AUTOSUFICIENCIA

7 AMENAZAS CONTRA LA IGLESIA  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Ap. 3:14 – 22
Introducción:
…si existe algo que estrangula nuestra fe más que cualquier otra cosa, eso es la prosperidad.
El problema no es tener dinero, ser rico y próspero(porque podemos serlo), el problema es que nos dejamos engañar fácilmente por la prosperidad y la riqueza.
Y llegamos a un punto donde creemos que no necesitamos de nadie más, ni siquiera de Dios.
Eso hace que nos volvamos independientes a Dios, que ya no lo veamos como nuestro proveedor, sino que vemos a nuestra riqueza como nuestro proveedor.
Ya no oramos: “…danos el pan de cada día…” porque tenemos con que conseguirnos el pan de cada día, los alimentos, la ropa, un techo, etc.
Ya no buscamos el reino de Dios y su justicia, y no esperamos que todas las demás cosas vendrán por añadidura. Sino que busco mi propio reino y mi propia justicia y ya que tengo con qué, yo me puedo proveer todas las cosas que necesito.
La prosperidad nos engaña haciéndonos creer que somos autosuficientes y nos aleja de la persona de Dios.
Hermanos, el peligro más grande que tiene la iglesia no es la persecución que el gobierno hará a la iglesia, no es el sufrimiento del rechazo y la oposición a nuestras creencias. Porque estos peligros, no nos alejan de Dios, todo lo contrario, nos acercan a Dios, buscamos su protección y su ayuda.
El más grande peligro que tiene la iglesia es la prosperidad, porque nos aleja de Dios, nos hace personas autosuficientes.
Hermano, la circunstancia más peligrosa para el cristiano, no es donde nuestra seguridad o nuestra vida pueda estar en riesgo. NO.
La circunstancia más peligrosa para el cristiano es donde nuestra alma corre más riesgo.
- El lugar más peligroso para el cristiano no es un país donde voy a morir por predicar a Cristo, es un lugar donde voy a negar a Cristo por quedar bien con la cultura, con la sociedad. Ahí mi alma y mi relación con Cristo queda afectada.
- El arma más peligrosa para el cristiano no es una pistola en su cabeza, el arma más peligrosa para el cristiano es una billetera todo el tiempo llena. Porque su corazón será tentado a despegarse de Dios, y amar y confiar en su riqueza.
Un cristiano prospero, rico (que obviamente Dios está bendiciendo) que, no se cuida, terminará cayendo en la autosuficiencia y la confianza en su propia riqueza. Y sumado a eso, terminará siendo ciego a su condición espiritual.
La riqueza terrenal puede llevar a un cristiano a una vida espiritual paupérrima.
Puede ser rico en lo exterior, pero puede llegar a ser un …desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. en lo interior.
Este es el peligro en el cual la iglesia de Laodicea llego a caer: la autosuficiencia.
v. 17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; …
Lo que yo quiero y necesito, lo obtengo, porque tengo con qué. Así que, no tengo necesidad de nada.
Era una iglesia autosuficiente.
Y aquí debo de explicar un poco el contexto histórico:
La iglesia de Laodicea, obviamente ubicado en la ciudad de Laodicea, vivía en paz.
A diferencia de todas las demás iglesias de Asia Menor, Laodicea no era una iglesia perseguida, hostigada, en pruebas o dificultades y tampoco una iglesia pequeña como Filadelfia, o una iglesia pobre económicamente como lo era Esmirna.
Ellos se jactaban de una prosperidad económica, ya que la iglesia de Laodicea se encontraba ubicado en una ciudad rica. La ciudad era un centro bancario.
Por ejemplo:
El año 60 d.C., hubo un terremoto sumamente fuerte que destruyó la ciudad. Y cuando Roma quiso enviar una ayuda financiera para la reconstrucción de la ciudad, ellos lo rechazaron.
Ellos con sus propias fuerzas y sus propios medios, reconstruyeron la ciudad y lo reedificaron muchísimo mejor que antes.
También eran conocidos por su lana negra; ellos tenían las últimas modas, producidos con la mejor tela.
