Momentos en la sepultura
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42 Ya al atardecer, como era el día de la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, 43 vino José de Arimatea, miembro prominente del concilio, que también esperaba el reino de Dios; y llenándose de valor, entró adonde estaba Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. 44 Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto, y llamando al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. 45 Y comprobando esto por medio del centurión, le concedió el cuerpo a José, 46 quien compró un lienzo de lino, y bajándole de la cruz, le envolvió en el lienzo de lino y le puso en un sepulcro que había sido excavado en la roca; e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. 47 Y María Magdalena y María, la madre de José, miraban para saber dónde le ponían.
50 Y había un hombre llamado José, miembro del concilio, varón bueno y justo 51 (el cual no había asentido al plan y al proceder de los demás) que era de Arimatea, ciudad de los judíos, y que esperaba el reino de Dios.
57 Y al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había convertido en discípulo de Jesús.
Juan 19:38–39 (LBLA)
38 Después de estas cosas, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió permiso a Pilato para llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato concedió el permiso. Entonces él vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. 39 Y Nicodemo, el que antes había venido a Jesús de noche, vino también, trayendo una mezcla de mirra y áloe como de cien libras.
Introducción:
Introducción:
Hace unos meses escuchaba a un amigo reflexionar sobre lo costoso que es la muerte, el cajon, la ceremonia, el enterrarse por un determinado tiempo y luego seguir pagando por cada año que se está enterrado, y tener un muerto se vuelve un plan de celular, o un servicio publico más, por ello decía yo quisiera que cuando muera, me metan mejor en una bolsa negra y me dejen hundir en el mar donde nadie me encuentre o me coma un pescado, algunos prefieren la cremación como camino, por lo costoso de la muerte, el plan de la funeraria es hacer dinero con el dolor y la separación humana, pero el plan de Jesús con su muerte es darnos su reino. José de Arimatea por el contrario de mi amigo nos enseña que aun la muerte merece un momento de valentía, honra y amor silencioso.
1. Momento de Valentía: Mr 15.43
1. Momento de Valentía: Mr 15.43
José de Arimatea era:
a. Rico Lc 23.50
50 Y había un hombre llamado José, miembro del concilio, varón bueno y justo
b. Pertenecía al concilio, pero no apoyó la muerte de Jesús Lc 23.51
51 (el cual no había asentido al plan y al proceder de los demás) que era de Arimatea, ciudad de los judíos, y que esperaba el reino de Dios.
c. Discípulo de Jesús en secreto por miedo Jn 19.38
38 Después de estas cosas, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió permiso a Pilato para llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato concedió el permiso. Entonces él vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.
Luego de una jornada turbulenta de gritos, maltratos, humillaciones a Jesús en la cruz, bájate de la cruz, burlas romanas, burlas judías, Juan es el único discípulo al pie de la cruz, con la María y otras mujeres Juan 19.25-27 , presencian el dolor de la muerte en aquella horrible cruz, mientras eso pasa hay un discípulo rico, que al enterarse de la muerte de Jesús, toma su status, toma su fe escondida, toma su miedo, y hace lo que nadie se atrevería hacer, ir a hablar con quién ordenó la muerte y pedir su cuerpo.
Un pequeño acto de valentía sorprende al opresor y cede ante la petición.
Aplicación: Porque el reino de Dios siempre se ha manifestado en pequeñas acciones que lo cambian todo, Jonás predicó en 40 días Ninive será destruida y toda una ciudad fue transformada, El reino de Dios es pequeño como una semilla de mostaza, como la levadura en una masa, Dios toma lo pequeño y lo vuelve grande, este acto de valentía de mantener su esperanza en el reino de Dios, cuando todo en términos humanos se ha acabado, porque hay quienes proclaman que la muerte es el fin, pero José de Arimatea nos predica que la muerte es el fin de una vida, pero no de una relación, no de la esperanza en el reino de Dios, eso merece valentía.
