PELEANDO LA BUENA BATALLA - Parte II
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Como mencione en mi sermón anterior, el mundo se encuentra en un momento político muy complicado, con varias guerras teniendo lugar en Europa y en Oriente, y con muchas otras amenazas de guerra en el resto del mundo.
Y una de las cosas que puede ser más determinante en una guerra, son las armas que se utilizan para pelear.
En todo esto panorama mundial, hay una frase que se usa para amenazar y advertir, y que causa temor y preocupación entre las naciones, estamos hablando de las armas nucleares. Tanto Rusia como Irán, y ahora Francia están hablando sobre la posibilidad de usar armas nucleares en este conflicto.
La razón por la que estas armas causan tanto temor y preocupación, es el gran poder de destrucción tienen. El alcance es de gran escala, y las consecuencias serían terribles. Esto ha llevado a las organizaciones internacionales a convocar asambleas e intentar prohibir su uso para evitar una catástrofe mundial. Aunque, probablemente tengan muy poco éxito.
Ante este escenario, la sociedad civil está un poco extrañada. No están acostumbrados a vivir en tiempos de guerra, especialmente las nuevas generaciones. Cada vez quedan menos personas que puedan recordar la época de la posguerra española, y aún en nuestros, nuestra sociedad no está tan cerca del conflicto como para que las personas estén en alerta. Sin embargo, para nosotros los creyentes todo lo mencionado sirve como un recordatorio. Nosotros los creyentes no vivimos en tiempos de paz, nunca lo hemos hecho, y nunca lo haremos. No importa cuánto tiempo pase, ni a qué generación pertenezcamos, si somos cristianos, mientras estemos en este mundo, nunca estaremos en tiempos de paz sino de guerra.
La vida cristiana es una constante amenaza y pelea.
Un cristiano que crea que puede vivir en tiempos de paz, no entiende muy bien qué significa vivir la vida cristiana en un mundo caído. Y no me refiero a tener paz en medio de la dificulta, me refiero a paz en el sentido de ausencia de conflicto y lucha. El cristiano, en este sentido, nunca tendrás en este mundo. Mientras estemos aquí, nunca viviremos en una ausencia de conflicto, de amenaza o de pelea.
Por el contrario, la lucha es constante.
Por esta razón, de la misma forma que la Organización de las Naciones Unidas, y que la OTAN, y que muchos otros organismos internacionales están en alerta ahora mismo, así el cristiano debe estarlo toda su vida. En primer lugar, entendiendo la amenaza a la que se enfrenta, y en segundo, sabiendo cómo defenderse ante estas amenazas.
Teniendo esto en cuenta, quiero recordar nuestro argumento para esta segunda parte del sermón que comencé hace un par de semanas, y es el mismo argumento de la primera parte:
Argumento: “La vida cristiana es una batalla que debe pelearse manteniendo la fe y la buena conciencia.”
Hoy nos enfocaremos en la fe como parte de la lucha en la vida cristiana.
Así que quiero invitarte a que abras tu Biblia en 1 Timoteo y me acompañes en la lectura del pasaje de hoy.
Lectura: 1 Timoteo 1:18-20
Oración
I. LA FE BAJO ATAQUE
I. LA FE BAJO ATAQUE
Recordando un poco el contexto de nuestra carta, y sin ánimo de ser repetitivo, es importante que consideremos la situación en la que Timoteo se encontraba, y las circunstancias que llevan a Pablo a escribirle a su discípulo y colaborador en el ministerio.
El evangelio llegó a Éfeso por medio de Priscila y Aquila como vemos en Hechos 18:26, una pareja guiada por Pablo en su ministerio durante el segundo viaje misionero del apóstol en Hechos 18:18-19.
Durante su tercer viaje misionero, Pablo mismo pasó tres años pastoreando y enseñando en la iglesia de Éfeso, y levantando líderes para la obra del ministerio. Y en su despedida de la iglesia, les advierte sobre los falsos maestros que se levantarían falsos maestros, en palabras de Pablo Hechos 20:30 “»También de entre ustedes mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos.”
Esto llegó a suceder, lo que Pablo había profetizado, se convirtió en realidad, y la iglesia en Éfeso comenzó a tener líderes y maestros que predicaba una doctrina contraria al evangelio, y que estaba desviando a la iglesia de la fe.
Por esta razón, Pablo encargó a Timoteo a que pastoreara la iglesia, corrigiendo el error y enseñando la sana doctrina. Este encargo tiene una cierta connotación militar. De hecho, la forma en cómo Pablo le escribe a Timoteo es la misma en cómo un general le escribiría a un subordinado. Pablo mandaba a Timoteo el encargo de enseñar y proteger el evangelio en la iglesia de Éfeso.
