Levitico - Clase 1

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Introducción

Queridos hermanos, me complace estar con ustedes hoy para estudiar juntos el libro de Levítico. A menudo, cuando pensamos en la Biblia, nos concentramos en las narrativas emocionantes, las enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento o los relatos poderosos del Antiguo Testamento. Sin embargo, esta semana vamos a estudiar este libro que parece poco emocionante, pero que en realidad tiene mucho que enseñarnos sobre nuestra salvación y vida de santificación.
¿Alguna vez te has preguntado por qué la ley de Moises habla de detalles en apariencia tan comunes, como la construcción de un candelabro de oro en el antiguo tabernáculo? ¿Por qué debería importarnos cómo se orientan las lámparas hacia adelante?
Imagina por un momento un candelabro, no como un simple objeto dorado, sino como un símbolo de la presencia vivificante de Dios. Imagina las siete lámparas brillando con una luz divina que ilumina el camino hacia la comunión eterna con Él.
En el libro de Números, se nos dice que Aarón, el sumo sacerdote de Israel, tenía la tarea de asegurarse de que estas lámparas siempre brillaran hacia adelante, hacia el pan de la proposición Núm. 8:1-4 - Éxodo 25:37. Esto puede parecer un detalle insignificante, pero revela un profundo propósito.
¿Por qué tanto énfasis en esta curiosa obligación? La respuesta está en la imagen simbólica que se teje ante nuestros ojos: la luz de Dios, representada por el candelabro, ilumina constantemente el pan de la proposición, que simboliza las doce tribus de Israel.
Aquí se encuentra la esencia de Levítico y su profundo significado. Este libro una guía para habitar en la casa de Dios, para vivir bajo la luz divina y disfrutar de su bendición. La disposición de las lámparas frente al pan representa visualmente la intención de Dios de que su pueblo viva en su presencia y disfrute de su bendición mediada por los sacerdotes.
Esta no es solo una cuestión litúrgica, fue siempre la esperanza a la que Dios llamó a Israel: habitar en la casa de Dios, para contemplar su gloria, vivir en su luz y gozar de su comunión eterna.
Levítico es un libro que revela el camino hacia la casa de Dios, una casa donde la luz de su presencia brilla continuamente. A través de Levítico, descubrimos el camino hacia la comunión eterna con Él, una esperanza que impulsa toda la historia de la Biblia.
Así que, prepárate para adentrarte en un mundo de significado profundo en Levítico, donde la luz divina y la comunión con Dios son el objetivo final.
Levítico no es solo un libro antiguo irrelevante que habla de la historia religiosa de Israel como lo ven algunos comentaristas, tampoco es un libro ilustrativo que habla de Cristo sin ninguna esperanza para los santos del A.T., este libro habla de la promesa de Dios para Israel y para nosotros de habitar en su casa y disfrutar de El para siempre, en palabras del Catecismos de Heidelber y Westmisnter:
“Dios creó al hombre bueno haciéndolo a su imagen y semejanza, es decir, en verdadera justicia y santidad, para que rectamente conociera a Dios su Creador, le amase de todo corazón y bienaventurado viviese con El eternamente, para alabarle y glorificarle”
“El fin principal de la existencia del hombre es glorificar a Dios,1 y gozar de él para siempre”
Aunque Levítico es un libro olvidado para muchos cristianos, antes, era el primer libro que los niños judíos estudiaban en la sinagoga. Este era un libro que les mostraba el camino hacia una comunión eterna con un Dios santo y para nosotros hoy la intención es la misma, pues cada una de sus instrucciones fue escrita también para nosotros.
La incapacidad para comprender Levítico podría limitar nuestra comprensión de quién es Cristo y lo que ha hecho por nosotros. Como nos dice el apóstol Pablo en Romanos 15:4 (NBLA), "Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza."
Oro al Señor para estas conferencias no puedan dar una percepción más profunda de Dios, su pacto, nuestro servicio y adoración a Él, y nos permitan apreciar la gloria de la persona y la obra de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
En esta conferencia, exploraremos la enseñanza teológica de Levítico dentro de su contexto histórico más cercano (el Pentateuco), luego veremos su temática principal y como esta se desarrolla a travez del A.T. y alcanza su clímax en el N.T.
Antes de adentrarnos en el profundo significado de Levítico y sus implicaciones para nuestra fe y nuestra relación con Dios, me gustaría reconocer a las personas que han sido fundamentales en mi propia comprensión de este libro. Como estudiante y amante de las Escrituras y de la teología bíblica, he tenido el privilegio de aprender de grandes mentes teológicas que han arrojado luz sobre el significado de Levitico.
