Exodo 35
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Introducción
Introducción
Hoy llegamos a la ultima sección del Libro de Exodo. Luego de los oscuros pasajes que estudiamos sobre el pecado de la idolatría de Israel, tenemos el registro de Moisés sobre la construcción del tabernáculo y es interesante que este sea el clímax del libro - Todo lo que hemos visto anteriormente tiene su desenlace en estos últimos 5 capítulos. Esto es algo extraordinario.
Exodo narra la historia de un Pueblo que estaba bajo esclavitud, Dios les envía un salvador y les redime de Egipto, luego los trae a su monte santo para que la adoren, les revela su deseo de habitar en medio de ellos y a pesar de la deslealtad de Israel, Dios en su gracia y misericordia les perdona y consuma su deseo de habitar en medio de ellos. Exodo termina con Israel Edificando casa a Dios y con Dios habitando en medio de ellos, dándoles reposo y manifestándoles su gloria.
Esta historia nos revela todo el drama de la redención, y de manera anticipada Dios le muestra a Israel, lo que ha hecho con nosotros en Cristo al redimirnos del pecado por medio de su vida, muerte y Resurrección, y finalmente en el clímax Dios revela lo que ha hecho en nosotros al llamarnos a novedad de vida para que descansemos por fe en su gracia merecida y con gratitud nos demos a el en sacrificio salto y vivamos para glorificarle en el avance de su reino, mientras esperamos la consumación final de sus propósitos eternos en Cristo.
Esto es lo que vamos a considerar esta mañana en nuestro estudio de Exodo. Tres cosas que Dios que Dios quiere que hagamos ahora que hemos sido llamados a vivir en novedad de Vida mientras esperamos la consumación de su obra salvadora: Dios nos Ordena descansar en él, ofrecerle sacrificios a El y trabajar para El en el avance de su reino. Cada una de estas tres cosas, son ordenanzas pero al tiempo es la respuesta obvia y natural de una persona que ha recibido gracia y misericordia de parte de Dios.
Leamos juntos la palabra de Dios.
Exodo 35-36:7
Notamos algo importante en la lectura y que será un patron en el climax del libro hasta Exodo 39:42-43
Los israelitas hicieron toda la obra conforme a todo lo que el Señor había ordenado a Moisés. Y Moisés examinó toda la obra, y vio que la habían llevado a cabo. Tal como el Señor había ordenado, así la habían hecho. Y Moisés los bendijo.
Dios da ordenes y el pueblo de Israel gozosamente las cumple. Ellos estaban aprendiendo la lección luego haber servido a Dios a su manera, ahora saben que deben hacerlo a la manera de Dios. Por otra parte el hecho de que Dios les ordene edificar casa para él nuevamente, luego de su pecado de idolatría es un mensaje maravilloso que nos revela la gracia del evangelio. Todo pecador que se arrepiente y con sinceridad de vuelve a Dios en obediencia para servirle gozosamente, recibirá misericordia y Gracia, Dios continuara en el punto donde estaba.
La ultima instrucción de Dios para Israel antes de su idolatría, fue acerca del Día de reposo. Ahora que han sido perdonados, Dios inicia justo donde estaban, restaurando su pacto, y recordándole a Israel sus obligaciones pactuales a la luz de la gracia inmerecida de Dios.
Y es justo lo que Dios hace con nosotros, cada vez que nos volvemos de nuestros pecados a El. En Primer Lugar:
1. Dios quiere que descansemos en él (1- 3)
1. Dios quiere que descansemos en él (1- 3)
Moisés llama a toda la congregación a guardar el sábado tal como lo ordenó el Señor. Nadie esta exento. Ya hemos visto esta ordenanza anteriormente en Exodo, aquí solo se agrega, que no se debe encender fuego para ninguna obra (Fuego era necesario para el trabajo de fundición de los materiales del tabernáculo).
La obra del tabernáculo no es en orden de prioridades los mas importante para Israel. Ellos debían aprender a vivir por fe, debían aprender a confiar en Dios y a esperar en Dios. Recordemos que el Día de reposo orienta nuestra vidas hacia nuestro destino eterno en Gloria. El día de reposo es un ámbito en el cual entraremos al final de los tiempos y que tanto Israel como nosotros anticipamos un día de de cada 7.
Para ellos era el sábado, apuntaba a la necesidad de un segundo adán luego de ofrecer a Dios obediencia personal y perfecta, muriera, resucitara y entrara en gloria como nuestro representante federal. Para nosotros es el domingo, señalando la obra consumada de Cristo como segundo Adan, quien nos redimió de nuestros pecados viviendo una vida justa y muriendo por nosotros en la cruz del calvario, y quien luego resucito y ascendió para sentarse a la diestra Dios en las alturas y así nos abrió el camino a la gloria.
