Salmo 3

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Salmo de David, cuando huía de su hijo Absalón.

1 ¡Oh SEÑOR, cómo se han multiplicado mis adversarios!

Muchos se levantan contra mí.

2 Muchos dicen de mí:

«Para él no hay salvación en Dios».

(Selah)

3 Pero Tú, oh SEÑOR, eres escudo en derredor mío,

Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.

4 Con mi voz clamé al SEÑOR,

Y Él me respondió desde Su santo monte.

(Selah)

5 Yo me acosté y me dormí;

Desperté, pues el SEÑOR me sostiene.

6 No temeré a los diez millares de enemigos

Que se han puesto en derredor contra mí.

7 ¡Levántate, SEÑOR! ¡Sálvame, Dios mío!

Porque Tú hieres a todos mis enemigos en la mejilla;

Rompes los dientes de los impíos.

8 La salvación es del SEÑOR.

¡Sea sobre Tu pueblo Tu bendición!

(Selah)

Orar
Introducción:
¿Alguna vez te fue difícil confiar en Dios? Te encontraste en alguna situación difícil y en vez de orar y buscar la ayuda de Dios, buscaste una solución según tu propia inteligencia o sabiduría.
Hay muchas circunstancias en la vida cuando nos es difícil confiar en Dios, poner los ojos en Jesús y depender de Él.
Cuando fallece un ser amado - nuestro padre, madre, hijos, amigos
Cuando se rompe una relación
Cuando perdemos un trabajo o nos falta en la economía
Cuando nos enfermamos o un ser amado se enferma
Cuando sufrimos el maltrato de otras personas
Cuando tomamos un curso difícil en el seminario
Cuando hay personas difíciles con quienes tenemos que trabajar
y muchas circunstancias más.
David también pasó por muchas circunstancias difíciles en su vida,
Fue despreciado por sus hermanos
Tuvo que enfrentar al gigante Goliat
Fue perseguido por el rey Saúl por muchos años y tuvo que vivir fuera de su tierra y lejos de su familia
y mucho más.
Y a través de estas situaciones aprendió a confiar plenamente en Dios. El secreto de su confianza se encuentra en el Salmo 9:10: Los que conocen tu nombre confían en ti, porque tú, oh SEÑOR, no abandonas a los que te buscan. David conocía el nombre de Dios, es decir, conocía íntimamente a su Dios, y por eso aprendió a confiar en Él. Porque Dios es fiel. Siempre fiel.
Te pregunto, ¿Tú conoces a Dios así?
Nosotros como seminaristas sabemos esto, ¿verdad? Dios es fiel. Pero es una cosa saber que Dios es fiel, y otra cosa confiar plenamente en Él. Me parece muy probable que David haya sido el que enseño las palabras de Proverbios 3:5-6 a su hijo Salomón:

Confía en el SEÑOR con todo tu corazón,

Y no te apoyes en tu propio entendimiento.

6 Reconócelo en todos tus caminos,

Y Él enderezará tus sendas.

