"El Amor Sanador de Jesús"
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 389 viewsNotes
Transcript
Introducción:
Bienvenidos a esta predica sobre el amor sanador de Jesús.
En este tiempo, exploraremos cómo el amor que Jesús demostró en sus acciones y palabras tenía el poder de sanar a las personas, tanto física como espiritualmente.
Acompáñame en este viaje a través de las Escrituras y la vida cotidiana para descubrir el impacto transformador del amor de Cristo.
1. El amor que sana el cuerpo y el alma
1. El amor que sana el cuerpo y el alma
Jesús recorría todas las ciudades y las aldeas, enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.
En la Biblia, vemos cómo Jesús demostró su amor sanador a través de milagros como la curación de enfermos y la expulsión de demonios.
Galilea estaba muy poblada en aquel tiempo. Josefo exagera, pero dice de Galilea:
"Las ciudades aquí son muy densas, y las numerosas aldeas aquí y allá están por todas partes tan llenas de gente, por la riqueza de su suelo, que la menor de ellas contenía unos quince mil habitantes".
Informa de doscientas cuarenta ciudades y aldeas en el distrito. Esto nos da una idea de las activas labores de nuestro Señor.
Enseñar y predicar el evangelio
Ministrar a las necesidades de la gente
Hacer discípulos
Expansión del ministerio
Enseñar y predicar el evangelio: Jesús tenía un mandato divino de predicar la buena nueva del reino de Dios a todas las personas. Al ir a las aldeas, podía llegar a más gente con su mensaje de salvación.
Ministrar a las necesidades de la gente: Jesús se compadeció de la gente y quería atender a sus necesidades físicas, emocionales y espirituales. Al recorrer las aldeas, podía sanar a los enfermos y liberar a los oprimidos.
Hacer discípulos: Jesús buscaba llamar a las personas a seguirle y ser sus discípulos. Al ir de pueblo en pueblo, podía reclutar a más seguidores que llevaran el mensaje del reino de Dios.
Expansión del ministerio: Desde los centros urbanos, Jesús podía extender su ministerio a las zonas rurales y alcanzar a un mayor número de personas con su enseñanza y milagros.
Jesús salía a las aldeas impulsado por su compasión hacia la gente y su deseo de llevar el mensaje del reino de Dios a todas partes, enseñando, sanando y haciendo discípulos.
En este pasaje, vemos que el amor de Jesús no solo se manifestaba en sus palabras, sino también en sus acciones.
Su ministerio estaba marcado por la compasión y el deseo de aliviar el sufrimiento de las personas que encontraba en su camino.
2. El perdón como expresión de amor sanador
2. El perdón como expresión de amor sanador
Otro aspecto fundamental del amor sanador de Jesús es el perdón.
Uno de los fariseos le pidió que comiera con él; y cuando entró en la casa del fariseo se sentó a la mesa.
Y he aquí, cuando supo que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, una mujer que era pecadora en la ciudad llevó un frasco de alabastro con perfume.
Y estando detrás de Jesús, a sus pies, llorando, comenzó a mojar los pies de él con sus lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza. Y le besaba los pies y los ungía con el perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado a comer se dijo a sí mismo: —Si este fuera profeta conocería quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, porque es una pecadora.
Entonces, respondiendo Jesús le dijo: —Simón, tengo algo que decirte. Él dijo: —Di, Maestro.
—Cierto acreedor tenía dos deudores: Uno le debía quinientas monedas, y el otro solamente cincuenta monedas.
Como ellos no tenían con qué pagar perdonó a ambos. Entonces, ¿cuál de estos lo amará más?
Respondiendo Simón, dijo: —Supongo que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: —Has juzgado correctamente.
Y vuelto hacia la mujer, dijo a Simón: —¿Ves esta mujer? Yo entré en tu casa y no me diste agua para mis pies; pero esta ha mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos.
Tú no me diste un beso, pero desde que entré, esta no ha cesado de besar mis pies.
Tú no ungiste mi cabeza con aceite, pero esta ha ungido mis pies con perfume.
Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados puesto que amó mucho. Pero al que se le perdona poco, poco ama.
Y a ella le dijo: —Tus pecados te son perdonados.
Los que estaban con él a la mesa comenzaron a decir entre sí: —¿Quién es este que hasta perdona pecados?
Entonces Jesús le dijo a la mujer: —Tu fe te ha salvado; vete en paz.
El perdón es una expresión profunda del amor de Dios hacia nosotros.
Al perdonarnos, Jesús nos muestra que su amor es incondicional y que su deseo es restaurar nuestra comunión con él y con los demás.
Del mismo modo, nosotros podemos experimentar el poder sanador del perdón al liberar a otros de la carga de la amargura y el resentimiento.
Al perdonar a aquellos que nos han herido, abrimos la puerta a la reconciliación y a la restauración de relaciones rotas.
3. El amor que transforma vidas
3. El amor que transforma vidas
El amor de Jesús va más allá de solo sanar cuerpos y perdonar pecados; también tiene el poder de transformar vidas.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
En este versículo, vemos que el amor de Cristo tiene el poder de hacer nuevas todas las cosas en nosotros.
Nos invita a dejar atrás nuestro viejo yo y abrazar la nueva identidad que tenemos en él, transformados por su amor y su gracia.
testimonio de Walter joven de Cañar
El que estaba sentado en el trono dijo: “He aquí yo hago nuevas todas las cosas”. Y dijo: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”.
Jesus nos da una nueva oportunidad
Estas palabras nos traen un mensaje de esperanza y renovación.
Nos recuerdan que nuestro Dios es un Dios de nuevos comienzos, de transformación y restauración.
En medio de las pruebas y desafíos de la vida, en medio de la oscuridad y el caos, Dios está obrando para hacer nuevas todas las cosas.
He aquí que yo hago una cosa nueva; pronto surgirá. ¿No la conocerán? Otra vez les haré un camino en el desierto, y ríos en el sequedal.
4. Amar como Jesús amó
4. Amar como Jesús amó
»Un mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Como los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros.
En esto conocerán todos que son mis discípulos: si tienen amor los unos por los otros.
Este mandamiento de amarnos unos a otros como Jesús nos amó es el corazón del evangelio.
Nos desafía a trascender nuestras diferencias y a mostrar un amor que trasciende barreras y transforma vidas, llevando la luz y la esperanza a un mundo necesitado de amor sanador.
El enemigo puede imitar todo menos el verdadero amor.
Conclusion
En resumen, el amor sanador de Jesús es un regalo que:
transforma vidas,
restaura relaciones
y nos invita a reflejar su amor a los demás.
A través de sus palabras, acciones y sacrificio en la cruz, Jesús nos muestra el alcance ilimitado de su amor y nos llama a seguir su ejemplo en nuestra vida diaria.
Que podamos ser portadores de su amor sanador en un mundo sediento de esperanza y redención.