Dios desea que tanto Israel, como nosotros, descansemos en Cristo. Es por él que tenemos entrada al trono celestial, es por el que tanto ellos, como nosotros un día heredaremos las promesas de Dios, todas las promesa de Dios son en Cristo si y amen.
Por esta razón, la obra del tabernáculo, no era un prioridad tan alta como para no guardar el sábado. Poniendo en primer lugar el mandamiento del sábado, Dios esta revelando a Israel y a nosotros, su compromiso llevarnos un día al reposo eterno en Cristo.
No guardar el sábado era un asunto de incredulidad, era tener la mirada puesta en las cosas que perecen y no en las eternas. No merecía vivir el que no guardaba el día de reposo, pues estaba evidenciando que no era un morador de Sión.
Cuando Robert Murray M'Cheyne visitó París, hizo la siguiente observación: "Hay un lugar en París, llamado los Campos Elíseos, o la llanura del cielo, un hermoso paseo público, con árboles y jardines. Es el principal escenario de la profanación del sábado, ¡y es una escena horrible! Oh, pensé, si éste es el cielo que ama el parisino, nunca disfrutará del cielo puro que está arriba".
Guardar el sábado es pues una evidencia de que nuestro corazón ha encontrado descanso en Cristo y que ha abrazado por la fe la esperanza bienaventurada de los hijos de Dios, habitar con el Señor para siempre en Sión, Disfrutar eternamente de su gobierno soberano.
Todo aquel que tiene en Dios su esperanza, ama el día de reposo, lo anticipa, si por fuerza mayor o por alguna actividad digna y excepcional le correspondiera servir a otros como: Medico, Enfermero, Policia o Vigilante, su corazón como el de Juan estará anhelando encontrarse con el pueblo de Dios, en el lugar de Dios, en el día establecido por Dios.
Una vez nuestra relación con Dios es restaurada, el desea que nuestros ojos miren hacia las cosas eternas, que nuestra vida este orientada hacia las cosas celestiales.
Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
2. Dios quiere que ofrezcamos sacrificios a El (4-9; 30-35; 36:3-7)
2. Dios quiere que ofrezcamos sacrificios a El (4-9; 30-35; 36:3-7)
Moises llama ahora a toda la congregación y les ordena dar una ofrenda para la edificación del tabernáculo. De nuevo, nadie esta exento, todos son llamados a ofrendar, desde el mas rico, hasta el mas pobre, tanto la mujer como el hombre, todos deben dar y deben hacerlo libremente. Es una obligación dar, pero la ofrenda no será recibida a regañadientes o por obligación.
¿Como puede uno dar libremente algo que se le está exigiendo?
El contexto lo dice todo. Recordemos que Israel había quebrantado el pacto al escoger adorar un becerro de oro, en lugar de servir y seguir a Dios. Ellos eran dignos de muerte por su idolatría. Al considerar la ira de Dios, clamaron por misericordia y por medio de Moisés clamaron a Dios para que nos los destruyera, no los abandonara y para que continuara morando en medio de ellos.
Dios dijo que si.... los perdonó por gracia, les extendió su misericordia en su justicia (Dios enviaría a otro para pagar por sus pecados), Ahora Dios les esta dando una oportunidad para expresar de manera consistente su mayor deseo luego de haber sido perdonados....
Como si Dios dijese: ¿En serio quieren yo more en medio de ustedes? Ofrenden voluntariamente para edificar mi casa. Dios le da a todo el pueblo la oportunidad de manifestar su verdadero deseo por la presencia de Dios mediante sus contribuciones alegres a la obra del tabernáculo.
Sacrificar a Dios ofrenda, es pues, tanto una obligación, como un privilegio. Es un deber, PÈRO TAMBIEN ES un placer. Ofrendar es la evidencia externa de las prioridades de nuestro corazón.
El que ha sido perdonado, el que ha escuchado las bellas palabras de vida del evangelio, quiere irlas otra vez.... quiere que sean proclamadas de nuevo. El que ha experimentado la presencia de Dios en la iglesia, él que ha sido despertado en su corazón por la predicación, el que ha sido alentado en su fe por medio de los sacramento, deseará que la iglesia permanezca en pie y ofrecerá a Dios sacrificios para que los pastores dejando toda otra actividad se dediquen a proclamarles el evangelio de la paz.