David no solo creía con la mente que Dios es fiel, sino que con todo su corazón confiaba en este Dios fiel. En esto, David es un buen ejemplo para nosotros de la confianza en Dios a pesar de las dificultades que enfrentó.
Antes de estudiar el Salmo, quiero ver con ustedes el trasfondo de la vida de David y este Salmo para entenderlo mejor.
Trasfondo
Vamos a empezar desde el principio - ‌El plan y el propósito de Dios
Todo empieza con Dios - el Creador eterno - “En el principio Dios...” - Gen. 1:1.
‌En Genesis 1-2 tenemos la historia de la creación original, donde Dios manifiesta Su gloria viviendo entre Su pueblo – Adán y Eva.
Dios creo a los humanos a Su imagen y semejanza para reflejar Su gloria y vivir en una relacion cercana con El.
Juntos ellos debían administrar y gobernar la creación bajo la autoridad de Dios, llenando la tierra con Su presencia y gloria.
El fin de la historia
En Apocalipsis 21-22 el fin de la historia es muy parecido al principio.
Hay una nueva creación, donde Dios manifiesta Su gloria viviendo entre Su pueblo – que son todos los redimidos de toda la historia
Juntos reinarán sobre la tierra bajo la autoridad de Dios para siempre.
La creación estará llena de la gloria de Dios.
Este es el plan y el propósito de Dios – manifestar Su gloria viviendo entre Su pueblo. Esta es la historia de la Biblia.
Pero algo pasó en Génesis 3 que parece interrumpir este plan y propósito. Parecía que todo se haya perdido.
Adán y Eva se rebelaron contra Dios, y entró el pecado y, como consecuencia, la muerte.
Pero en la soberanía y bondad de Dios, Él ya tenía el plan para redimir a la humanidad.
Su plan se llevaría a cabo a través de la simiente de la mujer.
El plan desarrollado por la simiente de la mujer
En medio de las maldiciones por el pecado, en Genesis 3:15 tenemos la primera promesa del evangelio – la promesa de un Redentor que vendría a vencer a la serpiente.
Dios promete que a pesar de la consecuencia de la muerte, hay esperanza de vida después.
Y esta vida vendrá a través de la simiente de la mujer. Dios dice a la serpiente (Satanás),

Pondré enemistad

Entre tú y la mujer,

Y entre tu simiente y su simiente;

él te herirá en la cabeza,

Y tú lo herirás en el talón».

Al leer Genesis 4 nos parece que Eva hay pensado que la promesa de Dios se cumpliría inmediatamente con la primera generación de hijos – primero con Cain (Gen 4:1) y luego con Set (Gen 4:25).
Obviamente así no era el plan de Dios, sino que a través de miles de años y muchísimas generaciones de simiente vendría la simiente prometida, el Redentor.
La mayoría del AT se trata del desarrollo de este plan y promesa de Dios para traer a la simiente de la mujer, y Su plan termina y se cumple con la venida de Su Hijo Jesucristo, el Redentor que restaura a las personas a una relación correcta con Dios para que reflejen Su gloria y vivan en Su presencia.
En el AT podemos ver la progresión de este plan de Dios viendo el uso de la palabra simiente (en hebreo, zéra’) y las promesas que Dios hace con las personas y su simiente.
La simiente directa de la mujer Eva era su hijo Set. (Gen 4:25)

Adán se unió otra vez a su mujer; y ella dio a luz un hijo y le puso por nombre Set, porque, dijo ella: «Dios me ha dado otro hijo en lugar de Abel, pues Caín lo mató».

Después de varias generaciones Dios le extiende la promesa de este linaje a Noe y a su simiente (Gen 9:9)

Miren, Yo establezco Mi pacto con ustedes, y con su descendencia después de ustedes,

Unas generaciones después Dios le da la promesa de este linaje a Abraham (Gen 22:17-18)

de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos.

18 »En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido Mi voz»

