú atenderás a la oración de tu siervo y a su plegaria, escuchando el clamor y la oración que tu siervo hace hoy en tu presencia, 1 Reyes 8:29 que tus ojos estén abiertos de noche y de día sobre esta Casa, sobre este lugar del cual has dicho: "Mi nombre estará allí". Escucha la oración que tu siervo te dirija en este lugar. 1 Reyes 8:30 Oye, pues, la oración de tu siervo y de tu pueblo Israel. Cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos. Escucha y perdona. 1 Reyes 9:3
y le dijo (a Solomón): «He oído tu oración y el ruego que has hecho en mi presencia. He santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días. Salmos 66:20
¡Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración ni de mí su misericordia! Marcos 9:29
Y les dijo: --Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. Lucas 1:13
Pero el ángel le dijo: --Zacarías, no temas, porque tu oración ha sido oída y tu mujer Elisabet dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Lucas 19:46
diciéndoles: --Escrito está: "Mi casa es casa de oración", pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Lucas 22:45
Cuando se levantó de la oración y fue a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; Hechos 3:1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, que era la de la oración. Costumbres de orar Hechos 6:4
Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra. Hechos 10:31
y me dijo: "Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. Hechos 16:13
Un sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración. Nos sentamos y hablamos a las mujeres que se habían reunido. Hechos 16:16
Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Costumbres de orar Romanos 10:1
Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios es por la salvación de Israel, ORAR POR ISRAEL Romanos 12:12
gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración. 1 Corintios 14:13 Hablar en lenguar e interpretarla
Por lo tanto, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Efesios 6:18
Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velad en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos Filipenses 1:9
Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento y en toda comprensión, Filipenses 4:6
Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Colosenses 4:2
Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.
1 Timoteo 2:1
Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, Santiago 5:13
¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. Santiago 5:15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados. Santiago 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Mateo 6:5
»Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mateo 6:7 »Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. Marcos 6:46
Y después que los despidió, se fue al monte a orar. Lucas 6:12
[ Elección de los doce apóstoles ] En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Hechos 4:31
Cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con valentía la palabra de Dios. Hechos 10:9
Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Hechos 14:23
Constituyeron ancianos en cada iglesia y, después de orar y de ayunar, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
27. Colosenses 1:9
Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orarpor vosotros y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual.
Palabra: PEDIR
Romanos 8:26
De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Palabra: DAR GRACIAS
1 Crónicas 23:30
Tenían además que asistir todos los días por la mañana y por la tarde para dar gracias y tributar alabanzas a Jehová. Nehemías 12:24
Los principales de los levitas eran: Hasabías, Serebías, Jesúa hijo de Cadmiel, y sus hermanos estaban frente a ellos, para alabar y dar gracias, conforme al estatuto de David, varón de Dios, durante su turno de servicio. Juan 6:11
Tomó Jesús aquellos panes y, después de dar gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; de igual manera hizo con los pescados, dándoles cuanto querían. Efesios 1:16
no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 2 Tesalonicenses 1:3
Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás.
Palabra: ROGAR
1 Samuel 12:23
Así que, lejos de mí pecar contra Jehová dejando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto. Jeremías 42:4
El profeta Jeremías les dijo: --Os he oído. Y he aquí que voy a rogar a Jehová, vuestro Dios, como habéis dicho, y todo lo que Jehová os responda, os lo haré saber. No os ocultaré palabra alguna.
MOTIVOS DE ORACION EN LA BIBLIA
MOTIVOS DE ORACION EN LA BIBLIA
• Mt.9:37,38 Jesucristo nos pide: rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe, obreros a su mies.
Esto nos motiva a orar por los pueblos de España sin testimonio evangélico. La plantación de iglesias depende en gran medida por los “obreros” que Dios manda a “su mies”.
• Hebr.13:3 Acordaros de los presos, como si estuviereis presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.
Gracias a Dios por “Puertas abiertas” que nos recuerda y nos informa de los cristianos perseguidos en el mundo entero. Nos motiva a orar por ellos y también hacer visitas o enviar cartas para su apoyo.
• Sal. 122:6 Pedid por la paz de Jerusalén.
Dios tiene propósitos que afecta todo el mundo desde Jerusalén, y po9r eso el enemigo también trabaja contra este lugar. Por eso oramos por la paz de Jerusalén.
