un canto para el casi derrotado

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La muerte de los primeros peregrinos que llegaron a América en 1620 fue una experiencia trágica y desafiante. Los peregrinos, viajaron a bordo del Mayflower desde Inglaterra, tras enfrentar la persecusión de sus familias, el asesinato de algunos de sus familiares, la expopriación de sus bienes y el abandono; llegaron a la costa de lo que hoy es Massachusetts en noviembre de 1620, casi derrotados. Debido a su llegada tardía en el año, no tuvieron tiempo suficiente para cultivar alimentos antes del invierno.
El primer invierno en Plymouth fue extremadamente difícil. Los peregrinos se enfrentaron a condiciones climáticas severas, enfermedades y falta de alimentos adecuados. Sin viviendas adecuadas y sin suficientes provisiones, muchos de ellos sucumbieron a enfermedades como el escorbuto, la neumonía y otras infecciones, los demás quedaron casi derrotados. La malnutrición también fue un factor significativo que contribuyó a las muertes.
De los aproximadamente 102 pasajeros que originalmente llegaron en el Mayflower, casi la mitad murió durante el primer invierno. Entre los fallecidos había hombres, mujeres y niños. Las duras condiciones hicieron que la tasa de mortalidad fuera extremadamente alta, y muchas familias quedaron devastadas por la pérdida de múltiples miembros.
La primavera siguiente, la situación de los peregrinos comenzó a mejorar gracias a la ayuda de los nativos americanos, en particular los Wampanoag y su líder, Massasoit. Dios utilizó a un nativo llamado Squanto, que había aprendido inglés y conocía las costumbres europeas, jugó un papel crucial en la supervivencia de los peregrinos. Squanto enseñó a los colonos a cultivar maíz, cazar y pescar, conocimientos que resultaron vitales para su subsistencia en el nuevo mundo.
La terrible experiencia del primer invierno y las subsecuentes mejoras en la relación con los nativos americanos llevaron a la celebración de la primera cosecha en otoño de 1621, conocida como el primer Día de Acción de Gracias. Esta celebración fue un momento de agradecimiento por la supervivencia y las bendiciones recibidas, marcando el inicio de una tradición que perdura hasta hoy en los Estados Unidos.
Su socorro llegó después de mucho dolor, solo imagina lo que sentían estas personas mientras veían morir a sus familiares y amigos, mientras se congelaban de frío sin casa, sin comida, sin medicamentos, sin la posibilidad de comprar nada, ni emplearse en nada. vivirlo seguro y fue otra cosa.
No quiero venir a ustedes el día de hoy a tratar de mencionarles algo que ustedes no sepan, se que han venido de sus casas hoy con todo y lo que son, no soy profeta pero estoy seguro que alguno llegó con una situación familiar difícil, no tanto como la de los peregrinos americanos imagino que puedes estar contemplando el fracaso de tu matrimonio, alguno ha descubierto recientemente que tiene cáncer o lupus, alguien se ha enterado que uno de sus hijos es gay y alguno más que se ha quedado en bancarrota, por supuesto las preocupaciones por tus deudas te consumen, o has descubierto que esa relación a la que le has dedicado tanto tiempo no irá a ningún lugar, cómo contarle a tus padres o pastores que has quedado embarazada, qué haces si aún no te sale un empleo y sufres, no te das por vencido pero estás casi derrotado, cómo lograr ser una buena madre y hacer tus devocionales con tus hijos si eres una madre soltera y estás luchando con darles lo necesario, como asumir frente a tus padres que has elegido la carrera incorrecta y estás fastidiado, como decir a los pastores que aun no logras vencer tu adicción a la pornografía aunque has intentado de todo, alguien está siendo presionado para irse de casa y no tiene a donde ir, es algo abrumador, estás casi derrotado, y aunque no estás en el hielo de los alpes, estás acabado.
a veces le llamamos a eso derrota, pero en realidad aún no es así, vamos a leer un cántico de esperanza para los casi derrotados, me refiero por supuesto al salmo 124. vamos hasta allí
Psalm 124 NBLA
Cántico de ascenso gradual; de David. 1 «Si el Señor no hubiera estado a nuestro favor», Que lo diga ahora Israel. 2 «Si el Señor no hubiera estado a nuestro favor Cuando los hombres se levantaron contra nosotros, 3 Vivos nos hubieran tragado entonces Cuando su ira se encendió contra nosotros. 4 »Entonces las aguas nos hubieran cubierto, Un torrente hubiera pasado sobre nuestra alma, 5 Hubieran pasado entonces sobre nuestra alma las aguas impetuosas». 6 Bendito sea el Señor, Que no nos ha entregado como presa de los dientes de ellos. 7 Nuestra alma ha escapado cual ave del lazo de los cazadores; El lazo se rompió y nosotros escapamos. 8 Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, Que hizo los cielos y la tierra.
