Servicio de Acción de Gracias (Funeral de Antonio Reyes)
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Servicio de Acción de Gracias (Funeral de Antonio Reyes)
Servicio de Acción de Gracias (Funeral de Antonio Reyes)
Lo recordamos con cariño.
El Sr. Toño llegó a escuchar la Palabra de Dios y confiamos que la haya creído para que encuentre el verdadero descanso para su alma.
De ser así, damos Gracias a Dios, porque confiamos en que alcanzó la meta que todos anhelamos; llegar a las moradas celestiales con el Padre Amoroso y Misericordioso.
1 ¡Cuán preciosas son Tus moradas, Oh Señor de los ejércitos!
2 Anhela mi alma, y aun desea con ansias los atrios del Señor; Mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo.
3 Aun el gorrión ha hallado casa, Y la golondrina nido para sí donde poner sus polluelos: ¡Tus altares, oh Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío!
4 ¡Cuán bienaventurados son los que moran en Tu casa! Continuamente te alaban. (Selah)
Nosotros confiamos en las promesas de Dios, nuestro Señor que dice:
3 »Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, Porque en Ti confía.
4 »Confíen en el Señor para siempre, Porque en Dios el Señor, tenemos una Roca eterna.
El Señor es un Refugio, un Escudo, una Roca Eterna.
No hay nada mejor que confiar en el Señor, que creer en Él.
Nos reunimos con la finalidad de conocer al Señor, para alabar Su Nombre, para agradecerle por Su bondad y Fidelidad, y para encomendar su vida y la vida de sus familiares y amigos en manos del Señor.
Te invitamos a reflexionar en esto que sigue:
(Salmo 46.1)
1 Dios es nuestro refugio y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
I. Dios es nuestro Refugio y Fortaleza:
I. Dios es nuestro Refugio y Fortaleza:
Refugio se refiere a un lugar donde ampararnos, donde escondernos del peligro, una esperanza en medio de la tribulación.
Fortaleza se refiere a poder, a un lugar que puede detener lo de afuera que nos asedia, un refugio poderoso (un baluarte - un castillo con muros fuertes, separado por un abismo)
II. Dios es nuestro Pronto Auxilio en las tribulaciones:
II. Dios es nuestro Pronto Auxilio en las tribulaciones:
Dios “ayuda” en momentos de necesidad a todo aquel que acude a Él.
Dios no rechaza a aquel que se acerca a Él.
El Señor es la ayuda que necesitamos y en el momento que lo necesitamos.
6 Busquen al Señor mientras puede ser hallado, Llámenlo en tanto que está cerca.
7 Abandone el impío su camino, Y el hombre malvado sus pensamientos, Y vuélvase al Señor, Que tendrá de él compasión, Al Dios nuestro, Que será amplio en perdonar.
Esta es la invitación:
¡Busca al Señor, hoy, acude por ayuda hoy, mañana puede ser demasiado tarde!
¡Acércate al Señor, confía en Su bondad y Misericordia!
El Señor es esta Gran Ayuda, porque nos socorre y nos auxilia de lo que nadie puede hacerlo:
a) De la muerte:
a) De la muerte:
55 »¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde, oh sepulcro, tu aguijón?».
56 El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley;
57 pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
b) Del juicio que viene después de la muerte,
b) Del juicio que viene después de la muerte,
27 Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio,
11 Vi un gran trono blanco y a Aquel que estaba sentado en él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos.
12 También vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos. Otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras.
13 El mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron a los muertos que estaban en ellos. Y fueron juzgados, cada uno según sus obras.
c) De la condenación.
c) De la condenación.
15 Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.
23 por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios.
23 Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
¡Ven a Cristo!
¡Ven a Él y que Él sea tu Salvador y tu Señor, para que puedas ir el día de tu muerte, a la casa de Dios y vivir con Él eternamente!
Bendiciones.
