Nuestra esperanza puesta en ¿Jesús?
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Nuestra esperanza puesta en ¿Jesús?
Romanos 8:24-25 y 1 Co 13: 8-13
INTRODUCCIÓN
El diccionario del mundo hispano también nos dice que la esperanza “es uno de los dones del Espíritu que, juntamente con la fe y el amor, es una característica esencial que permanece en el creyente cuando las profecías, las lenguas y el conocimiento se acaben”[1]. En otras palabras, la esperanza, la fe y el amor que provienen de Dios y/o que se basan en lo que Él ha hecho en nosotros nunca se pierden. No claudican, son eternos.
La profecía, el hablar en idiomas desconocidos, y el conocimiento especial se volverán inútiles. ¡Pero el amor durará para siempre! Ahora nuestro conocimiento es parcial e incompleto, ¡y aun el don de profecía revela sólo una parte de todo el panorama! Sin embargo, cuando llegue el tiempo de la perfección, esas cosas parciales se volverán inútiles. Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero cuando crecí, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente. Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor.[2]
1 Corinitios 13:8-13
DESARROLLO:
Se cuenta que en cierta ocasión una pobre mujer demandaba del sultán de Turquía una indemnización por la pérdida de su propiedad.
—¿Cómo la perdiste? —se le preguntó.
—Me dormí y los ladrones vinieron y me robaron.
—Pero ¿por qué te dormiste? —le preguntó el sultán.
—Me dormí, porque creí que vos estabais despierto.
Al sultán le agradó aquella respuesta y la confianza que en su gobierno expresaba, y ordenó que se le pagase lo que había perdido.
Se espera que los gobiernos humanos vigilen en interés de sus gobernados; pero multitud de veces fracasan. No así el gobierno de Dios. Jamás duerme.[3]
Si todos podemos creer firmemente en que Dios nunca duerme y que esta a la espera de que nosotros pongamos nuestras cargas en sus manos para hacernos descansar en lo que ha él le plasca hacer. Entonces, ¿Porqué nos cuesta mucho trabajo mantener la misma fe mientras que avanzamos en la vida?
A principio de año nos ponemos muy espirituales diciendole a Dios que éste próximo año que viene seremos más espirituales o que le buscaremos más seguido. En lo personal, y así como muchos, voy atrazado como dos decadas en el cumplimiento de mis metas de principio de año. Mucho de esto se debe a que estamos acostumbrados a tener “Resultadados rapidos, efectivos y económicos. Así es, queremos reducir tallas en una semana, comida rapida, internet cada vez más rápido y muchas otras cosas que se relacionan con la rápidez, la efectividad y el poco desgaste.
Por ello hoy veremos que…
1. La esperanza firme y solida provoca la fe a Dios y el amor entre los hermanos.
· Aquí la pregunta sería ¿Qué es la esperanza?
i. La esperanza es descrita como la espera de algo que no se ve, pero que ha sido prometido[4].
Recibimos esa esperanza cuando fuimos salvos. (Si uno ya tiene algo, no necesita esperarlo; pero si deseamos algo que todavía no tenemos, debemos esperar con paciencia y confianza). [5]
Romanos 8:24-25 NTV
El pasaje de Romanos nos invita a pensar en algunos puntos básicos sobre la esperanza:
I. No estemos esperanzados en cosas que ya nos sucedieron o que ya tenemos.
· EJEMPLOS:
o No pidamos vienes cuando Dios nos prometió que supirá todas las necesidades de nuestro corazón.
o No pidamos el Fruto del Espíritu cuando este debe de manifestarse en nuestra vida desde que el Espíritu mora en nosotros.
o Ejemplo de Adan y Eva moldeados a su imagen y seducidos por ser iguales que Dios.
II. Debemos esperar pacientemente:
· El que tiene a Cristo en su corazón espera eternamente.
· Recordando que la esperanza es algo que no se ve pero se nos ha prometido. Hay dos formas de esperar lo prometido:
o la primera es como niño cumpleañero para abrir sus regalos. Impacientes e imprudentes. Esta forma de esperar nos va ha doler mucho. Nos hará pedir perdon muchas veces mientras que esperamos. Probablemente avergonzará a los que estan en nuestro rededor.
o La segunda forma es esperar pacientemente; y la Biblbia nos habla en muchas ocasiones sobre la pasiencia. Las palabras gr. ’upomone y makrothumia se traducen como paciencia, pero ellas no son exactamente sinónimas. ’Upomone es la cualidad de soportar las pruebas. Los que poseen esta virtud están libres de cobardía y desaliento. Es principalmente una actitud del corazón con respecto a las cosas. Makrothumia es una actitud con respecto a las personas.[6]
III. Debemos esperar confiadamente:
Por nuestro trasfondo cultural somos muy desconfiados. Pero en cuanto a lo que Dios hará se nos demanda que tengamos la confianza de que así como Él lo ha prometido así será.
Un niño fue a ver a su papá y presentándose ante él con mucha serenidad, le dice:
—Papá, ¿es Satanás más grande que yo?
—Sí, hijo mío —dijo el papá.
—¿Es más grande que tú, papá?
—Sí, hijo mío, es más grande que yo.
El niño estaba muy sorprendido; pero pensó otra vez, y dijo: —¿Es más grande que Jesús?
—No, hijo mío —contestó el papá—, Jesús es más grande que él. El pequeñuelo al separarse dijo sonriendo:
—Entonces no le tengo miedo.[7]
La confianza se basa en quien o que confiamos y en los argumentos que tenemos para hacerlo. Por lo tanto, es necesario que cuando esperemos en Dios lo hagamos con argumentos. Buscando en su palabra la dirección de cómo es que Dios quiere que nos movamos.
[1]J. D. Douglas y Merrill C. Tenney, «ESPERANZA», ed. James Bartley y Rubén O. Zorzoli, trans. Raimundo J. Ericson et al., Diccionario biblico Mundo Hispano (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2011), 273.
[2] Nueva Traducción Viviente (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc., 2009), 1 Co 13:8–13.
[3]Alfred Lerı́n, 500 ilustraciones(El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2000), 152.
[4]Samuel Vila Ventura, Nuevo diccionario biblico ilustrado (TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1985), 330.
[5] Nueva Traducción Viviente (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc., 2009), Ro 8:24–25.
[6]J. D. Douglas y Merrill C. Tenney, «PACIENCIA», ed. James Bartley y Rubén O. Zorzoli, trans. Raimundo J. Ericson et al., Diccionario biblico Mundo Hispano (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2011), 556.
[7]Alfred Lerı́n, 500 ilustraciones(El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2000), 313.
