Marcos 1:40-45
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Marcos 1:40-45
Marcos 1:40-45
40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. 41 Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. 42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio. 43 Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego, 44 y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos. 45 Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.
ORACIÓN
Cuan preciosa es tu palabra oh Dios nuestro, nuestra alma la desea con ansías, es viva y eficaz, y más cortante que espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón. Ella es inspirada por ti y útil para enseñar, reprender, corregir, y para instruirnos en santa justicia. Oh Señor nuestro, favorece a tu iglesia con Tu Espíritu Santo para que entienda guarde tu Palabra, abre nuestros ojos para que veamos la sus maravillas; y la belleza, la majestad y el poder de nuestro Cristo.
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Piense por un momento en alguno de estos escenario: (1) encontrar el feto de una gallina al abrir un huevo (2) ver a alguien comerse un pájaro atropellado o (3) tener que tocar una llaga llena de pus. ¿Qué emoción experimenta? Algunos científicos han llamando a esta emoción “disgusto”. En el año 2018 Val Curtis la directora del grupo de Salud Ambiental de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, aplicó una encuesta a 2500 personas para ver sus reacción ante una serie de escenarios muy desagradables como lo antes mencionados. Los resultados permitieron crear una especie de “arquitectura del disgusto” que les indicaba -según ellos- como funcionan las emociones humanas. Lo cierto es que el estudio, que se publicó en una importante revista científica Philosofical Transactions of the Royal Society b, arrojó que para los entrevistados los escenario más repulsivo son aquellos que tienen que ver con una enfermedad o herida infecciosa.
En la Biblia podemos ver el pecado como una enfermedad infecciosa terrible que necesita cura. El Profeta Isaías dijo: “… por su llaga fuimos nosotros curados” Is. 53:4-5. Y Pedro en su carta dijo esta misma verdad: “y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados”. Para el pueblo judío no había una enfermedad que representara mejor los efectos destructivos del pecado que la Lepra. Y sepa que en lista de las cosas más inmunda la lepra ocupada el segundo lugar, el primero un cuerpo muerto.
1. La lepra comenzaba con pequeños rosetones aparentemente inofensivos que terminaban convirtiéndose en llagas podridas, el pecado hace eso.
2. La lepra deforma la imagen del hombre, el pecado hace eso.
3. La lepra hacia a un hombre repulsivo para otros hombres, el pecado hace eso.
4. La lepra humillaba y afligía al hombre, el pecado hace eso.
5. la lepra crea insensibilidad en el cuerpo, el pecado en la conciencia.
6. La lepra alejaba al hombre de la adoración a Dios, el pecado también.
7. El leproso solo podían esperar la muerte, el pecador lo mismo.
Ahora bien la pregunta personal es esta: ¿A considerado su pecado en esos términos? El pecado que acobija el corazón en secreto, y que acaricia y estimula la mente lujuriosa, es lepra mortal que mata el cuerpo y al alma. verdaderamente ¿Reconoce usted esto en su vida? mi propósito es precisamente ese, que al haber lo terrible y abominable que es el pecado usted acusa a Cristo diciendo: “Hijo de Dios, si quieres, puedes limpiarme.”
ARGUMENTO
Jesús, El Hijo de Dios, salva a los hombres que se encomiendan a su buena voluntad.
BOSQUEJO
I. Jesús limpia a un hombre inmundo
II. El propósito de haberlo limpiado
III. Las consecuencias de haberlo limpiado
I. Jesús limpia al hombre inmundo
I. Jesús limpia al hombre inmundo
A. La condición miserable del hombre.
A. La condición miserable del hombre.
“Vino a él un leproso...”
La enfermedad de la lepra es terrible. EN la Biblia el término Hebreo que se traduce como Lepra es צָרַעַת (ṣā∙rǎ∙ʿǎṯ). Para algunos estudiosos el termino se refiere a una variedad de enfermedades contagiosa de la piel, entre ellas la lepra. Para otros como el Dr. Huizenga el término “...describe una enfermedad definida, una enfermedad que corresponde a lo que hoy llamamos lepra, aunque los síntomas pueden no ser los mismos” (Unclean! Unclean!, Grand Rapids, 1927, pp. 145, 146; véase su argumento completo en pp. 143–147). Tomado de William Hendriksen.
E.W.G. Masterman en su artículo sobre la Lepra en Dictionary of Christ and the Gospels comenta: «Ninguna otra enfermedad reduce a un ser humano por tantos años a una ruina tan repulsiva».
