CLAMOR EN LA DESESPERACIÓN
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1 Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. 2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. 3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.
1Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. 2Me hundo cada vez más en el fango; no encuentro dónde apoyar mis pies. Estoy en medio de profundas aguas, y me arrastra la corriente. 3Estoy agotado de tanto gritar por ayuda; mi garganta se ha enronquecido; Mis ojos están hinchados de tanto llorar, esperando la ayuda de mi Dios. (RVR60, NVI, NTV)
Introducción
Introducción
El Salmo 69 nos presenta un cuadro vívido de la angustia y la aflicción del salmista, nos muestra un clamor desesperado por la ayuda Divina en medio de sus dificultades. En el libro de los Salmos, no solo podemos ver grandes poemas de alabanzas y reconocimientos a nuestro Dios; también encontramos en ellos oraciones que muestran la humanidad de sus autores, y nos permiten ver sus debilidades y emociones más íntimas, como lo es el caso del Salmo 69. Aquí, vemos que el salmista se encuentra en una situación desesperada, compara su aflicción con estar sumergido en aguas profundas y entre el lodo, y nos muestra una imagen de peligro y desesperación, lo cual es una realidad de las pruebas, tentaciones y aflicciones en la vida de los creyentes.
Cuando las olas del mar golpean una barca, estas causan mayor daño si la barca está averiada; es decir, las pruebas, las tentaciones y aflicciones que golpeen nuestra vida nos afectarán aún más si en nosotros hay heridas. Y no hay duda de que hoy en día existe mucha gente herida, lastimada por el pecado ¡sí! Pero también por las personas en las que ha confiado; y es esa la razón por la que levantan muros a su alrededor, con el fin de proteger sus almas de todo aquello y aquellos que les pueda dar, porque están heridas y no han podido sanar. Otros, tratan de aparentar y de esconderse tras la frase “todo está bien, estoy bendecido”, pero con el agua hasta el cuello.
Hermanos y amigos, podemos engañar a medio mundo, pero existen dos seres que no pueden ser engañados: Usted y Dios. Usted sabe y Dios sabe la verdad de lo que está pasando, sea honesto con usted mismo y sea sincero con Dios; descúbrase tal cual es, no oculte ninguna de sus emociones ante Dios y a que el Espíritu Santo sane en usted todas sus heridas y calme todas sus aflicciones.
En esos momentos difíciles, es necesario buscar a Dios con desesperación. En este Salmo…
I. VEMOS UN CLAMOR DESESPERADO (1-2a)
I. VEMOS UN CLAMOR DESESPERADO (1-2a)
Salmo 69:1–2 (RVR60)
1 Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. 2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; ...
David reconoce que la situación lo ha rebasado, él expresa: tengo el agua hasta el cuello, hasta el alma estoy inundado; siente que está al borde de la destrucción. Su clamor es urgente y sincero; a pesar de su agotamiento, de su cansancio por buscar a Dios sin encontrar respuesta inmediata, nos muestra su dependencia total de Dios en medio de la adversidad, confiando en que Dios es capaz de salvar y responder en su tiempo. ¡Él nunca llega tarde a tu clamor! ¡Dios siempre responde!
Deje que su corazón sea animado con las palabras de Filipenses 4:6-7
6 No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. 7 Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.
El salmista busca consuelo y fortaleza para su corazón afligido, reconociendo que solo Dios puede brindar verdadera paz y aliento en medio de las dificultades. Esto nos enseña a confiar en el poder de Dios para animar nuestros corazones en tiempos de desesperación y que, en medio de nuestras propias luchas y aflicciones, podemos acudir a Dios con la confianza de que Él escuchará y responderá a nuestras súplicas.
II. VEMOS LA PÉRDIDA DE TODA ESPERANZA (2b)
II. VEMOS LA PÉRDIDA DE TODA ESPERANZA (2b)
Salmo 69:2 (NVI)
...Estoy en medio de profundas aguas, y me arrastra la corriente.
