EL AYUNO COMO DISCIPLINA ESPIRITUAL

Creciendo en Piedad - Disciplinas Espirituales  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Que la audiencia aprenda a la necesidad del ayuno bíblico para su crecimiento en piedad o semejanza a Cristo.

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INTRODUCCIÓN

“Algunos han exaltado el ayuno religioso más allá de la enseñanza bíblica y de la razón; otros lo han descartado totalmente. – John Wesley.
A través de toda la historia bíblica y la historia de la iglesia, nos encontramos con que los grandes hombres de Dios “ayunaron”.
Moisés, el legislador… ayunó.
David, el gran rey de Israel… ayunó.
Elías, el profeta de Dios… ayunó.
Pablo, el apóstol de los gentiles… ayunó.
Jesucristo, el Hijo encarnado de Dios… ayunó.
Y grandes hombres de Dios en la historia de la iglesia como Martín Lutero, Juan Calvino, Juan Knox, John Wesley, Jonathan Edward, David Brainerd, Charles Finney, entre otros más… ayunaron.
Por lo que me parece que esta disciplina espiritual es de suma importancia, que tengamos un concepto bíblico y apropiado para practicarla para crecer en la piedad o imagen de Cristo Jesús.

EL AYUNO Y SUS TIPOS

¿Qué es el ayuno?
“El ayuno cristiano es la abstinencia voluntaria de ingerir comida con propósitos espirituales.”
Tres elementos a resaltar en la definición anterior:
Voluntario
Abstención de comida
Propósitos espirituales
Richard Foster, en su libro “Alabanza a la disciplina”, dice sobre el ayuno que, “En toda la Biblia, el ayuno se refiere a la abstención del alimento con propósitos espirituales. Se distingue de la huelga de hambre, cuyo propósito es el de lograr el poder político o el de atraer la atención hacia una buena causa. También se distingue de la dieta para la salud, que destaca la abstinencia de alimentos, pero con propósitos físicos y no espirituales. A causa de la secularización de la sociedad moderna, el “ayuno” (en caso de que se haga alguno) está motivado por la vanidad o el deseo de poder. Con esto no estoy diciendo que estas formas de “ayuno” son necesariamente malas, sino que su objetivo es distinto del que prescribe la Biblia. El ayuno bíblico siempre se centra en propósitos espirituales.”[1]
Donald Whitney dice que “El ayuno de alguien que no es cristiano no produce un valor eterno. Es para los creyentes en Cristo, pues la Disciplina debe estar arraigada en la relación con Cristo y practicarse con el deseo de llegar a ser más semejante a él.”[2]
La Biblia hace distinción entre diferentes clases o tipos de ayunos, lo cuales podríamos practicar en nuestros días:

1- El ayuno normal implica abstenerse de todo alimento, pero no de agua.

“Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre.” (Mateo 4:2, NBLA)
“por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre.” (Lucas 4:2, NBLA)

2- El ayuno parcial es una limitación en la dieta, pero no la abstención de todo alimento.

El caso de Daniel: “Te ruego que pongas a prueba a tus siervos por diez días, y que nos den legumbres para comer y agua para beber.” (Daniel 1:12, NBLA)
El caso de Juan el Bautista: “Y él, Juan, tenía un vestido de pelo de camello y un cinto de cuero a la cintura; y su comida era de langostas y miel silvestre.” (Mateo 3:4, NBLA)

3- El ayuno absoluto es evitar todo alimento y líquido, incluso el agua.

El ejemplo de Esdras: “Después Esdras se levantó de delante de la casa de Dios y entró a la cámara de Johanán, hijo de Eliasib. Aunque entró allí, no comió pan ni bebió agua, porque hacía duelo a causa de la infidelidad de los desterrados.” (Esdras 10:6, NBLA)
También Ester: “«Ve, reúne a todos los judíos que se encuentran en Susa y ayunen por mí; no coman ni beban por tres días, ni de noche ni de día. También yo y mis doncellas ayunaremos. Y así iré al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco».” (Ester 4:16, NBLA)

4- La Biblia también describe un ayuno sobrenatural.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos establece que “parece posible sobrevivir sin comida ni bebida en un lapso de tiempo de 8 a 21 días”. En el caso de que haya una ingesta de agua, “el tiempo de supervivencia puede llegar incluso a unos dos meses” sin comida.
Caso Moisés: “Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el SEÑOR había hecho con ustedes, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua.” (Deuteronomio 9:9, NBLA)

5- El ayuno en privado.

Es el que se menciona más a menudo y es el que hace alusión nuestro texto de Mateo 6:16-18.

6- Los ayunos de la congregación.

Este lo vemos practicado por la Iglesia en Antioquia en Hechos 13:1-2.

7- Los ayunos nacionales.

Tenemos el ejemplo de Josafat (2 Crónicas 20:3), el caso de Nehemías (Nehemías 9:1), también Ester (Ester 4:16), entre otros.
Ilustración: “A propósito, en los comienzos de los Estados Unidos, el Congreso proclamó tres ayunos nacionales. Los presidentes John Adams y James Madison llamaron a los estadounidenses a ayunar, y Abraham Lincoln lo hizo en tres oportunidades distintas durante la guerra civil de los Estados Unidos.”[3]

8- Dios estableció un ayuno regular en el Antiguo Testamento.

