Acercándonos
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¿Condición o Confirmación?
¿Condición o Confirmación?
Empezaremos una serie para aclarar algunas cosas respecto a lo que creemos los cristianos y lo que creemos en Casa de Fe.
Hay una suposición peligrosa en todas las religiones, incluida la cristiana, es pensar que para ser aceptados por Dios debemos esforzarnos por cubrir ciertas expectativas, que somos nosotros los que buscamos la manera que Dios nos acepte. La lógica es: “Dios es bueno, yo soy malo y debo ser bueno para ser aceptado, amado y poder recibir Su Gracia.”
¿De dónde sale esta idea? Para que Dios me escuche debo ser bueno, debo limpiar mis actos o cumplir ciertas reglas y mandamientos para que Dios me pueda escuchar ¿de dónde surge esta idea? Si preguntamos a las personas si al morir creen que irán al cielo, quizá la mayoría diría: ¡espero que sí! Es así, porque la primera reacción es pensar en su estilo de vida y piensan: si quiero que Dios me acepte, antes debo limpiar mi vida de malos hábitos, malas compañías, debo poner orden en mi vida, enderezarme, portarme mejor para que cuando decida ir a la iglesia o empezar a orar, Dios diga: “qué bueno que te has portado mejor las últimas 2 semanas porque ahora ¡sí te puedo escuchar!, ahora estás de manera aceptable ante mí”. Claro que estoy exagerando, pero algo así es lo que piensan.
Esta idea es casi universal ¡no me estoy portando bien, no soy aceptable para Dios! Nuestra experiencia nos dice que ésta forma de pensar ha hecho más para alejar a las personas de Dios que para acercarlas a ÉL. Si me porto bien, seré aceptable para Dios.
Sin embargo la culpa no es buen motivador para acercarte a Dios, la culpa ¡te aleja o te motiva por periodos cortos! porque podemos vivir con culpa por años y mientras más mal hagamos más mal nos vamos a sentir, más culpables y más alejados de Dios.
Si alguna vez Dios ha enviado un mensaje a la humanidad es uno que dice todo lo contrario. No vas a lograr que Dios te acepte por medio de tu comportamiento ¡nunca! Hemos creído eso y eso está mal; está enterrado en todas las religiones y Dios envió un mensaje claro que ¡no es eso lo que debemos hacer para acercarnos a ÉL!
Esta es una serie de varias partes, así que no te espantes, no te adelantes y estudiemos juntos la Palabra; porque las leyes y mandamientos de Dios no son una condición para una relación, sino la confirmación de que ya hay una relación, los mandamientos de Dios no son una condición para SU Amor, son una confirmación de SU Amor.
La historia para apoyar la idea que es nuestro comportamiento lo que hace que merezcamos que Dios nos acepte: son los 10 mandamientos. Se nos dijo que para pertenecer primero debo cumplir los 10 mandamientos y muchas personas ni siquiera los conoce. ¿De cuál te acuerdas? No matarás, ¡no he matado!, no mentirás ¡no he mentido…últimamente!
Creemos que Dios dio los mandamientos para que hagamos lo mejor que podamos y al morir y encontrarnos con ÉL, se hará el recuento de los daños. Todo ese argumento se apoya en los mandamientos, el momento en la historia cuando Dios rompe el silencio. Al estudiar veremos que en esta historia está el secreto para tener una relación con Dios, SU mensaje es claro: “¡No tienes que portarte de cierta manera para empezar a tener una relación conmigo! los mandamientos son una confirmación de una relación”.
Estudiaremos Éxodo 20, pero antes de hacerlo dejemos en claro algunos puntos:
Puedes conocer a una persona por el tipo de reglas que establece.
Puedes conocer a una persona por las personas a quienes les da esas reglas.
Si ves un escritorio que dice: ¡NO TOQUE NADA! con eso te das una idea de cómo es esa persona; si el letrero dice: “Prohibido comer el pasto”, te da una idea de a quién va dirigido ese mensaje.
Casi 4 meses antes que Dios de las leyes a Moisés, la nación de Israel ha sido esclavo por 400 años, lo único que conocen es la esclavitud. No tienen recuerdos recientes de libertad. El pueblo de Israel empezó con una familia: Abraham, su hijo Isaac, su hijo Jacob que tuvo 12 hijos. Toda la familia termina viviendo en Egipto; no eran un pueblo sólo una familia numerosa. Esa familia crece y forman una nación, Egipto los empieza a ver como una amenaza y los esclaviza para poder controlarlos.
Por 400 años son una nación esclava. Tienen mentalidad de esclavos, pobre auto estima. Es una nación que no se ha mezclado con otras razas, en parte porque los egipcios no se querían casar con esclavas, no era bien visto. Mamá, ella es Sobeida y es…esclava.
