La Carrera de la Vida
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Countdown
Buenas noches, bienvenidos a este nuevo Tiempo con Dios del jueves de junio de 2024.
Me da mucho gusto saludarlos, yo soy Hector Viruega, y soy el responsable de los grupos pequeños de nuestra iglesia. Y para mi es un gusto el poder estar con ustedes en esta noche.
Antes de comenzar, quiero decirles que gracias a Dios, la asistencia dominical en nuestros diferentes puntos de reunión se ha ido incrementando. Y por ello quisiera dar un breve anuncio o invitación para nuestros hermanos que se congregan en Zona Esmeralda.
Este próximo domingo 16 de junio tendremos reuniones especiales por el día del padre, y también tenemos ya programadas casi 20 familias de nuestra iglesia que estarán presentando a sus bebés, y que invitarán a familiares y amigos acompañarles este domingo.
Esto se los comento porque, si Dios quiere, en las reuniones de este próximo domingo tendremos “casa llena”, particularmente a las 11 am. Es por ello que les damos 2 recomendaciones:
1) Llegar temprano a las reuniones dominicales.
Les recomendamos estar 10 o 15 minutos antes de que comience la reunión, para alcanzar lugar en el auditorio. Recordemos que el auditorio tienen un cupo máximo que no debe rebasarse.
2) Asistir preferentemente a la reunión de la 1 pm.
Si está en tus posibilidades, te sugerimos asistir a la reunión de la 1 pm. Esta reunión tiene un poco más de lugares disponibles, y las personas están mucho más cómodas durante la reunión.
Hacer esto nos permite ir “equilibrando” la asistencia en las dos reuniones en Zona Esmeralda.
Por último, te pedimos con todo nuestro corazón seas amable y atiendas las indicaciones del equipo de servidores voluntarios de Conexión y Amor y Protección civil
Estos equipos buscan siempre la seguridad y comodidad de todos quienes asistimos a las reuniones. ¡Agradezcamos su gran trabajo atendiendo sus indicaciones y siendo respetuosos con ellos!
Un segundo anuncio es que los jóvenes de Link Plus tendrán su retiro "Amor que Sana"! Si eres solter@, y tienes entre 25 y 35 años, queremos invitarte a un retiro el 21 junio informes en: (dar link)
SALUDOS
Estamos a escasos de que inicien los juegos olímpicos en Paris y no se si a ti te gusten, pero a mi en lo particular me gustan mucho las pruebas de atletismo, en especial las que tienen que ver con las carreras
Aunque a mi me gusta hacer ejercicio, he de confesarles que correr no es lo que más me emociona, especialmente en distancias largas porque me aburro fácilmente; sin embargo, tengo muy buenos amigos que han corrido maratones: Nuestro Pastor Gary, Pepe Rivera y su esposa Sandy, Ulises Vigil, Chucho Hurtado, Genaro Millán, Denis Gomes, Daniel Muñoz; y bueno podría seguir. La verdad es que yo los admiro mucho por ese gran logro de correr poco más de 42 km., un logro no solo físico, sino también mental.
Y hoy vamos a estar meditando en un pasaje que todos conocemos que se encuentra en la epístola a los Hebreos, en su capítulo 12. En el cual el escritor de la carta a los Hebreos compara la vida con una carrera larga, no un sprint de 100 metros, sino más bien algo como un maratón.
Así que los invito a que abran sus biblias en Hebreos 12, pero antes vamos a orar.
ORACIÓN
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Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
A manera de introducción, déjenme les digo que la palabra clave en este capítulo es la palabra «soportar» o «resistir»; que se encuentra en los versículos 1, y que es traducida en la RV60 como «paciencia».
Está palabra significa «soportar bajo prueba, continuar cuando es difícil avanzar».
Varios amigos que han corrido el maratón me han comentado que lo peor no es en los últimos kilómetros, sino por ahí del 30 en adelante cuando comienzan a sentir los estragos no solo en su cuerpo, sino también en la mente.
En el contexto de la carta a los Hebreos, estos judíos cristianos estaban atravesando un tiempo de prueba (10.32–39) y estaban tentados a darse por vencidos (12.3), por eso el autor de la carta les anima a seguir adelante y no darse por vencidos
Así que para animarles a confiar en Cristo el escritor de esta carta les estimula a recordar dos aspectos que les ayudarían a continuar avanzando y creciendo.
