El Varon Bienaventurado

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El Hombre Bendito: Lo Que Hace
El Hombre Bendito: Lo Que Hace
Hoy vamos a continuar con nuestro estudio de Salmos 1. Este capítulo, como estudiamos en la semana pasada, tiene que ver con el varon bienaventurado, o un hombre que tiene las bendiciones de Dios en su vida. Hermanos, yo quiero las bendiciones de Dios.
Claro que sí tenemos la bendición de la salvación, pero hermanos, yo creo que Dios quiere darnos mucho más que solo la salvación. Dios es capaz de bendecir nuestras vidas abundantemente. Efesios 3:20
Y a Aquél que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos, o entendemos, según el poder que opera en nosotros,
Hermanos, dice aquí mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Esto es lo que Dios puede hacer. Él es capaz. Él puede bendecir a nuestras vidas mucho. Pero tristamente hay muchos Cristianos que no tienen las bendiciones de Dios presentes en su vida.
Por qué es así? En la última semana hablamos de lo que el varon bienaventurado no hace. Si quiere ser bendecido, tiene que evitar unas cosas. Para repasar lo que aprendimos, estudiamos que el varon bienaventurado, no anda en consejo de malos, no está en camino de pecadores, y no está en silla de escarnecedores.
No podemos vivir en medio del pecado y esperar que Dios tenga su mano de bendición sobre nosotros. Entonces, si no hacemos estas cosas, vamos a ver las bendiciones de Dios. Entonces, hoy vamos a continuar en vs. 2.
Salmos 1:2 Aquí en este versiculo vemos el contrario de vs. 1. En vs. 1 vimos lo que este hombre no hace, en vs. 2 vemos lo que hace. Si quiere las bendiciones, hay unas cosas que debe hacer, que debe desear y en que debe enfocarse. No solo puede evitar el pecado, y pensar que todo está bien y va a recibir las bendiciones de Dios por hacer nada para Dios.
antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
Las bendiciones de Dios viene a nuestras vidas no solo cuando rechazamos el pecado y los asuntos malos sino tambien cuando aceptamos lo que Dios quiere que hagamos. Entonces debemos enfocarnos tambien en lo que Dios quiere en nuestras vidas.
Vamos a ver solo dos cosas que debemos hacer esta noche, y están relacionados, pero son cosas muy importantes. Y tienen que ver con la ley de Dios.
En la Ley está su Delicia
Qué es la ley de Dios. La ley de Dios simplemente es lo que Dios ha dicho. Las instrucciones que nos ha dado, los mandatos, todas sus palabras que se ven en la Palabra de Dios. Hermanos, este libro es sagrado, es algo que nunca debemos despreciar.
Entonces, este versiculo nos dice que en la ley de Jehová está su delicia. Cuando nosotros deleitamos en algo, significa que disfrutamos mucho esta cosa. Es una emoción, nos sentimos alegría. Nos sentimos una emoción que nos atrae al objeto.
Debe ser así en cuanto a la Biblia. Nos levantamos cada día con el deseo de leer la palabra de Dios? Podemos decir que deleitamos en este libro tan precioso? O simplemente es un objeto que debemos traer a la iglesia cada semana.
Muchas veces decimos cosas no porque queremos hacerlas, sino porque sentimos un deber. Es así con los niños cierto? Obedecen a los padres porque deleitan en obedecer, o porque deben obedecer? Hermanos, qué es nuestra actitud hacía este libro?
Jeremías 15:16 Jeremías dice acá que las palabras de Dios fueron para él gozo, y alegría de su corazón. Hermanos, cuantos de nosotros despues de leer la palabra, podemos decir como Jeremías que sus palabras fueron gozo, y alegría. Debe ser así. No debe ser solo un rito.
Se hallaron tus palabras, y yo las comí; y tus palabras fueron para mí el gozo y la alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
Entonces hermanos, la palabra de Dios es precioso. No debemos menospreciarla. Debemos gozar en el hecho que nosotros tenemos las palabras de Dios que podemos leer. Cómo sería si tuvimos la oportunidad de ver a Dios y hablar con él aquí esta noche.
