EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO
El contraste entre obras y fruto es importante. El fruto debe salir de la vida, y en el caso del creyente, es la vida del Espíritu (Gálatas 5:25). Cuando hablamos de obras pensamos en esfuerzo, labor, agotamiento y fatiga; pero cuando hablamos de fruto pensamos en belleza, silencio y la vida que se desarrolla.
AMOR
GOZO
PAZ
El gozo es la manifestación externa de la paz interna (eirene). Esta paz no es sencillamente la ausencia de los problemas, o de la ansiedad o de la preocupación. Más bien es la serenidad que resulta de vivir en la relación debida con Dios, con el hombre y con uno mismo. Por medio de la fe en Cristo el hombre encuentra paz con Dios (cf. Ro. 5:1) y esta nueva relación se convierte en el fundamento para la vida pacífica en las otras dos dimensiones.
El saludo cristiano distintivo incluía la paz —“gracia a vosotros y paz”. Aunque claramente la paz es el don del “Dios de paz”, esto no debe ser equivocado. No es cosa fácil vivir en paz —¡especialmente para algunas personas! Por lo tanto Pablo tiene que exhortar: “A ser posible, y en cuanto de vosotros dependa, vivid en paz con todos” (Ro. 12:18, NVI).77 El creyente debe buscar la vida de paz (cf. 1 P. 3:11; He. 12:14) pero la encontrará sólo conforme camina por el Espíritu, pues la paz es el fruto de una vida llena del Espíritu.
