Origenes de la Iglesia
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· 15 viewsUn estudio sobre los orígenes de la Iglesia desde el Antiguo Testamento y llegando a las instrucciones de Jesús sobre esperar el advenimiento del Espíritu Santo para recibir el poder necesario para la misión evangelistica y cuidado de las almas.
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El Plan Eterno de Dios para Su Pueblo
El Plan Eterno de Dios para Su Pueblo
Todos los presentes aquí hoy pudiéramos mirar a través de nuestra vida y señalar a esa persona que entendemos que nos marco y nos guió para ser quienes somos hoy día.
¿Quien ha marcado una diferencia real en tu vida?
Hoy comenzamos una serie de estudios sobre la Iglesia. Hoy nos centraremos en sus orígenes, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.
En estos se registran los planes de Dios para la Iglesia y veremos como en estos estaba ya la idea de que su pueblo viviera en comunidad y unidad donde se pudiera aprender, crecer y prosperar.
Casi siempre que se habla de la Iglesia pensamos en pasajes como Mateo 28 donde Jesús nos dejo la Gran Comisión y Hechos 2 donde se nos habla del día de la Fiesta de Pentecostes donde la Iglesia recibió por primera vez el Espíritu Santo.
Pero la realidad es que desde mucho tiempo antes ya Dios había revelado como su pueblo se reuniría y viviría en comunidad.
Raíces en el Antiguo Testamento
9 Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.
10 El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos;
11 y os acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube y oscuridad;
12 y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis.
13 Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.
14 A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella.
La Iglesia debe ser un lugar de formación, tutoria, crecimiento y comunión en las dos áreas de la vida cristiana: la fe y la practica.
El Nuevo Testamento esta lleno de instrucción sobre ambas áreas.
Desde mucho antes Dios siempre quiso que su pueblo creyera la verdad y se comportara de la manera correcta.
De acuerdo a como la nación de Israel se formaba, Dios llamo a su pueblo en el AT a conocer su Palabra y a vivir de acuerdo con esta.
La fe cristiana esta destinada a ser vivida. Es personal y transformadora. Pero la fe genuina tiene que ir acompañada del conocimiento, incluyendo quien es Dios, como El es o no es, que ha hecho, que hará y que espera de su pueblo.
Moisés comienza esta porción que leímos con una fuerte advertencia que el pueblo no debe olvidar - lo que han visto- es decir- aquello que ha experimentado al seguir la dirección de Dios en el desierto.
A diferencia de otras religiones alrededor de ellos en ese tiempo que tenían ídolos a quienes podían tocar, Israel solo confiaba en un Dios que nunca habían visto.
Por eso tenían que transmitir a las futuras generaciones los actos sobrenaturales y transformadores de los que habían sido testigos.
En el versículo 10 Moisés da un cambio abrupto a su enfoque.
El pueblo no debía olvidar tampoco las instrucciones recibidas en el Monte Sinai- la descripción que el da a estos eventos es vívida (vs 11-12).
Este encuentro único con Dios no podía ser olvidado, mayormente por lo que El dijo.
Les dio la ley a través del caudillo , permitiendo que las generaciones futuras supieran lo que significa temer al Señor - entenderían quien es El y lo que puede hacer.
Ademas, les enseñaría a obedecer a Jehova, siguiendo sus decretos y reglamentos al entrar en una tierra que era hostil a cualquiera que siguiera a Dios quien es único e invisible.
Esperando en Oración la Promesa del Padre (Hch 1.1-3 ) Instruidos por el Espíritu.
1 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,
2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido;
3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.
Debido a que el libro de Hechos nos habla de los comienzos de la Iglesia debemos esperar que los primeros versículos del libro tengan mucho que decir sobre las prioridades de la Iglesia.
La Iglesia debe estar fundamentada en las claras instrucciones de Jesús dadas mediante el Espíritu Santo.
Desde ese momento podemos ver como los creyentes en Jesús (cristianos) están destinados a ser personas de la Palabra y del Espíritu.
Las Escrituras nos instruyen y el Espíritu nos da poder.
El mensaje de esta porción que leímos para la Iglesia es doble.
El primer mensaje enfatiza la obra del Espíritu Santo entre su pueblo. El encargo final de Jesús a sus apóstoles (enviados) fue dado por el Espíritu (v. 2)
Muchos estudiantes de la Biblia ven en este versículo como el que establece el tono de todo el libro de Hechos - Enfatizando la relación cooperativa entre Jesús y el Espíritu Santo.
Al comienzo de su ministerio terrenal, Jesús fue ungido por el Espíritu de Dios (Lc 3.22; Hch 10.38). Y al final de su ministerio en la tierra, comisiono a sus discipulos soplando sobre ellos el Espíritu Santo (Jn 20.22).
En la próxima fase relacionada a la unción del Espíritu, los apóstoles actuaran en nombre de Jesús. Todo esto quedo registrado para la posteridad en el libro de Hechos.
Tanto entonces como en nuestros días, el pueblo de Dios opera debidamente solo por el poder del Espíritu Santo.
Tanto en lo exterior en términos de nuestra misión como interiormente en términos de crecimiento espiritual personal y discipulado comunitario.
El segundo mensaje de este pasaje con respecto a la Iglesia enfatiza en su mensaje del Reino. Jesús invirtió cuarenta días después de su Resurrección enseñando a sus apóstoles sobre el reino de Dios (Hch 1.3)
Dios a sido siempre el verdadero Rey sobre Israel y todo Su pueblo en toda la tierra (Salmo 103.19).
Hay una razón por la cual el libro de Hechos comienza y termina con la enseñanza del y la proclamación del Reino (Hch 1.3; 28.30-31).
Esta es la obra central de la Iglesia - Compartir la buena noticia del Reino - Evangelio es compartir lo que Jesús nos pidió que hiciéramos.
Es compartir -Quien es El- Que enseño - Porque vino a la tierra (se encarno).
A medida que leemos - estudiamos- sus enseñanzas y las ponemos en practica como personas y comunidad (Iglesia) - todo lo que hacemos se mantiene unido por las Escrituras inspiradas por Dios y la guía del Espíritu Santo.
4 Y estando con ellos, les mandó que no se alejaran de Jerusalem, sino que esperaran la promesa del Padre, la cual, les dijo: Oísteis de mí,
5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, Pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
No irse lejos de Jerusalen implica esperar y ser equipados con todo lo necesario (el Espíritu Santo) para poder cumplir la tarea que tenían por delante.
En nuestro caso ya tenemos el Espíritu el día de nuestra conversión pero, seria muy bueno entrar en comunión con El y entablar una relación con el mismo antes de salir a emprender ministerios y otras actividades en la vida.