Es cierto, miremos de cerca la condición de este hombre:
1. Físicamente destruido
1. Físicamente destruido
Barcley en su comentario menciona tres clases de lepras (1) La lepra tuberculoide. Empieza por un letargo inexplicable y dolores en las articulaciones. Más tarde aparecen en el cuerpo manchas descoloridas. En ellas se forman pequeños nódulos rosados que luego se vuelven marrones...Los nódulos se agrupan especialmente en los pliegues de las mejillas, la nariz, los labios y la frente. Cambia de tal manera el aspecto total de la cara que la persona pierde su aspecto humano... Los nódulos se van haciendo cada vez más grandes; se ulceran y echan un pus repugnante. Se les caen las cejas; los ojos se les ponen saltones; la voz se vuelve áspera, y le silba el aliento a causa de la ulceración de las cuerdas vocales. También se les ulceran las manos y los pies. Poco a poco el paciente se convierte en una masa de bultos ulcerados.
(2) La lepra anestésica. Las etapas iniciales son las mismas; pero quedan afectados los nervios. El área infectada pierde la sensibilidad.... Conforme se desarrolla la enfermedad el daño que se produce en los nervios causa manchas descoloridas y ampollas. Los músculos se degeneran; los tendones se contraen hasta el punto de dejar las manos como garras y siempre se deforman las uñas. Se producen ulceraciones crónicas en los pies y en las manos seguidas de la progresiva pérdida de los dedos hasta que al final se les cae la mano o el pie enteros. (3) La tercera clase de lepra es el tipo más corriente, en el que se mezclan la lepra tuberculoide y la anestésica.
No sabemos cual de estas tenía el hombre que se le acercó a Jesús pero sabemos que su estado era avanzado porque Lucas en su versión del relato nos dice que era un “hombre lleno de lepra” (Lc 5:12).
2. Socialmente marginado
2. Socialmente marginado
En Lev 13:45-46 vemos cual era la suerte para los leproso: (1) el Vestido rasgado, (2) su cabeza debía estar descubierta, (3) el bigote debía cubrirse (4) debía vivir fuera del campamento (5) y debía gritar טָמֵא טָמֵא (ṭā∙mē ṭā∙mē) que es !Inmundo, inmundo!
Un leproso no podía estar a menos de 2 metros de distancia y si hacía brisa a menos 45 mts (Según la pag. GotQuestion). Sí un leproso se acercaba a la ciudad los hombres huían de él o le podían arrojar piedras como si de una fiera salvaje se tratara. Un rabino llegó a decir que jamás compraría un huevo en una calle donde hubiere transitado un leproso.
3. Emocionalmente destrozado
3. Emocionalmente destrozado
A los leprosos se le conocía como “los muertos vivientes”. En 2 Reyes se nos registra la trágica conversa de cuatro leprosos que vivían fuera de la ciudad: “ ¿Por qué estamos aquí sentados esperando la muerte? ....Entraremos en la ciudad», como el hambre está en la ciudad, moriremos allí; y si nos sentamos aquí, también moriremos.” 2 Re 7:3-4.
4. Religosamente maldecido
4. Religosamente maldecido
La Lepra desde muy temprano en el pensamiento del pueblo estaba vinculada con el pecado y con la ira divina. Era considerada muestra de la desaprobación divina. Dios hirió a Miriam con Lepra por su pecado y comparó este acto con el de un padre que le escupe el rostro a su hija (Num 12:10-15).
La maldición que lanzó David contra Joab por matar a Abner fue: “nuca falte en la casa de Joab quien sea leproso” (2 Sam 3:29).
Uzias, el orgulloso Rey de Judá, fue humillado por Dios con Lepra delante de 80 sacerdotes. La enfermedad lo consumió (2 Re 15; 2 Cr. 26).
Giezi el sirviente de Eliseo como paga por su ambición y engaño recibió la maldición del profeta: “...Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre”. 2 Re 5:27.
Físicamente destruido, socialmente marginado, emocionalmente destrozado, ceremonialmente impuro, este hombre era un !muerto viviente! !un maldito de Dios! Este es el hombre de nuestra escena, y que nos está apuntado a las consecuencias del pecado, la lepra del corazón
B. La actitud del Hombre inmundo
B. La actitud del Hombre inmundo
40 ... rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
1. Repudia su condición
1. Repudia su condición
“rogándole...”