Las situaciones que acaban con nosotros pueden venir de cualquier parte, pero este salmo es un antídoto contra la derrota impresionante, es esperanza para los casi derrotados. Nota esto,
en primer lugar el Salmista (David) nos ofrece una descripción de la situación, es la situación que los derrotaría, y en segundo lugar final victorioso que tuvieron.

La situación Hipotética

nuestro pasaje asume lo que dice la frase latina homo homilis lupus (el hombre es el lobo del hombre) para decir que el hombre destruye al hombre, de hecho la segunda causa de derrota más grande en el mundo son otras personas, solamente supera por la primera causa de derrota que somos nosotros mismos, nos destruimos y también otros nos destruyen siempre en ese orden.
Israel debe aceptar que históricamente ellos son los promotores de sus propias derrotas, solo por poner un ejemplo miremos lo que pasa hoy en Israel, por años desde 1965 financiaron el grupo político de Hamas y consintieron con su existencia, y luego ellos mismos se levantan en su contra, a veces por años mantenemos una relación que sabemos no agradaba al Señor y luego eso nos destruye, pero a veces y solo a veces nos ocurren cosas que no son directamente nuestra responsabilidad sino que vienen de afuera.
Se cree este salmo fue escrito durante la guerra contra los filisteos narrada en:
2 Samuel 5.17-25 donde los filisteos al enterarse de la entronización de David, recurren a la guerra queriendo destruirle. Solo algunas pistas nos llevan a creer que se trata de ese evento en particular, la primera que vemos es el propio título de nuestro salmo que afirma ser de David, lo que lo ubica en algún momento durante su vida, y la segunda la afirmación de que Dios quebrantó a sus enemigos como brecha de aguas y la tercera fue la liberación prodigiosa de parte del Señor. leamos:
2 Samuel 5:17–25 NBLA
17 Al oír los filisteos que David había sido ungido rey sobre Israel, todos los filisteos subieron a buscar a David; y cuando David se enteró, bajó a la fortaleza. 18 Los filisteos llegaron y se esparcieron por el valle de Refaim. 19 Entonces David consultó al Señor: «¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano?». Y el Señor dijo a David: «Sube, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano». 20 Así que David fue a Baal Perazim, y allí los derrotó; y dijo: «El Señor ha abierto brecha entre mis enemigos delante de mí, como brecha de aguas». Por eso llamó a aquel lugar Baal Perazim. 21 Los filisteos abandonaron allí sus ídolos, y David y sus hombres se los llevaron. 22 Después los filisteos subieron de nuevo, y se esparcieron por el valle de Refaim. 23 Cuando David consultó al Señor, Él le dijo: «No subas directamente; da un rodeo por detrás de ellos y sal a ellos frente a las balsameras. 24 »Y cuando oigas el sonido de marcha en las copas de las balsameras, entonces actuarás rápidamente, ya que el Señor habrá salido delante de ti para herir al ejército de los filisteos». 25 Entonces David lo hizo así, tal como el Señor le había ordenado, e hirió a los filisteos desde Geba hasta Gezer.
Es posible después de leer este texto que no veamos de manera contundente una relación directa entre el salmo y la batalla aquí librada pero no es relevante para nuestro entendimiento del salmo, solo necesitamos saber que en una situación de guerra, dónde las fuerzas no alcanzan, Dios ha librado a Israel.
