Efesios 1:1-14

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Cerca del año 53 d. de C., Pablo ministró por primera vez en Éfeso, pero no se quedó allí ( Hechos 18:19–21).
Dos años después, durante su tercer viaje, Pablo se quedó en Éfeso por lo menos dos años y evangelizó toda aquella vasta área ( Hechos 19:1–20).
Durante estos años fundó una iglesia que se mantuvo firme en la ciudad que estaba dedicada a la adoración de la diosa Diana

La última frase, “en Cristo Jesús”, se usa 27 veces en esta carta

I. Bendiciones del Padre (1.1–6)

A. Él nos ha escogido (vv. 3–4). B. Nos ha adoptado (v. 5). C. Nos ha aceptado (v. 6).
A. Él nos ha escogido (vv. 3–4).
Esta es la maravillosa doctrina de la elección, una doctrina que no podemos explicar por completo, pero que la podemos disfrutar a plenitud. No trate de descartar con explicaciones el misterio de la gracia. Dios no nos escogió por nosotros mismos; nos escogió en Cristo, por gracia. Nótese 1 Corintios 1.26–29; 2 Tesalonicenses 2.13, 14; y Juan 6.37.
B. Nos ha adoptado (v. 5).
La «elección» se refiere a personas; la predestinación a los propósitos para esas personas. Dios nos elige para ser santos (los apartados), luego predestina a que ciertos propósitos en nuestras vidas ocurran (véase Ro 8.28ss). La «adopción» en el NT se refiere al acto oficial de un padre que otorga el status de adulto al hijo menor de edad. No es recibir a un extraño; es colocar a un miembro de la familia en posición de gozar de los privilegios y bendiciones del adulto. Esto significa que incluso el cristiano más joven tiene todo lo que Cristo tiene y es rico en gracia.
C. Nos ha aceptado (v. 6).
En nosotros mismos no somos aceptables a Dios, pero en Cristo «nos hizo aceptos». Lea en la epístola a Filemón una hermosa ilustración de esta verdad. Pablo escribió: «Recibe a tu esclavo Onésimo como me recibirías a mí» (Flm 17). Aun cuando hemos pecado Cristo le dice al Padre: «Recibe a este santo como me recibirías a mí». Siga el rastro de la maravillosa frase «en Cristo» por las cartas de Pablo; ¡quedará encantado!

II. Bendiciones del Hijo (1.7–12)

A. Nos ha redimido (v. 7a). B. Nos ha perdonado (v. 7b). C. Nos ha revelado la voluntad de Dios (vv. 8–10). D. Nos ha hecho una herencia (vv. 11–12
A. Nos ha redimido (v. 7a).
Al dar su vida en la cruz, Cristo nos compró de la esclavitud del pecado. Tenemos una redención presente en que Él nos ha librado de la pena y del poder del pecado; tendremos una redención futura (v. 14) cuando Cristo nos liberte de la presencia del pecado en su venida.
B. Nos ha perdonado (v. 7b).
La palabra «perdonar» literalmente significa «enviar lejos». El pecado es una carga terrible que Cristo le quita al pecador que se vuelve a Él. Cristo llevó la carga en la cruz (1 P 2.24). Se ilustra como el macho cabrío expiatorio que se soltaba en el desierto en el Día de la Expiación (Lv 16.20–22).
C. Nos ha revelado la voluntad de Dios (vv. 8–10).
Un «misterio» es una verdad divina que sólo conoce el pueblo de Dios mediante revelación. En Cristo somos parte del eterno propósito de Dios «de reunir todas las cosas en Cristo» (v. 10). Este mundo presente está destrozándose con guerras, contiendas y pecado. Pero un día Dios introducirá una nueva creación, con todas las cosas unidas en Cristo.
D. Nos ha hecho una herencia (vv. 11–12).
Dios no solamente nos ha dado una herencia en Cristo (1 P 1.3, 4), sino que nos ha hecho herencia para Cristo. La Iglesia es su cuerpo, templo y esposa; un día participaremos de su gloria.

III. Bendiciones del Espíritu (1.13,14)

A. Nos ha sellado (v. 13). B. Nos ha dado la garantía (v. 14).
A. Nos ha sellado (v. 13).
Este importante versículo bosqueja el camino de la salvación. El pecador oye la Palabra de Verdad, confía en Cristo, recibe el Espíritu Santo y es sellado para siempre. «Habiendo creído en Él» también se podría traducir como «cuando creísteis en Él», porque el Espíritu entra en el corazón en el instante en que el pecador confía en Cristo. Este sello quiere decir que Dios nos posee y nos guardará. ¡Nadie puede romper el sello de Dios».
B. Nos ha dado la garantía (v. 14).
«Garantía» en los negocios significa el dinero que se entrega como señal por la posesión que se compra. Cristo ha adquirido nuestro futuro para nosotros, pero todavía no hemos entrado en todas las bendiciones. Dios nos ha dado su Espíritu como la «garantía» que nos asegura que experimentaremos la redención total y recibiremos en gloria las bendiciones que Dios nos prometió.
Por favor, note que al final de cada una de estas tres secciones Pablo nos dice por qué el Padre, el Hijo y el Espíritu nos han dado estas bendiciones: «Para alabanza de su gloria» (vv. 6, 12, 14b). ¡La salvación es por la gracia de Dios y para la gloria de Dios! Dios no tiene que salvar a nadie; cuando salva al pecador lo hace para su gloria.
Warren W. Wiersbe, Bosquejos expositivos de la Biblia: Antiguo y Nuevo Testamento, electronic ed. (Nashville: Editorial Caribe, 1995), Ef 1:1–14.
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