Dos de mis maestros, Lena Tipton y Douglas Clawson, me han guiado a lo largo de mi estudio teológico y me han proporcionado una base sólida para comprender este libro en su contexto histórico retentivo. Sus enseñanzas han sido invaluables para mí.
Además, me gustaría destacar la influencia del Dr. Michael Morales y su profundo tratamiento de la teología bíblica de Levítico en su libro ¿Quién ascenderá al monte del Señor?. Su escrito ha ampliado mi comprensión de las implicaciones teológicas y espirituales de Levítico para nuestras vidas.
Al incorporar la enseñanza de ellos en mi conferencia, espero no solo transmitir el conocimiento que he adquirido, sino también rendir homenaje a aquellos que han hecho posible mi comprensión de Levítico y mi amor por el estudio de las Escrituras. Confío que su influencia se refleje en las verdades que estaré compartiendo con ustedes esta semana.
Iniciaré hablando de algunas generalidades de este libro
ANDREW BONAR dice:
“No hay ningún libro, en todo el ámbito de ese Volumen inspirado que el Espíritu Santo nos ha dado, que contenga más palabras de Dios que Levítico. Es Dios quien habla directamente en casi todas las páginas; sus amables palabras están registradas en la forma en que fueron pronunciadas. Esta consideración no puede dejar de enviarnos a estudiarlo con singular interés y atención”
Se le ha llamado "Levítico" porque sus instituciones son dadas a la tribu de Leví, o a los sacerdotes que eran de esa tribu. Los traductores griegos del Pentateuco idearon ese nombre. El Talmud, por razones similares, la llama “la ley de los sacerdotes”. Pero los escritores judíos en general solo toman las primeras palabras del libro como titulo, le llaman "Vaikra" ó "Y el Señor llamó".
Sabemos que su autor es Dios mismo. Nadie sino Dios pudo a travez de sombras revelarnos su glorioso evangelio en la ley de Moises. El Nuevo Testamento tiene alrededor de cuarenta referencias a sus diversas ordenanzas, Todos los ritos en Levitico fueron diseñados por Dios para proyectar a la persona y obra de Cristo:
Hebreos 10:1 NBLA
Pues ya que la ley solo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan.
Al Señor le plació revelar su gracia a Israel por medio de sombras y figuras para que su pueblo comprendiera aquello que habría de venir com más claridad
Dice Bonar: “La existencia de un tipo no siempre implica que la cosa tipificada sea oscuramente vista o imperfectamente conocida..... El Señor puede usarlos como usa las ordenanzas del Evangelio en la actualidad, para transmitirnos luz y dejar impresiones más indelebles. ”.
El Alemán (Hahn) ha dicho: "Los tipos eran instituciones destinadas a profundizar, expandir y ennoblecer el círculo de pensamientos y deseos, y así aumentar las necesidades morales y espirituales, así como la inteligencia y susceptibilidad del pueblo elegido… Las señales y sombras, tienen más virtud y poder que las simples palabras, y conducen el entendimiento del hombre hacia una comprensión mas profunda que todas las palabras que puedan imaginarse.".
Sombras como el árbol de la vida, anticiparon a Adán una vida gloriosa, inmutable y eterna mas allá del jardín de Eden. Así los dispuso muchos signos que representaban para su pueblo una verdad espiritual.
La Epístola a los Hebreos establece los principios sobre los cuales debemos interpretar Levítico. Los ejemplos de tipos aplicados en esta epistolar nos ofrecen un modelo para nuestra orientación en otros casos; y la forma de dirigirse al escritor en esa Epístola nos lleva a suponer que no era nada nuevo para un israelita entender de esta manera el ritual de Moisés.
Simeón (Lucas ii. 25) frecuentaba el templo diariamente y podía anticipar en sus ritos la venida futura de un Salvador suficiente, así como para orar y adorar. Ana la profetisa hizo lo mismo; Ellos sabían que profetizaban de la gracia que había de venir a nosotros, y por eso indagaban y escudriñaban diligentemente:
1 Pedro 1:10–12 NBLA
Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a ustedes, diligentemente inquirieron y averiguaron, procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían. A ellos les fue revelado que no se servían a sí mismos, sino a ustedes, en estas cosas que ahora les han sido anunciadas mediante los que les predicaron el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas a las cuales los ángeles anhelan mirar.