Sea que fue en vida de David, después del exilio o en el tiempo de Nehemias, lo que es importante es notar como el salmista nos ubica en una situación hipotética en la que nos muestra su gran debilidad y nos deja ver lo que Dios hizo por ellos. En este caso podemos darnos cuenta de algunos detalles: La fuente de la preocupación es una guerra, el dice “hombres se levantaron contra nosotros”: como dijo alguien, “cuando pienso en mis capacidades siempre veo gente más fuerte que yo, más sabia que yo, más talentosa que yo, con mejores vidas que yo, con más comodidades que yo, así que cuando quiero enaltecerme entonces son aplastado” y estaremos de acuerdo en que Israel muchas veces se enalteció porque se vio mejor que los demás y no consideró sus debilidades. Frente a las luchas debemos considerar nuestras debilidades, no pensar que podemos solucionarlo y depender de nosotros mismos, sino ser sabios en considerar las limitaciones que tenemos de tal manera que podamos decir: “El Señor es mi ayudador, es mi escudo, es mi sanador, es mi fortalece” de tal modo que podamos aceptar las cosas y confesar que tenemos un Dios que puede.
Además de mencionarse la fuente de la situación (Los hombres que se levantan contra nosotros) también se hace una descripción de sus capacidades:
Nos hubieran tragado vivos
Su ira se encendió contra nosotros
Son comparados con un torrente de aguas que nos habrían ahogado, que habrían pasado sobre nuestra alma
Estas son algunas descripciones metafóricas de lo que les habría ocurrido, que además describen también el poder de los enemigos a los que se enfrentan, estan casi derrotados.
Un análisis escueto del salmo permite afirmar que Israel es muy debil y sus enemigos muy fuertes, pero en medio de la incapacidad por enfrentar a los enemigos, las situaciones que nos superan, dónde vamos o donde debemos ir, cuando estamos “casi derrotados” entonces a dónde miramos:
El salmo 121, apoya la visión de este salmo:
Psalm 121:1–2 NBLA
1 Levantaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi ayuda? 2 Mi ayuda viene del Señor, Que hizo los cielos y la tierra.
Luego el salmista nos mostrará dentro de esta situación hipotética, como fue el desarrollo real de los acontecimientos: 1. El señor estuvo a su favor: Eso creo que lo suple todo, ¿no?. Contarlo desde el futuro es fácil, decir Dios me ayudó recordando las cosas que ocurrieron en el pasado es fácil pero en el momento en que las cosas está sucediendo es una agonía, pensamos que estamos derrotados, déjame colocarte algunas ilustraciones:
Recuerdas el caso de Coré en Números 16.1-4 como retó a Moisés levantándose con un grupo de personas, imagina como experimento ese sentimiento Moisés
Numbers 16:1–4 NBLA
1 Y se rebeló Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, con Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, hijos de Rubén, 2 y se alzaron contra Moisés, junto con algunos de los israelitas, 250 jefes de la congregación, escogidos en la asamblea, hombres de renombre. 3 Y se juntaron contra Moisés y Aarón, y les dijeron: «¡Basta ya de ustedes! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y el Señor está en medio de ellos. ¿Por qué, entonces, ustedes se levantan por encima de la asamblea del Señor?». 4 Cuando Moisés escuchó esto, cayó sobre su rostro;
Otro caso es el caso de Jeremías, lo encontramos en Jer 51.34 cuando hablo sobre el rey de Babilonia
Jeremiah 51:34 NBLA
34 «Me ha devorado y aplastado Nabucodonosor, rey de Babilonia, Me ha dejado como vaso vacío, Me ha tragado como un monstruo, Ha llenado su estómago de mis delicias, Me ha expulsado.
o su sentimiento cuándo sus propios compañeros lo encerraron en la cisterna
Lamentations 3:54 NBLA
54 Cubrieron las aguas mi cabeza, Dije: «¡Estoy perdido!».
o tal vez el caso de Jonás, cuando estaba en agonía en el fondo del mar
Jonah 2:3–4 NBLA
3 »Pues me habías echado a lo profundo, En el corazón de los mares, Y la corriente me envolvió; Todas tus encrespadas olas y tus ondas pasaron sobre mí. 4 »Entonces dije: “He sido expulsado de delante de Tus ojos; Sin embargo, volveré a mirar hacia Tu santo templo”.
En todos estos casos mis hermanos, ellos estaban casi derrotados, no derrotados aunque ellos lo pensaran así y agonizaban pensándose acabados, uno se inclinó en tierra, el otro dijo “me devoró, me aplastó” y luego pensó en la cisterna “estoy muerto” y el último dijo “desechado soy delante de tus ojos” pero aun en medio de este sentimiento de derrota no estaba terminado aún porque como expuso el salmista en nuestro texto, “El Señor está a nuestro favor”.
