EL EVANGELISMO COMO DISCIPLINA ESPIRITUAL
Creciendo en Piedad - Disciplinas Espirituales • Sermon • Submitted • Presented
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· 1,793 viewsQue la audiencia pueda ver la evangelización como una disciplina espiritual importante que les ayudará en su crecimiento en piedad o semejanza a Cristo.
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Como muchos ya saben, hace unas semanas estuve participando de un entrenamiento pastoral denominado “intensivo pastoral”, en donde más de 40 pastores estuvimos conviviendo y capacitándonos sobre eclesiología. Fue una experiencia maravillosa compartir con pastores de diferentes países. Es mucho lo que podría compartir, pero solo quiero resaltar algo que me llamó poderosamente la atención. Y es que un par de esos pastores estaban ansiosos por salir a evangelizar; pero en el programa no había nada programado para eso. En un por la zona colonial que teníamos en el programa, ellos aprovecharon para evangelizar a todos los que pudieron. En un principio, debo admitir que me pareció un poco exagerado de su parte y que no era el momento para eso, pero luego de pensar, analizar y ver su pasión por el evangelismo, cambié de opinión. Y verlos a ellos, fue una de las cosas que más me desafió. ¡Aún tengo mucho que crecer ahí!
Como iglesia una de las debilidades más grandes que tenemos es sobre este tema de la evangelización. En lo individual, una de las deficiencias más grandes que tenemos es la evangelización. Si hay un tema en el que somos más desobedientes a Dios y estamos conscientes es precisamente en este: compartir el evangelio.
Pues mis amados hermanos, hoy estaremos compartiendo, precisamente sobre este tema. Hablaremos sobre la evangelización como disciplina espiritual para nuestro crecimiento en piedad.
LA EVANGELIZACIÓN ES ALGO QUE SE ESPERA DE NOSOTROS
LA EVANGELIZACIÓN ES ALGO QUE SE ESPERA DE NOSOTROS
¿Qué es evangelización? J. I. Packer nos brinda una definición de evangelismo, en su libro “El Evangelismo y la Soberanía de Dios”, que creo pertinente para nuestro tema:
“Evangelizar es presentar al Señor Jesucristo de tal manera en el poder del Espíritu Santo, que todos los hombres puedan poner su fe en Dios por medio de Él, lo acepten como su Salvador y le sirvan como su Rey en la comunión de Su Iglesia.”[1]
Si deseamos ser más concisos, podríamos decir que la evangelización es “la comunicación del evangelio”.
Jesucristo mismo es quien nos ha encomendado la labor de dar testimonio del evangelio:
“Acercándose Jesús, les dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. »Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».” (Mateo 28:18–20, NBLA)
“Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15, NBLA)
“y les dijo: «Así está escrito, que el Cristo padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día; y que en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” (Lucas 24:46–47, NBLA)
“Jesús les dijo otra vez: «Paz a ustedes; como el Padre me ha enviado, así también Yo los envío».” (Juan 20:21, NBLA)
“pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra».” (Hechos de los Apóstoles 1:8, NBLA)
Es posible que algunos de ustedes me digan: “pastor, es que yo no tengo el don de evangelizar, como podemos ver en Efesios 4:11-12, que es un don de Cristo.”
“Y Él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo;” (Efesios 4:11–12, NBLA)
Definitivamente, es cierto que Dios otorga a algunos un llamado especial para un ministerio evangelístico, pero esto no puede ser una excusa para que yo evangelice. Dios llama a todos a que evangelice tenga el don o no lo tenga. Escucha lo que Donald Whitney dice al respecto:
“Así, mientras que Dios llama a cada creyente a dar testimonio, solamente llama a unos pocos al ministerio vocacional de evangelista. Tal como cada cristiano, independientemente de su don espiritual o de su ministerio, debe amar a los demás, así cada creyente debe evangelizar, ya sea que tenga o no el llamado a ser un evangelista.”[2]
El apóstol Pedro nos invita a que consideremos esta responsabilidad de evangelizar cuando dijo:
“Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable.” (1 Pedro 2:9, NBLA)
De manera mis amados hermanos, que nuestro Señor espera que nosotros compartamos su evangelio con otros. Así como se espera que de manera natural respiremos para mantenernos vivos, que comamos para alimentarnos, que descansemos para fortalecernos, también se espera que evangelicemos para que otros puedan ser salvos y Dios glorificado y nosotros crezcamos.
