El Regalo Honroso, 1 Cor. 7:1-16.

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Notes
Transcript
Introducción:
Apertura:
ECC:
Para padres con niños:
Para matrimonios:
Para solteros:
Intro al pasaje:
2da mitad de la carta, respondiendo preguntas específicas de los Corintios, “En cuanto a las cosas que me escribisteis”
Transición temática relacionado al párrafo anterior, aplicación directa de tener ahora una nueva identificación en Cristo.
En los capítulos restantes se dirige a la instrucción de 5 temas principales:
“bueno sería al hombre no tocar mujer” (7:1).
“En cuanto a las vírgenes” (7:25).
“En cuanto a lo sacrificado a los ídolos” (8:1).
“Acerca de los dones espirituales” (12:1).
“En cuanto a la ofrenda para los santos” (16:1).
1 Corintios 7:1–16 (RVR60)
En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.
No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.
Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando. Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone.
Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?
Oración objetiva: Cada creyente puede apreciar la honra que Dios concede al practicar Su voluntad en las diferentes situaciones relacionales de la vida.

Honra en el Matrimonio Cristiano, vs: 1-5.

1 Corinthians 7:1–5 RVR60
En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.
La pregunta refleja el lado opuesto de la vida de libertinaje al cual Pablo se dirigió en el previo capítulo, vs: 1.
Otra vez, parece que Pablo está citando algo dicho por los Corintios en sus preguntas a él.
Él no está afirmando “bueno le sería al hombre no tocar mujer” (un decir común apuntando a las relaciones íntimas), sino está repitiendo la declaración común de algunos en la iglesia de Corinto.
Recuerden que en esta región del mundo originaron los estudios filosóficos.
Una creencia común del día venía de ese mundo filosófico, el cual era popular en el día, de abstenerse de la vida familiar para así perseguir más plenamente el aprendizaje filosófico o estoico.
Del lado religioso, el culto a la diosa falsa egipcia Isis también se había infiltrado a través del gobierno romano, y demandaba períodos de abstinencia en relaciones de sus seguidores.
No era raro que un hombre de familia dejara su matrimonio, o por lo menos el acto físico de la relación íntima con su esposa, para perseguir una vida de ascetismo.
“… que busca purificar el espíritu por medio de la negación de los placeres materiales o abstinencia. — Wikipedia, Ascetismo.
En cierta forma, veían las relaciones íntimas en el matrimonio como algo deshonroso o de distracción si alguien quisiera ser más devoto en su servicio al Señor. Sólo lo veían necesario para el propósito de reproducción.
Pablo resalta la importancia y aún lo bueno de la relación íntima en el matrimonio describiendo cuatro aspectos para que la relación matrimonial sea saludable y de beneficio al matrimonio mismo, vs: 2-6.
La fidelidad, vs: 2.
Debido a la inmoralidad especialmente prominente en la cultura de Corinto, es necesario que cada marido/esposa sea fiel a su propio cónyuge.
El verbo tener aquí hace referencia a la relación íntima, no como posesión, sino como acto.
Las frases su propia mujer/ su propio marido son enfáticas demostrando la relación exclusiva entre marido y mujer.
Le habla a ambos lados, no solamente un lado. Es necesario de ambas partes mantener la fidelidad el uno al otro.
La responsabilidad, vs: 3.
El término deber quiere decir “deuda”, y se refiere a la obligación conyugal cumplida por ambas partes del matrimonio.
Al entregarse en matrimonio, un cónyuge le entrega al otro la promesa de su fidelidad y su persona.
Ambas partes tienen la responsabilidad mutua de satisfacer las necesidades físicas de su cónyuge.
El hecho que Pablo diga esto específicamente, no sólo a esposas, sino a esposos también hubiera sido algo contrario a la cultura común del día.
En la cultura greco-romana, la mujer se suponía que tenía que estar a la orden del esposo, pero que el esposo tenía la libertad de hacer lo que quería, con quién quería.
En el diseño de Dios, son ambos que tienen que considerarse mutuamente, y ambos que tienen un deber mutuo el uno al otro.
En una sociedad tan llena de tentaciones, aconseja el matrimonio, no como el menor de dos males, sino como una salvaguardia necesaria contra el mal. Lejos de que el matrimonio fuera malo, como pensaban algunos corintios, era para muchísima gente un deber.— Robertson y Plummer, ICC: 1COR.
La autoridad, vs: 4.
Al entregarse en matrimonio, un individuo le entrega autoridad sobre su mismo cuerpo.
Esto tiene un contexto específico en las relaciones íntimas. No es una declaración de autoridad sobre la totalidad del cónyuge que permita el abuso y el menosprecio.
Por el contexto específico quiere decir que la única persona que tiene el derecho de satisfacción íntima es el cónyuge.
