1 Samuel 8
Estudio de 1 Samuel 8
El relato da un gran salto de tiempo entre los capítulos 7 y 8. Samuel ya era anciano y, con una decisión desatinada, había nombrado a sus hijos en su lugar. El oficio de juez no pasaba de padres a hijos, como en el caso del sacerdocio: a cada juez lo elegía el SEÑOR.
La respuesta del SEÑOR (8:7–9) fue compleja. Se sujeta a los dos usos de “escuchar”. En primer lugar, el problema de la monarquía era teológico, no político: la monarquía no era un rechazo a Samuel, sino al SEÑOR. En segundo lugar, este rechazo no era un incidente nuevo sino una acción característica de la historia de Israel. La tendencia de Israel había sido abandonar al SEÑOR e irse tras otros dioses. La petición de un rey era un paso más en esa persistente desconfianza. La cuestión de la monarquía en el discurso del SEÑOR se percibe como la inconformidad de Israel con la voluntad de que el SEÑOR fuera su fuente y norma de vida.
La monarquía comenzó bajo una nube de resistencia teológica. En el AT la monarquía adquiere un gran valor y simbolismo teológico, pero es al mismo tiempo culpada de las más grandes desgracias de Israel, incluyendo el exilio.