La imagen del agua que llega hasta su cuello visualiza la sensación de ahogo y desesperación que experimenta el salmista. Muchas veces, en medio de nuestras pruebas, también sentimos que estamos siendo abrumados por las circunstancias. Sin embargo, como David, podemos encontrar consuelo al saber que Dios está con nosotros en medio de las aguas turbulentas de la vida.
Deje que su alma sea fortalecida y confortada con el Salmo 23:1-6
Salmo 23:1–6 (NVI)
1 El Señor es mi pastor, nada me falta; 2 en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; 3 me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre. 4 Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta. 5 Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar. 6 La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Señor habitaré para siempre.
La fortaleza espiritual es crucial para enfrentar las emociones que tienden a dominarnos, tales como la ira, la depresión, la indiferencia, la ansiedad y desesperación, entre otras más. Cuando permitimos que Dios fortalezca nuestro espíritu, desarrollamos una firmeza y una madurez en la fe que nos sostiene aún en las circunstancias más difíciles. Y porque somos confortados por Dios, el miedo, la amargura, el sentimiento de culpa, y una larga lista de pruebas y aflicciones no nos vencerán, pues nosotros diremos como el salmista:
17 Te vieron, oh Dios, las aguas, las aguas te vieron y temblaron, también los abismos se agitaron.
Este es un consuelo que nos trae paz y tranquilidad en medio de las tormentas emocionales y espirituales. Al abrir nuestro corazón a la consolación de Dios, experimentamos un alivio profundo en nuestras almas.
III. VEMOS LA PERSEVERANCIA EN LA ORACIÓN.3.
III. VEMOS LA PERSEVERANCIA EN LA ORACIÓN.3.
Salmo 69:3 (NTV)
3 ...Mis ojos están hinchados de tanto llorar, a la espera de la ayuda de mi Dios.
Esta afirmación revela la persistencia del salmista en la oración aun cuando parece que sus ruegos no son respondidos. A pesar de su fatiga y desgaste, David mantiene su esperanza en Dios demostrando su fe inquebrantable a pesar de las circunstancias. Las circunstancias revelan nuestra convicción, pero al perseverar en la oración Dios fortalece nuestra fe y nos acerca más a Su presencia, y esa presencia es sanadora y restauradora: sana nuestras heridas y restaura nuestras vidas en su totalidad. Solo clamemos a Dios en medio de nuestras aflicciones, sabiendo que Él es nuestro refugio y nuestra esperanza en todo momento.
Deje que su mente sea como la de Cristo para que piense como Él:
5 Tengan la misma manera de pensar que tuvo Jesucristo:
La mente renovada en Cristo nos capacita para pensar y actuar de acuerdo con los principios del Reino de Dios, incluso cuando enfrentamos desafíos y adversidades. Esto nos ayuda a pensar y actuar de acuerdo con la voluntad de Dios.
Conclusión
Conclusión
Mis amados hermanos y amigos presentes, la vida está llena de desafíos y pruebas que nos hacen sentir como si estuviéramos en aguas profundas y pantanosas. A muchos de nosotros nos dominan nuestras emociones y el carácter que aún no ha sido transformado. Tal vez hemos subido a la Cruz, pero no hemos muerto en ella. Aprendamos de David, y que, en medio de la angustia y dificultades abrumadoras, confiemos plenamente en Dios para nuestra salvación y fortaleza, permitiendo que Él anime nuestro corazón, fortalezca y conforte nuestra alma, que renueve nuestra mente conforme a la de Cristo.
Los invito a acercarse al altar de Dios con sinceridad y humildad. Que este momento en el altar sea un tiempo de renovación espiritual, de sanidad emocional y de fortalecimiento de nuestra fe. Que podamos experimentar la paz que sobrepasa todo entendimiento y la seguridad de que Dios está obrando en nuestras vidas, incluso en medio de las pruebas más difíciles. Hoy es el día para entregarle todas tus cargas y confiar en Su poder para salvar y restaurar.