Un verdadero israelita, enseñado por Dios, podía ver en el servicio de adoración del tabernáculo, lo que hoy puede ver un verdadero creyente cuando participa de un servicio de adoración en la iglesia, por la fe puede ver lo que dice el autor de Hebreos.
Un israelita cada mañana, mientras contemplaba los sacrificios de la mañana y de la tarde, podía anticipar los sufrimientos del cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
La ley fue para ellos un maestro que les guiaba a Cristo:
Gálatas 3:24 NBLA
De manera que la ley ha venido a ser nuestro guía para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe.
Noten como Los Judíos esperaban un Mesías que anticipaba la Ley de Moisés:
Juan 1:45 NBLA
Felipe encontró* a Natanael y le dijo*: «Hemos hallado a Aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José»
Jesus mismo dio por sentado que los creyentes del A.T. podían encontrar salvación en él:
Juan 5:39–47 NBLA
»Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí! Pero ustedes no quieren venir a Mí para que tengan esa vida. »Yo no recibo gloria de los hombres; pero a ustedes ya los conozco, que no tienen el amor de Dios. »Yo he venido en nombre de Mi Padre y ustedes no me reciben; si otro viene en su propio nombre, a ese recibirán. »¿Cómo pueden creer, cuando reciben gloria los unos de los otros, y no buscan la gloria que viene del Dios único? »No piensen que Yo los acusaré delante del Padre; el que los acusa es Moisés, en quien ustedes han puesto su esperanza. »Porque si creyeran a Moisés, me creerían a Mí, porque de Mí escribió él. »Pero si no creen sus escritos, ¿cómo creerán Mis palabras?».
Lucas 24:27 NBLA
Comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras.
Lucas 24:44–45 NBLA
Después Jesús les dijo: «Esto es lo que Yo les decía cuando todavía estaba con ustedes: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre Mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos». Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras,
La ley no solo anticipaba a Cristo, la ley es por naturaleza Cristo-centrica, Jesús es el Señor que salvó a Su pueblo de Egipto, que destruyó a los incrédulos y encadenó a los ángeles que se rebelaron.
Judas 4–6 NBLA
Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo. Ahora quiero recordarles a ustedes, aunque ya definitivamente lo saben todo, que el Señor, habiendo salvado al pueblo de la tierra de Egipto, destruyó después a los que no creyeron. Y a los ángeles que no conservaron su señorío original, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas bajo tinieblas, para el juicio del gran día.
Fue Jesús quien pastoreó y proveyó para Israel en el desierto.
1 Corintios 10:1–4 NBLA
Porque no quiero que ignoren, hermanos, que todos nuestros padres estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar. En Moisés todos fueron bautizados en la nube y en el mar. Todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía. La roca era Cristo.
Fue a Jesús a quien Israel puso a prueba cuando se rebeló en el desierto:
2 Timoteo 3:14–15 NBLA
Tú, sin embargo, persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido. Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
De manera que Jesús no es simplemente una ilustración de la ley, es así como muchos lo ven, como si Israel ni hubiese encontrado provecho o salvación anticipándole a él en el A.T. Jesus siempre ha sido:
La única esperanza de los creyentes de todos los tiempos
No podemos vivir sin Él (Juan 3:36; 14:6).
No podemos creer sin Él.
No podemos obedecer sin Él
Solo por medio de Él resucitamos de entre los muertos, recibimos la fe y arrepentimiento para el perdón de nuestros pecados, somos justificados, adoptados, santificados y glorificados (Juan 11:25; WCF 11.1-2; 26.1; WLC 32).
Todo texto de la escritura lo señala a El, como nuestra única esperanza.
Todo texto lo anticipa.