Y el primero es:
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I. Lo que hace que una carrera sea efectiva
I. Lo que hace que una carrera sea efectiva
El año pasado tuve la bendición de visitar con mi esposa Canton, OH.; y seguramente nunca has estado en este pequeño pueblo del centro de los Estados Unidos, al sur de Cleveland (que dicho sea de paso tampoco es la ciudad más turística de la Unión Americana).
Y déjame te platico que en ese lugar está el salón de la fama de la NFL y da la casualidad que tuve un curso en Cleveland y saliendo de él mi esposa y yo nos pasamos unos días en Canton.
Para mi fue una gran experiencia porque pude ver a muchos ex-jugadores de la NFL, que es la liga profesional de los Estados Unidos en persona. Muchos de los jugadores que eran mis héroes del FBA estaban ahí.
Y les comento esto, porque el pasaje que acabamos de leer, Heb. 12, está después del capítulo que muchos han llamado como el Salón de la Fama de los Héroes de la Fe - Hebreos 11 -.
En el capítulo 11 encontramos a personajes como Abel, Enoc, Noé, Abraham, Sara, Isaac, Jacob, José, Moisés, Rahab, Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel, y otros a los cuales hace referencia aunque no les menciona por nombre.
Este es el contexto del pasaje que acabamos de leer.
En el capítulo 11 sus lectores miraban hacia atrás y veían cómo los grandes santos del AT ganaron por fe la carrera de la vida.
El capítulo 12 comienza diciendo que tenemos en derredor nuestro una gran nube de testigos.
Déjenme les cuento que el Pastor Rolando Gutierrez Cortés, quien fuera pastor durante 30 años en la Iglesia Bautista Horeb, tenía una manera muy particular de administrar el bautismo. Ustedes saben que cuando alguien se bautiza, hace una profesión pública de fe.
Y cada vez que el Pastor Rolando bautizaba a alguien decía: Hermano fulano, habiendo hecho profesión de su fe, en presencia de Dios, los ángeles y esta congregación, yo le bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
Para él era muy importante enfatizar que uno estaba en la presencia de Dios y sus ángeles cuando era bautizado. Que había una gran nube de testigos como nos dice el escritor de la carta a los Hebreos.
Y algo interesante es que cuando el escritor menciona “testigos”, la palabra que se emplea en el original griego es martus, término del que proviene nuestro vocablo “mártires”.
No se trata, pues, de meros espectadores, sino más bien de aquellos cuyas experiencias y ejemplos dan fe de la fidelidad de Dios y nos inspiran a correr mejor esta carrera llamada vida. Las personas a las que hace referencia el capítulo 11 fueron hijos de Dios dispuestos a vivir por Él e inclusive en muchos casos a morir por Él.
Ellos nos señalan que solo por medio de la fe puede obtenerse la victoria.
El autor de la carta dice que lo primero que dice es que debemos hacer al momento de correr esta gran carrera, es despojarnos de todo peso para poder avanzar bien.
¿Qué es este peso del que debemos despojarnos?
Imagínate que vas a correr un maratón y decides llevar en ella, 20 Gatorades de a litro para que te vayas hidratando durante el recorrido. Además unas 25 barritas energéticas para ganar energía durante el trayecto, un impermeable por si llueve, y por si fuera poco tu cámara para que puedas sacar buenas fotos de la llegada a la meta.
No son cosas malas en sí, es más, algunas como el Gatorade o las barritas energéticas te ayudaría, pero serían cosas que te estorbarían, te pesarían, y actuarían como un lastre al correr.
Si lo trasladamos a nuestra vida cotidiana, ¿qué serían esos pesos? Tal vez tiempo perdido en redes sociales, tiempo perdido en plataformas de streaming, comodidad excesiva, por no decir pereza o flojera para actuar, o peor aún para hacer la voluntad de Dios, amistades, sobre todo cuando son malas compañías, etc.
Un peso en este caso es algo que llevo innecesariamente, y que me estorba para avanzar. Y el autor de la carta dice que debemos quitarlo.
En seguida el escritor dice que debemos despojarnos también del “pecado que nos asedia”.