Un cónyuge no puede ir afuera de la relación matrimonial para satisfacer ese deseo físico.
El cónyuge no puede declarar, “es mi cuerpo, puedo hacer lo que quiero”.
Primero, no es tu cuerpo, es el templo del Espíritu Santo y le pertenece a Dios, 1 Cor. 6:20.
1 Corinthians 6:20 RVR60
Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
Segundo, tu cuerpo le pertenece a tu cónyuge, entonces cuando se trata de la relación íntima, no tienes el derecho de usarlo como quieras.
La continuidad, vs: 5.
El término neguéis usado aquí significa defraudar o robar. Es el sentido de uno no dándole al otro lo que le corresponde apropiadamente.
La relación íntima, como vimos del pasaje anterior, es mucho más que simplemente un acto físico, entonces la práctica regular será una afirmación de esa unión en el matrimonio.
La negación de la relación íntima debe ser por acuerdo mutuo. No debe ser usado como un arma en los conflictos matrimoniales.
Pablo concede una razón por pausar la unión, y es la oración, como un tipo de ayuno, rehusando la satisfacción corporal mientras uno pide al Señor por una necesidad espiritual.
Hay otras razones apropiadas y prácticas para una pausa, como la enfermedad, pero el punto debe ser volver a expresar esta unión lo más pronto posible para así no darle lugar al diablo que obre para la tentación.
Una relación matrimonial satisfecha en su unión no deberá tener necesidad de buscar la satisfacción en otra parte.
Ilustración: Honra en el matrimonio. Se ha dicho que, “el césped es más verde del otro lado de la cerca”. Sin embargo, la realidad es el que el césped es más verde donde se riega.
Aplicación: Honra en el matrimonio.
Hebrews 13:4 RVR60
Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.
1 Peter 3:7 RVR60
Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.
Paul Tripp escribió un maravilloso artículo titulado "10 cosas que deberías saber sobre el matrimonio". Sus puntos principales, resumidos a continuación, proporcionan una útil conclusión a nuestro estudio de 1 Corintios 7:1-16.
Tu matrimonio tiene sus raíces en la adoración.
No hay matrimonio que no se vea afectado cuando los cónyuges intentan obtener de la creación lo que sólo pueden obtener del Creador. Cuando celebramos al Creador, nos miramos unos a otros con asombro y alegría. Cuando miras a tu cónyuge y ves la gloria del Creador, entonces te sientes bendecido por las formas en que él o ella es diferente.
El matrimonio siempre requerirá trabajo.
Todo matrimonio necesita sabiduría divina. Cada pareja necesitará fuerza más allá de lo que tienen. Ningún marido y ninguna mujer pueden hacer lo que fueron diseñados para hacer en el matrimonio sin depender de Dios.
El matrimonio exige la confesión regular de los pecados.
La confesión es la puerta al crecimiento y al cambio en tu relación. Es esencial.
Un matrimonio no puede sobrevivir sin perdón.
El perdón es la única manera de vivir en una relación íntima y duradera con otro pecador. Es la única manera de lidiar con el dolor y la decepción. Es la única manera de recuperar la esperanza y la confianza.
El egoísmo es el mayor enemigo de tu matrimonio.
Tu mayor lucha es contra el egoísmo que nos tienta y seduce a todos. Todos debemos arrancar esta mala hierba una y otra vez, junto con todas las malas hierbas de palabras y acciones destructivas que se adhieren a ella.
Tu matrimonio necesita a la Iglesia.
Cerca de ti, en el cuerpo de Cristo, hay parejas que han pasado por lo mismo que tú.
El matrimonio es el punto intermedio.
Dios nos ha dado su Palabra como guía. Ya ha enviado a su Hijo a vivir, morir y resucitar para nuestra salvación. Ya nos ha dado su Espíritu para que viva en nosotros. Pero el mundo aún no ha sido restaurado. El pecado aún no ha sido completamente erradicado. Aún no hemos sido formados a la perfecta semejanza de Jesús.
Tu matrimonio existe en un mundo caído.
De alguna manera, su matrimonio se ve afectado cada día por el quebrantamiento de nuestro mundo. No es un accidente que tu matrimonio se desarrolle en este mundo roto. Todo forma parte del plan redentor de Dios.
Eres un pecador casado con una pecadora.
Muchas personas se casan con expectativas poco realistas sobre con quién se van a casar. Este es el punto: ambos traen algo a su matrimonio que es destructivo para lo que un matrimonio necesita y debe hacer. Esa cosa se llama pecado.
Dios es fiel, poderoso y está dispuesto a trabajar a través de tu matrimonio.
No estás solo en tu lucha. Dios está cerca, tan cerca que en tu momento de necesidad puedes extender la mano y tocarle porque no está lejos de cada uno de nosotros (Hch 17,27). El Dios que determinó tu dirección vive allí contigo y se ha comprometido a darte todo lo que necesitas. (Tripp, "10 cosas que deberías saber sobre el matrimonio")

