Prioridades

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Introducción

Todos nosotros queremos terminar con la satisfacción de saber que no sólo hemos hecho cosas buenas sino las mejores cosas. El éxito es una serie de elecciones correctas y de buenas decisiones. Cada día nos encontramos ante dos caminos. Cuando le decimos sí a una actividad, tenemos que decirle no a otra. Salir una noche con la familia significa que vamos a incumplir con el enfermo de hospital que le debemos una visita. Decir sí a un almuerzo significa que queda menos tiempo para el estudio.
Pero, ¿cuáles deberían ser nuestras prioridades? ¿Cómo debería invertirse nuestro tiempo cuando hay una interminable muestra de cosas buenas de la cual debemos escoger? El pensamiento de que algún día vamos a tener que rendir cuentas a Cristo de «lo que se haya hecho mientras se estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo», debería ayudarnos a tomarlo en serio y a organizar nuestras prioridades.

Cuerpo

Existe una máxima en la palabra de Dios que encontramos en Mateo.
Mateo 6:33 “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.”
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Explicación.
El afán y la ansiedad es algo común en el ser humano, Jesús está hablando a sus oyentes que cuando buscamos el reino de Dios primeramente, no nos preocupemos de que comeremos o que vestiremos, pues los animales y las plantas que el ha creado están sustentadas por Dios. Tengamos fe en sus palabras que son fieles.
Aplicación.
En cuanto a las cosas materiales. Cuando vivimos una vida buscando y obedeciendo la voluntad de Dios, buscamos su justicia, anhelamos la salvación de los que nos rodean, somos de bendición para el pueblo de Dios y los in-conversos, no debemos estar con ansiedad.
Es importante diezmar a Dios. El suplirá nuestras necesidades.
Muchas personas se afanan en ganar dinero pero olvidan que el diezmo es de Dios, cuando apartamos esa parte para Dios, el se encargará de suplir.
Por mi propia experiencia de muchos años siendo fiel en el diezmo puedo dar testimonio de la fidelidad de Dios. Recuerdo un par de ocasiones en las que Dios nos sorprendió a mi y ami esposa. Una de ellas fue a la vuelta de vacaciones desde Asturias. Al llegar al aparcamiento de casa el coche se averió. En aquellos años nuestra economía no era muy holgada que se diga y necesitaba el coche para poder ir a trabajar. A decir verdad no sabía con que dinero pagaría el arreglo.
Llevé con la grúa el coche al taller, donde me cambiaron la batería, pero no era ese el problema, el problema era el alternador. Una vez arreglado el coche miré la cuenta bancaria y tenía un ingreso de 450 euros que no sabía de donde había aparecido. Llamé al apartamento donde habíamos estado de vacaciones por una semana, porque era el importe que habíamos pagado durante una semana, pero la dueña me dijo que estaba todo correcto en cuanto al pago y al banco.
Cuando fui a pagar el arreglo del coche la cantidad era exactamente lo que se me había ingresado en la cuenta del banco.
En otra ocasión, a los dos años de casarnos tuvimos un mes apretadillo, quedaba una semana para cobrar y ya no teníamos para hacer la compra. Entonces me llamó mi madre y me dijo que un pariente que no había podido ir a la boda me ingresaba 100 euros y con eso pudimos comprar y llegar a fin de mes.
Dios sabía de nuestra necesidad, las demás personas no. Gloria a Dios!.
Ahora bien he hablado de las cosas materiales para empezar pero no solo eso es importante. Veamos las prioridades que debemos tener para llevar una vida equilibrada.
Lucas 10: 38-42
38 Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. 39 Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, 40 pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo:
—Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme.
41 El Señor le dijo:
—Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! 42 Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará.
Explicación
En el camino a Jerusalén se encuentra Betania, lugar de residencia de Marta, María y su hermano Lázaro. Betania estaba cerca del Monte de los Olivos, a casi tres kilómetros de Jerusalén. Era un lugar donde Jesús se hospedaba frecuentemente, y es posible que el conociera a esta familia desde hacía muchos años. Cuando llegó Jesús, las dos hermanas adoptaron actitudes completamente diferentes. María atendió personalmente al Señor, escuchando con atención muy cerca, las palabras del maestro. Tenía muy en cuenta la magnifica oportunidad que representaba el hecho de estar ante tan distinguido huésped y no quería perder ni un minuto ni tampoco ninguno de sus gestos, ninguna de sus palabras y mucho menos no quería dejar de estar a su lado, en su presencia. Marta a su vez se encargaba de todo lo que una mujer debe hacer cuando se tiene visitas en la casa, tal vez a ella le hubiera gustado estar también escuchando a Jesús, pero las obligaciones de la hospitalidad la retenían haciendo otro tipo de tareas. Su indignación fue creciendo poco a poco hasta que al final explotó y se manifestó reprendiendo también a Jesús. En estas circunstancias, solamente una vieja amistad, cimentada en la confianza mutua, justifica que Marta reclamara a Jesús, casi fuera de lugar por otra parte, que le ordene a su hermana la colaboración para realizar las tareas domésticas. Cuando Jesús fue invocado por Marta, muy suavemente, despacito, de una manera muy suave y cariñosa, mostrando un carácter muy atento y amable le dijo: “Marta, Marta,” que también supone dulzura, por la doble expresión de su nombre, continuó: “Estás preocupada por muchas cosas, pero solamente una es necesaria”. En realidad Marta no estaba pecando, pero se había comportado con falta de visión. Ante la visita de Jesús, María y Marta tomaron dos actitudes completamente diferentes. Marta escogió el trabajo doméstico, al que ya estaba habituada y que por otra parte era necesario, antes que la comunión con el Señor. María escogió estar aprendiendo al lado de aquel que es el vencedor de la muerte. La necesidad a la que se refería el Señor, indudablemente, era la de estar en su presencia escuchando su voz, aprendiendo verdades fundamentales del autor de la vida, con el beneficio espiritual de recibir de Jesús directamente, en su propia casa. Especialmente porque dentro de no mucho tiempo, esa voz y enseñanzas directas del mismo Dios les serían quitadas.
Al servir a Cristo, Marta hizo lo que resultaba beneficioso, pero Jesús señaló que había omitido la única cosa que era necesaria. A pesar de sus buenas intenciones, Marta tenía un problema con las prioridades.
Aplicación
Aunque el Maestro aprecia todo aquello que emprendemos por Su causa, Él sabe que nuestra primera necesidad es que nos sentemos a Sus pies y aprendamos Su voluntad; luego, en nuestras tareas tendremos serenidad, paz y bondad, y al final nuestro servicio alcanzará la perfección del de María cuando, en una escena posterior, ella derrama sobre los pies de Jesús el ungüento, el perfume del cual sigue llenando el mundo.
Aunque no se puede negar que son también grandes el servicio de la mesa y todas las obras de caridad, puesto que, según la palabra de Cristo, son servicios prestados a él mismo, sin embargo, no por eso hay que rebajar y descuidar el hecho de escuchar la palabra.
Estas dos posiciones, de Marta y María, representan dos tipos de actitudes de aquellos que siguen al Señor. Algunos tienen un espíritu de trabajo y lucha, les parece que si ellos se mueven, trabajan, ponen garra, mucho esfuerzo, entonces el Reino de Dios verdaderamente se extenderá en la tierra. Estos serían los Marta. Pero hay otros que se animan a confiar y a esperar en el Señor y más que andar revolucionando todo, se dedican a orar, aprender, agradecer y escuchar a Dios, en una actitud mejor, de reposo, fe y confianza. Jesús dijo que era la mejor parte.
El servir es algo admirable y necesario en nuestras vidas pero debemos tener un equilibrio, a menudo debemos dejar muchas cosas de lado que son importantes pero no prioritarias.

