Taller Evangelístico

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1 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.
2 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,
3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,
4 testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Nuestro capítulo se presta a ser dividido en tres grandes párrafos:
En el primero versículos 1-4 encontramos la primera de una serie de advertencias solemnes que caracterizan esta Epístola. Aquí el autor nos previene contra las terribles consecuencias de descuidar el evangelio.
En el segundo versículos 5-9 aprendemos que el mundo venidero no está sujeto a los ángeles sino a Jesucristo Hombre.
Y el tercer párrafo, versículos 10-18 se nos dan varias razones por las cuales convenía que Jesús tomase forma humana y sufriese.
Éstos son, aproximadamente, los temas de los tres párrafos. Pero ¿por qué los introduce el autor? ¿Y qué relación tienen entre sí?
Para saberlo tendremos que volver momentáneamente al capítulo 1 para recoger los hilos del argumento y ver hacia dónde nos llevan. Allí vimos que el tema principal era la dignidad divina de nuestro Señor Jesucristo y su absoluta superioridad sobre los ángeles.
Éste era el tema principal, pero a la vez dependía de otro: la superioridad del evangelio sobre la revelación anterior de Dios en la ley del Antiguo Testamento.
Vimos también que la razón por la cual el autor introducía esos temas fue que él temía que los primeros lectores dejasen su fe en Jesucristo y volviesen a las formas caducadas del judaísmo, lo cual sería dejar lo perfecto y regresar a lo provisional.
Mencionamos también que ningún judío ponía en entredicho el hecho de que la ley había sido entregada a Moisés por mediación de ángeles en medio de los truenos, relámpagos y fuegos del Sinaí.
Ninguno dudaba de la presencia y gloria de Dios en aquella ocasión ni del carácter divino de la revelación dada en el monte.
En cambio, muchos judíos, la inmensa mayoría, dudaban del sello divino del ministerio de Jesús, a pesar de las curaciones y los milagros que acompañaron su ministerio que entre otras cosas confirmaba su divinidad y su propósito.
De manera que si el autor, quiere frenar la potencial apostasía de sus lectores, tendrá que demostrar la superioridad del evangelio.
Para hacerlo, tendrá que demostrar la superioridad del mensajero; Jesús tendrá que ser visto como superior a Moisés y aun a los ángeles. Y esto es justamente lo que el autor ha hecho en el capítulo 1.
En primer lugar:
CRISTO ES SUPERIOR A MOISÉS Y LOS PROFETAS
CRISTO ES SUPERIOR A MOISÉS Y LOS PROFETAS
Se ha establecido que Cristo posee mayor dignidad con respecto a Moisés quién es para un judío el mayor de todos los profetas portavoces de Dios en la antigua dispensación, eran profetas que hablaban en nombre de Dios como sus siervos, mientras que Jesús es el mismo Hijo de Dios.
En segundo lugar:
CRISTO ES SUPERIOR A LOS ÁNGELES
CRISTO ES SUPERIOR A LOS ÁNGELES
Como ya vimos en el capítulo previo el autor expone sobre el Hijo diciendo que posee mayor dignidad con respecto a los ángeles. Y como vimos lo hace por medio de una serie de citas del Antiguo Testamento que demuestran que el Mesías tiene honores y reibe honores divinos.
Así que, luego de hacer estas declaraciones con sus respectivas evidencias fundadas en la Palabra de Dios, el autor puede sacar sus conclusiones y esto es precisamente lo que hace en estos primeros versículos que acabamos de leer.
1 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.
2 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,
3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,
4 testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.
Así que lo primero que vamos a considerar en nuestro estudio es el infinitivo que encontramos en el texto, el cual nos trasmite una acción, que de hecho, esa es la intención del Espíritu Santo aquí, por eso concluye diciendo: “es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído”
EL CREYENTE DEBE ATENDER LAS COSAS QUE HA OÍDO
EL CREYENTE DEBE ATENDER LAS COSAS QUE HA OÍDO
El verbo atender que en nuestro texto tiene la forma infinitiva se traduce de la palabra griega προσέχω y esta palabra tiene el sentido de acatar o prestar atención.
Y la esxhortación hecha a los creyentes es a que con más diligencia es decir, a un mayor grado o medida, con prontitud, o esmero atendamos, acatemos, prestemos atención, sigamos creyendo o sigamos entregandonos a las cosas que hemos oído no sea que nos deslicemos.
Antes de ver la razón del porqué de esta exhortación, me gustaría que veamos algunos textos donde se una la palabra que estamos estudiando, para así responder a la pregunta que queda en el aire:
¿Cómo atendemos los creyentes a estas cosas?
¿Cómo atendemos los creyentes a estas cosas?
En primer lugar, escuchando atentamente la predicación de la Palabra de Dios cuando estemos en la Iglesia.
4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.
5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
Y en segundo lugar, prestando atención, leyendo todas las veces que podamos la Palabra de Dios.
19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;
Ahora bien, volviendo a nuestro texto leemos:
1 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.
¿Cuál es la razón del porqué de esta exhortación a atender o prestar atención a la Palabra de Dios? el texto claramente lo dice.
La palabra griega de donde se traduce el verbo deslizar es: παραρρέω que literalmente los diccionarios bíblicos griegos lo traducen como ir a la deriba, de hecho el sentido es similar, solo que agrega la palabra descreer gradual o lentamente.
PARA QUE NO VAYAS A LA DERIBA O A LA DESVIACIÓN DE LA VERDAD
PARA QUE NO VAYAS A LA DERIBA O A LA DESVIACIÓN DE LA VERDAD
De manera que la exortación a prestar atención a las cosas que hemos oído se debe a que si no prestamos atención, si no escuchamos atentamente la predicación y leemos atententamente las Sagradas Escrituras, el resultado puede ser que vayamos a la deriba, como ser arrastrado por una corriente de agua, o que nos extraviemos y o desviemos de la verdad de la Palabra de Dios.
Por eso algunas traducciones dicen:
La Biblia de las Américas Capítulo 2
Por tanto, debemos prestar mucha mayor atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos.
Reina Valera Contemporánea Capítulo 2
Por tanto, es necesario que prestemos más atención a lo que hemos oído, no sea que nos extraviemos
Y esta hablando de que te puedes volver un incrédulo o retroceder de tu fe, pero también de que puedes llegar a desviarte o extraviarte de la sana enseñanza del evangelio de Cristo y eso es lo que les pasó a los judíos.
Hermanos, si el Señor Jesucristo es mayor que los ángeles y superior a los profetas, entonces la revelación que Él nos ha traído, también es superior a la de ellos. Entender esta verdad debería frenar cualquier intento de un creyente judio de regresar al judaísmo y las practicas innesesarias de la antigua dispensación que como bien mensionará el autor más adelante eran una sombra del que había de venir.
Si nosotros no prestamos atención, especialmente los nuevos creyentes, sino prestan atención a la predicación de la Palabra de Dios y si no estamos atentos a la palabra profetica más segura seremos vulnerables ante el enemigo y el engañador que tiene un plan ideado para arrastranos con sus corrientes filosóficas y mentiras cubiertas de un poco de verdad que nos desviarán de nuestra sincera fidelidad a Cristo y su glorioso mensaje.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Seamos diligentes, prestemos atención, atendamos, leamos y crezcamos en nuestro conocimiento de la Palabra de Dios. No hay nada allá afuera que sea mejor y mayor que Cristo.