Luego extiende la misma promesa a sus descendientes Isaac y Jacob.
Como pueblo Israel llega a ser parte de este plan de Dios,
Luego la promesa se centra otra vez en un hombre y su familia de quien saldría el Redentor, el que es verdaderamente la Simiente de la mujer que destruiría a la serpiente -Jesucristo!
Encontramos esta promesa en lo que se conoce como el pacto Davídico, en 2 Samuel 7.
David deseaba construir una casa para el Señor, pero Él le dice, no, mejor Yo te construyo una casa para ti.
2 Samuel 7:11-14.
El SEÑOR también te hace saber que el SEÑOR te edificará una casa. 12 ’Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. 13 ’Él edificará casa a Mi nombre, y Yo estableceré el trono de su reino para siempre. 14 ’Yo seré padre para él y él será hijo para Mí.
Con esta promesa de Dios, David entiende que él y sus descendientes son parte de este linaje de la simiente de la mujer, y que de su familia vendría el Redentor prometido miles de años antes.
‌El Salmo 2 (escrito por David según Hechos 4) es la declaración de David como rey escogido de Dios, y él tipifica el Mesías que viene. El Salmo 2:6 dice, El Señor declara: «He puesto a mi rey elegido en el trono de Jerusalén, en mi monte santo».
El Salmo 2 se trata del Rey escogido de Dios,
la oposición de los enemigos contra Dios y Su escogido,
la victoria de Dios y del Ungido sobre los enemigos,
el juicio de los enemigos,
y la bendición para los fieles que confían en El.
El Salmo 2 expresa como David veía su propia relación con Dios y el plan de Dios para el, pero también tipifica al Mesías que iba a venir mil años después.
En el Salmo 3, el ungido (David y Cristo) expresa su confianza en el plan y propósito de Dios, y esta misma confianza encontramos por todo el libro de los Salmos.
A pesar de las circunstancias difíciles que enfrentaba, David (y luego Cristo) confiaba en el plan y las promesas de Dios, confiando en la victoria final de Dios sobre los que se oponen a El y Sus propósitos.
Después del pacto Davídico
Al seguir leyendo en 2 Samuel, después de esta promesa de Dios a David, encontramos situaciones difíciles que entraron por las decisiones que tomó David en su vida.
Encontramos el pecado de David (2 Sam 11-12) –
Cometió adulterio con Betsabé,
Y luego asesinó al esposo de Betsabé, Urías, para cubrir su pecado
El profeta Natán vino a reprender al Rey David
Y, gracias a Dios, David se humilló y confesó su pecado.
Dios le ofrece el perdón, sin embargo, hay consecuencias de su pecado
Y Natán dijo a David: «El SEÑOR ha quitado tu pecado; no morirás. 14 »Sin embargo, por cuanto con este hecho has dado ocasión de blasfemar a los enemigos del SEÑOR, ciertamente morirá el niño que te ha nacido».
Y también, la espada nunca se apartará de tu casa
y de tu misma casa levantaré el mal contra ti; y aun tomaré tus mujeres delante de tus ojos y las daré a tu compañero, y este se acostará con tus mujeres a plena luz del día.
La Ley de Moisés dice en Éxodo 22:1, »Si alguien roba un buey o una oveja y luego mata o vende el animal, el ladrón tendrá que pagar cinco bueyes por cada buey robado y cuatro ovejas por cada oveja robada.
David había robado una oveja (por así decirlo), y pagaría 4 ovejas por la que robó. Pagó la vida de Urías con la vida de 4 hijos suyos - el primer hijo de Betsabé, Amnon, Absalón, y Adonias. 4 hijos por 1.
En 2 Sam 13 encontramos el incesto de Amnon, hijo de David, con su media hermana Tamar, y David no hace nada. Luego el hermano de Tamar, Absalón, en su enojo y venganza asesinó a Amnón y huyó.
En 2 Sam 15 inicia la rebelión de Absalón contra David (2 Sam 15-18), y David tiene que huir de Jerusalén para salvarse la vida. (2 Sam 15:12-17).
Y Absalón envió por Ahitofel el gilonita, consejero de David, desde Gilo su ciudad, cuando ofrecía los sacrificios. Y la conspiración se hacía fuerte porque constantemente aumentaba la gente que seguía a Absalón. 13 Entonces un mensajero vino a David y le dijo: «El corazón de los hombres de Israel está con Absalón». 14 Y David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: «Levántense y huyamos, porque si no, ninguno de nosotros escapará de Absalón. Vayan de prisa, no sea que nos alcance pronto, traiga desgracia sobre nosotros y hiera la ciudad a filo de espada». 15 Y los siervos del rey le dijeron: «Sus siervos están listos para hacer todo lo que nuestro señor el rey quiera».
Ahitofel, que era consejero de David, era también el abuelo de Betsabé, y posiblemente por lo que David hizo con su nieta, el decidió irse con Absalón en contra de David.
El hijo de David le esta robando el reino y pensando asesinarlo.
Uno de sus mejores amigos le abandono para ir con su hijo.
La mayoría de los israelitas están en contra de David.
Y en estas circunstancias llegamos al Salmo 3.