Por ejemplo, en el día del perdón (Levítico 16:29-31)

9- La Biblia menciona ayunos ocasionales.

Se practican en ocasiones especiales o cuando ocurre la necesidad.

EL AYUNO SE ESPERA DEL CREYENTE

Si vamos a nuestro texto bíblico con el que iniciamos nuestro sermón en el día de hoy, nos daremos cuenta de que Jesús asume que los creyentes ayunarían. Leamos nuevamente Mateo 6:16-18.
De la misma manera que Jesús espera que ofrendemos (ver Mateo 6:2-3) y que oremos (ver Mateo 6:5-7), también lo espera con el ayuno.
En esta porción encontramos:
Una orden negativa (v. 16)
Una orden positiva (v. 17-18)
Una promesa (v.18)
“El único Observador de su ayuno debería ser el Dios Secreto. Nadie más debe saber que usted está ayunando, a menos que sea absolutamente inevitable o necesario.”[4]
¿Cuánto tiempo deberíamos ayunar?
En la Biblia encontramos ejemplos de ayunos que:
Duraron un día o parte de un día (vea Jueces 20:26; 1 Samuel 7:6; 2 Samuel 1:12; 3:35; Nehemías 9:1; Jeremías 36:6),
Un ayuno de una noche (vea Daniel 6:18-24),
Ayunos de tres días (vea Ester 4:16; Hechos 9:9),
Ayunos de siete días (vea 1 Samuel 31:13; 2 Samuel 12:16-23),
Un ayuno de catorce días (vea Hechos 27:33-34),
Un ayuno de veintiún días (vea Daniel 10:3-13),
Ayunos de cuarenta días (vea Deuteronomio 9:9; 1 Reyes 19:8; Mateo 4:2)
Ayunos de duración no especificada (vea Mateo 9:14; Lucas 2:37; Hechos 13:2; 14:23).
“En sentido literal, la abstinencia de una comida con fines espirituales constituye un ayuno. Así que la duración de su ayuno depende de usted y de la guía del Espíritu Santo.”

EL AYUNO DEBE DE HACERSE CON PROPÓSITO

El ayuno bíblico es más que abstenerse de ingerir comida. Si usted no tiene un propósito espiritual para ayunar, no es más que un ayuno para bajar de peso. Sin un propósito, el ayuno puede ser una experiencia miserable y egocéntrica si se trata únicamente de fuerza de voluntad y resistencia.
Tal vez la lección más grande sobre el ayuno que tuve en mis clases en el seminario sobre este tema del ayuno es que el “hambre” es mi aliada. Y usted me preguntará “¿Cómo así?”. Bueno, funciona de la siguiente manera: cuando está ayunando y le gruñe el estómago o le duele la cabeza, usted piensa o entiende que tiene hambre, y es así, de manera que lo tiene porque está ayunando, por lo que le debe de recordar que lo está haciendo por un propósito específico, y es una oportunidad para orar nuevamente y tener presente ese propósito.
“Es inútil ayunar como una manera de impresionar a Dios y lograr su aceptación. La fe en la obra de Jesucristo nos hace aceptables ante Dios, no nuestros esfuerzos, a pesar de lo intensos o sinceros que sean. El ayuno no produce ningún beneficio eterno para nosotros hasta que nos acerquemos a Dios por medio del arrepentimiento y de la fe”[5]
La Biblia establece muchos propósitos para ayunar. Enumeraremos algunos de ellos.
Para fortalecer la oración.
Para buscar la guía de Dios.
Para expresar duelo.
Para buscar liberación y protección.
Para manifestar arrepentimiento y el regreso a Dios.
Para humillarse uno mismo a Dios.
Para expresar preocupación por la obra de Dios.
Para atender las necesidades de otros.
Para vencer las tentaciones y consagrarse.
Para expresar amor y adoración a Dios.

CONCLUSIÓN

Amados hermanos y amigos, el evangelio es lo único que necesitamos para salvarnos. Cristo ya hizo el sacrificio necesario y requerido por Dios para la completa liberación de pecado, la restauración de nuestra relación con Dios y para que haya un cambio radical en la vida de la persona. El ayuno no cambia; no nos hace aceptos a Dios; cuidado con manipular a Dios con él. El ayuno es un potencializador de la oración y una expresión del corazón que necesita a Dios.
[1] Foster, Richard. Alabanza a la disciplina (p. 61). Editorial Betania. [2] Whitney, Donald S.. Disciplinas espirituales para la vida cristiana (p. 210). Tyndale House Publishers. Edición de Kindle. [3] Whitney, Donald S.. Disciplinas espirituales para la vida cristiana (p. 213). Tyndale House Publishers. Edición de Kindle. [4] Whitney, Donald S.. Disciplinas espirituales para la vida cristiana (p. 216). Tyndale House Publishers. Edición de Kindle. [5] Whitney, Donald S.. Disciplinas espirituales para la vida cristiana (p. 219). Tyndale House Publishers. Edición de Kindle.
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