Además no tenían leyes propias porque son esclavos, su única forma de vida del amanecer al anochecer es decir: ¡sí amo! Si decían ¡no! hasta ahí llegaban.
En ese tiempo adoptaron algunas costumbres de los egipcios, aunque los odian ¡es todo lo que conocen! En todo ese tiempo Dios ha estado callado, todo lo que saben es ser esclavos y ser oprimidos. De pronto, están en una montaña, Dios está a punto de darles los mandamientos, y le dice a Moisés: “Sube a la montaña con cincel y piedra, escribe: Uno punto y guión”.
“Luego Dios le dio al pueblo las siguientes instrucciones: «Yo soy el Señor tu Dios, quien...” (Éxodo 20:1–2, NTV)
Aquí es la primera interrupción de Moisés: alto, alto ¿cómo que Soy tu Dios? creo que para tener una sintaxis clara es mejor decir: “El DIOS”. Dios le dice: No Moisés ¡SOY TU DIOS! Moy dice: pero eso le da al texto un sentido muy personal, íntimo. ¡EXACTO! Pero Señor, no hemos hecho nada, lo único que sabemos ser es ¡esclavos! No sabemos qué debemos hacer para agradarte y por eso estamos en esta montaña, para que me digas ¡qué debemos hacer, cómo ser mejores personas! y de entrada me dices que ¡ya somos tu pueblo!
Dios responde: ¡Exacto! Ya estás adentro, ya eres mío, me perteneces, YO SOY TU DIOS Personal. Moisés dice: ¿así nada más? sin hacer nada.
Dios le dice: Moisés, recuerda que me interrumpiste no he terminado, y Dios continúa:
“...«Yo soy el Señor tu Dios, quien te rescató de la tierra de Egipto, donde eras esclavo.” (Éxodo 20:1–2, NTV)
En ese momento Moisés recuerda que por 400 años Dios no hizo nada por ellos, estuvo en silencio y cuando el pueblo ya estaba desesperado, porque han escuchado de Abraham, Isaac, Jacob, pero ahora son leyenda ¡ya no saben si fueron personajes reales! Y de pronto Dios se aparece a Moisés y le dice: “Habla con mi pueblo, y habla con Faraón de parte de Dios, no de un dios egipcio, sino EL DIOS y dile que deje ir mi pueblo. Moisés lo hace y Faraón dice: ¿qué te pasa? toda nuestra economía se basa en la mano de obra de esclavos, si te dejo ir Egipto colapsa.
En ese momento de la historia Dios hace algo asombroso. Egipto tenía sus dioses, pues cada plaga que Dios envía a Egipto, un dios egipcio es derrotado y avergonzado. Creen que el Nilo es un dios porque es fuente de vida, pues ahí les va, y convierte el agua del Nilo en sangre.
Adoran las ranas porque viven en el agua y en seco, pues ahí les van unas cuanta ranas; adoran al sol, pues lo voy a desaparecer por un rato y así Dios humilla todos los dioses egipcios.
Israel observa a la distancia y se preguntan ¿hay alguien que está peleando por nosotros? No sabemos cómo se llama, pero está haciendo cosas a nuestro favor.
Moisés le dice a faraón: deja ir al pueblo, faraón dice que no. Pues va el último intento. Vamos a Éxodo 12, y es en esta parte que Dios da el primer mandamiento a la nación completa. Ellos no han oído de Dios por 400 años y el primer mandamiento no se da en el Monte Sinaí, sino que se da, mientras aún siguen en Egipto.
“«A partir de ahora, este mes será el primer mes del año para ustedes. Anuncien a toda la comunidad de Israel que el décimo día de este mes cada familia deberá seleccionar un cordero o un cabrito para hacer un sacrificio, un animal por cada casa. Si una familia es demasiado pequeña para comer el animal entero, lo compartirá con una familia vecina. Dividan el animal según el tamaño de cada familia y la cantidad que cada uno pueda comer.” (Éxodo 12:2–4, NTV)
El pueblo dice: Dios no se ha aparecido por 400 años y lo primero que ordena después de tanto tiempo es que ¡preparemos una comida! Moisés dice: ¡exacto!
“El animal que se escoja puede ser un cordero o un cabrito de un año y sin defecto, al que cuidarán hasta el catorce del mes, día en que la comunidad de Israel en pleno lo sacrificará al caer la noche.” (Éxodo 12:5–6, NVI)
El pueblo se vuelve a preguntar: ¿Es el mismo Dios que convirtió el Nilo en sangre? ¿Nos habla después de 400 años y nos pide que hagamos una comida? Matar corderos o cabras era una costumbre que habían adoptado de los egipcios. Aquí se pone raro el asunto:
“Tomarán luego un poco de sangre y la untarán en los dos postes y en el dintel de la puerta de la casa donde coman el cordero.” (Éxodo 12:7, NVI)
¿Qué? ¡sí! Dios ha dado su primer mandamiento, toma la sangre y ponla en los postes de las puertas ¡esto es nuevo! No era algo que solían hacer. ¿Eso quiere que hagamos? ¡así es!