• Ef.6:19 Orad por mí, a fin de que abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio.
Hay diferencia entre “información” o “revelación”. Podemos predicar al oído de la gente, pero sólo el Espíritu Santo hace la obra en el corazón de las personas. Necesitamos la sabiduría de Dios para comunicar lo correcto en el momento correcto.
• 1 Ti.2:1,2 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
Nuestros políticos, que por medio de partidos políticos, suelen formar el gobierno democrático en nuestras naciones occidentales, están muchas veces bajo presión. Necesitan nuestra cubertura en la oración, para que Dios les pueda respaldar. Necesitan ser liberados de influencias malignas, y poderes económicos que les quieran sobornar, para que anden en justicia y rectitud.
Otros versículos de importancia en este tema:
• 2 Crón. 7:14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
La humildad ante Dios por parte del pueblo de Dios, es muy necesaria. Invocar y orar ante el rostro de Dios, debe ser una práctica en nuestras iglesias, para atraer la sanidad de nuestra tierra.
• Ez. 22:30 Y buscaré entre ellos hombre que hiciese vallado (construir un muro)y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.
Cuando Jesucristo estuvo en Getsemaní se asombró que no había nadie que podía aguantar una hora de oración a su lado, en su momento más crítico. Preguntó: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? (Mateo 26:40). No podían estar al tanto una hora, ni siquiera.
En Lucas 22:46 pregunta: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación. Hay momentos cuando debemos orar a Dios para no entrar en tentación, sino tener victoria. La buena voluntad estaba en Pedro de defender a Jesucristo, pero fracasó y negó a su Maestro. ¿Tú y yo somos mejores para levantar una protección contra el mal en nuestra nación?
Ester estaba dispuesta a interceder por su pueblo que estaba amenazado con la exterminación, y dijo arriesgando su propia vida: Ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días noche y día;.. y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca. (Ester 4:16). Así salvó a su pueblo. ¡Qué Dios en nuestro tiempo en España encuentre personas dispuestas de hacer ayuno y oración, para que la mano de Dios se pueda mover en nuestra nación.
Jesús y la oración
Jesús y la oración
“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (vv. 5-15).
Aquí habla el Señor de nuestra intimidad con Dios en la oración: “Cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta” (v. 6). Lo importante al orar, es caer en la cuenta de que nos estamos acercando a Dios. Debemos hacerlo con la actitud correcta. En este texto el Señor también pone el ejemplo de los hipócritas:
“No seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa” (v. 5).
Los hipócritas quieren aparentar ante la gente. Parece que en la sociedad hebrea obtenían buenos créditos apareciendo como hombres “religiosos”. Esta era su motivación; no tanto el acercarse a Dios. Por el contrario, el Señor nos exhorta a estar con Dios en lo secreto:
“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (v. 6).
El pecado es un estado del corazón del hombre. No es solo un acto que podemos hacer. Lucifer era un ser perfecto, un ángel de la jerarquía más alta, de los querubines. Era verdaderamente un “ángel de luz”, pero su orgullo lo transformó en Satanás, ahora “se viste” como ángel de luz. En vez de adorar a Dios, se puso a sí mismo en el centro. Esto es el corazón de pecado, el adularse a sí mismo. Orar debe ser lo contrario. Debemos poner a Dios en el centro. Adorarle a él y buscarle con sinceridad.
Dios mismo es la fuente de todo, y nosotros solamente reflejamos su gloria, como la luna refleja la luz del sol. Sería una locura que la luna quisiera atribuirse la gloria, porque alumbra la tierra. Dejemos que Dios sea Dios, y tomemos nuestro lugar, reconociendo que dependemos totalmente de Él en todo.
Rezar u orar ¿esta es la pregunta?: “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles” (v. 7). Yo quiero hacer una diferencia entre orar y rezar, aunque no exista en el diccionario. Rezar, para mí, es repetir oraciones ya escritas; mientras que orar es hablar con Dios con el corazón. Esta es una diferencia que yo hago sin intención de juzgar ni lo uno ni lo otro; pero la advertencia del Señor es contra las vanas repeticiones: “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos” (vv. 7-8). ¿Qué podemos decir del rosario?; repetir lo mismo vez tras vez sin sentido. Dios no quiere palabrería, sino una oración sincera y de corazón. El Señor mismo puso el ejemplo del fariseo y el publicano que fueron al templo a orar:
“Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lc. 18:10-14).