Ver a ese grandioso Dios a nuestro favor en el momento de la lucha no es algo fácil, siempre es más fácil recordar sus proezas que tener esperanza y seguridad en medio de la prueba. A pesar de las expresiones de antes citadas, sabemos que su desenlace fue diferente al que ellos expresaron, Coré, Datan y Abiran fueron enviados vivos al infierno y Moises fue exaltado, Jeremías no murió en el pozo y Jonás un pez lo sacó a la orilla. Rescates impresionantes que mostraron que las cosas no han llegado a su fin hasta que Dios lo determina, no cuando nuestra debilidades nos quieren hablar para decirnos que estamos derrotados, no estamos derrotados, tal vez “casi lo estamos” pero Dios está por nosotros, así que aún hay esperanza aunque en nuestras debilidades no las veamos, Pablo dijo:
Romans 8:31 NBLA
31 Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
Todavía no todo está dicho, esa situación hipotética que te ha derrotado, también tiene una derrota hipotética porque si has creído en Cristo el Señor entonces tu victoria está segura, tu pastor está pastoreándote, tu abogado está intercediendo por ti, tu rey está gobernando, tu Dios es soberano.
En segundo lugar nuestro salmo nos muestra un final victorioso, porque nuestro Dios es bueno y su deseo es hacernos bien.

Un final victorioso

La bondad de nuestro Dios es maravillosa, y nadie lo experimenta tan claramente como los casi derrotados.
Quién puede valorar las cosas tanto como los que han estado al borde del abismo, Pablo dijo que al que mucho se le perdona mucho ama, es quien reconoce sus debilidades y de dónde lo sacó el Señor el que ama más a quien le rescató.
El salmista coloca una nueva metáfora para hablar de la forma en que Dios los rescató y es prodigiosa, no por ta acción humana sino por la acción divina, es una ave que escapa del cazador, no porque pueda romper el lazo sino por que el Señor lo rompe, “el lazo se rompió” dice el salmista, pero también un pez se tragó a Jonás, así que la salvación llegó y de una manera que no se esperaba. nuestro Dios es bueno y bueno en gran manera hermanos.
Nuestro socorro entonces no está determinado por nuestras capacidades, es más, es cuando reconocemos la incapacidad que vemos de donde proviene esa ayuda, no cuando la logramos identificar. Es cuando estamos en el pozo que Dios tapa la boca de los leones, y por supuesto cuando nuestras fuerzas no alcanzan, el socorro divino es incomparable y llega en los momentos que en la práctica nosotros podemos descansar y confiar enteramente en el control celestial.
Has de recordar el caso de Gedeón a quien Dios dio la victoria sobre los madianitas solo con 300 hombres, o que Elias fue alimentado por un ángel cuando se estaba dejando morir, o que Dios dio hijos a la esteril Sara, o que Cristo con unos panes y peces alimento a cinco mil, o que Naamán fue limpiado de la lepra solo con lavarse en el rio Jordán o que un ciego le fue devuelta la vista por Jesús o cuánto de sus milagros, oh mis hermanos, cuán limitados somos, cuán fácil nos sentimos derrotados cuando nuestro grandioso Dios es tan poderoso y paternal.
Nosotros nos confundimos tanto con nuestras luchas que dejamos pasar con tanta facilidad el hecho de que Dios está a nuestro favor y quiere hacernos el bien siempre. Necesitamos aprender a descansar en su poder y en que él está dándole curso a nuestras vidas para que confiemos en su sabiduría, como decía “Martín Lutero: Un gran fuego ahoga una gota de agua” eso es lo que son nuestras luchas frente a su poder.
Ahora apliquemos este salmo a nuestras vidas de manera directa:
Nuestro Dios es nuestro socorro, es claro, pero de dónde estamos esperando que venga, a decir la verdad más veces de las que recordamos estamos buscando soluciones humanas, a veces incluso contrarias a la voluntad de Dios que solo agravan nuestra situación. Nos dejamos llevar por la desesperación, por la casi derrota y perdemos la paz, dejamos de dormir, enfrentamos ansiedad y depresión, queremos controlar situaciones que no dependen de nosotros y manipulamos los demás o nos refugiamos en Egipto a veces hasta queriendo regresar allí, pero recordarnos pequeños, descansando en que aunque nosotros somos débiles y pequeños, Dios si tiene control sobre todo para librarnos de maneras extraordinarias.