Vuelvo a citar a Packer: “Todo cristiano está comisionado por Dios para proclamar el evangelio.”[3]
LA EVANGELIZACIÓN TIENE PODER
LA EVANGELIZACIÓN TIENE PODER
En una investigación realizada por George Barna, revela el porqué muchas personas tienen temor a compartir el evangelio con otros:
“El motivo dominante detrás de la creciente renuencia de los cristianos a compartir su fe con los no creyentes concierne a la experiencia misma de compartir la fe. Al preguntarles a los cristianos acerca de sus actividades de testimonio, descubrimos que nueve de cada diez individuos que intentan explicar sus creencias y teología a otros salen de esas experiencias con la sensación de haber fracasado. […] La realidad del comportamiento humano es que la mayoría de personas evitan aquellas actividades en las que se perciben a sí mismos como fracasos. Como criaturas en búsqueda del placer y la comodidad, ponemos énfasis en aquellas dimensiones y actividades en las que nos sentimos más capaces y seguros. Así, a pesar del mandato divino de compartir la Palabra, muchos cristianos redirigen sus energías a áreas de actividad espiritual que son más satisfactorias y en las que tienen mayores probabilidades de alcanzar el éxito.”[4]
Esta investigación muestra una de las razones más preponderantes en cuanto al temor a evangelizar, y el porcentaje es bastante alto de personas que experimentan este temor: 90%.
¿Qué es el éxito en la evangelización? Si medimos el éxito por las personas que aceptan el evangelio, pues todos somos unos fracasados, incluyendo a Cristo mismo.
“Es necesario que comprendamos que compartir el evangelio es una evangelización exitosa […] toda evangelización bíblica es una evangelización exitosa, independientemente del resultado.”[5]
Así que el evangelio es exitoso porque es poderoso. Y hay dos cosas importantes a saber sobre este poder a la hora de la evangelización:
En primer lugar, el poder de la evangelización es el Espíritu Santo.
En primer lugar, el poder de la evangelización es el Espíritu Santo.
“Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” (Hechos de los Apóstoles 1:8, NBLA)
En segundo lugar, el evangelio que compartimos tiene poder incorporado en sí mismo.
En segundo lugar, el evangelio que compartimos tiene poder incorporado en sí mismo.
“Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del judío primeramente y también del griego.” (Romanos 1:16, NBLA)
“El más poderoso testimonio cristiano permanente siempre ha sido comunicar la Palabra de Dios por medio de alguien que viva la Palabra de Dios.”[6]
LA EVANGELIZACIÓN ES UNA DISCIPLINA
LA EVANGELIZACIÓN ES UNA DISCIPLINA
Si bien es cierto que al compartir el evangelio compartimos la vida de Dios que nos ha transformado y que, por lo tanto, es importante aprovechar cada oportunidad que tengamos para hacerlo. Pero también la evangelización es una disciplina que amerita de parte nuestra una intencionalidad para testificar y no solo el aprovechamiento de oportunidades.
La evangelización es una disciplina que requiere nuestra intencionalidad para:
Obedecer a Jesús.
“Si ustedes me aman, guardarán Mis mandamientos.” (Juan 14:15, NBLA)
J. I Packer dijo que: “Si amamos a Dios y a nuestro prójimo, evangelizaremos y todo nuestro esfuerzo lo dedicaremos a ese afán. El evangelismo no nos será una pesa grandísima que cargar; aprovecharemos las oportunidades en nuestros medios y lo haremos con gozo, amor, caridad y espontaneidad.”[7]
Imitar a Jesús.
“Sean imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo.” (1 Corintios 11:1, NBLA)
Crecer para llegar a ser como Jesús.
