Salmos 25 y 27
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Transcript
Título: “La oración que levanta el alma”
Propósito: Fortalecer nuestra confianza en la oración.
Pasajes bíblicos principales: Salmos 25 y 27.
Versículo de tarea: Salmos 27:1.
Repaso de la lección anterior: Recordemos que las oraciones que estudiamos nos ayudaron a meditar en lo sublime. Aprendimos que no debemos estar aferrados a lo material y pasajero, que debemos pensar en lo sublime, lo majestuoso, lo exquisito de la relación con Dios.
Oración ferviente por la vida espiritual de nuestros alumnos.
Introducción:
Continuamos encontrando oraciones en ios salmos de David, un hombre que sabía orar y tenía en su haber un conocimiento especial de la comunión con Dios.
En las oraciones que veremos hoy encontraremos algo que no hemos visto antes, una repetida interrupción de la oración para pasar a la meditación y adoración con expresiones muy concretas, que sin duda encerraban secretos de la vida consagrada a Dios que nosotros debemos aprender. Después de meditar en Dios, reinicia la oración y sigue con renovadas fuerzas suplicando la intervención del Señor en sus asuntos personales. Tanto en el salmo 25 como en el 27, veremos lo anterior y aprenderemos algo nuevo.
· La oración que levanta el alma. Sal. 25.
1. Comienza con una decisión. Sal. 25:1.
1.1 Levantará su alma a Dios.
■ No a cosas vanas como otros lo hacen. Sal. 24:4.
1.2 Levantará su corazón a Dios.
1.3 Invita a su alma a dirigirse a Dios en oración.
2. Continúa con una expresión. Sal. 25:2,3.
2.1 De completa confianza en Dios. Sal. 25:2.
2.2 De total sensibilidad espiritual. Sal. 25:2.
2.3 De absoluta certeza de quién es a Quien él ora. Sal. 25:3.
3. Prosigue con una petición. Sal. 25:4-7.
3.1 Desea saber qué camino seguir en el cumplimiento de su deber. Sal. 25:4,5.
■ A veces creemos que sabemos todo respecto de lo que debemos hacer y cómo hacerlo.
3.2 Desea expresar que los pecados de su juventud lo avergüenzan. Sal. 25:7.
■ Los pecados que se cometen en la juventud suelen ser los que más consecuencias traen.
4. Ahora se detiene con una meditación. Sal. 25:8-15.
4.1 De pronto comienza a recordar los atributos de Dios.
■ Su bondad, Su rectitud, Su misericordia.
4.2 Eso lo lleva a recordar las promesas de Dios.
4.2.1 Él enseñará a los pecadores, como él. Su camino. Sal. 25:8.
4.2.2 Él encaminará a los humildes por lo correcto. Sal. 25:9.
4.2.3 Él mostrará a los mansos su carrera. Sal. 25:9.
4.2.4 Él perdonará sus pecados. V. 11.
4.2.5 Él le guiará por el camino que debe seguir. Sal. 25:12.
4.2.6 Él le brindará bienestar. Sal. 25:13.
4.2.7 Él le dará a conocer Sus planes. Sal. 25:14.
4.2.8 Él lo sacará de los enredos. Sal. 25:15.
5. Reanuda con una más fuerte oración. Sal. 25:16-21.
- Ahora está más confiado por las promesas que había recordado.
5.1 Se sentía solo y afligido. Sal. 25:16.
5.2 Se había venido angustiando cada vez más. Sal. 25:17.
5.3 Se encontraba con que su trabajo no parecía tener resultados. Sal. 25:18.
5.4 Se veía cada vez más rodeado de enemigos. Sal. 25:19.
5.5 Se hallaba con turbación del alma. Sal. 25:20.
5.6 Se declara completamente necesitado de la intervención de Dios en su vida. Sal. 25:21.
6. Termina con una resonante declaración. Sal. 25:22.
6.1 Su estado de ánimo afecta a todo su pueblo.
6.2 Al orar por sí mismo está entendiendo que detrás de él está todo un pueblo.
6.3 Ruega que le libre tanto a él como al pueblo de todas sus angustias.
La oración que saca fuerzas de la debilidad. Sal. 27.
1. Esta oración tiene dos tonalidades.
1.1 De los versículos 1-7, una gran confianza.
1.2 De los versículos 8-14, una gran angustia.
1.3 Revela la gran batalla del hombre en creer con todo el corazón y sentir la gran debilidad de la carne.
2. Esta oración resuena con confianza. Sal. 27:1 -6.
2.1 Dios es la Luz que alumbra en lugar oscuro. Sal. 27:1.
2.2 Dios es la Fuerza que le da valor en sus temores. Sal. 27:1.
2.3 Los ataques del enemigo han sido cosa del pasado. Sal. 27:2.
2.4 Los ataques del enemigo, sin embargo, pueden volver. Sal. 27:3.
2.5 Dios es más Grande que cualquier ejército por numeroso que sea. Sal. 27:3.
2.6 Dios seguirá siendo su prioridad. Sal. 27:4.
2.7 Dios lo tomará como su huésped y se hará cargo de su seguridad. Sal. 27:5.
2.8 Dios lo levantará, y humillará a sus enemigos. Sal. 27:6