El título del Salmo nos dice las circunstancias: Salmo de David, cuando huía de su hijo Absalón.
1 ¡Oh SEÑOR, cómo se han multiplicado mis adversarios! Muchos se levantan contra mí. 2 Muchos dicen de mí: «Para él no hay salvación en Dios». (Selah)
David esta viendo a los enemigos, los que se levantan contra el, y el reconoce que no son solamente sus enemigos, sino los enemigos de Dios, porque se están rebelando contra Dios y Su propósito.
Dios había declarado a David como Su ungido, y los que se oponen al Ungido en realidad se están rebelando contra Dios mismo. Así que, sí son enemigos de David, pero más, son enemigos de Dios.
Y miren lo que dicen los enemigos en v. 2“Para él no hay salvación en Dios” – Se están burlando de Dios, de Su plan y propósito.
Y ¿cómo reacciona David a esto?
3 Pero Tú, oh SEÑOR, eres escudo en derredor mío, Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 4 Con mi voz clamé al SEÑOR, Y Él me respondió desde Su santo monte. (Selah)
Miren la confianza que David expresa aquí en Dios en Su carácter, en Su bondad, en Su fidelidad y amor. Aunque todos los demás están en su contra, Dios esta con el, y el confía en el cuidado y el poder de su Dios.
El Señor es su escudo que le protege
El Señor es su gloria
El Señor es quien levanta su cabeza - le da esperanza y paz
El Señor oye su oración y responde a su oración
David conoce a su Dios.
Es posible que cuando dice en v. 4 que clamó al Señor, que sea una referencia a su petición en contra de Ahitofel – 2 Sam 15:31 “Y David dijo: «Oh SEÑOR, te ruego, haz necio el consejo de Ahitofel».” – y sabemos que Dios contesto esa oración.
Y noten que Dios le respondió “desde Su santo monte” – el mismo santo monte donde Dios había establecido a David como su rey ungido (Salmo 2:6 - Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey Sobre Sión, Mi santo monte».)
5 Yo me acosté y me dormí; Desperté, pues el SEÑOR me sostiene. 6 No temeré a los diez millares de enemigos Que se han puesto en derredor contra mí.
Pónganse en el lugar de David por un momento. Si hubieran miles o tal vez millones de personas levantándose contra ti intentando matarte, ¿podrías descansar o dormir bien? ¿No te quedarías despierto, ansioso por lo que pudiera pasar?
Pero mira a David. “Me acosté y me dormí” – 2 Sam 16:14Y el rey y todo el pueblo que iba con él llegaron al Jordán fatigados, y allí descansaron.” – después de huir de la ciudad encontraron un lugar para descansar, y David se durmió – protegido por el Señor. Sostenido por El. Sin temor.
¿Cómo puede decir “no temeré”? Porque ha puesto su confianza en Dios.
Recibió Su promesa, y confía en la fidelidad de Dios a Su promesa.
Dios lo dijo, yo lo creo. Que gran ejemplo de fe es para nosotros.
7 ¡Levántate, SEÑOR! ¡Sálvame, Dios mío! Porque Tú hieres a todos mis enemigos en la mejilla; Rompes los dientes de los impíos.
David no está pidiendo venganza sobre sus propios enemigos, sino que Dios se venga de los que son enemigos de Dios. Oponerse a David era oponerse a Dios, y merece el juicio de Dios. Los que se oponen a Dios y a Su pueblo y Sus propósitos recibirán Su ira y Su juicio.
Es por eso que David amonesta a los enemigos de Dios en el Salmo 2:10-12: Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento; Reciban amonestación, oh jueces de la tierra. 11 Adoren al SEÑOR con reverencia, Y alégrense con temblor. 12 Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino, Pues puede inflamarse de repente Su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugian!
Si no dejas de rebelarte contra Dios y Su ungido, recibirás el juicio de Dios. Así que, sométete a Dios y a Su plan y Sus propósitos. No sigas en tu rebelión sino que arrepiéntete y recibe la gracia y misericordia del Rey de reyes.
8 La salvación es del SEÑOR. ¡Sea sobre Tu pueblo Tu bendición! (Selah)
Muy parecido a como termino el Salmo 2. Los que están con Dios, que están de Su lado, que se someten a El y a Sus planes y propósitos – esas personas recibirán su salvación y Su bendición.
Si te estás rebelando contra Dios, deja de hacerlo, porque no ganarás. Humíllate, sométete al Hijo, confía en El, y serás feliz y tendrás la bendición de Dios.
En esta historia vemos la fidelidad de Dios a Su pacto a pesar del pecado y las consecuencias. Dios sigue siendo fiel aun cuando nosotros fallamos. El es siempre fiel y hace lo que promete hacer.
Este Salmo nos hace recordar también que
· ‌David no obedeció la ley de Dios perfectamente y sufrió a consecuencia de su pecado
· ‌Sin embargo, David confió plenamente en las promesas de Dios.
· ‌David se entregó a Dios y entregó la venganza y justicia a Él.
Pero los Salmos no solo son sobre la vida de David. ¿Cómo vemos a Cristo en este Salmo? Porque los Salmos, como todas las escrituras, hablan de El.
· Jesucristo obedeció perfectamente la ley de Dios. (Juan 8:29, 46)

