-Yo no sirvo para nada! le dijo la hermana muy anciana llamada Juanita al pastor de su iglesia -cada vez que usted habla de usar nuestros dones en el trabajo del Señor, yo no hago otra cosa que llorar, ¡ah, si yo tuviera alguna gracia , de seguro que podria servir al Señor! La hermana Juanita dijo: -pastor, usted dice que somos el cuerpo de Cristo, que unos son una mano, otros son los ojos, yo creo que soy apenas como una simple pestaña. La hermana era muy linda y queria mucho al pastor, pero sufria cada vez que el pastor hablaba de servir con los dones de cada quien. El pastor aprovechó aquello que ella decia respecto a ser una pestaña para contarle algo que le pasó de adolescente. Su madre no pudo encender el calentador de agua y le pidió que el lo hiciera. Salio al patio para hacerlo sin saber que ella, en su intento, habia dejado salir el gas del calentador sin darse cuenta. encenció un fosforo para realizar la sencilla tarea, pero en eso el gas acomulado se encendió produciendo una llamarada. Gracias a Dios no se quemó la piel, pero si se quedó sin pestañas y sin la punta de los cabellos del copete. se lavó la casa y su mamá le dio una crema para evitar cualquier cosa. pensó que solo habia sido el susto, pero el problema se manifestó cuando entontó salir a la calle bajo los rayos del sol de verano a las 12 del dia, sensillamente no podia ver. Le fue necesario ponerse una gorra que le cubriera los ojos. aprendió que si pestañas no se puede ver bien. Esas pequeñas y finas “muestras gratis” de cabello, pequeñas, pocas y fragiles son un instrumento poderoso del cuerpo humano, y resultan indispensables. Asi que le dijo a la hermana Juanita: -si usted es una pestaña resulta que hay cosas en la iglesia que no podemos hacer sin usted ¿como la ve? ella se le quedó mirandolo incredula y le dijo: -¿pero, que puedo hacer? Le ayudó a hacer una lista de sus habilidades y resulto que si sabia hacer algunas cosas: era una apasionada de la limpieza, meticulosa, perfeccionista en el orden de cualquier ligar; era una excelente cocinera, su especialidad eran los caldos y los postres; sabia hacer muchas otras cosas, pero esas dos habilidades encontraron cabida en el proyecto de la iglesia en ese momento. para no hacerles larga la historia les diré lo siguiente: apartir de ese dia ella se encargó de la limpieza del pequeño templo donde se reunian. Nunca habia estado tan limpio como a partir de ese entonces. Por otro lado, ella se convirtió en la presidenta y el unico miembro de la comision especial de desayunos pastorales. el pastor dejó de tener problemas de mareos y agruras por el ayuno. Viviá lejos del templo por lo que tenia que salir muy temprano de casa y en ocaciones no tomaba ningun alimento hasta despues del culto, pero que desde la hermana J_uanita comenzó su minsterio los problemas se acabaron. un día, lloró de alegria cuando la esposa del pastor le dijo: -El pastor predica mejor desde que usted le prepara con tanto amor los alimentos.