Honra en la Soltería Piadosa, vs: 6-9.

1 Corinthians 7:6–9 RVR60
Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.
La soltería de Pablo, vs: 6-7.
Su concesión, vs: 6.
Mientras que hay debate en que si Pablo está mirando hacia atrás a lo que acaba de decir, o hacia adelante a lo que va a decir, clarifica que hay parte de esto que viene por medio de su propia aplicación sabia.
No es decir que no lo debemos escuchar, sino que debemos entender que aún la escritura de su aplicación aquí, es divinamente inspirada.
Incluso, Pablo mismo parece indicar que le prestemos atención acerca de los temas en este capítulo por su declaración en 1 Cor. 7:40.
1 Corinthians 7:40 RVR60
Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.
Su experiencia, vs: 7.
Lo que es claro es que Pablo era soltero al tiempo de escribir esta carta.
Por como ser observará luego en el capítulo, ha decidido permanecer soltero por su enfoque a la obra del evangelio.
Algunos expertos hacen hincapié en Hch. 26:10, en que parece decir que fue parte del mayor concilio de Jerusalén, el Sanedrín, del cual los miembros debían ser hombres casados. Aunque esto puede indicar simplemente su acuerdo con la conclusión del concilio, no necesariamente su inclusión al Sanedrín.
Acts 26:10 RVR60
lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto.
Otros señalan que tradicionalmente los rabinos, y Pablo era entrenado como un rabino, eran también casados. No se sabe en el caso de Pablo si era un rabino tradicional o no.
Otros ven su lenguaje participativo en decir en quedarse como yo del vs: 8, que estaba hablando como un viudo.
El punto claro que debemos resaltar era que lo que Pablo estaba por instruir era algo que tuvo que vivir.
El enfoque de la soltería, vs: 8.
Muchos en ambos la cultura antigua y moderna, hablan de la soltería como algo negativo.
Sin embargo, Pablo lo habla como algo positivo, algo digno de tener.
Veremos luego en el capítulo que el propósito es para poder enfocarse mas intensamente en la obra del Señor, 1 Cor. 7:32-34.
1 Corinthians 7:32–34 RVR60
Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.
No está diciendo que el matrimonio es malo tampoco, sólo que la persona casada también tiene que asegurarse de cuidar de su familia.
El regalo de la soltería, vs: 9.
La continencia es un regalo de Dios.
Usa el mismo término que usará hablando de los dones espirituales en los capítulos 12-14.
El poder tener vivir en celibato es una expresión de la gracia de Dios.
Y al mencionar que cada uno, en referencia al casado y al soltero, tiene su don de Dios, es implícito que el matrimonio también es un regalo de Dios, tal como poder vivir como celibato.
Este regalo de continencia no es concedido a todos, pero es bueno para aquellos quienes lo tienen.
Sin embargo, es mejor casarse si uno no tiene ese don específico.
El término quemando no tiene nada que ver con el infierno, sino con la pasión.
El punto es que la persona soltera no tiene que buscar un cónyuge por pensar que Dios favorece más a los casados, no hay diferencia entre casados y solteros en ese aspecto.
Tampoco uno tiene que verse como casado para sentirse completo. El Señor es quién completa aquel individuo.
Tampoco debemos menospreciar gente casada, siempre verbalizando el deseo que encuentren alguien especial para finalmente estar feliz.
Ilustración: Honra en la soltería. El mundo se ha burlado de la vida soltera y celibato con películas como Virgen a los 40 entre otras cosas, pero en realidad, hay personas reales, algunas que conocemos personalmente que se han dado cuenta que no precisan perseguir una relación para ser usados por el Señor.
Tenemos amigos personales que aún a mayores que 50, nunca han estado casados y han vivido sus vidas para la honra del Señor.
El mismo apóstol Pablo es de ejemplo de un soltero usado grandemente por Dios.
Finalmente, no debemos olvidar que el hombre que tuvo el mayor impacto de todo el mundo fue soltero: Jesucristo.
Aplicación: Honra en la soltería.