El fariseo daba gracias porque no era como otras personas, ayunaba dos veces a la semana, daba diezmos y se sentía muy justo. El publicano estaba lejos, no quería ni aun levantar sus ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador” (v. 13). La lección del Señor es:
“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (v. 14).
El ejemplo impacta
Cuando vivimos juntos nos conocemos mejor. Parece que Jesucristo tenía una vida de oración que impactaba a sus discípulos, por eso en cierto momento le dijeron: “Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos” (Lc. 11:1). Es en este momento, según Lucas, les enseño el “Padre nuestro”.
Padre nuestro
“Vosotros, pues, oraréis así” (v. 9). Antes hablábamos de rezar y repetir frases en la oración. Aquí el mismo Señor nos da un modelo de oración:
“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” (vv. 9-13).
Padre. Reconocer a Dios como “Padre”, y tener una relación familiar con Él. Jesucristo enseñó a sus discípulos a orar llamando a Dios “Padre”. Las epístolas dicen que hemos recibido el Espíritu de adopción que clama: ¡Abba, Padre! Esto ya existía en la Liturgia judía de la mañana del Shabat, que afirma: “Padre nuestro del cielo, te deleitas en establecer tu casa en nuestras vidas y posar tu Presencia en las tinieblas de nuestros días”. Este texto revela que los judíos ven al Señor como su Padre, el padre de su pueblo; mensaje que viene contenido en la oración de Jesús.
Un kadish (rezo principal judío) dice lo siguiente: “Permite que tu grandioso nombre sea magnificado y santificado”.
La Amidá(las 18 bendiciones) dice por su parte: “Perdónanos, oh padre nuestro, porque hemos pecado, absuélvenos, oh rey nuestro, porque hemos cometido transgresiones”.
Estos ejemplos manifiestan que los judíos estaban familiarizados con el vocabulario de Jesucristo. Es una oración maestra, que nos muestra como debemos dirigirnos al Padre Dios. No invocamos a santos, ni a personas muertas (Dios lo prohíbe, Dt. 18:10-11); nos dirigimos directamente a Dios Padre, en confianza y con fe.
Lo primero en la oración modelo de Jesús es la adoración: “Santificado sea tu Nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad”(vv. 9-10). Las primeras tres peticiones de la oración, ponen a Dios mismo en el centro. Nos ocupamos de Él, y nos encontramos con Él. Así nos olvidemos un poco a nosotros mismos, para admirar a nuestro Dios, y reverenciar su grandeza.
Decimos Padre “nuestro”. Nos expresamos como iglesia, y no sólo como individuos. Además, reconocemos tanto al Padre, como al Hijo y al Espíritu Santo. El tres es el número de la divinidad, y el cuatro de la tierra. La oración está compuesta por siete peticiones. Las tres primeras se refieren a Dios, como hemos visto. Las cuatro siguientes se enfocan en la vida en la tierra: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal” (vv. 11-13). Nos movemos en esta unión que hay entre Dios y su Iglesia en la tierra. Él está en el cielo, y nosotros en la tierra.
Santificado sea tu nombre. Hacer santo el nombre de Dios. Reverenciarle con todo lo que representa y hace. ¿Qué significa el nombre? Para los judíos el nombre de Dios, el tetragrama JHWH, es el nombre con el cuál Dios se presentó a Moisés. Para no abusar del uso de ese nombre, llegaron al punto de no pronunciarlo nunca; en su lugar decían “Adonaí”, que significa “Señor”. El nombre representa los atributos de Dios, y lo que Él es en sí mismo. Primeramente, el Creador se manifestó como “Elohim”, que traducimos por “Dios”. Pero a Moisés se manifestó como “Jehová”, que significa “el que existe por sí mismo”; “Yo soy el que soy” (Ex. 3:14). Se reveló también con nombres compuestos que contenían este nombre: Jehová-jireh = el Señor proveerá; Jehova-raphá = el Señor que sana; Jehova-nissi = Señor nuestro estandarte; Jehová-shalom = el Señor nuestra paz; Jehová-ra-ah = el Señor nuestro pastor; Jehová-tsidkenú = el Señor nuestra Justicia; Jehová-shammah = el Señor está presente. Santificado sea “tu nombre”, equivale a todo esto.