El hombre se abre paso hacia Jesús como un suplicante desgraciado, el término rogándole comunica la idea de “pedir fervorosamente”. Él sabe que la ley le prohíbe acercarse a los hombres, que causará un revuelo, que posiblemente en su intento lo apedreen pero tiene un veneno mortal en su cuerpo la muerte hace tiempo llegó a su vida para enseñorearse y necesita con urgencia que Jesús le salve de su desgracia.
Aquí tenemos nuestra primera lección, el está conciente y repudia su condición. Él no solo es repulsivo para los hombres lo es para él mismo. Yo se que usted está consciente de su pecado pero la pregunta es ¿Cuán repulsivo es tu pecado? ¿Estás consciente de tu desgracia? ¿suplicante fervoroso o eres un pecador satisfecho?
Pero no solo repudia su condición, sino que también estaba consciente de quien podía ayudarle.
2. Consciente de quien es Jesús
2. Consciente de quien es Jesús
“...e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.”
Mateo nos da algo más de luces, en su relato nos dice que el leproso llamó a Jesús “Señor” y añade que se “postró” (Gr. Prosekynei, Término que siempre usa en el sentido de adoración). Es decir, se postró como quien se postra para reverenciar una deidad.
3. Se encomienda a la voluntad de Jesús
3. Se encomienda a la voluntad de Jesús
Y entonces les dice: “Si quieres, puedes limpiarme.” la frase es simple pero profunda. Es como si dijera: “Señor estoy seguro que el poder lo tienes pero no sé si a un maldito como yo, tu quisieras limpiar”. “Lo que separa a este cuerpo putrefacto de la plena salud es que Tu, oh Señor, tengas el buen deseo de impartir los benditos impulsos de vida sobre él. Qué más puede hacer este hombre, no hay nada digno en él, por fuera su carne se descompone y por dentro un veneno letal recorre sus venas, se ve así mismo como el Salmista: “Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.” Sal 38:3-4. Así que ahí está a merced de la buena voluntad de Jesús.
Podemos llegar a sentir compasión y hasta lastima al pensar en el estado de este hombre, su rostro blanco e inflamado como un león, quizás alguna llagas supurando, su bigote tapado y su cabeza descubierta. Pero, recuerde, el hombre que esconde su pecado (cualquiera que sea), tiene lepra en el corazón. Ese debe darnos mucha más pena: A saber:
(1) porque el no repudia su condición, sino que la ama.
El leproso de la historia no podía vivir más con su enfermedad, mientras que algunos con lepra en el corazón no imaginan vivir si ella.
El hombre con lepra corrió hacia Jesús, el que tiene lepra en su corazón huye de Jesús. El grito de su corazón no es: “Si quiere, puedes limpiarme”, sino “!si me quieres, déjame inmundo!”
Por favor no evada la pregunta ¿Cómo actúa usted con respecto al pecado, la lepra de su corazón?
Que gran lección nos ha dado el hombre de nuestra historia. Nos ha trazado el camino para la buena salud del alma: (1) Está consciente y repudiar su propia condición (2) saber que Jesús es el único que puede ayudarte, y (3) encomendarte humildemente a su buena voluntad para ser limpiado.
Transición: Ahora veamos como nuestro Señor responde.
C. La compasión y el poder divino de Jesús
C. La compasión y el poder divino de Jesús
41 Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. 42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.
41 Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio....
Nótese la maravillosa respuesta ante el repugnante espectáculo. Jesús tuvo no asco, repulsión, ni miedo sino misericordia o como lo dice la BTX “...se le enternecieron las entrañas”. No fue la lastima superficial sino que el lugar donde residen las emociones más nobles del Señor como la compasión y la piedad fue conmovido profundamente. Esto es digno de destacar, No hay una mejor ocasión para exponer lo que el hombre verdaderamente es que cuando algo inesperado le sucede o le toma por sorpresa.
En una ocasión un joven muy sucio y con mal olor se me acercó tenía una herida en su mano y otra en su mejilla, y me dijo ayúdame soy un maldito y me están comiendo los gusanos, mi primera reacción fue alejarme, protegerme, sentí miedo y asombro, me dolio la cabeza; molesto por el susto que me dio le dije “no puedo ayudarte”. A las horas, medite en lo sucedido, y tuve compasión de este hombre.
