AMAR A DIOS, AMAR AL PRÓJIMO

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Que mi audiencia reflexione sobre el amor que Dios espera, que se le brinde tanto a él como al prójimo.

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INTRODUCCIÓN

Ilustración: ¿LE HEMOS DICHO A DIOS "TE AMO"? Un pastor estaba afanado en su oficina queriendo preparar un sermón sobre el tema del amor de Dios. Tenía muchas interrupciones de llamadas por teléfono, individuos que tocaban la puerta, etcétera. Entonces le dijo a su secretaria que no le pasara ninguna llamada por teléfono ni que permitiera que nadie entrara a su oficina hasta no haber terminado él de preparar su sermón. Al rato su hija pequeña persistió en tocar a la puerta, queriendo entrar. Por fin, el pastor abrió la puerta para decir que no podía atender a nadie en esos momentos. Pero su niña entró y se le sentó en las piernas. “¿A qué has venido, hijita? ¿No ves que estoy muy ocupado?” “Vine solo para decirte que te amo mucho, papá", respondió su hija. Le dio un beso, y se fue. Entonces el pastor pensó que el mejor sermón era pedirle a su congregación al siguiente domingo, que todos le dijeran a Dios: "Dios, te amo". Autor Desconocido
Me pregunto, ¿Cuándo fue la última vez que le expresamos a Dios un “Te amo” sincero que no fuera parte de una oración monótona y superficial?
¿Realmente le hemos dicho un “te amo” a Dios con tanta fuerza que nos hayamos emocionado al hacerlo?
¿Alguna vez le hemos dicho a un hermano “te amo”? Aunque parezca algo incómodo de hacer, pero esto es la parte fácil del amor… decirlo, expresarlo, es otra cosa.
Hoy hablaremos bajo el tema de “amar a Dios, amar al prójimo” y cómo estos mandamientos tienen sus implicaciones en nuestras vidas.

ALGUNAS VERDADES SOBRE EL AMOR

En el NT se utilizan 4 tipos de amor:
STORGUÉ. Describe al amor entre padres e hijos.
EROS. El amor entre un hombre y una mujer, siempre conlleva pasión, y es amor sexual. No es malo en sí, pero con el tiempo su significado se corrompió y las personas lo aplican a la concupiscencia. Tal palabra nunca aparece en el N.T.
PHILIA. Amor entre amigos. Un afecto cálido y tierno.
ÁGAPE. El amor de Dios por excelencia. Es el amor que se auto-motiva, es sacrificial, depende de sí mismo y no del objeto amado. Indica una benevolencia inconquistable, una buena voluntad invencible, que no se rompe aunque el otro no se lo merezca o nos haya ofendido. Es disponerse a beneficiar y servir al otro. Se ofrece a pesar de los defectos o conducta indeseable del otro.
El amor es un mandamiento (ver v. 28-29)
Jesús responde la pregunta del escriba citando dos textos bíblicos del AT:
Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. (Deu 6:4-5 RV1960)
No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová. (Lev 19:18 RV1960)
Para los hijos de Dios el amor no es una opción, la cual elijo dependiendo de mi estado de ánimo o de si me conviene.
Como el amor es un mandamiento, entonces el paradigma que se nos enseña de que el amor es un sentimiento, queda destruido en vista de que el mandamiento está diseñado para ser obedecido sintamos deseos o no. Por lo que el amor es una decisión de obediencia y no un mero sentimiento emocional.
El amor es el supremo mandamiento (ver v. 31)
Un sabio israelita realizó un trabajo de compilación de todas las leyes dadas por Dios al pueblo de Israel, llamado Maimónides. Este llegó a la conclusión de que había 613 preceptos (o 613 Mitzvós).
El Señor Jesús priorizó por sobre todos los demás mandamientos el amor.
De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas. (Mt 22.40 RVC)
Estos dos mandamientos son versión de bolsillo de las Escrituras; la forma portátil de la Biblia.
El amor por Dios y el prójimo son semejantes, pero no iguales (ver v. 30-31)
El amor por Dios y el prójimo son semejantes pero diferente en la prioridad y orden.
El amor por Dios y el prójimo son semejantes pero diferentes en la exigencia divina.
Las características exigidas del amor a Dios no pueden ser aplicadas al amor al prójimo porque sería idolatría y pecaríamos contra Dios.