Y Aquel que me envió está conmigo; no me ha dejado solo, porque Yo siempre hago lo que le agrada».

¿Quién de ustedes me prueba que tengo pecado?

· ‌Jesucristo también sufrió a manos de su propio pueblo y fue rechazado por su propia familia (Juan 1:11)

A lo Suyo vino, y los Suyos no lo recibieron.

· ‌Jesucristo sufrió no por Sus propios pecados, sino los de otros (Isa 53:4-6)

Ciertamente Él llevó nuestras enfermedadesa,

Y cargó con nuestros dolores.

Con todo, nosotros lo tuvimos por azotado,

Por herido de Dios y afligido.

5 Pero Él fue herido por nuestras transgresiones,

Molido por nuestras iniquidades.

El castigo, por nuestra pazc, cayó sobre Él,

Y por Sus heridas hemos sido sanados.

6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,

Nos apartamos cada cual por su camino;

Pero el SEÑOR hizo que cayera sobre Él

La iniquidad de todos nosotros.

· ‌Jesucristo confió en las promesas de Dios
· ‌Jesucristo se entregó al Padre y entregó la justicia a Él en su primera venida, y en su lugar nos ofreció perdón y misericordia.
‌Nosotros, como David, hemos fallado. Igual que él debemos recibir la gracia y el perdón de nuestros pecados a través de Cristo.
‌Nosotros también sufrimos, a veces como consecuencia de nuestros pecados, y a veces sufrimos por Cristo. Sea cual sea el sufrimiento, la persecución, el maltrato de otros, sus maldiciones, las dificultades que enfrentamos, debemos seguir confiando en nuestro Dios, confiar en Sus promesas, y entregarnos a Él. Él sigue siendo el mismo Dios Fiel que era hace 3000 años.
Me encanta ver la confianza que David demuestra en Dios aquí en este Salmo. Es un gran ejemplo para nosotros.
Aplicación:
‌‌Confía en las promesas de Dios. (Rom 8:28-29; Heb 13:5-6)
La promesa de Su buen proposito:

Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.

29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.

La promesa de Su presencia contigo:

Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: «NUNCA TE DEJARÉ NI TE DESAMPARARÉ»,

6 de manera que decimos confiadamente:

«EL SEÑOR ES EL QUE ME AYUDA; NO TEMERÉ.

¿QUE PODRÁ HACERME EL HOMBRE?».