Aún la muerte merece un momento de valentía, honra y amor silencioso
2. Un momento de honra Mr 15.45-46
2. Un momento de honra Mr 15.45-46
a. El opresor entrega el cuerpo.
b. Compra lienzo de Lino.
c. Envuelve el cuerpo en el lienzo de Lino.
d. Usaron una mezcla de mirra y aloe Jn 19.39 Nicodemo otro discipulo le ayuda.
e. Le puso en un sepulcro. Juan 19.41 dice que era nuevo y nadie lo había usado.
f. Puso una piedra en la entrada
Normalmente los criminales que morían en una cruz eran comidos por aves de rapiña como señal del poder de Roma, y luego algunos restos tirados a fosas comunes, en algunos casos familiares solicitaban el cuerpo para su sepultura, José decide usar su posición económica para honrar los restos mortales de Jesús, usando un lienzo de Lino y junto a Nicodemo preparar el cuerpo como lo dicta la tradición judía para sus muertos ser enterrados en honra y no como Roma hace con sus delincuentes para provocar deshonra. La cruz es la señal Romana para imponer su poder, pero la cruz es la señal de Dios para mostrarnos cuanto nos ama, bendito amor que gritó desde el silencio de la muerte.
Las acciones de José de Arimatea dan cumplimiento a la profecía de Isaias 53.9
9 Se dispuso con los impíos su sepultura, pero con el rico fue en su muerte, aunque no había hecho violencia, ni había engaño en su boca.
Aplicación: Qué pena con aquellos que condenan a los ricos y su dinero, tomando una imagen incompleta del evangelio, lo que Pablo condena es el amor al dinero, lo que Jesús condena es servir a las riquezas, pero lo que José de Arimatea nos enseña, es que sus recursos, su posición social, todo está canalizado en la esperanza del reino de Dios. Sí se puede tener dinero y honrar a Dios en la tierra.
Ilustración: Ayer nos honraron con un almuerzo inesperado
Aún la muerte merece un momento de valentía, honra y amor silencioso
3. Un momento de amor en silencio Mr 15.47
3. Un momento de amor en silencio Mr 15.47
a. La compañía de su madre.
b. Querían mirar donde estaba el cuerpo.
c. Las mujeres seguian de Lejos a José Lc 23.55
3 ¿No es este el carpintero, el hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de Él.
Este acto de José de permitir que María la madre de Jesús y sus demás acompañantes le siguieran, a donde iba estar el cuerpo sepultado, es un momento de amor en silencio, quizás ni sabía que una de esas mujeres era su madre, o tal vez si, lo cierto es que ninguna de las dos partes pronuncian palabra alguna, pero se acompañan en el duelo, Lucas nos da el detalle de que vieron como quedó el cuerpo y tal vez por eso decidieron comprar para prepararlo bien.
Aplicación: Muchas personas no les gusta acompañar en los entierros, algunos dicen que no saben que decir, que no les gusta ver el dolor de los otros, pero las acciones de José no se llevaron el dolor, pero les dio agenda a la madre y demás mujeres, que se prepararon para enfrentarse una vez se acabara el día de reposo al encuentro con el cuerpo muerto. Asistir a un sepelio nos puede dar agenda de oración, de compañía, de dar lo que tenemos en nuestra mano para honrar a otros.
Aún la muerte merece un momento de valentía, honra y amor silencioso
Resonancias:
La iglesia a la que Marcos escribe vive con miedo y escondidos para vivir su fe, este acto de un rico, importante del concilio, les da esperanza, que en donde menos piensan Jesús tiene un discípulo.
Acompañemos al que sufre, usemos los recursos, nuestros estudios, lo que está en nuestra mano para honrar a Dios en la tierra, cuando las circunstancias nos inviten a tener ese momento de valentía y actuar por nuestra fe.
Muchos rechazamos a los políticos, pero esta acción de José nos está invitando a no meter a todos en el mismo saco, puede existir un discípulo de Jesús, justo y bueno en esas filas, honrando al Señor con actos de valentía.
Aún la muerte merece un momento de valentía, honra y amor silencioso
