La obediencia de los recabitas
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· 2,234 viewsLos recabitas permanecieron fieles al mandato de su antepasado Jonadab, a pesar de las presiones sociales y políiticas.
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La obediencia de los recabitas
La obediencia de los recabitas
Jeremías 35:1–2 1Palabra de Jehová que vino a Jeremías en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, diciendo: 2Ve a casa de los recabitas y habla con ellos, e introdúcelos en la casa de Jehová, en uno de los aposentos, y dales a beber vino.
Jeremías 35:5–6 5Y puse delante de los hijos de la familia de los recabitas tazas y copas llenas de vino, y les dije: Bebed vino. 6Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordenó diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos;
Introducción
Introducción
Mas de 400 años había transcurrido desde que Dios envió profetas para que Israel volviera a Él, pero se empecinaron en no querer escuchar el llamado de Dios.
Jeremías es el último profeta de Judá antes del cautiverio babilónico, fue profeta durante el reinado de Joacaz, uno de los reyes que hicieron lo malo delante de Dios. Fue el rey que quemó la profecía enviado por Jeremías.
En este tiempo, el reino del norte Israel ya había sido llevada cautiva por los Asirios y Jeremías profetizaba que Judá estaba a punto de ser invadida por los Babilonios, aunque ellos negaban a creer en esa profecía.
La Biblia da testimonio de las advertencias que Dios hizo a su pueblo antes de venir sobre ellos la desgracia.
Dios ordena a Jeremías a invitar a los hijos de Recab a los aposentos del templo para beber vino, para dar a los habitantes de Jerusalén una lección muy confrontatíva.
Los hijos de Recab
Los hijos de Recab
Podríamos presentar una genealogía del linaje de los recabitas, pero nos limitaremos a decir que habían acompañado a los israelitas desde que estaban en el desierto de Sinaí. Son descendientes de la familia de Jetro suegro de Moisés.
A pesar de que convivieron con los Israelitas y con otros pueblos, no se mezclaron con ellos, permanecieron fieles a su linaje, costumbres y culto a Dios.
Los recabitas eran una “familia” que guardaban sus principios y temor a Dios.
Puestos a prueba
Puestos a prueba
Jeremías 35:2 “Ve a casa de los recabitas y habla con ellos, e introdúcelos en la casa de Jehová, en uno de los aposentos, y dales a beber vino.”
Habían llegado a Jerusalén porque se estaban refugiando de los babilonias que habían comenzado a invadir los pueblos de la región. Jeremías 35:11 “Sucedió, no obstante, que cuando Nabucodonosor rey de Babilonia subió a la tierra, dijimos: Venid, y ocultémonos en Jerusalén, de la presencia del ejército de los caldeos y de la presencia del ejército de los de Siria; y en Jerusalén nos quedamos.”
Estaba en Jerusalén como extranjeros, no tenían los derechos ni privilegios que gozaban los ciudadanos.
Son llamados por el profeta Jeremías como invitados a los aposentos del templo para beber vino.
Este era un privilegio y un honor que les concedía el profeta y el sacerdote que accedió a usar las instalaciones del templo.
Por ser un gran honor ser invitados a los aposentos del templo, podían sentirse presionados a ser condescendientes y procurar no ofender o despreciar a sus anfitriones, pues por esa causa podrían ser expulsados de la ciudad.
Pero se les estaba invitando a beber vino, algo que ellos no hacían por principios morales.
Hoy en día somos tentados ha participar de actividades que no son licitas para cristianos, pero no sentimos presionados por la sociedad, las amistades, la familia, los maestros o los jefes.
Ante esta situación, tenemos que tomar una decisión importante: honrar a los hombre o honrar a Dios.
Firmes convicciones
Firmes convicciones
Jeremías 35:6 “Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordenó diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos;”
La respuesta de los recabitas pudo haber sorprendido a los judíos presentes, pues estaban despreciando su hospitalidad.
Pero las firmes convicciones de los recabitas los hacía permanecer fieles a pesar de las consecuencias que podrían sufrir.
Jonadab el padre de ellos había muerto hacía unos 250 años, él ya no existía para reprocharles si fallaban, pero ellos permanecieron fieles a sus enseñanzas, juzgados únicamente por su propia conciencia.
Jonadab no los había oprimido para que obedecieran sus ordenes, tampoco los había hecho firmar un contrato, ellos obedecieron por los lazos sanguineos, se sentían identificados como recabitas, cuyas costumbres no son como las del mundo.
Dios quiere que la iglesia seamos una familia, que nos sintamos identificados como hijos de Dios.
Obedecemos su palabra no por obligación, presión o amenazas, tampoco estamos obligados a firmar un contrato de fidelidad. Dios espera que obedezcamos por amor, sintiéndonos parte de su familia. No somos un club, asociación u organización, somos FAMILIA.
Debemos identificarnos con las convicciones, doctrinas y tradiciones de la familia a la que pertenecemos.
Cuando llegas a entender que nos llamamos hermanos porque somos familia, sabrás que no puedes renunciar a ella.
Cuando seas presionados a ceder a la tentación, recuerda que tu eres hijo de Dios, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, eres de la familia de Dios, con costumbres, doctrinas y convicciones diferentes a las de ellos, no puedes ceder a sus presiones, al contrario, debes traerlos a la familia de Cristo.
Ejemplo para otros
Ejemplo para otros
Jeremías 35:14 “Fue firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el cual mandó a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre; y yo os he hablado a vosotros desde temprano y sin cesar, y no me habéis oído.”
Dios pone como ejemplo a la fidelidad de los recabitas, que habían obedecido las enseñanzas de su padre Jonadab durante todo este tiempo, pero su pueblo Judá no habían obedecido a pesar de que Dios mismo les había hablado.
Es interesante que es más fácil que un hijo de Dios se aparte de los caminos del evangelio que un impío abandone sus malas costumbres.
Jeremías 2:11 (NTV) “11 ¿Alguna vez una nación ha cambiado sus dioses por otros, aun cuando no son dioses en absoluto? ¡Sin embargo, mi pueblo ha cambiado a su glorioso Dios por ídolos inútiles!”
Cuando nuestra atención esta puesta en las cosas terrenales, será fácil desviarnos a las atracciones del mundo, pero cuando nuestra atención está puesta en las espirituales, será difícil apartarnos de ellas.
Colosenses 3:1–2 “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”
Por su fidelidad Dios honra a los recabitas: Jeremías 35:19 “por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No faltará de Jonadab hijo de Recab un varón que esté en mi presencia todos los días.”
Los recabitas aún habitan en la tierra de Israel, con los mismos principios y costumbres de sus antepasados. Dios lo ha honrado y los ha bendecido por su fidelidad.
Conclusión
Conclusión
El pueblo de Dios debía sentirse avergonzado por su infidelidad ante el buen ejemplo de los recabitas, por tanto, Dios emite juicio contra la infiel Judá: Jeremías 35:17 “Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí traeré yo sobre Judá y sobre todos los moradores de Jerusalén todo el mal que contra ellos he hablado; porque les hablé, y no oyeron; los llamé, y no han respondido.”
Tomemos el ejemplo de los recabitas, identifiquémonos como una familia, hijos de Dios, mantengamos firmes nuestras convicciones y fe, a pesar de las presiones del mundo, no importa si perdemos un negocio, un amigo, puntos en una clase, clientes o cualquier cosa de este mundo.
La recompensa por la fidelidad a Dios supera toda ganancia terrenal. Santiago 1:12 “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.”
Es necesario que perseveres para alcanzar la corona de vida eterna: Mateo 24:13 “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”