Y es más, también contaban con la última tecnología médica: tenían colirio y otros ungüentos para mejorar la salud.
Así que los ciudadanos de Laodicea eran ricos, elegantes y saludables. Eran prósperos en cada área de sus vidas. Y los hermanos en la iglesia de Laodicea también tenían la misma calidad de vida.
Y cayeron en la autosuficiencia.
Hermano, hoy en día la iglesia también – a medida que prospera – continúa luchando contra la amenaza de la autosuficiencia.
Porque – seamos sinceros – a medida que prosperamos nos sentimos cada vez más cómodos en nuestra riqueza y creemos que podemos confiar en nosotros mismos para solucionar nuestros problemas.
- Si tengo hambre (aquí tengo), hay que comprar algo de comida.
- Si mi ropa se está gastando (aquí tengo), ropa nueva.
- Si tengo problemas de salud (aquí tengo), hay que contratar un seguro médico.
- Si me estoy estresando (aquí tengo), hay que viajar.
- Si estoy envejeciendo (aquí tengo), contratamos un plan de pensiones.
Y no está mal tener cualquiera de estas cosas, esta mal depositar nuestra confianza y nuestra esperanza en las riquezas, como la fuente que satisface mis necesidades.
Un cristiano piadoso, que es prospero a quien Dios lo ha bendecido, reconoce a diario que todo lo que tiene, proviene de las manos generosas de Dios. No de su salario, no de su esfuerzo, no de su negocio, no de su capacidad para generar activos, NO. El reconoce que todo proviene de Dios.
Y cuando va a adquirir algo, no va y ve su economía y dice: Si, me alcanza. Si, puedo comprarlo. Ufff de sobra. NO.
El ora y pide que Dios le provea lo que necesita, así tenga con que conseguirlo. Y luego recién va y adquiere lo que necesita con lo que Dios le ha provisto.
Eso es muestra de una dependencia de Dios y no autosuficiencia.
Y los hermanos de Laodicea habían caído en la autosuficiencia.
Ellos decían:
v. 17 …Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad…
Y Cristo responde a la iglesia dándole un análisis de su vida espiritual:
…y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
La razón por la cual la prosperidad es una amenaza o es un peligro, es porque no nos deja ver nuestra verdadera condición espiritual.
Según los cristianos de Laodicea, ellos eran ricos y no necesitaban nada. Pero Jesús les muestra su verdadera condición espiritual, ya que ellos no están viendo esa área. Ellos realmente tenían una gran necesidad.
Ellos se creen ricos, pero Cristo los llama pobres.
Ellos tenían la mejor tecnología médica para tratar enfermedades oculares, pero Cristo los llama ciegos.
Ellos se jactaban de tener la mejor ropa (por la lana negra que producían), pero Cristo les dice que están desnudos.
Hermano, …
- si tú llegas a confiar en tu riqueza y no en Dios, realmente eres pobre.
- si tú – siendo prospero – crees que ves mejor la vida por tu posición económica, realmente eres ciego. Porque uno ve mejor la vida, cuando la ve a través de Cristo.
- si tú te vistes con la ropa más fina, cara y elegante de este mundo, pero no te vistes con la justicia de Cristo, realmente estas desnudo delante de Dios.
Y la desnudez en la Biblia esta asociada con la vergüenza.
Estos hermanos de Laodicea no veían su verdadera condición espiritual, por la autosuficiencia que les había creado la prosperidad.
Y Cristo frente a esta iglesia, viendo su condición espiritual, tiene náuseas y quiere vomitar.
v. 15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
v. 16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
¿Qué es lo que causa que uno quiera vomitar?
¿Será porque viste algo que te dio asco?
Cristo ve la condición espiritual de esta iglesia y le da asco, por eso Él esta apunto de vomitarla.
…te vomitaré de mi boca.
Todavía no ha sucedido, pero está a punto.
¿Qué le da asco a Cristo? ¿Por qué va a vomitarla? Por la condición espiritual que mantiene la iglesia de Laodice, es tibia.
Un pequeño detalle histórico puede ayudarnos a entender mejor lo que Jesús quiere expresar aquí.