Este es un trabajo que Timoteo debía llevar a cabo por medio del ministerio de la predicación y la enseñanza. Esto es central en el trabajo pastoral. Por eso Pablo le anima a que pelee la buena batalla, la batalla de la vida cristiana, o la batalla de la fe como también la llama en su 2 Timoteo. En esta batalla, Timoteo debía ser un soldado de primera fila, quien estaría en el centro del combate luchando hasta el final. La forma en cómo Timoteo debía luchar era corrigiendo a los falsos maestros, no solo en su doctrina extraña sino en su forma impía de vivir. Esto sin duda, no sería un trabajo fácil.
Este encargo implicaría que Timoteo iba a enfrentar una gran oposición. Timoteo enfrentaría el desánimo y la persecución. Enfrentaría el rechazo y la crítica de estos líderes, y posiblemente de la iglesia también, por la corrección que debía hacer. Pero, a pesar de estas críticas y dificultades, Timoteo debía perseverar en la batalla como un soldado de primera fila porque lo que estaba en juego, era nada más y nada menos que la fe cristiana, y el destino eterno de las personas en la iglesia. No era un doctrina secundaria sino algo fundamental para la iglesia.
Esta fe que habían recibido por medio del ministerio de Priscila y Aquila, y luego, por medio de Pablo ahora estaba siendo atacada causando divisiones, conflicto y que muchos se apartaran de la fe. El enemigo se estaba infiltrando en la iglesia por medio de doctrinas extrañas.
Dado que la misma fe es la que estaba bajo ataque, Timoteo debía luchar en la batalla manteniendo la fe y la buena conciencia. Lo que Pablo hace es recordarle a Timoteo que está en guerra. Y es un recordatorio también para nosotros. De hecho, 1 Timoteo comienza y termina de esta manera, recordándonos que estamos en guerra contra las fuerzas del mal.
1 Timoteo 1:18 “Esta comisión te confío, hijo Timoteo, conforme a las profecías que antes se hicieron en cuanto a ti, a fin de que por ellas pelees la buena batalla,”
1 Timoteo 6:12 “Pelea la buena batalla de la fe. Echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y de la que hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos.”
La batalla es parte de la vida Cristiana, porque el ataque de Satanás contra la iglesia no fue solamente en los tiempos de Pablo y Timoteo, sino también en nuestros tiempos. Es posible que la forma de esos ataques cambien, pero la estrategia siempre será la misma. Satanás siempre atacará la fe.
Por eso Timoteo debía luchar o pelear la buena batalla de la vida cristiana. Pero ¿cómo debía luchar? El texto nos dice que debe luchar manteniendo dos cosas: 1) la fe y 2) la buena conciencia. Es lo que nos dice el pasaje de hoy:
1 Timoteo 1:19 “guardando la fe y una buena conciencia, que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la fe.”
No es la primera vez que vemos estas dos juntas. La fe y la buena conciencia se han mencionado juntas en otro pasaje. 1 Timoteo 1:5 “Pero el propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera.”
Tal es la conexión entre estos dos puntos, que Pablo lo vuelve a mencionar en 1 Timoteo 3:8–9 “De la misma manera, también los diáconos deben ser dignos, de una sola palabra, no dados al mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas, sino guardando el misterio de la fe con limpia conciencia.”
La relación entre la fe y la conciencia es la misma que tenemos entre la doctrina y la moralidad. La verdad y la santidad.
Amado hermano, solo por si aún no te ha quedado claro, los cristianos estamos en guerra. Solo que no luchamos con armas nucleares como las naciones, sino que nuestra lucha es manteniendo la fe y la buena conciencia.
Por razones de tiempo, hoy nos enfocaremos únicamente en la fe.
II. QUÉ ES LA FE
II. QUÉ ES LA FE
Así que, lo primero que debemos preguntar es, ¿qué es la fe? ¿a qué se refiere Pablo cuando le dice a Timoteo “mantén la fe”?
Bueno, en primer lugar, debemos comprender que la fe es uno de los temas centrales en el Nuevo Testamento, y mucho más en las epístolas pastorales. El tema de la fe aparece 33 veces en las cartas que Pablo escribió a a Timoteo y Tito. Solo en 1 Timoteo aparece 18 veces el tema de la fe. De hecho, solo en 1 Timoteo 1 la fe es mencionada 6 veces. Quiero que leas conmigo los siguientes textos:
1 Timoteo 1:2 “a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.”
1 Timoteo 1:4 “ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables, lo que da lugar a discusiones inútiles en vez de hacer avanzar el plan de Dios que es por fe, así te encargo ahora.”