‌Dé gracias a Dios por la salvación que Cristo nos trajo a través de Su sufrimiento.
El sufrio en nuestro lugar para salvarnos de nuestros pecados y darnos la esperanza de la vida eterna con El. Gracias a Dios por este regalo tan precioso.
Mi historia de confiar en Dios
Tengo que confesar que no siempre he confiado en Dios como debo.
Cuando tenía 22 años estuve en una relación con una joven mexicana que vivía en Tamaulipas. Nos conocimos en un viaje misionero cuando tenía 18 años, y por más de 3 años estuvimos platicando, hicimos estudios bíblicos juntos en línea, y finalmente yo le pedí que fuera mi novia, y me dijo que sí. Éramos novios por unos meses, y empecé a notar que algo no estaba bien. Finalmente ella me llamó para decirme que quería terminar la relación sin decirme por qué (nunca me dijo por qué).
Fue uno de los tiempos más difíciles de mi vida. Pero tristemente en vez de confiar en Dios, me entregué al pecado por un tiempo. Por dos o tres años después de eso viví en pecado y no me acercaba a Dios. Hubiera dicho que sí conocía que Dios es fiel. Pudiera predicar un sermón sobre la fidelidad de Dios. Pero no estaba confiando personalmente en Él.
Gracias a Dios me sacó de ese pecado, y luego conocí a mi esposa Sarah, nos casamos y vinimos aquí a Puebla a servir en misiones. Vinimos con la intención de quedarnos el resto de nuestras vidas. Pero Dios tuvo otros planes para nosotros. Nos bendijo aquí con dos hijos, Mikey y Sammy (y ahora tenemos también una hija y estamos esperando otro hijo en agosto!).
En el 2020 antes que nuestro hijo mayor cumpliera dos años, empezamos a notar que algo estaba mal. Mi esposa sospechaba que tenía autismo. Lo llevamos con un neurólogo en el 2021 y él confirmó que era verdad. Nuestro hijo mayor tiene autismo. No es una enfermedad, pero significa que su cerebro funciona de manera diferente y tiene dificultades para procesar la comunicación y las situaciones sociales.
Tomamos un tiempo para orar y por varios meses investigamos el autismo para entenderlo y entender cómo ayudar a nuestro hijo. Finalmente concluimos que era necesario regresar a Estados Unidos para estar cerca de familiares que nos pueden apoyar y para estar en un ambiente donde se habla inglés, que vimos que era necesario para él.
Esta fue hasta ahora la decisión más difícil en nuestro matrimonio, pero creíamos que era la voluntad de Dios para nosotros, y aún lo creo. Llegando a Estados Unidos, yo busqué a una iglesia dondo pudiera servir como pastor, y Dios nos guió a través de un proceso de 3 iglesias a la iglesia donde actualmente estoy pastoreando, que se llama Antioch Bible Church. En julio si Dios permite, serán ya 2 años de ser pastor allí. Y ha sido una gran bendición, he aprendido mucho, he crecido en mi relación con Dios.
Pero el primer mes allí fue muy difícil. Mi corazón todavía estaba aquí en Puebla, con el seminario y los otros ministerios que tuvimos acá. No entendía por qué Dios había cambiado nuestros planes y nos puso en un ministerio en un lugar que en muchos aspectos es más difícil que el ministerio acá.
Un día en mi oficina en la iglesia allá empecé a llorar. No entendía por qué las cosas eran así. Pero esta vez algo era diferente. A través de 11 años y muchas circunstancias difíciles, yo había conocido más a Dios y por eso confiaba más en Él. Esta vez, gracias a Dios, no caí en pecado, sino que confié en Dios. Llorando, yo le dije a Dios ese día en mi oficina, No entiendo lo que está pasando, no entiendo las circunstancias que estás permitiendo, pero yo confío en ti Dios.
Esta es la historia de la gracia de Dios obrando en mi vida. Gracias a Dios me a dado un conocimiento más profundo de Él en Su Palabra y ahora confío más en Dios. Y sé que aún me falta mucha confianza más.
Y tú, ¿qué tal? ¿Confías en Dios con todo tu corazón?
Todos necesitamos mejorar en esto. Y para confiar más en Dios, tenemos que conocerle más. Así que lee tu Biblia. Estudia Su Palabra. Medita en el carácter de tu Dios. Así aprenderás a confiar más en Él.
Él es bueno, Él es fiel, Él está con nosotros, y nos ha dado muchísimas promesas tan preciosas. Que Dios nos ayude a conocerlo más y así confiar más plenamente en Él.
Orar.
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