Los 10 mandamientos

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Romanos 3:9–12 RVR60
¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado.Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
A ciertas personas que viven ‘correctamente’, esta afirmación les causará una genuina sorpresa. Tienen sus ideales y creen que más o menos los cumplen. No son dadas a la introspección. No son exageradamente autocríticas. Saben que de vez en cuando cometen deslices. Reconocen ciertas deficiencias de carácter. Pero no se alarman mayormente por esto, y no se consideran peores que otras personas. Todo esto es bastante comprensible, hasta que recordamos dos cosas:
Primero, que nuestro sentido de fracaso depende de la altura a la que hemos colocado nuestras normas. Es muy fácil considerarse un buen saltarín si uno nunca levanta la valla a más allá de un metro de altura.
Segundo, que a Dios le interesa el pensamiento que mueve a la acción y el móvil que impulsa a la obra.
Jesús dejó bien sentada esta verdad en el Sermón del Monte. Manteniendo estos dos principios en la mente, nos hará bien considerar los Diez Mandamientos que aparecen en Éxodo 20 como nuestra norma y ver hasta dónde falla cada uno de nosotros.

1. No tendrás otros dioses delante de mí

Éxodo 20:1–3 RVR60
Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.
Dios demanda la adoración exclusiva del ser humano. La violamos cada vez que damos a algo o alguien el primer lugar en nuestro pensamiento o en nuestros afectos.
Para nosotros, guardar este primer mandamiento sería, como Jesús dijo, amar al Señor nuestro Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente.

2. No te harás imagen, ni ninguna semejanza

Éxodo 20:4–6 RVR60
No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
Si el primer mandamiento se refiere al objeto de nuestra adoración, el segundo se refiere a la manera en que debemos adorarlo. En el primer mandamiento Dios demanda nuestra adoración exclusiva; en el segundo, nuestra adoración sincera y espiritual. ‘Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios’ (Juan 4:24).

3. No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano

Éxodo 20:7 RVR60
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
El nombre de Dios representa la naturaleza de Dios. Tomar el nombre de Dios en vano es algo más que un asunto de palabras: incluye también los pensamientos y las acciones. Llamar a Dios ‘Señor’ y no hacer lo que él manda, es tomar su nombre en vano. Llamar a Dios ‘Padre’ y estar llenos de ansiedad y dudas, es negar su nombre. Tomar el nombre de Dios en vano es hablar de un modo y actuar de otro. Y a esto se llama hipocresía.

4. Y acuérdate del día de reposo para santificarlo

Éxodo 20:8–11 RVR60
Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.
El cuerpo y la mente del ser humano necesitan descanso, y el espíritu humano necesita tener la oportunidad de adorar. El descanso es, por consiguiente, un día de descanso y un día de oración.
No sólo debemos guardarlo nosotros mismos, para nuestro propio bien, sino que debemos hacer lo que esté a nuestro alcance, en beneficio de todos, para lograr que otros no tengan que trabajar innecesariamente en ese día.

5. Honra a tu padre y a tu madre

Éxodo 20:12 RVR60
Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Este quinto mandamiento pertenece todavía a la primera tabla de la ley, que se refiere a nuestro deber para con Dios. La razón es que nuestros padres, al menos mientras somos niños, ocupan para nosotros el lugar de Dios: representan la autoridad de Dios.
Con respecto a nuestros padres terrenales: ¿Con cuánta frecuencia les escribimos o los visitamos? ¿Necesitan ayuda financiera que nosotros podríamos ofrecerles y tal vez no se la damos? ¿Los honramos verdaderamente?

6. No matarás

Éxodo 20:13 RVR60
No matarás.
Si la mirada pudiera matar, muchos matarían con la mirada. Si se pudiera asesinar con palabras hirientes, muchos serían homicidas. En efecto, Jesús dijo que el enojarse con alguien sin causa, o insultarlo, es algo igualmente serio (Mateo 5:21–26). Y Juan saca la misma conclusión cuando escribe: ‘Todo el que odia a su hermano es un asesino’ (1 Juan 3:15). Cada arranque de ira, cada explosión de pasión incontrolada, cada irritación de mal humor, cada amargo resentimiento y sed de venganza: todas estas cosas son formas de homicidio.

7. No cometerás adulterio

Éxodo 20:14 RVR60
No cometerás adulterio.
Este mandamiento incluye toda relación sexual fuera del matrimonio para el cual esa relación fue diseñada. Incluye la coquetería, la aventura amorosa, la experiencia sexual solitaria. Incluye toda perversión sexual, puesto que, aunque los seres humanos no son responsables por un instinto pervertido, lo son por dar rienda suelta al mismo. Incluye las demandas egoístas en el lecho matrimonial y muchos de los divorcios, cuando no todos.

8. No hurtarás

Éxodo 20:15 RVR60
No hurtarás.
Hurtar es robar a una persona cualquier cosa que le pertenezca o a la que tenga derecho. El robo de dinero o propiedad no es la única infracción de este mandamiento. La evasión del pago de impuestos es robo. También el trabajar menos horas de las estipuladas o perder el tiempo durante las horas de trabajo. Igualmente, hacer trabajar demasiado al personal, o pagarle menos de lo que se debe, es violar este mandamiento.
El apóstol Pablo no se satisfizo con que el ladrón dejara de robar. Tenía que empezar a trabajar. En efecto, tenía que seguir trabajando honradamente hasta llegar a una posición en que pudiera compartir con el necesitado (Efesios 4:28).

9. No dirás falso testimonio contra tu prójimo

Éxodo 20:16 RVR60
No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
Los cinco mandamientos finales expresan ese respeto por los derechos de los demás que está implícito en el verdadero amor. Quebrantar estos mandamientos es robar al prójimo las cosas que son más preciosas para él: su vida (‘no matarás’), su hogar o su honor (‘no cometerás adulterio’), su propiedad (‘no hurtarás’) y, por fin, su reputación (‘no dirás falso testimonio contra tu prójimo’).
Podemos testificar falsamente si escuchamos rumores despiadados e hirientes y lo hacemos correr, si hacemos chistes a expensas de otro, si difundimos falsas impresiones, si no corregimos afirmaciones equivocadas, ya sea con nuestro silencio o con nuestras palabras.

10. No codiciarás

Éxodo 20:17 RVR60
No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
El décimo mandamiento es en cierto modo el más revelador de todos. Eleva al Decálogo del plano de la ley civil al de la ética personal. Torna el código legal externo en una norma legal interna. La ley civil no puede hacer nada contra la codicia, sino sólo contra el robo. La codicia pertenece a la vida interior. Acecha y se esconde en el corazón y la mente del ser humano.
Según Pablo ser avaro es ‘una forma de idolatría’ y, por lo contrario ‘la religión es una fuente de gran riqueza, pero solo para el que se contenta con lo que tiene’ (1 Timoteo 6:6).
Todos estos mandamiento pueden ser muy dificiles de cumplir; y de hecho lo son. Pero nosotros ya no estamos bajo la ley sino bajo la gracia. Es decir, estos mandamientos nos nos salvan, sino que Cristo nos salva, y nos capacita para cumplir estos mandamientos de Dios.
Gálatas 2:16 RVR60
sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
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