Reino de Jesucristo
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· 15 viewsEl reino presente y futuro en el cual Jesucristo ejerce toda su autoridad, y a través del cual él triunfa sobre toda la oposición.
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El reino de Jesucristo es un reino celestial
El reino de Jesucristo es un reino celestial
No es de este mundo
No es de este mundo
Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí.
Ver también Ap 5:6; Ap 7:10; Ap 21:1; Ap 21:3
El reino le fue dado por Dios
El reino le fue dado por Dios
Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.
Ver también Sal 72:1; Dn 2:44; Mt 28:18; Jn 16:15
El reino es suyo por derecho
El reino es suyo por derecho
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él.
Ver también He 1:8; Sal 45:6; Ap 22:13
Jesucristo hereda el reino que fue prometido a David
Jesucristo hereda el reino que fue prometido a David
Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David;
Ver también Ro 15:12; Is 11:10; Ap 2:27; Sal 2:9
Jesucristo revela el reino de Dios en la tierra
Jesucristo revela el reino de Dios en la tierra
Jesucristo trajo el reino de Dios
Jesucristo trajo el reino de Dios
Mt 4:17 Las expresiones el “reino de los cielos” y el “reino de Dios” son intercambiables.
Ver también Mt 3:2; Mt 10:7; Mt 12:28; Mr 1:15; Lc 17:20–21
Los milagros son una señal de su reino
Los milagros son una señal de su reino
La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo. Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte Él solo.
Ver también Mt 8:26–27 autoridad sobre el mundo creado; Mt 11:2–5 autoridad para sanar
Autoridad sobre la vida y la muerte:
Autoridad sobre la vida y la muerte:
Lc 7:11–15; Ap 1:17–18
Las parábolas son una señal de su reino
Las parábolas son una señal de su reino
Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del mar. Y se congregaron junto a Él grandes multitudes, por lo que subió a una barca y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa. Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta. El que tiene oídos, que oiga. Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? Y respondiendo Él, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice: «Al oír oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis; porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible y con dificultad oyen con sus oídos; y sus ojos han cerrado, no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane». Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen. Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron. Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino. Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, este es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que solo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae. Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, este es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, este es el que oye la palabra y la entiende, este sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta. Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando el trigo brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?». Él les dijo: «Un enemigo ha hecho esto». Y los siervos le dijeron*: «¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?». Pero él dijo*: «No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella. »Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: “Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero”». Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas. Les dijo otra parábola: El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina hasta que todo quedó fermentado. Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábola, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo: Abriré mi boca en parábolas; hablare de cosas ocultas desde la fundacion del mundo. Entonces dejó a la multitud y entró en la casa. Y se le acercaron sus discípulos, diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. Y respondiendo Él, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno; y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga. El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo. El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase; y cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero echaron fuera los malos. Así será en el fin del mundo; los ángeles saldrán, y sacarán a los malos de entre los justos, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron*: Sí. Y El les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
Ver también Mr 4:1–34; Lc 8:4–15; Lc 13:18–21
Jesucristo ejerce la autoridad de su reino hoy en día
Jesucristo ejerce la autoridad de su reino hoy en día
Los creyentes entran al reino de Jesucristo inmediatamente
Los creyentes entran al reino de Jesucristo inmediatamente
Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Él le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.
Ver también Mt 5:3; Mt 11:11
Los creyentes son redimidos del reino de la tinieblas
Los creyentes son redimidos del reino de la tinieblas
dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en luz. Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado,
Ver también Ef 5:5
Los creyentes disfrutan ahora de las bendiciones del reino de Jesucristo
Los creyentes disfrutan ahora de las bendiciones del reino de Jesucristo
Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos.
Ver también Dn 7:22; Dn 7:27; Lc 12:32; Lc 22:29–30; Stg 2:5; Ap 1:5–6; Ap 1:9; Ap 3:21
Jesucristo gobierna ahora sobre cualquier autoridad
Jesucristo gobierna ahora sobre cualquier autoridad
quien está a la diestra de Dios, habiendo subido al cielo después de que le habían sido sometidos ángeles, autoridades y potestades.
Ver también Ef 1:20–23; Flp 2:9; Col 2:10; He 12:2; Ap 12:10; Ap 19:16
El reino de Jesucristo será totalmente establecido en su segunda venida
El reino de Jesucristo será totalmente establecido en su segunda venida
Su reino vendrá con poder en un momento específico
Su reino vendrá con poder en un momento específico
Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces se sentará en el trono de su gloria;
Ver también Zac 9:10; Mt 24:30–31; 2 Ti 4:1
Su reino sustituirá toda autoridad terrenal
Su reino sustituirá toda autoridad terrenal
El séptimo ángel tocó la trompeta, y se levantaron grandes voces en el cielo, que decían: El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos.
Ver también 1 Co 15:24–25; 1 Co 15:50–52; Flp 3:20–21
Toda la creación reconocerá la realeza de Jesucristo
Toda la creación reconocerá la realeza de Jesucristo
para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Ver también Sal 2:6–8; Ap 5:13
Su reina dura para siempre
Su reina dura para siempre
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Ver también Is 9:7