Israel dio con libertad y sacrifico a Dios generosamente, al punto que Moisés dice que no traigan mas ofrendas. Esta es una actitud digna de imitar, ¿Con cuanta generosidad deberíamos ofrendar en la iglesia, a la luz de la redención que hemos visto que Dios nos ha ofrecido en Jesucristo? No solo deberíamos sacrificar nuestros recursos, sino también nuestras vidas.
Deberíamos ser como el hombre enterrado en la catedral de San Pablo de Londres cuyo epitafio dice: “Consagrado a la memoria de Charles George Gordon, que en todo tiempo y lugar dio su fuerza a los débiles, su sustancia a los pobres, su simpatía a los que sufren, su corazón a Dios".
Pero saben que fue por causa de una enfermedad física que les prediqué el evangelio la primera vez. Y lo que para ustedes fue una prueba en mi condición física, que no despreciaron ni rechazaron, sino que me recibieron como un ángel de Dios, como a Cristo Jesús mismo. ¿Dónde está, pues, aquel sentido de bendición que tuvieron? Pues testigo soy en favor de ustedes de que de ser posible, se hubieran sacado los ojos y me los hubieran dado.
La gracia nos hace generosos. El que nos es generoso, debe dudar de haber recibido gracia. Robert Murray M'Cheyne afligido por lo que percibía como una falta de generosidad en su congregación, les dijo en un sermón: “Me preocupo por los pobres, pero más por vosotros. No sé lo que Cristo os dirá en el gran día.... Me temo que hay muchos oyéndome que pueden saber bien que no son cristianos, porque no aman dar. Dar abundante y liberalmente, sin rencor alguno, requiere un corazón nuevo; un corazón viejo preferiría desprenderse de su sangre vital antes que de su dinero. ¡Oh, amigos míos! Disfrutad de vuestro dinero; aprovechadlo al máximo; no regaléis nada; disfrutadlo rápidamente, porque os aseguro que seréis mendigos durante toda la eternidad”
La generosidad sólo puede provenir de un corazón nuevo, un corazón transformado por la gracia de Dios. La generosidad es una forma de gratitud, y la gratitud es la respuesta del corazón a la gracia. Vemos esto en los israelitas. Estaban tan agradecidos por lo que Dios había hecho por ellos -liberarlos de Egipto, librarlos del ángel de la muerte y darles su santa ley- que querían hacer algo a cambio. Lo que abrió sus corazones para dar fue la gracia salvadora de Dios.
Hay muchos ejemplos en el Nuevo Testamento de personas que dieron generosamente habiendo sido receptores de la gracia de Dios, como la mujer que derramó perfume caro sobre Jesús (Mt. 26:7) o los miembros de la iglesia primitiva que vendieron sus campos y pusieron el producto a los pies de los apóstoles (Hch. 4:34, 35). También estaban los macedonios que, a pesar de su extrema pobreza, daban más de lo que podían para ayudar a los pobres que sufrían (2 Co. 8:1-5). Esto es lo que hace la gente cuando sus corazones han sido tocados por la gracia de Dios.
Lo que dieron los israelitas fue más que suficiente. Pero eso nunca será cierto para nosotros. ¿Cómo podríamos dar más a un Dios que dio su vida por nosotros muriendo en la cruz? Lo máximo que podemos ofrecerle es devolverle nuestras vidas.
Adoniram Judson, escribió esto a su suegro antes de decidir casarse: “Ahora tengo que preguntarte si puedes consentir en separarte de tu hija a principios de la próxima primavera, para no verla más en este mundo; si puedes consentir en su partida, y su sujeción a las dificultades y sufrimientos de la vida misionera; si puedes consentir en su exposición a los peligros del océano, a la influencia fatal del clima meridional de la India; a todo tipo de necesidades y angustias; a la degradación, el insulto, la persecución, y tal vez una muerte violenta. ¿Podéis consentir todo esto, por amor de aquel que dejó su patria celestial y murió por ella y por vosotros; por amor de las almas inmortales que perecen; por amor de Sión y por la gloria de Dios? ¿Podéis consentir en todo esto con la esperanza de encontraros pronto con vuestra hija en el mundo de la gloria, con la corona de la justicia, resplandeciente con las aclamaciones de alabanza que redundarán a su Salvador de los paganos salvados, por sus medios, de la eterna aflicción y desesperación?” El suegro sabiendo que esta era una decisión de su hija, lo dejo en sus manos y ella decidió dar su vida a Cristo y casarse con este misionero.