Prioridades que siempre tenemos en cuenta.

Relación con Dios. Muchas veces podemos caer en un activismo de hacer muchas cosas y olvidamos lo más importante que es tener cada día un tiempo de oración. Lo esencial es no perder esa comunión diaria a los pies del maestro tal y como María hizo. Valoremos la importancia de cada día ir a la fuente de vida, al trono de la gracia para alcanzar el oportuno socorro. Que cada día separemos un tiempo para orar y meditar en la palabra del Señor. Esto nos fortalecerá para todas las demás cosas.
La familia. Puede ser que estemos tan ocupados trabajando o implicados en las diferentes áreas de la iglesia y descuidemos nuestra familia. Debemos ser cuidadosos de nos ser negligentes con la viña que Dios nos ha entregado. Maridos cuidar de vuestras mujeres, mujeres cuidar de vuestros maridos. Padres pasar tiempo con vuestros hijos, para jugar, ayudarlos con los estudios, salir a pasear o a tomar algo. Hijos, pasar tiempo con vuestros padres, o sino los tenéis cerca podéis llamarles.
18 Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
19 Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos con ellas.
20 Hijos, sed obedientes a vuestros padres en todo, porque esto es agradable al Señor.
21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.
la Biblia de las Américas: Col 3:18–21.
Padres y madres aprovechad con vuestros hijos para orar con ellos cada día, para enseñarle principios bíblicos. Ser ejemplo irreprochable en todas las cosas para que ellos sigan nuestras pisadas y cuando sean mayores anhelen servir al Señor.
3. Iglesia y Ministerio. Si las dos anteriores están en orden y no las descuidamos podremos dedicarnos a la obra de Dios con éxito. Todos tenemos dones y talentos para poner al servicio de la obra de Dios, y es cuando lo hacemos que nos sentimos útiles en sus manos, nos sentimos realizados y felices por ser herramientas para que el reino de Dios avance en esta tierra. Cada uno es parte esencial del cuerpo de Cristo.
Hacerlo todo con amor, si no tengo amor de nada sirve.
1 Corintios 13:1–3 “Si yo pudiera hablar todos los idiomas del mundo y de los ángeles pero no amara a los demás, yo sólo sería un metal ruidoso o un címbalo que resuena. Si tuviera el don de profecía y entendiera todos los planes secretos de Dios y contara con todo el conocimiento, y si tuviera una fe que me hiciera capaz de mover montañas, pero no amara a otros, yo no sería nada. Si diera todo lo que tengo a los pobres y hasta sacrificara mi cuerpo, podría jactarme de eso; pero si no amara a los demás, no habría logrado nada.”

Conclusión

¿Te has puesto metas para este 2024? Según lo que quieras alcanzar tendrás que trabajar en ello, teniendo en cuenta tus metas pídele sabiduría a Dios para emplear tu tiempo y tu dinero. Que tus prioridades estén alineadas con las de Dios, trabajando en su obra, pero sin olvidarnos de cada día ir a la fuente de vida que es El, teniendo siempre en cuenta la importancia de la familia. Marquemos lo importante y esencial y trabajemos en ello.
Haga una lista de sus actividades, a menudo es bueno tener un horario para marcar las prioridades. No andemos como pollo sin cabeza, no caigamos en un activismo religioso, sino que podamos como María elegir siempre la mejor parte y esto no quiere decir que nos quedemos parados sin servir, todo lo contrario pero todo en su orden correcto. Vivamos una vida equilibrada. Busquemos el reino de Dios y su justicia primeramente con nuestras finanzas y
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