Consejo y oración para hoy

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10 de agosto

Éxodo 20:13 RVR60
No matarás.
Dios estableció limites para las relaciones con nuestros semejantes y nos ordenó respetar la vida humana desde su concepción hasta la vejez.
Toda actitud o acción que conlleve el pensamiento de aniquilar nuestra propia vida o la de otro es condenada severamente en La Palabra de Dios porque es causa de maldición.
La orden de no matar tiene que ver con el respeto al derecho que Dios tiene de protección de las vida que él ha creado en la cual ha impreso su propio sello de identidad.
Jesús reafirmó expresamente este mandamiento,
Mateo 5:21 RVR60
Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.
Y amplió el enfoque del mismo, al condenar también toda acción o actitud que manifieste algún tipo de agresión que atente contra la seguridad física, mental y emocional de otra persona.
Acoso, abuso, violencia física o emocional (en la casa, la escuela, la iglesia o el trabajo), lenguaje ofensivo, pensamientos de muerte caen dentro de la categoría también de asesinato. Estos deben ser condenados y evitados, su consentimiento acarrea también maldición.
Dios me hace responsable de toda acción o actitud agresiva que atente contra la seguridad y desarrollo normal de la vida de quien ha sido creado conforme a su imagen y semejanza.
Dios me ha dado la tarea de velar por la protección de mi propia vida y la de mi prójimo, mantener una conducta que no opta por la agresividad física y verbal como un derecho evidenciará mi deseo de respetar la vida de los demás.
Voy a mantenerme firme en mi convicción de respetar la vida humana desde su concepción como un derecho otorgado por Dios, defender la vida humana bajo cualquier condición es mi responsabilidad.
Debo cambiar cualquier actitud que involucre tanto participación directa, como permisividad, que tenga que ver con la falta de respeto a la vida humana.
Oremos,
Padre tu eres el dador de la vida , ayúdanos a ser buenos administradores de ese don tan preciado que algunos han descuidado, despreciado o desvalorado en cualquiera de sus etapas: concepción, embarazo, nacimiento, crecimiento, niñez, juventud, vida adulta o ancianidad.
Gracias por el don de mi vida, los años que me has dado, el privilegio de ser procreador de vida a través del matrimonio y velar porque mis hijos tengan una vida de bendición.
Cuidar de mi propia vida y la de otros requiere valor y autoridad para enfrentar los que han decidido destruirla, dame la virtud del que sabe amar y cuidar a sus semejantes.
Enfrentar la muerte producida por un homicida es algo difícil de soportar, llevar la culpa de haber cesado la vida de un ser en gestación en un vientre es una experiencia dura de sobrellevar, vivir una vida donde el pan de cada día es la agresión violenta, los gestos discriminatorios, el abuso físico y verbal es también doloroso, oro por los que son participes como victimas y victimarios de estos estados de vida, que puedan encontrar en Jesús una esperanza de vida diferente.
Oro en el nombre de Jesús, amén.
Para consejo y oración escribe a: sbustilloier@gmail.com
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