Cada texto nos habla de Él
La Confesión de Fe de Westminster 7.5 dice: Este pacto fue administrado en diferentes formas en el tiempo de la ley y en el del evangelio:153 bajo la ley se administraba mediante promesas, profecías, sacrificios, la circuncisión, el cordero pascual y otros tipos y ordenanzas entregados al pueblo judío. Todo lo cual señalaba, de antemano, al Cristo que había de venir;154 y para aquel tiempo, a través de la operación del Espíritu Santo, eran suficientes y eficaces para instruir y edificar a los elegidos por la fe en el Mesías prometido,155 por quien tenían la plena remisión de pecados y la salvación eterna. Este pacto se denomina el Antiguo Testamento.156
VII.6 Bajo el evangelio, cuando Cristo, la sustancia157 fue manifestado, las ordenanzas por las cuales este pacto se dispensa son: la predicación de la Palabra y la administración de los sacramentos del bautismo y la Santa Cena,158 los cuales, aunque inferiores en número y administrados con más simplicidad y menos gloria externa, no obstante, en ellos este pacto es ofrecido con más plenitud, evidencia y eficacia espiritual,159 a todas las naciones, tanto a judíos como a gentiles.160 Este Pacto se denomina el Nuevo Testamento.161 Por lo tanto, no hay dos pactos de gracia que difieran en sustancia, sino uno y el mismo bajo varias dispensaciones.162
Al estudiar Levítico es necesario que tengamos en mente estas cosas. Dios había redimido a Israel de Egipto, El ya moraba en medio de ellos (Éxodo 40), Las leyes sacrificiales en Levítico sirvieron no para salvarles, sino para su santificación, al revelarles la obra que Dios haría por ellos por medio del Mesías que vendría.
De manera que los sacrificios en particular y las leyes sobre la impureza y la santidad no eran condiciones que Israel debía cumplir para que Dios les salvara y viniera a morar con ellos, eran mas bien condiciones necesarias, no meritorias, que debían guardar si querían que Dios continuara morando en medio de ellos.
Por medio de las leyes ceremoniales, Dios le reveló a Israel que mientras continuaban viviendo en el mundo, a la espera de la consumación de todas las cosas, ellos continuamente tendrían que lidiar con el pecado que es característico de este mundo bajo maldición. Pero ellos podían vivir en una relación continua con Dios, mientras aguardaban la esperanza de entrar en gloria, mientras tanto debían santificarse, consagrarse a Dios continuamente y apartarse de la contaminación del mundo.
Esto es lo mismo que Dios exige hoy de nosotros. Dios nos ha dado vida de entre los muertos, nos ha redimido en Cristo. Él ha hecho morada en nosotros. Él nos ha dado el don de la fe y nos hemos arrepentido y hemos creído en Cristo. Pero mientras sigamos viviendo en este mundo vamos a tener problemas con el pecado remanente hasta que estemos en gloria. Por lo tanto, debemos volver continuamente a la cruz y renovar nuestra consagración a eDios mientras agradecemos por nuestra salvación. Debemos regresar continuamente a la cruz y pedir perdón y limpieza. Debemos ser santos porque Él es santo.
Las leyes de Levítico que contienen cosas tales como el mandato de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos y de ser santos porque él es santo, nos señalan a través de Cristo a nuestra propia santificación. Esta semana, Veremos cómo todas las leyes, reglamentos y sacrificios señalaban a Cristo.Pero veremos más que una tipología. Veremos la manera en que estas leyes nos instruyen con respecto a la santificación.
Lo que la ley muestra tocante a la contaminación externa del cuerpo, Jesús nos enseñó a considerado como una ilustración de nuestra contaminación interna. Nuestro contacto con el mundo no nos hace impuros, como sucedió con Israel. Pero hemos muerto al pecado en Cristo, el pecado no tiene poder sobre nosotros por causa de nuestra unión con Cristo. Somos uno con él.
En los evangelios leemos como Jesús podía entrar en casa de pecadores y participar en las fiestas de los publicanos, comer con lo peor de la sociedad Judía y no se contaminó. Podía tocar leprosos sin quedar impuro. Podía ser tocado por una prostituta y no contaminarse. Pero nosotros, seguimos nos seguimos contaminado, no desde fuera, sino desde dentro. Estamos contaminados por los pecados de nuestro corazón; necesitamos la limpieza y el perdón de Cristo diariamente, necesitamos apropiarnos de su justicia para vivir delante de la precencia de Dios en medio de este mundo, mientras esperamos la consumación de su obra.
Antes de entrar a estudiar el libro de Levítico, es esencial que comprendamos el contexto en el que se escribió el libro.

1. Levítico en su contexto inmediato “El Pentateuco”.

A. Su Estructura narrativa

El Pentateuco, los 5 primeros libros de la biblia escritos por Moises, tienen un tema central que lo atraviesa de principio a fin: la apertura de un camino por parte de Jehová para que la humanidad que el ha escogido y que esta bajo su maldición por causa del pecado, pueda habitar en su Presencia eternamente. Este tema abarca no solo la narrativa histórica del Pentateuco, sino también el destacado papel del servicio de adoración a Dios en el tabernáculo que es instituido detalladamente pro Dios en el libro de Levítico.