Qué haríamos si supiéramos que él viene acá esta noche? Lo evitaríamos. No hablaríamos con él? Claro que no! Todos van a estar por su lado, escuchando, preguntando, disfrutando el tiempo con Él. Pero hermanos, por qué no es así con la palabra de Dios? Juan 1:14
Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Dice aquí que el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros. Hermanos, habla de Jesús, pero tambien, en esta palabra Verbo, podemos entender que sus palabras son vivos. Sus palabras aquí en este libro son como si estuviera con nosotros, habitando entre nosotros.
Hermanos, debemos desear la palabra de Dios. Debemos disfrutar el tiempo que tenemos con él. Si nuestra actitud hacía la Biblia está correcto, vamos a tener las bendiciones de Dios. Salmos 100:2
Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo.
Hermanos, algunos creyentes sirven al Señor sin gozo, sin alegría. Ellos no deleitan en la ley, en las instrucciones del Señor. Hermanos, piense por un momento. Servimos un Dios bueno que nos salvó, nos ama, nos cuida. Deberíamos venir ante su presencia con regocijo. Hermanos, un hombre bendito es un hombre que deleita en la ley del Señor.
En su ley medita
El primer punto tenía que ver con nuestra actitud hacía la ley de Dios. Pero este segundo punto tiene que ver con nuestro conducto. Podemos deleitar en la palabra de Dios, pero si no pasamos tiempo en la palabra de Dios, no recibiremos las bendiciones de Dios.
Quiero prestar atención a esta palabra meditar. Meditar es una palabra importante en el contexto de lo que estamos estudiando. La palabra meditar significa pensar muy atentamente a algo, y reflexionar. Es una cosa leer algo, pero es otra cosa meditar.
Cuando meditamos en la palabra de Dios, significa que estamos pensando mucho en lo que hemos leído, estamos tomando tiempo fuera de nuestro día solo para pensar, y entender lo que Dios quiere que hagamos y sepamos.
Salmos 119:11 Un resultado de meditar en la palabra de Dios es que guardamos lo que hemos leído en nuestros corazones. Hermanos, cuando meditamos en la palabra de Dios, y pensamos mucho en la lectura, lo tendremos colocado en nuestro corazón para que cuando viene las tentaciones no pecamos.
En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
Hermanos, la lectura de la palabra de Dios es tan importante para nuestras vidas espirituales. Podemos evitar el pecado, y mantenernos cerca a Dios cuando estamos meditando en su palabra.
Muchos Cristianos, incluyo yo, estamos culpables de leer la palabra de Dios, pero no meditar en ella. Hermanos, nuestro tiempo de lectura bíblica debe estar un tiempo de meditación. Salmos 119:97-99
MEM. ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido; porque tus testimonios son mi meditación.
Hermanos, la meditación nos hace capaz de estar más sabio que nuestros enemigos, y más sabios que nuestros enseñadores. No porque estamos mejores que ellos, sino porque meditamos en la palabra de Dios.
Hermanos, la palabra de Dios y la meditación de ella, es lo que nos da la sabiduría, y cómo podemos entender todo lo que Dios dice y quiere. Pero debemos invertir el tiempo. Debemos sacar tiempo de nuestra vida para meditar en ella. Si no, no tendremos la bendición de Dios.
Hermanos, lo que vemos en este versículo es algo sencillo, algo que a muchos de nosotros parece básico. Me imagino que unos dirían que no tiene problemas con este asunto de disfrutar y meditar en la palabra de Dios. Pero hermanos, podemos mejorar.
Entonces, hemos visto dos temas en cuanto a la palabra de Dios, y están conectados. Salmos 119:97 Aquí vemos la conexión. Cuando amamos a la ley de Dios, vamos a meditar en ella. Es como cualquier relación. Si amamos a una persona, vamos a pasar tiempo con esa persona, vamos a tratar de entender lo que a ellos les gusta, lo que disfrutan, lo que quieren.
MEM. ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
Es así con la palabra de Dios. Debemos amar y meditar en la palabra de Dios. Y un buen resultado no solo es que vamos a crecer espiritualmente, sino tambien recibiremos las bendiciones de Dios.