Honra en el Matrimonio Mixto, vs: 10-16.

1 Corintios 7:10–16 (RVR60)
Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos… Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?
El mandato del Señor, vs: 10-11.
Ahora se dirige otra vez a los casados.
El mandato que da de que no se separe viene directamente del Señor Jesús en Mat. 19:4-6.
Matthew 19:4–6 RVR60
Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
Si hay separación, debe quedarse sin casar o reconciliarse.
Esta parte no viene directamente de los labios de Jesús, sino es la aplicación práctica del mandato a los creyentes en como cumplir el mandato de Jesús.
Esto no es una prohibición completa al divorcio, pues vemos que Jesús mismo reconoce la excepción necesaria en Mat. 19:9.
Matthew 19:9 RVR60
Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
Es un mandato a una postura del matrimonio inclinada siempre hacia la reconciliación. Esto es necesario por ser una sola carne.
La aplicación del mandato, vs: 12-13, 15.
Basado en el mandato del Señor, ahora Pablo distingue sus palabras de las del Señor Jesucristo.
Jesús no habló de este aspecto simplemente porque el hablaba a una audiencia mayormente judía, en el cual la práctica del matrimonio siempre era entre judíos. Ya hubo un acuerdo religioso.
Pablo aquí tiene que instruir a aquellos que viven y se casan en otra cultura.
Ya ha instruido acerca de unirse en matrimonio con alguien que no cree en el Señor Jesús, pero que hay del individuo que llegó a Jesús ya casado, y su cónyuge no cree?
Cónyuge incrédulo consiente en quedarse en el matrimonio = no abandone, vs: 12-13.
Cónyuge incrédulo no consiente y abandone = el creyente está libre de ese yugo, vs: 15.
Con sujeto a servidumbre, es posible que Pablo está refiriéndose a no sentirse que ha fracasado y está bajo algún tipo de condenación porque el cónyuge abandonó.
Así uno puede sentirse libre para quedarse sin casar y servir aún más enfocadamente al Señor, como se verá más tarde en el capítulo.
Otros ven en esto una referencia a la libertad del yugo del matrimonio, y da permiso a casarse otra vez cuando ya abandona el cónyuge incrédulo.
Es difícil saber por cierto y guiarnos únicamente por este pasaje en cuanto al divorcio y el nuevo matrimonio.
Uno debe tomar cada caso y compararlo con todos los pasajes relacionados, las leyes y costumbres del tiempo en se dio la instrucción, y los principios piadosos que deben guiar toda la vida.
Es aparente que en este pasaje Pablo está buscando calmar las ansiedades de aquellos quienes luego en su segunda carta les mandará a no unirse en yugo desigual, 2 Cor. 6:14.
2 Corinthians 6:14 RVR60
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
La razón de la aplicación, vs: 14, 16.
La santificación del matrimonio y familia.
El marido e hijos santificados no quiere decir que serán salvos debido a la salvación del cónyuge, sino que el matrimonio y la familia ya es algo santo de Dios.
No tienen que pensar que deben abandonar su matrimonio porque su cónyuge es incrédulo y esa unión deshonra al Señor.
Al contrario, ahora, por medio de su vida, la influencia de una vida piadosa impactará a toda la familia.
La evangelización en el matrimonio y familia.
Otra razón que da para quedarse en el matrimonio es el hecho que la vida piadosa ante el incrédulo es una herramienta poderosa para la salvación del cónyuge incrédulo.
Pedro anima a las esposas en su primera carta a que su comportamiento sea el medio por el cual brille la luz del evangelio en sus matrimonios, 1 Ped. 3:1-2.
1 Peter 3:1–2 RVR60
Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa.
Ilustración: Honra en el matrimonio mixto.
Aplicación: Honra en el matrimonio mixto.
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