La mayor necesidad de los hombres.

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Introducción:

¿Cuál es nuestra mayor necesidad?
Pensemos bien en la respuesta. Podemos decir muchas cosas que suenan correctas, pero aquello a lo que dedicamos nuestra fuerza y tiempo es realmente lo que consideramos importante o necesario.
la palabra de Dios nos enseña que nuestra mayor y verdadera necesidad es el perdón de nuestros pecados.
De todas las cosas que Dios nos ofrece esta es la más importante, la más necesaria, la más urgente. El señor dice en su palabra así:
Isaías 1:18 “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”
¿Cómo surgió esta necesidad y por qué es algo tan importante?

Desarrollo

I. Historia de cómo surgió la necesidad del perdón de Dios.

En el principio, después que Dios había hecho todas las cosas, hizo su más grande creación.
Dice la Sagrada Escritura que Dios tomó polvo de la tierra e hizo una figura.
A esta figura Dios sopló en su nariz aliento de vida.
Fue así como esta figura llegó a ser un ser viviente.
Esta fue la manera en que Dios hizo al hombre.
Dice la Palabra de Dios que después Dios hizo a la mujer del costado del varón.
Entonces Dios puso al hombre en un lugar hermoso llamado Edén.
Ahí Dios le dijo al hombre: “de todos los árboles del huerto podrás comer, menos del árbol del conocimiento del bien y del mal, si comes de ese árbol morirás”
sucedió que pasando el tiempo Satanás, el enemigo de Dios, se acerca a la mujer en la forma de una serpiente y le dice:
. ¿Así que Dios no les deja comer de ningún árbol del huerto?
Entonces la mujer respondió: de los árboles del huerto podemos comer, pero del árbol que está en medio, dijo Dios: “no comerán de él ni le tocarán, porque si comen de él morirán”.
. Entonces la serpiente le dice: “no es cierto, no morirán sin que Dios sabe que los ojos de ustedes se abrirán y llegarán a ser como Dios, sabiendo lo que es el bien y el mal.
. En ese momento la mujer quedó mirando el fruto del árbol y se dejó cautivar porque era agradable a la vista y codiciable para alcanzar sabiduría.
No resistiendo más alzó su mano, to del fruto y comió.
Así mismo dio del fruto a su esposo, Adán, y él también comió de él.
En ese momento se abrieron los ojos de ellos y se dieron cuenta que estaban desnudos.
Avergonzados cocieron ojos de higuera y se cubrieron con ellas.
De pronto se oyó la voz que se paseaba en el huerto y teniendo miedo de él se escondieron.
Dios les busca, les confronta por su pecado y los expulsa del huerto del Edén.
Pasado el tiempo la Palabra nos dice que los hijos de Adán y Eva siguieron el mismo camino de maldad y desobediencia.
Cuando Caín y Abel fueron a presentar sus ofrendas a Dios algo terrible sucedió.
Como Dios recibió la ofrenda de Abel pero rechazó la ofrenda de Caín, este último se enojó mucho con su hermano.
Y estando solos en el campo, Caín toma a su hermano Abel y lo mata.
Es así como el pecado y la maldad llegaron a la vida de los seres humanos.

II. Significado y gravedad del pecado.

Éste es un relato histórico del origen del pecado en la humanidad pero a la vez es un retrato de la condición de todos los seres humanos, nos muestra la realidad y gravedad del pecado. ¿Qué tan grave es el pecado?

1. En primer lugar es una manifestación de rebeldía para con Dios.

Génesis 2:16–17 “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”
Dios les había dicho de manera clara que no debían comer del árbol del conocimiento del bien y el mal. A pesar de eso el hombre y la mujer de su obedecieron a Dios.

2. En segundo lugar es una muestra de insatisfacción para con Dios. No es suficiente con lo que Dios nos da.

Génesis 2:16 “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;”
Dios les había dado todo lo que ellos necesitaban para vivir:
Los había puesto en un hermoso huerto llamado Edén que significa delicia.
Les había dado la bendición del matrimonio donde podían compartir sus vidas juntos.
Les había dado su ley al mandarles que no comieran del árbol de la ciencia del bien y el mal, de modo podrían saber lo que era correcto.
Les había dado sustento por eso les dice que podían comer de todos los árboles del huerto.
Y por sobretodo les da su compañía ya que el relato de Génesis nos dice que Dios caminaba con ellos en el huerto.
Ellos tenían todo lo que necesitaban para ser felices en la tierra que Dios les había dado pero es cogieron buscar a aquello que se les había prohibido. No fue suficiente con lo que Dios les había dado quisieron buscar algo más. Esto es el pegado, cuando no no estamos contentos con lo que Dios nos da sino que queremos aquello que Dios nos prohíbe.

3. Y en tercer lugar es una manifestación del deseo de ser independiente de Dios.

Cuando Satanás estaba tentando a Eva le dice la siguientes palabras:
Génesis 3:4–6 “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”
Satanás puso el deseo en el corazón de Eva de pensar que podría tener conocimiento del bien y el mal, que podría sabiduría fuera de Dios. La mujer no necesitaba comer de fruto para conocer el bien y el mar, Dios ya le había revelado lo que era bueno y lo que era malo al dar el mandamiento de no comer del árbol de la ciencia del bien y el mal. Lo malo era comer de ese árbol y lo bueno era obedecer a Dios.
Ap: esto es el reflejo de nuestro corazón. Por causa del pecado nosotros vivimos en una constante rebeldía hacia Dios; sentimos insatisfacción por la vida, por las condiciones en que vivimos y por las personas con las cuales nos relacionamos; y justamente con esto no buscamos en Dios la ayuda ni la sabiduría que necesitamos para vivir. Por esta razón siempre estamos tristes, siempre estamos anhelando algo más, no disfrutamos la relación con nuestros padres ni con nuestros amigos ni disfrutamos la vida que Dios nos ha dado. Tenemos una gran necesidad de qué Dios intervenga en nosotros.
¿Qué es lo que necesitamos que Dios haga por nosotros?

III. La necesidad de la intervención de Dios.

Lo que necesitamos que Dios haga por nosotros se resume en dos cosas principales:
Necesitamos en primer lugar que Dios nos perdone por nuestro día.
Y en segundo lugar necesitamos que Dios haga una obra de transformación para no seguir pecando.
Como he dicho la solución a esta necesidad no está en nosotros sino que necesitamos que Dios intervenga, y él lo ha hecho enviando a su hijo a salvarnos.
¿Cómo Jesús puede ayudarnos en esta necesidad?

1. En primer lugar Cristo Jesús es el que Dios prometió enviar para salvarnos y darnos el perdón.

Génesis 3:15 “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
Génesis 3:15 (NTV):  Y pondré hostilidad entre tú y la mujer,
y entre tu descendencia y la descendencia de ella.
Su descendiente te golpeará la cabeza,
y tú le golpearás el talón».

2. En segundo lugar Cristo promete no sólo dar el perdón a los que confía en él si no hacer una transformación en sus vidas de modo que les pueda dar el poder de dejar el pecado.

Ezequiel 36:26–27 “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

Conclusión:

El pecado es la raíz de todos los males y problemas que tenemos que vivir pero la única solución a ello se encuentra en Cristo no fuera de él es necesario que tú reconozcas tu condición delante de Dios le reconozcas tu rebeldía insatisfacción e independencia de él y que te entregues por completo a Cristo que confíes en él como El Salvador de tu alma y como aquel que puede cambiar tu vida.
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