1 Timoteo 1:5 “Pero el propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera.”
1 Timoteo 1:14 “Pero la gracia de nuestro Señor fue más que abundante, con la fe y el amor que se hallan en Cristo Jesús.”
1 Timoteo 1:19 “guardando la fe y una buena conciencia, que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la fe.”
La fe es central no solo en este primer capítulo sino en toda la carta de 1 Timoteo.
LA VERDAD Y LA CONFIANZA PERSONAL
Pero cuando Pablo se refiere a la fe, al menos en 1 Timoteo, tiene un aspecto de la fe muy específico en mente. La fe, puede referirse a una convicción personal en la que el individuo pone su confianza en la persona y obra de Jesús. Es decir, personalmente estoy convencido de que Jesús es mi Salvador y ha pagado por mis pecados, reconciliándome de una vez por todas con Dios el Padre. Esta confianza personal se conoce como fe.
Y, sin duda alguna, este aspecto de la fe está implícito en lo que Pablo manda a Timoteo.
Sin embargo, el texto parecer hacer referencia a otro aspecto de la fe, y tiene que ver con el hecho de que la fe es usada como sinónimo de la verdad del evangelio. Es decir, cuando Pablo habla de la fe, está hablando de la verdad. Está diciendo mantén la sana doctrina. Permanece en ella.
Cuando leemos 1 Timoteo 4:1 nos damos cuenta de esto: “El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” Pablo hace un claro contraste entre las doctrinas extrañas, o como las llama en este texto, las doctrinas de demonios y la sana doctrina del evangelio.
Más adelante, en 1 Timoteo 6:20–21 leemos “Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, y evita las palabrerías vacías y profanas, y las objeciones de lo que falsamente se llama ciencia, la cual profesándola algunos, se han desviado de la fe. La gracia sea con ustedes.” Nuevamente, contrastando la vana palabrería contra la fe.
Por tanto, lo que nos muestran estos pasajes, junto con el contexto de 1 Timoteo, es que lo aleja de la fe es la falsa doctrina. De modo que la fe, representa la verdad, de la cual algunos se alejan al seguir enseñanzas diferentes.
Lo que estaba siendo atacado era la verdad del evangelio. Ahora, esto tiene mucho sentido, porque tanto la verdad del evangelio como la confianza personal en Jesús están implícitos en la palabra fe. Solo cuando se entiende correctamente el evangelio, puede la persona confiar plena y exclusivamente en Jesús para su salvación.
LA GUERRA ESPIRITUAL
En esto consiste la guerra espiritual. Lejos de ser maldiciones generacionales, o cadenas que te atan a la pobreza económica, o espíritus que se meten en tu vida, lejos de eso, la verdadera guerra espiritual tiene que ver con la verdad y la santidad. Por eso, en la lucha debemos mantener la fe, como sinónimo de la verdad; y la buena conciencia, como sinónimo de la moralidad o santidad, veremos esto en el próximo sermón.
Satanás busca corromper a la iglesia de dos formas, la primera de ellas es intentando corromper la verdad, para luego llegar a la segunda, que es llevar a la iglesia a la corrupción moral.
Ha sido así desde el principio, incluso desde la tentación en el huerto del Edén, en Génesis 3:1–5 “La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios les ha dicho: “No comerán de ningún árbol del huerto”?». La mujer respondió a la serpiente: «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: “No comerán de él, ni lo tocarán, para que no mueran”». Y la serpiente dijo a la mujer: «Ciertamente no morirán. »Pues Dios sabe que el día que de él coman, se les abrirán los ojos y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mal».”
Lo que Satanás hizo fue corromper la verdad. Distorsionar la verdad. Enseñar una doctrina extraña. Dejar a Dios como mentiroso para engañar a Eva y llevarla a la desobediencia. 1 Timoteo 2:14 “… la mujer, siendo engañada completamente, cayó en transgresión.” La falsa doctrina que predicaban estos falsos maestros no era más que la replica de la táctica satánica de corromper la verdad para engañar al ser humano y llevarlo a pecar.
Lo que ocurría en la iglesia de Éfeso era exactamente esto, Pablo lo había profetizado en Hechos 20:30, y se había cumplido en 1 Timoteo 1:3. En la iglesia de Éfeso se estaba atacado la verdad del evangelio. A esto se refiere Pablo cuando habla de la fe, el contenido del evangelio. De hecho, vemos que esto es algo que la iglesia en Éfeso al parecer sí aprendió a hacer, porque en Apocalipsis 2:2 “Yo conozco tus obras, tu fatiga y tu perseverancia, y que no puedes soportar a los malos, y has sometido a prueba a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos.”
Al parecer, la iglesia aprendió a defender la verdad de los falso maestros y de los mentirosos.