Los ciudadanos de Laodicea no tenían agua potable. El suministro de agua local, el suministro de agua de la ciudad contenía carbono de calcio que, cuando lo bebías, te hacía vomitar.
Debido a esto, ellos dependían de las ciudades cercanas para obtener agua potable.
Hierápolis tenía agua caliente por naturaleza, pero en su trayecto hasta Laodicea a través de los acueductos llegaba tibia, esa era un agua inservible.
Colosas tenía un suministro de agua fría, pero en su trayecto a Laodicea a través de los acueductos, llegaba tibia y también era inservible.
Jesús utiliza el problema del agua para exponer que la iglesia de Laodicea es inútil y si Cristo bebé de la iglesia de Laodicea, bebe de su adoración, terminará vomitándola.
Laodicea era una iglesia que confiaba en su riqueza y al mismo tiempo “confiaba” en Dios.
Laodicea era una iglesia que al ser prospera, creía que podía conseguir lo que necesitaba con su riqueza. Entonces no veía a Dios como Su único y suficiente Proveedor.
Callo en la autosuficiencia.
Recuerda:
Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Mt. 6:24
Laodicea quería servir a Dios y a las riquezas.
Ellos congregaban, alababan y escuchaban las predicas todos los días de culto y con eso elevaban su adoración a Dios. Pero todos los demás días, en la vida diaria, mostraban que su confianza estaba en su prosperidad.
Una división del corazón.
¿Crees que le agrada eso a Dios?
Era una iglesia en condición espiritual tibia. Y una iglesia en condición espiritual tibia es inútil para Cristo, no le sirve. Cristo no usa una iglesia en esas condiciones.
Y para Cristo, recibir la adoración de una iglesia tibia, le provoca nauseas, asco, ganas de vomitar.
¿Por qué?
Porque en el mismo plato que esta iglesia sirve su adoración a las riquezas, también en el mismo plato está sirviendo su adoración a Dios. Y a Dios esto le da asco.
Entonces Cristo, después de mostrar la verdadera condición espiritual a esta iglesia, les demanda algo:
v. 19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
Yo reprendo y castigo a los que amo ¿no les recuerda a …Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo?
Hb. 12:6
Por esta comparación de versos podemos tener la certeza que los miembros de la iglesia de Laodicea son hijos de Dios, pero han desviado su corazón a las riquezas y se han vuelto autosuficientes.
Cristo dice que reprende y castiga, porque ama.
La represión, Cristo ya ha manifestado a la iglesia. Les ha dicho cual su condición espiritual, ahora se supone que viene el castigo, pero no.
Cristo todavía no les ha castigado y pide que puedan ser celosos y arrepentirse.
Si no entienden esto, si no llegan a ser celosos y arrepentirse, Cristo los castigará.
Hermano, Cristo siempre da oportunidad, da una salida y es el arrepentimiento.
Arrepiéntete, si es que te has dado cuenta que caminabas con autosuficiencia, como los hermanos de Laodicea.
¿Marlon, pero cómo me doy cuenta que me he vuelto alguien autosuficiente?
La pregunta es ¿oras regularmente o no oras?
Y si oras ¿cuál es tu actitud al momento de orar?
¿Tú oración revela dependencia de Dios o independencia?
¿Has considerado cambiar de trabajo o emprender un nuevo negocio, sin antes orar?
Como iglesia ¿planificamos actividades, organizamos campañas sin antes orar lo suficiente?
Otro indicador de autosuficiencia es que vivimos la vida cristiana aislados de los demás creyentes.
No busco consejo, rechazo la corrección, le huyo a la compañía de mis hermanos.
Si lo hacemos así, eso es evidencia de que somos autosuficientes y necesitamos arrepentirnos.
Junto con el arrepentimiento, Cristo pide que haya un celo.
v. 19 … sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
En la NVI se traduce la palabra celos, como fervor.
…sé fervoroso y arrepiéntete.
Ambos tienen una similar connotación en el griego.
Zeleúo:celos – fervor.
Zeleúo: calor de sentimiento.
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