Pero nuestro amado Jesús, no hizo eso. No requirió de un largo tiempo para pasar el susto, ver las implicaciones de lo que estaba sucediendo y luego actuar. Él tuvo misericordia, extendió la mano y le toco. Es un acto espontaneo. (1) tuvo misericordia, (2) extiende la mano y (3) lo toco. La misma mano que creo el universo y le formo cada hueso en vientre de su madre lo toca. El Autor de la vida tocando al muerto viviente. Entonces el silencio se rompe y las palabras brotan como de una fuente: Quiero, sé limpio.
Quiero en presente continuo, para que las generaciones de ayer, de hoy y de mañana jamás duden de su buena voluntad y se limpio en voz pasiva para jamás olviden en Quien reside el poder purificador.
Ciertamente el relato es corto, pero el impacto que genera en el alma es inmensurable. Jesús se ve poderoso pero cercano, compasivo, dispuesto ayudar ahí donde las fuerzas humanas fallan; se le ve rápido para asistir al desgraciado; regio ante lo que azota y aflige al hombre, tierno al identificarse con su dolor, delicado al curar el corazón desesperado y sin alegría. Y todo por el deleite de su buena voluntad.
Razón tenía el coro de ángeles cuando cantaron:
Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes el se complace” Lc 2:14.
Y bien profetizó Isaias cuando dijo:
“...Él llevó nos nuestras enfermedades, y cargó nuestros dolores.” Is 53:4.
Con este milagro el está demostrando que es Dios. En una ocasión un Rey de Israel recibió una carta de parte del Rey de Siria para que recibiera a su mejor soldado un general valeroso en extremo y lo sanara de su Lepra. El Rey rasgo sus vestiduras y dijo: ¿Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que éste envíe a mí a que sane un hombre de su lepra? 2 Re 5:7.
Hasta Aquí, tenemos una enseñanza muy importante:
El hombre que consciente de su inmunda condición acude a Jesús con humilde reverencia y se encomienda a su voluntad amorosa, recibe inmediatamente una repuesta misericordiosa y compasiva. como bien lo indica Marcos: “...al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.”
Transición: ¿Pero usted debe sabe que esta limpieza tiene propósito?
II. El propósito al limpiarlo
II. El propósito al limpiarlo
43 Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego, 44 y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos.
Le hizo un encargo riguroso o una represión severa con una orden negativa y una positiva:
A. La orden negativa
A. La orden negativa
“Mira, no digas a nadie nada...” Es decir no le digas quien te limpió ni como te limpió a nadie. Esto se debe entender mejor como que no comentara abiertamente lo que había sucedido. Jesús omite sus razones, pero los más probable era que estuviera evitando una efervescencia mayor en las multitudes ya agitadas que finalmente le impidieran predicar (Mc 1:38-39).
B. La orden positiva
B. La orden positiva
sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos.
¿Por qué Jesús haría esto? bueno, la razón principal la indica Jesús mismo, “para testimonio a ellos”. El ritual de la purificación de la lepra era un ritual extraordinario y complejo. La primera parte, del sacrificio no se llevaba acabo en el Tabernáculo sino fuera del campamento. El sacerdote tomaba dos avecillas vivas y limpias, y una de las aves debía ser degollada en una vasija de barro con agua corriente y la avecilla viva debía ser introducida ahí, el hombre sería rociado siete veces, sería declarado limpio y la avecilla viva era liberada para que volara libre en campo abierto.
En el día 7 se rasurará el cabello, la barba, la ceja; lavará su ropa y su cuerpo. En el día 8 debía presentar dos corderos y una cordera, y los presentaría como ofrenda por el pecado y por la culpa. Con aceite el sacerdote ungía su oreja derecha, su pulgar derecho de la mano y del pie, lo mismo haría con la sangre.
Pero la verdadera lepra era una enfermedad incurable, por lo tanto, la ceremonia de purificación jamás se había llevado acabo. Cuando este hombre fuera al sacerdote recibiría un innegable testimonio del poder Jesús, y de su disposición de honrar la ley.
Pero también estaba interesado en que este hombre, que por tiempo había sido desterrado de las moradas de los hombres y de la adoración a Dios, fuera totalmente incorporado a su vida social y más aún a su vida religiosa. Note que Jesús no le dice: !Quiero, se sano! sino “Quiero, se limpio” El término limpio implica curar de una enfermedad que hace ceremonialmente impuro al hombre.
Jesús quería que este hombre restaurara su relación con Dios, porque en efecto esa era la intención de su venida:
Se había profetizado: “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.” Ez 36:25.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Jn 3:17–18.