¿CÓMO DIOS ESPERA QUE LE AMEMOS? (ver v. 29-30)

El amor a Dios tiene que involucrar verdad y honestidad; El maestro lo expresa a través de cuatro características:
Con todo tu corazón” – Sinceridad. La sinceridad tanto de los pensamientos como de los sentimientos, como contrario al afecto hipócrita o dividido.
Con toda tu alma” – Emociones. Esto es propuesto para obligar a nuestra naturaleza emocional a amarle. Es decir, “tendrás que poner sentimiento y calor en tu afecto”.
Con toda tu mente” – Intelecto. Esto obliga a nuestra naturaleza intelectual: “Tendrás que poner inteligencia en tu afecto, en oposición a una devoción ciega, o a un mero fanatismo”.
Con todas tus fuerzas” – Energías. Esto obliga a nuestras energías: “Tendrás que poner intensidad en tu afecto”. “Hazlo según tus fuerzas”
Si unimos estas cuatro cosas, el mandamiento de la ley será: “Amarás al Señor tu Dios con todas tus facultades: con un amor sincero, ardiente, inteligente, enérgico”.
Dios quiere tener todas estas cualidades en operación perfecta, “Amarás al Señor tu Dios”, dice la ley, “de todo tu corazón”, o con sinceridad perfecta, “Amarás al Señor tu Dios de toda tu alma”, o con un fervor sumo. “Amarás al Señor tu Dios de toda tu mente”, o en el pleno ejercicio de una razón iluminada. Y “amarás el Señor tu Dios de todas tus fuerzas”, o con toda la energía de tu ser.
¿Qué tan sincero es tu amor por Dios? ¿Tienes evidencias de un amor sincero (con todo tu corazón) que tanto Dios como los demás pueden validar?
¿Qué tan cálido y emotivo es tu amor por Dios? ¿Con frecuencia tus emociones afloran (con toda tu alma) por el amor que sientes por Dios?
¿Qué tan inteligente es tu amor por Dios? ¿Le amas, además de las emociones, por el conocimiento intelectual que tienes de él (con toda tu mente)?
¿Qué tan intenso es tu amor por Dios? ¿Cuántas energías (con todas tus fuerzas) les pones a la expresión de tu amor por Dios?

¿CÓMO DIOS ESPERA QUE AMEMOS A NUESTRO PRÓJIMO? (ver v. 31)

¿Quién es mi prójimo? A Jesús le hicieron esta pregunta y él respondió con la historia del buen samaritano (Lucas 10:29-37)
¿Qué significa “como a ti mismo”?
En primer lugar, se presupone que se tiene un buen autoestima y que, por lo tanto, nos miramos y estimamos tal como Dios nos ha creado, dándonos el valor que se nos ha asignado.
En segundo lugar, se presupone que no se tiene una sobreestima o un concepto más alto del que deberíamos tener.
Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado. (Rom 12:3 NVI)
Por lo tanto, concluimos que según el balance que tenemos que tener de amor por nosotros mismo, igualmente debo de tenerlo por los demás. Así como me cuido y preocupo por mis necesidades, debo de expresarlo por los demás.
Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos es una evidencia de que hemos pasado de muerte a vida.
En esto sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida: en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en la muerte. Todo aquel que odia a su hermano es homicida, y ustedes saben que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. (1 Jn 3.14–15 RVC)
Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos es estar dispuesto a sacrificarnos por el bienestar de los demás.
En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. Así también nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. (1 Jn 3.16 RVC)
Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos es la muestra de que amamos a Dios.
Pero ¿cómo puede habitar el amor de Dios en aquel que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano pasar necesidad, y le cierra su corazón? (1 Jn 3.17 RVC)
Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos debe de expresarse en hechos concretos y evidentes.
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. (1 Jn 3.18 RVC)
Ilustración: AMOR ES AYUDAR A OTROS. Una maestra de párvulos trataba de explicar a los niñitos de su clase lo que es el amor; pero no podía, y por saber lo que decían sus pequeños alumnos, les preguntó qué es el amor. Entonces una niñita de seis años de edad se levantó de la silla y fue hasta la maestra, la abrazó, la beso y le declaró: " Esto es amor." En seguida la maestra dijo: "Esta bien; pero el amor es algo más. ¿Qué es ese algo?" La misma niña después de un rato de estar pensando, se levantó y comenzó a poner en orden las sillitas que estaban fuera de lugar que les correspondía, limpió bien el pizarrón, levantó unos papeles que estaban en el suelo, arregló los libros que estaban en desorden sobre una mesa; y en seguida, con aire de satisfacción, dijo a su maestra: "Amor es ayudar a otros": La niñita tenía razón. – Expositor Bíblico.

APLICACIONES Y CONCLUSIONES

Oremos a Dios para que nos ayude a expresarle un verdadero amor que sea sincero, inteligente, ardiente y enérgico.
Oremos a Dios para que nos inspire a amar a nuestro prójimo con hechos palpables y sinceros, nacido de un corazón que ama a Dios.
Oremos para que la iglesia se convierta en esa comunidad donde el amor expresado glorifique a Dios.
Oremos para que las oportunidades de expresar amor sean aprovechadas por todos.
“¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.” (Jua 14:21 NVI)
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