Las posesiones demoníacas en el ministerio de Jesús
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Introducción
Introducción
Uno de los temas más controvertidos en la actualidad es el de las posesiones demoníacas. Las iglesias tienen poco conocimiento en cuanto a este tema. Incluso, hay algunos creyentes que por falta de conocimiento viven con el temor de que un demonio los pueda poseer. Por otro lado, hay personas, o grupos de cristianos que ven demonios donde no los hay.
Y para poder desmitificar estas cosas es necesario comprender lo que Biblia dice acerca de las posesiones. No podemos basar nuestro conocimiento en testimonios de otras personas o experiencias personales. Por eso me vi en la necesidad de hacer un estudio de las manifestaciones demoníacas durante el ministerio de Jesús
Porque aunque los demonios están operando para mal desde que fueron expulsados de la presencia de Dios, no se ven casos particulares de posesión en el Antiguo Testamento.
Sin embargo vemos como en el Nuevo Testamento la actividad de los demonios es intensa contra el Hijo de Dios
El testimonio de la actividad demoníaca en el Nuevo Testamento:
Vemos que la mayoría de casos de posesión en el Nuevo Testamento, se encuentran en los evangelios. No vemos caso de posesión en las epístolas, ni tampoco vemos instrucciones por parte de los apóstoles para la expulsión de demonios.
Las manifestaciones físicas de posesión registradas en el Nuevo Testamento incluyen hipocondría, locura, frenesí, problemas de dicción, mudez, sordera. Aunque cada uno de estos síntomas parecen enfermedades normales como consecuencia de la caída, la Biblia diferencia a los enfermos no posesos de aquellos que padecen por causa de espíritus malignos. No todas las personas que padecían alguna de estas enfermedades, físicas o mentales, estaban poseídas. Y creo que es importante tener en cuenta esto, porque en la actualidad algunos teólogos liberales o personas con poco entendimiento bíblico enseñan que enfermedades como la depresión, ansiedad, ataques de pánico, locura o epilepsia son consecuencia de influencias demoníacas. Sin embargo, esto no concuerda con lo que enseñan los evangelios.
La naturaleza de la posesión demoníaca
Para identificar la naturaleza de la posesión demoníaca, es importante examinar los casos que se describen en el Nuevo Testamento
El endemoniado gadareno (Mr. 5:1-20)
Lo primero que se observa de este hombre es que moraba desnudo en un cementerio, vemos que los espíritus inmundos dominan su personalidad, llevándolo a un estado de locura. También vemos una fuerza sobrenatural, el pasaje dice que el hombre era atado con cadenas pero las rompía.
Cuando se encontró con Jesucristo el demonio exclamó: Que tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Vemos que los demonios reconocen al Hijo de Dios, que temen a la condenación y no pueden desobedecer a Cristo.
El endemoniado de la sinagoga de Capernaum (Mr. 9:14-29)
En este caso, las manifestaciones de la posesión incluyen fuertes convulsiones, espumarajos en la boca, rechinar de dientes, mudez, sordera. El espíritu arrojaba al muchacho al fuego o al agua para destruirle.
Es interesante que los discípulos intentaron expulsar el demonio pero no pudieron. Y cuando le preguntan a Jesús porque no pudieron expulsarlo, Él les responde que ese género solo podía salir con ayuno y oración.
Esto indica que entre los ángeles caídos existe una jerarquía, algunos demonios son mas fuertes que otros.... y probablemente la fe de los discípulos había flaqueado porque habían descuidado la oración.
La autoridad de Cristo sobre los demonios
Cuando Jesús comenzó a expulsar demonios dice la Escritura que todos se maravillaban. Discutían acerca de la doctrina de Jesús y como este tenía autoridad sobre los espíritus inmundos.
Jesús explicó que este poder era una marca distintiva de su ministerio para inaugurar el reino de los cielos entre la humanidad de una manera nueva y poderosa:
Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa (Mt. 12:28-29).
El hombre fuerte al que hace referencia el pasaje es Satanás
Durante Su ministerio terrenal, Jesucristo había entrado en la “casa” (el mundo de los incrédulos que están bajo la esclavitud de Satanás) del hombre fuerte, y le estaba arrebatando sus bienes, es decir, liberando a las personas de la esclavitud satánica y llevándolas al gozo del reino de Dios. Este poder sobre los demonios, era evidencia de que el reino de Dios había llegado.
Y podemos ver un claro contraste entre el poder limitado de los demonios y la omnipotencia de Dios. Aunque el poder de los demonios es considerable, pero este poder está completamente sujeto a la autoridad de Cristo.
La actividad de Jesucristo en relación con los demonios:
El exorcismo era una práctica común en el contexto judío, Jesús hizo referencia a esta práctica en Mateo 12:27.
Pero, dice Frederick Leahy que los exorcismos paganos son un simple truco mediante el cual Satanás atrae las personas a su poder. Dice Frederick que cuanto más fuerte es el demonio en el exorcista, con tanta mayor certeza expulsará al demonio en el poseso. Pero es persona no ha sido liberada del poder del enemigo. El demonio expulsado puede volver, y probablemente lo haga.
En contraste, Jesús no realizaba exorcismos de forma convencional. Su autoridad iba más allá, ya que tenía el poder de ordenar al demonio que nunca más volviera a poseer a la persona, algo que los otros exorcistas no podían hacer.
Finalmente, durante el ministerio de Jesús, la expulsión de los demonios siempre se llevó a cabo en conjunción con la difusión del evangelio; nunca se separó de la predicación.