Mi hermano, pon tus ojos en Cristo, quien venció el más grande mal que como seres humanos no podíamos derrotar, venció la muerte, y con ella también nosotros la vencimos. Cristo es el más grande ejemplo, quien venció cuando su enemigo pensaba que lo había derrotado, aquél día Satán cantó victoria, pero cristo le mostró que no estaba derrotado sino que había vencido para siempre, ahora si podemos decir “dónde está o muerte tu victoria”, piensa en eso, si Cristo venció entonces hermano porque dejar que las cosas en este mundo de acaben. El dijo “mi paz os dejo mi paz os doy, no como el mundo la da”
En tercer lugar tenemos que reconocer que Dios a veces deja que nuestras situaciones nos lleven al límite para probar nuestra fe. Basta pensar el límite al que llegó Abraham al casi sacrificar a su hijo, hasta el último momento, o Jonas hasta estar en el fondo del mar, o Daniel al estar en el foso de los leones, muchas veces Dios deja que nuestras luchas lleguen al extremo porque es allí donde nuestra fe es probada y afianzada, por eso Dios tolera nuestros enemigos porque son instrumentos en sus manos para sus propósitos, y esos propósitos son buenos porque a quienes lo aman todas las cosas ayudan a bien.
Mira como el salmista celebra el rescate del Señor, no lo pasa por alto, es algo memorable, si se trata de la guerra mencionada en Samuel, entonces el David está celebrando el rescate del Señor escribiendo este salmo. no tomes en poco las expresiones de victoria y gratitud, es importante que exaltes al Señor y cuentes a otros las proezas del Señor; canta, ora, escribe un diario, escríbelo en las paredes, porque cuándo los nuevos momentos de alicción lleguen esto te será por memorial de las obras del Señor en tu vida.
Cuando piensen en los posibles desenlaces de tu situación entonces que tal si lo piensas para bien, por la intervención divina, en vez de pensar en los finales más trágicos, es que Dios se encuentra en la ecuación, no estás solo.
También recuerda que Dios obra de manera sobrenatural en las cosas naturales, un lazo no es algo extraordinario, pero Dios obro extraordinariamente en él, no creas que las cosas naturales y ordinarias no están en pleno control divino, porque nuestro Dios obra a través de los medios ordinarios, de cual manera él las creo y las está usando para sus propósitos eternos.
Si aún no has venido al Señor entonces déjame decirte algo: Es por su pueblo por quien el Padre entrego al hijo y junto con el todas las cosas para formarnos en nosotros su carácter, estar escuchando esto y pasarlo por alto es una puñalada a tu propio corazón, como dije, la mayoría de veces somos nuestro propio verdugo, la mayoría de veces nos causamos nuestro propio daño, y no colocar tu fe en Cristo el Señor lo es, veras, Dios está airado contra ti, y eres un prófugo de su justicia, pero esta te alcanzará y verás que es horrendo caer en las manos del Señor, porque su ira no puede ser apagada con nada sino con Cristo, su ira no es como la del hombre.
Mi hermano o hermana que has venido aquí esta mañana, que vienes con tus luchas y preocupaciones, con la incertidumbre de tu matrimonio, con un embarazo no planeado, con una relación con un incrédulo, con un fracaso sentimental, con esa enfermedad que descubriste recientemente, con ese hijo confundido, o esa empresa en bancarrota, con tus preocupaciones por tus deudas, con tu desempleo, con los retos de ser madre soltera, puede que estés casi derrotada, pero no lo estás aún, porque Dios está contigo y a tu favor, porque por nuestro Dios es mayor que todo y es suficiente para que las aguas no te ahoguen y los cazadores no te destruyan.
9. Mis hermanos, los peregrinos americanos perdieron gente, perdieron hijos, enfermaron, no comieron, pero son testigos mudos para nosotros de que Dios es abundante y proveedor y cada último jueves de noviembre recordamos que a pesar del sufrimiento en Dios somos victoriosos.
Recuerde, aunque nuestros ojos limitados no lo vean, los ojos de la fe son suficientes.
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