Tu ¿qué vas a decir? Tienes una vida para darle a Dios, sólo una. No es suficiente, pero es todo lo que tienes, y Dios te pide que se la des como un hermoso regalo. Y cuando lo hagas, verás que no te cuesta tanto darle también tu dinero.
Dios quiere que descansemos en él y que nos ofrezcamos a él, en sacrificio vivo y aceptable a la luz de que lo ha hecho por nosotros en Cristo, pero además:
3. Dios quiere que trabajemos para él en el avance de su reino (10-19; 36:1-2
3. Dios quiere que trabajemos para él en el avance de su reino (10-19; 36:1-2
La construcción del tabernáculo debe hacerse estrictamente de acuerdo con las órdenes del Señor. Dios había equipado algunos hombres para esta tarea de construcción:
«Mira, he llamado por nombre a Bezalel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá.
»Mira, Yo mismo he nombrado con él a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. En el corazón de todos los que son hábiles he puesto habilidad a fin de que hagan todo lo que te he mandado:
Pero ahora notemos que agrega:
”Que venga todo hombre hábil de entre ustedes y haga todo lo que el Señor ha ordenado:
Dios dice que mas personas deben estar involucrados en la construcción del tabernáculo. Dios en Su misericordia está haciendo hincapié en que está permitiendo que los pecadores rebeldes participen en la construcción de aquel lugar que será la manifestación visible de su gloria y el lugar de su morada.
Si Dios hubiera querido, podría haber dejado caer un tabernáculo del cielo, pero no es así como trabaja. Nos invita a participar en lo que hace en el mundo. En este caso, Dios hizo los planes, pero el pueblo hizo el trabajo. Él inició el tabernáculo, pero ellos participaron en su construcción.
La aplicación del Nuevo Testamento no es tanto construir edificios . Es construir el cuerpo, edificar la iglesia, y es una gracia inmerecida que Dios nos haya involucrado en esto.
Dios en su condescendencia, voluntariamente ha querido asociarse con nosotros para hacernos participes la historia de la redención.
Dios puede hablar a cada hombre directamente para salvarlo, pero ha decidido que si salva a alguien lo hará por la locura de la predicación. Dios puede santificar a alguien de manera individual, en su casa, sin la ayuda de otros, pero ha decidido hacerlo en el contexto de una iglesia local. Dios decidió que cada uno de nosotros tuviera dones para ministrar a otros y así juntos seamos edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Hoy es un privilegio para nosotros poder participar en la edificación del reino de Dios. Ese es uno de los mayores privilegios que Dios nos ha dado en la redención. No solo nos redimió, sino que también nos puso a trabajar en la edificación de su reino.
La Biblia enseña que cada cristiano tiene dones espirituales que Dios utiliza para construir su reino. Debemos usar los dones particulares que Dios nos ha dado: Los maestros deben enseñar, los líderes deben dirigir, los ayudantes deben ayudar, y así sucesivamente.
Pero teniendo diferentes dones, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.
Esto significa que debemos hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer. También significa que no debemos tratar de hacer lo que Dios no nos ha llamado a hacer. Cada uno de nosotros tiene que contentarse con hacer lo que Dios le ha llamado a hacer y dejar que los demás hagan lo que Dios les ha llamado a hacer. El servicio que ofrecemos depende de los dones que se nos han dado, confirmados por la Iglesia.
Como ministro, mi vocación es predicar, no dirigir la música ni organizar el ministerio infantil. Y menos mal, porque esos no son mis dones. ¿Qué dones te han sido dados? ¿Cómo los utilizas? ¿Estás haciendo el trabajo para el que Dios te ha llamado? Sirve al Señor dando lo que te ha dado para dar y haciendo lo que te ha dotado para hacer. Como dice la Escritura: "Cada uno debe usar el don que ha recibido para servir a los demás, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas" (1 Pe. 4:10).
Una forma en la que mostramos gratitud por la gracia que Dios nos ha dado en Cristo, es disfrutando de la responsabilidad que él nos ha dado. Nos sentiremos insuficientes y débiles para la tarea, pero trabajamos en dependencia de la gracia de Dios y en el poder del E.S.
conclusion
Tres cosas que Dios que Dios quiere que hagamos ahora que hemos sido llamados a vivir en novedad de Vida mientras esperamos la consumación de su obra salvadora: Dios nos Ordena descansar en él, ofrecerle sacrificios a El y trabajar para El en el avance de su reino. Cada una de estas tres cosas, son ordenanzas pero al tiempo es la respuesta obvia y natural de una persona que ha recibido gracia y misericordia de parte de Dios.