¿A qué pecado se refiere? Aquí la lista puede ser larguísima, y además personalizada, porque lo más seguro es que sea aquel pecado particular con el que cada individuo es tentado con más frecuencia, esa debilidad especial, ese mal hábito o vicio predilecto.
Cada uno debemos hacernos un autoanálisis. Por eso debemos decir como el salmista, Salmo 139:23–24 “Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.”
Y en tercer lugar el escritor dice, que corramos con paciencia para no quedarnos por el camino.
Y ya dijimos que la palabra paciencia es la palabra griega hypomonē que significa: resistencia, perseverancia.
Está carrera no es cualquier carrera, es una carrera que exige un gran esfuerzo.
Cuando yo era joven, y jugaba football americano, me llevaban a correr a la pista de canotaje de Cuemanco. Yo no se si has corrido ahí pero es lo más aburrido que hay. Creo que la vuelta son 5 km, pero el problema es que son dos rectas eternas, y uno corría y corría y corría, y recuerdo que veía los postes a un lado mío pasar, y cuando volteaba para adelante, el final de la recta se veía que nomás no llegaba.
La vida es una carrera que demanda la paciencia con la que debe correrse y la determinación y constancia para no quedarnos por el camino.
Es que no se trata de una carrera simple o de corto aliento. Ya decía yo, un sprint de 100 metros. Sino es más como un maratón, pero a campo traviesa, con subidas, con bajadas, con terreno lodos, con terreno empedrado.
Es una carrera que exige un gran esfuerzo, y fíjense que la palabra griega que usa el autor para carrera es agon, de la que derivamos nuestra palabra “agonía”, y que aquí podríamos usarla como “lucha”, lo cual nos da una idea de lo que el autor quería expresar.
Así también lo entendía, según vemos en su testimonio en:
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Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús, que es el de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
Quizás haya obstáculos en la carrera, y para superarlos necesitaremos un esfuerzo mayor.
En ese sentido recordamos al respecto los tres aspectos de la vida indicados en Is. 40:31
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Isaías 40:31 (NVI)
pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.
La vida puede ser difícil a veces. Todos nosotros pasamos por temporadas llenas de dificultades, penas o pérdidas, y lo cierto es que todos podemos sufrir el cansancio en algún momento.
En el pasaje que acabamos de leer, Isaías dice que aquellos que esperan en Dios encontrarán fuerzas renovadas. La clave para la perseverancia en temporadas difíciles no es simplemente esforzarse más, echarle más ganas.
La Palabra de Dios dice que la verdadera fortaleza proviene de poner nuestra esperanza en Dios. Debido a que Dios es todopoderoso, solo Él tiene el poder de cambiar nuestras circunstancias. Pero Dios también sabe que, como seres humanos, nos cansamos y nos inquietamos.
En ocasiones, tristemente, ponemos nuestra esperanza en soluciones temporales cuando deberíamos confiar solo en Dios, quien realmente el único que puede ayudarnos.
Cuando ponemos nuestra esperanza solo en Dios, las Escrituras nos dicen que encontraremos fuerzas renovadas para soportar los desafíos de la vida. Esperar en Dios significa confiar en Sus promesas, incluso si no las vemos cumplidas durante nuestra vida.
Regresando a nuestro pasaje de Hebreos, la palabra griega hypomonē no habla de paciencia pasiva que se sienta y acepta las cosas con mente resignada. Se trata de la paciencia activa que domina las cosas, es el aguante persistente del corredor de fondo, es el que persevera corriendo a pesar de las dificultades.
Algo que es a la vez importante y motivante, es que el plan trazado para la carrera y la ruta propuesta, han sido diseñados por Dios. Nosotros no sabemos lo que queda por delante, pero el Señor sí. Tampoco sabemos cuán larga será la distancia; pero Dios sí.
La carrera comienza cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador, y termina cuando somos llamados a su presencia.
Aquel que es demasiado sabio y que estamos seguros que no comete errores, y además que nos ha amado con un amor perfecto y eterno, es quien ha determinado el plan de carrera.
Así que podemos estar seguros de que a cada paso de esta carrera la provisión divina será adecuada para la necesidad.
Y vamos ahora el punto #2.
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2. La clave del éxito en la carrera
2. La clave del éxito en la carrera
Ésta no podría ser más clara. Versículo 2.
La atención necesaria debe estar puesta en Jesús, únicamente en Jesús.