No he venido a llama a justos, sino a pecadores al arrepentimiento Lucas 5:32.
Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. 2 Co 5:19.
¿Tiene esto alguna implicación para usted? El vino a Salvarle de su pecado, el vino a curar la lepra del pecado, esto es lo primero y lo más importante. Hay personas que vienen a la iglesia para que se les ayude en equis situación, son bien recibidos. Pero lo primero que hay que tratar es la lepra del corazón. sin eso todos lo que se haga está contaminado.
Un hombre consciente y repudiando su condición se acerca a Jesús por ayuda, se encomienda a su buena voluntad y le dice “si quieres, puedes limpiarme”, Jesús lo limpia de su lepra con la intención de resturar su relación con Dios. Que hermoso, pero esto trajo consecuencias.
III. Las consecuencias al limpiarlo
III. Las consecuencias al limpiarlo
El hombre que comenzó acelerando nuestro pulso ante tal acto reverencia humilde, ahora nos deja con un triste retrato de su corazón: 45 Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.
Note lo que está sucediendo, el hombre ha desobedecido a Aquel que llamó Señor y a quien se le postró con humildad reverente. Su estado de desesperación lo llevó a postra su cuerpo ante Jesús pero no inclinó su voluntad en obediencia.
Quizas el pensó que era mejor publicarlo mucho y así dar a conocer tan maravilloso ser, o tal vez la efervescencia de un espíritu favorecido pero ignorante lo impulso a hacer lo que hizo. Sea lo que sea, ha causado problemas. El Señor Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos. El intercambio de situación es evidente: el leproso que estaba afuera en el desierto porque no podía entrar a la cuidad ahora está dentro de la ciudad, y Jesús, despues de curar al leproso no puede entrar en la cuidad y debe permanecer en el desierto. Un intercambio notable. Que notable resulta la misericordia de nuestro Señor al limpiar a un hombre que terminaría desobedeciendole y causándole problemas. Pero esa es la naturaleza de nuestra salvación. El señor salva a pecadores que no lo merecen.
Conclusión
La palabra de Dios nos llama a encarar esta situación del pecado de una vez por todas. creyentes y no creyentes, todos tenemos pecados en el corazón. Así como el hombre de la lepra era ceremonialmente impuro y no podía entrar al templo a adorar a Dios, el hombre que peca no puede tener una correcta relación con Dios.
Si eres hijo de Dios y aun albergas pecado en tu vida, estás dañando tu relación paternal con Él, tu mismo has escondido bajo la cama la lampara del evangelio; has afligido tu conciencia con el peso de la culpa; has cambiado tu baile por lamento; el manto de alegría por un espíritu angustiado; y la bendición paternal por los azotes de su disciplina. El gozo y la paz se han ido, huyen de ti cuales aves salvajes. !Lepra! !hay lepra en el corazón!. Pero Jesucristo tu Señor es la cura. Si tu vienes a él desesperado y suplicante y le dices: SI quieres, puedes, limpiarme. Escucharas las benditas Palabras: Quiero, se limpio. No solo quieres ser perdonado, debes ser limpiado.
Si por el contrario usted no es cristiano, debo decirle que su estado es mucho peor y más urgente. Se lo explico: la lepra cuando compromete los nervios ya no duele, el hombre pierde toda sensibilidad al dolor en sus miembros que termina perdiéndolos a causa de alguna lesión o accidente que no evitó porque simplemente nunca tuvo la alarma del dolor. El pecado produce el mismo efecto, No duele. Y la tragedia esta en que el pecado dice No hay nada malo con esto, no hay dolor en mi corazón ni en mi conciencia. Pero de lo que no se ha percatado es que en realidad el corazón y la conciencia se han hecho insensibles como piedra. Ahora solo le queda esperar la muerte. Pero, por favor, Si por una obra del Espiritu Santo el sistema nervioso del alma reacciona, y un impulso de dolor viene a su corazón, si algo te dice, debes arrepentirte, si por un momento se te concediese ver cuan respulsivo es tu pecado para con Dios, entonces sigue el ejemplo del hombre leproso, corre a Jesús con gran humildad, y suplicale, Señor, Si quieres, puedes limpiarme de mi pecado, y no dude ni por un segundo del buen deseo del Señor por socorrerle, y así usted hoy se irá a casa con esta verdad en su corazón:
Jesús, El Hijo de Dios, salva a los hombres que se encomiendan a su buena voluntad.