“»Esa misma noche pasaré por todo Egipto y heriré de muerte a todos los primogénitos, tanto de personas como de animales, y ejecutaré mi sentencia contra todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor.” (Éxodo 12:12, NVI)
“La sangre servirá para señalar las casas donde ustedes se encuentren, pues al verla pasaré de largo. Así, cuando hiera yo de muerte a los egipcios, no los tocará a ustedes ninguna plaga destructora. »Éste es un día que por ley deberán conmemorar siempre. Es una fiesta en honor del Señor, y las generaciones futuras deberán celebrarla.” (Éxodo 12:13–14, NVI)
¿Qué está pasando aquí? Esto es lo que Dios le dice a la nación y te lo dice a ti ya mí. No quiero ser un Dios que da mandamientos ¡quiero ser tu Salvador! tu rescatador, quiero ser quien te libera en medio de tu necesidad, en medio de tu dolor, y lo que necesito es que ¡confíes en mí!. Se que para ti no tiene mucho sentido esto de poner sangre en las puertas, pero sólo lo harás una vez, pero quedará establecido como ley que lo debes recordar ¡no lo olvides! Quiero que hagas algo inusual, como señal de que confías en mí, quiero ser Dios , tu Dios en quién confías.
Volvamos a Moisés en el Sinaí, tomando el dictado de Dios. Con este recuerdo de hacer 4 meses, Moisés entendió y es lo que dice a Israel: No estamos aquí para iniciar una relación con Dios ¡Ya la tenemos! No estamos aquí para ver si ÉL será nuestro Dios, sino que claramente vemos que ¡Ya es nuestro Dios! Nos salvó del cautiverio y no tuvimos que hacer nada, no sabemos sus reglas o mandatos, no sabemos Su Nombre, pero ÉL decidió, por alguna razón que no entendemos, librarnos de nuestros captores y nos dice de forma clara que ÉL es nuestro Dios y somo de ÉL.
En este momento oímos el mensaje más grande que oirá la humanidad, la relación con Dios no es cómo muchos lo han entendido ¡obedecer las reglas! Dios establece la relación con las personas aún antes de que esas personas supieran cuáles eran las reglas o mandamientos.
Dios les dice que los liberó ¡sólo porque confiaron en ÉL! Lo que hicieron para iniciar la relación fue ¡obedecer y hacer algo que para ellos no tenía sentido! Confiaron en lo que ÉL les dijo. Como si Dios les dice: “Ahora que ya tenemos una relación, les quiero dar los mandamientos con los que quiero que vivan”.
Esta es la base, el fondo de los mandamientos. El Mensaje del AT y del NT. Imagina qué pasa por la cabeza de Moisés cuando escuchó: “Te saqué de Egipto”. Moisés lo recuerda claramente ¡yo estaba ahí! Recuerdo con qué gran poder nos sacaste. Dios le dice: Ahora te diré el mandamiento: prepárate:
“»No tengas otros dioses además de mí.” (Éxodo 20:3, NVI)
Moisés dice: ¡Por supuesto, claro que sí! Ni deberías decirlo ¿después de lo que hemos visto, de lo que hemos experimentado? ¿crees que diremos que no? ¿crees que buscaremos otros dioses? No nos has pedido nada, nos has aceptado, nos has liberado. Además, no sabemos cómo ofenderte, porque no sabemos qué te ofende. Nos has aceptado y el mandamiento es que no tengamos otros dioses ¡claro que aceptamos!
Aquí vemos que el mandamiento no es para estar adentro, sino ¡porque ya estamos adentro! Las reglas y mandatos nunca son para establecer una relación con tu Padre, son porque ya tienes una relación con tu Padre.
Las reglas y mandatos que se dan si una relación dan como resultado ¡la rebelión! Así es la naturaleza humana, si me impones reglas y no tienes una relación conmigo ¡no me va a gustar!
Dios te creó, Él sabe nuestra naturaleza, no te va a decir: estas son las reglas ¡haz lo mejor que puedas! Y cuando mueras veremos el promedio. ¿Quién querría tener una relación con un Dios así? Por eso muchos, quizá tú también, se han resistido a Dios, a unirse a una iglesia, porque toda la experiencia y tu contexto de Dios es: “estas son las reglas y si las cumples, ya veremos”.
Dios dice: ¡alto, alto! YO no dije eso, nunca sugerí eso.