Pero la realidad es que la falsa doctrina y la corrupción de la verdad siempre han sido la estrategia principal de Satanás en contra de Dios y su pueblo.
En los últimos años, tenemos un caso que llama mucho la atención, el caso de uno de los cantantes cristianos más famosos en la Latinoamérica ha rechazado la fe. Estamos hablando de Jesús Adrián Romero. Quien fuese considerado por muchos uno de los cantantes cristianos más prominentes ahora es uno de los herejes y falsos maestros más notable de nuestros tiempos.
Jesús Adrián Romero lejos de ser cristiano es una mezcla de espiritualidad panteísta con humanismo. Este hombre ha negado la fe cristiana y ahora enseña que el ser humano es bueno por naturaleza, y que la religión es la que nos hace sentir culpables.
Y lamentablemente, muchos han sido arrastrados por su falsa enseñanza.
Hoy en día es común ver personas que creen que son cristianas, pero que lo que creen son puras doctrinas de desarrollo personal, humanismo y panteísmo, pero nada tiene que ver con la verdad del evangelio.
Esto es lo que Pablo advirtió a la iglesia de Éfeso, y vemos que nos una advertencia solo para los Efesios sino para todos los creyentes y para toda la iglesia en toda la historia. La verdad del evangelio es atacada desde dentro y desde afuera de la iglesia.
Por eso, cuando Pablo dice a Timoteo, y también a todos nosotros: “mantén la fe”; quiere decir “mantén la verdad”, “permanece en la verdad del evangelio”
III. MANTENIENDO LA FE
III. MANTENIENDO LA FE
La pregunta es, ¿cómo se ma tiene la fe?
Nuevamente, esto es algo que aparece a lo largo de la carta:
1 Timoteo 1:19 “guardando la fe y una buena conciencia, que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la fe.”
1 Timoteo 3:9 “sino guardando el misterio de la fe con limpia conciencia.”
En contraste con lo opuesto, que es abandonar o dejar la fe:
1 Timoteo 1:19 “guardando la fe y una buena conciencia, que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la fe.”
1 Timoteo 4:1 “El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,”
1 Timoteo 6:10 “Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.”
1 Timoteo 6:21 “la cual profesándola algunos, se han desviado de la fe. La gracia sea con ustedes.”
Guardar o mantener la fe, tiene que ver con los dos aspectos que mencionamos al inicio. Se mantiene la fe al proteger el contenido de la enseñanza y al creer personalmente en este contenido. Tanto en lo que enseñamos como lo que creemos deben ser protegidos.
Esto implica proteger el evangelio.
Recuerdo que en nuestra iglesia, una de las razones por las que limitamos los mensajes que se compartía por el grupo de WhatsApp, es porque muchas personas compartían mensajes e imágenes que parecían cristianas pero no eran muy bíblicas. Especialmente durante el COVID, muchas imágenes que daban una esperanza falsa de que no nos enfermaríamos ni ninguna plaga, o que Cristo en una apuesta con Satanás fue a la cruz para demostrarle a Satanás que le podía vencer. Amados, muchos son los mensajes así pero que no son en nada bíblicos.
Los pastores tenemos la responsabilidad de enseñar a la iglesia en la sana doctrina, y corregir las enseñanzas anti-bíblicas. Los pastores tenemos la responsabilidad de proteger a la iglesia y al evangelio.
APLICACIÓN
¿Cómo debemos vivir a la luz de esta realidad?
Prioriza la batalla: en algunos países tienen alarmas que suenan en toda la ciudad para alertar a los ciudadanos que están bajo ataque. Ignorar esta alarma sería una verdadera señal de estupidez, porque lo que está en juego es la vida misma. Solo una persona loca ignoraría tal señal de peligro ante una alerta de guerra. Lo mismo ocurre con nosotros. La Biblia advierte una y otra vez ¡Estamos en guerra!
Sujétate a la enseñanza: Sujétate a los pastores que enseñan bien, y resiste la corrección. Hebreos 13:22 “Les ruego, hermanos, que soporten la palabra de exhortación, pues les he escrito brevemente.”
Conserva la pureza del evangelio: Judas 3 “Amados, por el gran empeño que tenía en escribirles acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribirles exhortándolos a luchar ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos.” En nuestras conversaciones, en la forma en cómo piensas.
Mantén la fe en tu corazón: La fe debe defenderse tanto en el contenido de la verdad, como en lo que creemos personalmente.
Amados, estamos en una batalla a muerte. La Biblia nos advierte y nos muestra la forma en cómo debemos luchar, esto es: manteniendo la fe y la buena conciencia. Que el Señor nos ayude. Amén.
Oremos.