Imagina este tema como el capullo de una flor en el corazón mismo del Pentateuco, un capullo que brota y crece a lo largo de la historia bíblica y que finalmente se convierte en una hermosa flor con innumerables pétalos que estaban escondidos en el capullo.
En esencia, el Pentateuco es la historia de cómo Dios ha trazado un camino para que la humanidad pueda vivir en Su Presencia. En la medida que avancemos en estas clases, veremos cómo esta historia se despliega y se descubre de una manera gloriosa a la largo de la escritura según el eterno propósito de Dios.
Para considerar el tema principal del pentateuco debemos considerar en primer lugar su estructura final, tal y como fue preservada por Dios en nuestras biblias. Si notan bien, el libro de Levítico esta ubicado en todo el centro del pentateuco, este libro que habla con detalle del servicio Sacerdotal en el tabernáculo es como un faro de luz en la cima de una montaña. Temáticamente podemos ver como providenciálmente estos cinco libros están organizados en forma de un quiásmo que enfatiza la importancia del libro de Levítico y que pone su foco especialmente en el día de la expiación:
A. Genesis - Prologo
B. Exodo - Salida de Egipto y La construcción del tabernáculo
C. Levítico: El servicio del tabernáculo - Día de la Expiación en Levitico 16
B. Números: Dedicación del tabernáculo y la Preparación para entrar en la tierra de Canaán
A. Deuteronomío: Epílogo
De acuerdo a esta estructura del pentateuco, se sigue que también Levítico esta organizado como un quiasmo, que enfatiza el día de la expiación como su tema principal, así que todos los rituales sacrificiales descritos en los capítulos del 1-15 tienen su clímax en el día de la expiación y la vida santa descrita en los capítulos del 17 - 27 tiene su fundamento en este día litúrgico. De acuerdo a esta organización podemos dividir el libro en dos temas principales que convergen en el Capitulo 16: el primer tema tiene que ver con la forma de acercarse a Dios por medio de la sangre de los sacrificios, el segundo tema nos habla de como vivir en constante santificación en presencia del Santo Dios. Esta división temática revela que el propósito de las leyes sacrificiales y éticas es habitar en la presencia santa de Dios, para disfrutar de una vida abundante y gozosa en la hermosura de su santidad -
Esta comunión era el fin ultimo que se lograba en el día de la expiación, en este glorioso día, Dios hacía posible la vida en su precencia, abriendo un camino para que los pecadores penitentes vinieran a él or medio de un mediador que ofrecía un sacrificio para satisfacer las demandas de la justicia de Dios. La expiación hacía posible la reconciliación, entre un Dios santo y su pueblo pecador. Levítico 16 es pues, el centro literario y teológico del libro de Levítico y de todo el pentateuco.
De acuerdo a la estructura quiásmica de Levítico y el pentateuco, notamos que la idea principal que se desarrolla en la ley de Moises es el de un Pueblo que tiene acceso a la morada de Dios.
Dice Morales en su libro, que: “Los autores y/o editores bíblicos situaron la idea principal, la tesis, o el punto de inflexión de cada unidad literaria, en su centro... Si es cierto, no se puede sobrestimar la importancia de esta característica sobresaliente. Así pues, la lectura de una obra antigua puede compararse con la travesía de una montaña, en la que las dos mitades -el ascenso y el descenso- se reflejan mutuamente y la cumbre central constituye la altura literaria”
De manera que cuando leemos el pentateuco podemos notar que subimos progresivamente al monte de Jehová, a su morada celestial. Es como leer el Salmo 23 en donde el buen pastor guía a su rebaño a travez del desierto para introducirlos finalmente en su casa.
En resumen, podemos decir que el tema principal de la Ley de Moises, es como Dios abre un camino para que la humanidad habite en su presencia. Este camino que Dios abre es el que expone el libro de Levítico con detalle y es el Día de la Expiación la meta y el fundamento de ese camino.

B. El tema principal de Levítico, visto a la luz de todo el pentateuco.

Veamos en primer lugar, como se desarrolla el tema de la morada de Dios desde Génesis 1 a Éxodo 40. A grandes rasgos podemos decir que en Genesis, Moisés describe el creciente alejamiento de los hombres de la presencia de Dios por causa del pecado y en Exodo vemos como Dios busca a un pueblo que él ha escogido para si y lo trae de regreso a su presencia cuando establece su morada en medio de Israel. Vamos a considerar con detenimiento esta idea.
Genesis - Prologo del Pentateuco
“Creados para habitar en la casa de Dios"
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