Hace 3 mil años le dije a Moisés algo que aún sostengo ¡eres mío! SOY TU DIOS si decides poner tu confianza en mí, y los mandamientos no son una condición para la relación ¡Son una confirmación de la relación! No son una condición para mi Amor, son una confirmación de mi Amor, no son una condición para que los acepte, con una confirmación que ya has sido aceptado.
La relación siempre preceden a los mandamientos y el primer mandamiento que Dios les dio es: ¡Confía! y ellos confiaron.
1400 años después Jesús está con sus amigos recordando la Pascua, el pueblo lo recordaba y lo hacía; Jesús les dijo: Tomamos este vino como recordatorio de la sangre del cordero que pusimos en las puertas antes de salir de Egipto. Después parte el pan que comieron antes de salir de Egipto, pero ahora les dice: “amigos ahora será diferente, este vino ya no representará esa sangre del cordero ¡Dios hará algo diferente pero similar! Este vino representa mi sangre que será derramada no por una nación sino por toda la humanidad, este pan no representa el pan que comieron antes de salir de Egipto, representa mi cuerpo que será roto, no por una nación sino por toda la humanidad.
Cuando me vaya quiero que vayan por todo el mundo y anuncien que su Padre Celestial los ha invitado a una relación incondicional de Amor y Gracia, no basado en algo que ellos han hecho, sino basado en algo que ya ha sido hecho por ellos, porque desde el principio de los tiempos ese es el Dios que mi Padre es, siempre ha sido y siempre será.
Mi Padre complementa la relación con algunos mandatos porque es evidencia que ¡ya eres parte! Nunca como una condición para ser aceptado.
Ahora dime ¿no es esto diferente? ¿no es esto poderoso? Nunca conocerás un cristiano que haya hecho un cambio de vida duradero motivado por la culpa ¡todo lo contrario! te dirán sus historias de mini éxodos, mi vida no tenía sentido, tenía una adicción, vida sin control, mal matrimonio; en un momento de angustia dije: Dios, he roto todo principio, he hecho lo contrario, pero por favor no veas mi condición y ¡rescátame! Dios me dijo: Claro, eso haré, es lo que he querido hacer ¡te quiero rescatar! ¡te quiero salvar!
Muchos cristianos te dirán que han cambiado sus vidas no motivados por la culpa, sin por gratitud. Nuestro Dios es Dios de misericordia, no hizo las reglas como una condición para la relación, sino que son una confirmación de la relación que ha establecido contigo desde que te sacó de Egipto, el Egipto de las ataduras, adicciones, algo del pasado.
Esto no puede ser más claro, sin embargo la religión ha confundido todo el mensaje, las reglas no son una condición para la relación, sino son una confirmación de la relación de Gracia y Amor.
Esto debe cambiar nuestra forma de pensar, Dios nos ha dado reglas porque nos ama, no para demostrarle algo a ÉL, no son para entrar, sino porque ya estamos adentro.
Hay quienes dicen: “quiero una relación con Dios, pero mi vida es un desastre, fui de todo y sin medida”. La buena noticia es ¡no tienes que ver hacia tu vida! Dios aceptó a toda una nación de esclavos, que no hicieron nada, porque ¡no sabían cuál era la regla, no tenían mandamientos! De la misma manera, cuando Jesús murió en la cruz, murió por tus pecados, porque sabía que serías pecador. No murió en la cruz porque lo hagas bien, sino que murió en la cruz porque sabía que lo haríamos mal.
Quiere ser tu Salvador, quiere que hagas lo que hizo Israel hace 3500 años ¡confiar! Dios te dice: No tienes que poner sangre en tus puertas, pero necesito que pongas tu fe, tu confianza en la sangre de mi Hijo Jesús, quién murió una vez y para siempre por tus pecados. Al hacer eso ¡Ya estás adentro!
Muchas veces los predicadores enseñaron que necesitas cumplir ciertas reglas para poder tener una relación con Dios y ¡no es así! Eso aleja más a las personas. La enseñanza del AT y del NT es que Dios te invita a una relación de Amor y Misericordia no basado en algo que tú puedas hacer, sino en algo que ÉL ya ha hecho por ti.
ÉL te ha liberado de la esclavitud del pecado con la Sangre de SU Hijo, no con sangre de un cordero, como al pueblo de Israel.
Si nunca has hecho esto, tú que estás en linea o aquí en el auditorio, lo puedes hacer en este momento, puedes poner tu fe, tu confianza en algo que ya se hizo en tu favor. Así de sencillo.
Dios te ama, te ama tanto que lo hizo así de sencillo para que puedas llegar a ÉL y tener el cambio y la experiencia más increíble de tu vida
Palabra de Dios
Oremos