Jesucristo tenía pasión por manifestar el nombre de Dios a los hombres: “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste” (Jn. 17:6). Esto era dar a conocer a Dios mismo a los suyos. También, ésta debe ser nuestra pasión.
Venga tu Reino. Ya hemos hablado del Reino y del Mesías Rey, y de la bendición de vivir bajo su autoridad y su gracia. Este mundo no tiene arreglo sino por su venida y su gobierno.
Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Pedimos que tal como la voluntad de Dios se cumple en el cielo, que así se haga realidad en nuestra tierra. Hay tantas voluntades, muchas de ellas malas, que pueden hacerse; que nosotros pedimos que sea la buena voluntad de Dios la que sea manifestada en la tierra.
El pan nuestro de cada día. Esta oración pide por el alimento necesario para cada día. Pero su significado es más que pan para el cuerpo: “No sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios” (Mt. 4:4). La petición sobre el pan cotidiano se refiere tanto al pan de la Palabra de Dios, como el alimento físico. Jesucristo habló de dar su cuerpo como pan, y de su sangre como verdadera bebida (cf. Jn. 6:55).
Y perdónanos nuestras deudas. El perdón y el perdonar a otros están unidos: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (v. 12). Pedimos que Dios nos perdone como nosotros perdonamos nuestros deudores. Justo después del Padre Nuestro, añade el Señor:
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (vv. 14-15)
Y no nos metas en tentación. Pedimos al Padre, que tenga misericordia de nosotros en la tentación. Estamos en un mundo en el que hay tentaciones. Hay dos aspectos que tenemos que considerar en una prueba; uno no lo podemos controlar, pero otro sí, y es la “seducción” o tentación que nos quiere llevar al pecado y la muerte. Por eso pedimos la ayuda de Dios, para que esto no nos pase, porque las pruebas nos pueden llevar a la tentación. Jesucristo fue tentado, pero venció con la Palabra de Dios. Nosotros también seremos tentados, pero venceremos con la ayuda de Dios y de su Palabra.
Más líbranos del mal. El mal se personifica en Satanás, el diablo. Acerca de él, dice Apocalipsis: “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero” (Ap. 12:9). El engaña al mundo entero. El mal esta en este mundo, y nos quiere destruir. Pedimos a Dios que nos libre del mal.
Problemas en la oración
Lo importante es orar, no la forma en la cual oramos (pedir, interceder, alabar, adorar, dar gracias, etc.). Ni tampoco el tiempo que dedicamos a la oración. Hay quienes enseñan sobre la oración, y miran más las formas que otra cosa. Tenemos un libro de oración en la biblia que son los Salmos. Este libro de oración de Israel, manifiesta muchas emociones, clama con dolor a Dios, expresa decepciones en la vida, pero siempre cuenta con Dios, y espera en Dios en cualquier situación. Es un libro de oración y de alabanza, basado en experiencias humanas. A través de los siglos ha sido fuente de gran ayuda para muchos peregrinos y ha servido de aliento para el pueblo de Dios. En el encontramos almas que se desnudan delante de Dios, analizan su problema, se arrepienten, y se estimulan a buscar a Dios. Algunas veces están eufóricos, y otras veces deprimidos, pero siempre se muestran sinceros. Por eso los Salmos son tan importante para los que quieren buscar a Dios en oración, porque es un libro que les ayuda a crecer en este arte que es orar a Dios. Te aconsejo familiarizarte con los Salmos, para saber buscar mejor a Dios en oración.
¿Qué quiere decir: “Orad sin cesar” (1 Ts. 5:17)? El apóstol Pablo nos habla aquí de una actitud del corazón, que siempre está delante de Dios día y noche. Nuestra vida siempre está delante de Dios, que lo llena todo en todos. Pero, cuando digo que oro sin cesar, esto significa que pongo mi vida continuamente en manos de Dios. No necesito verbalizar mis oraciones en cada momento. Ana servía a Dios con ayunos y oraciones día y noche (Lc. 2:37). Su oración era un constante servicio a Dios.