“a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” (Efesios 4:12–13, NBLA)
Que el reino de Dios crezca y se expanda.
Leer Filipenses 1:12-18
“Cualquier cristiano que ha oído una predicación bíblica, que ha participado en estudios bíblicos y que ha leído las Escrituras y literatura cristiana durante un tiempo, debería tener la suficiente comprensión del mensaje básico del cristianismo como para compartirlo con los demás. Si hemos comprendido el evangelio para nuestra propia conversión, seguramente debemos conocerlo lo suficiente (incluso si aún no sabemos mucho más acerca de la fe) como para decirle a alguien más cómo convertirse.”[8]
Amados hermanos, de la misma manera que sacamos tiempo para venir a la iglesia, debemos sacar tiempo para compartir con un vecino o amigo sobre el evangelio de Cristo Jesús y hasta invitarlo a la iglesia.
De la misma manera que sacamos tiempo para orar diariamente, debemos incluir en nuestras oraciones a personas que no conocen a Dios para que Dios nos dé la oportunidad de compartir con ellos el evangelio.
De la misma manera que dedicamos tiempo para escuchar, leer, estudiar, memorizar y meditar en la Palabra de Dios, también debemos de ver las porciones bíblicas donde hablan del evangelio para aprenderlas y predicarlas a otros.
Estimados hermanos, debemos ser intencionales para la evangelización de los perdidos; creo que ha llegado el momento de levantarnos a predicar el evangelio y pasar de ser un grupo de creyentes que se solo reconocen su debilidad en este aspecto de la vida cristiana y no hacer cambios al respecto, a ser ese grupo de hermanos, que voluntariamente buscan la forma de compartir con otros la Palabra de Dios. Nuestro crecimiento en piedad también dependerá de esto.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Sería contraproducente terminar este tiempo de predicación sin recordarles que gracias a Cristo y su evangelio hoy todos estamos aquí. En un punto de nuestras vidas estuvimos extraviados y bajo el yugo dominante del pecado, ajenos a una relación real con Dios, tal vez perdidos y autoengañándonos en una religión o secta, pero Jesús llegó con su evangelio y todo cambió.
Es sólo a través de Cristo que podemos tener una relación restaurada con Dios, porque nuestros pecados nos separan de Dios, pero el evangelio establece el puente para acercarnos nuevamente, ofreciéndonos perdón de pecados, si nos arrepentimos y ponemos nuestra fe en Jesús y su obra en la Cruz.
Mis amados hermanos, Dios nos ha encomendado el evangelismo no solo porque quiere hacernos colaboradores de su plan eterno de salvación de sus escogidos, sino que también, nosotros mismos somos edificados y crecemos en piedad para ser semejante a Jesús cuando evangelizamos.
El cambio debe de empezar hoy, con oración, con disposición, con calendarización, con meditación en textos evangelísticos para compartir… ¡Hoy! No mañana.
[1] J. I. Packer, El Evangelismo y la Soberanía de Dios, trans. Glenn A. Martínez (Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia, 2008), 40.
[2] Whitney, Donald S.. Disciplinas espirituales para la vida cristiana (p. 132). Tyndale House Publishers. Edición de Kindle.
[3] J. I. Packer, El Evangelismo y la Soberanía de Dios, trans. Glenn A. Martínez (Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia, 2008), 48.
[4] Whitney, Donald S.. Disciplinas espirituales para la vida cristiana (p. 134). Tyndale House Publishers. Edición de Kindle.
[5] Whitney, Donald S.. Disciplinas espirituales para la vida cristiana (p. 135). Tyndale House Publishers. Edición de Kindle.
[6] Whitney, Donald S.. Disciplinas espirituales para la vida cristiana (p. 138). Tyndale House Publishers. Edición de Kindle.
[7] J. I. Packer, El Evangelismo y la Soberanía de Dios, trans. Glenn A. Martínez (Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia, 2008), 80.
[8] Whitney, Donald S.. Disciplinas espirituales para la vida cristiana (p. 139). Tyndale House Publishers. Edición de Kindle.