Si ponemos la vista en las circunstancias que nos rodean seguramente terminaremos decepcionados, por eso lo importante mantener los ojos en Jesús.
Un capítulo antes vimos a los grandes héroes de la fe, pero nuestra mirada, en esta vida que está llena de pruebas, debe estar puesta únicamente en Jesús, y no - como ya dije - en los héroes del salón de la fama de la fe .
El verbo que se traduce “puestos los ojos”, implica además apartar la mirada de todo lo demás que podría distraernos o desanimarnos.
Algo interesante y que me llama la atención es que el nombre que se le da es Jesús, y no Cristo o Señor. Así se da énfasis a su humanidad y humillación. Este nombre se relaciona en especial con su vida sobre la tierra, su experiencia como hombre sirviendo a Dios en un mundo hostil. Como hombre, como nuestro representante, Jesús demostró a la perfección el poder y el principio de la fe.
Lo más importante cuando la carrera se vuelve difícil es que fijamos la vista en lo correcto.
Jesús es:
Nuestra roca,
Nuestra ancla,
Firme,
No cambia,
Cumple lo que promete.
Sus promesas son:
Seguras
Verdad
sí y amén en Él.
El autor de la carta a los Hebreos, lo llama: El autor y consumador de la fe, es decir quien da origen a nuestra fe y además la lleva a la madurez final, a su forma completa.
“Autor” es la palabra que se emplea también en He. 2:10 donde implica que Él va adelante abriendo el camino.
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En efecto, a fin de llevar a muchos hijos a la gloria, convenía que Dios, para quien y por medio de quien todo existe, perfeccionara mediante el sufrimiento al autor de la salvación de ellos.
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Por eso podemos afirmar confiadamente:
Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado.
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o bien,
Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.
Lo que Él comenzó en nosotros, lo llevará a su fin de manera perfecta.
El autor de la carta a los Hebreos continúa escribiendo: , “por el gozo puesto delante de El … menospreciando el oprobio” dice la RV60, “por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba” dice la NVI.
¿Cuál era ese gozo? Hacer la voluntad del Padre (He. 10:7).
El Hijo de Dios anticipaba gozosamente el momento cuando completaría nuestra salvación y podría decir en el calvario: “consumado es”.
También, se refería al gozo de pensar en todos aquellos hijos que podría llevar a la gloria mediante Su obra en la cruz del calvario (He. 2:10).
Y era también, el gozo de anticipar aquel día cuando sería coronado con gloria y honor.
Jesús estaba mirando no lo temporal sino lo eterno. Las aflicciones que soportaría y sobrellevaría durarían sólo un instante, y serían superadas por el fruto espiritual eterno de la redención de todo aquel que crea en Él.
Jesús no despreció la cruz ni la menospreció, pues era el propósito de su vida terrenal. En cambio menospreció el oprobio, la vergüenza. No es que no haya sentido oprobio, ignominia, y vergüenza, sino que menospreció eso porque, comparado con el gozo que venía, la cruz no era nada.
Y cierra este versículo 2: “se sentó a la diestra del trono de Dios”. Esto no podía decirse de ningún otro héroe de la fe. Se sentó allí para disfrutar de la gloria que ahora es suya. Y que maravilla es el saber que también el final de nuestra carrera será en la gloria de las alturas.
La fe nunca dejará de ser recompensada.
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Conclusión
Cierro con esta frase de Juan Huss, teólogo, filósofo, reformador, y rector de la Universidad de Praga, quien por defender la autoridad de la Biblia ante la iglesia romana de su época, murió en la hoguera.
La vida cristiana implica trabajo arduo. Requiere poner a un lado todo lo que ponga en peligro nuestra relación con Dios, correr con paciencia y hacer frente al pecado en el poder del Espíritu Santo.
Para vivir con eficiencia esta vida, debemos fijar nuestros ojos en Cristo. Titubearemos si apartamos la mirada de Él y si nos miramos a nosotros mismos o contemplamos las circunstancias que nos rodean. Debemos correr para participar en la carrera de Cristo, no en la nuestra, y siempre debemos fijar nuestra mirada en Él.
Solo con los ojos puestos en Jesús, podremos terminar exitosamente nuestra carrera. Que Dios les bendiga
OREMOS
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